Deep Blue Sea (en Hispanoamérica, Alerta en lo profundo) es una película estadounidense-mexicana de terror y ciencia ficción dirigida por Renny Harlin, estrenada en el año 1999 y protagonizada por Thomas Jane, Saffron Burrows, Aida Turturro, Jacqueline McKenzie, Stellan Skarsgård, Samuel L. Jackson, LL Cool J y Michael Rapaport. Su distribución corrió a cargo de Warner Bros.
Resumen Dos parejas están pasando la noche en un velero en medio del océano. De pronto, su barco es atacado por un tiburón blanco que rompe la cubierta del velero y hace que las parejas caigan al agua. Cuando parecía que estas iban a ser devoradas por el pez, Carter Blake logra detener al tiburón tras dispararle dos arpones equipados con sustancias sedantes desde su yate.
Posteriormente, la Dra. Susan McAlester llega en helicóptero a la sede de la empresa farmacéutica “Quimera”. Susan es una científica que lidera un proyecto de esta empresa que tiene como objetivo crear un fármaco que logre neutralizar los efectos de la enfermedad de Alzheimer y, para ello, están realizando experimentos con tiburones ya que estos generan una proteína en sus cerebros que impide el deterioro cerebral. Resulta que el tiburón del principio es uno de los especímenes con los que están trabajando y, de alguna manera, consiguió escaparse. La noticia de este ataque llegó hasta los medios públicos, algo que molesta mucho al director de la farmacéutica, Russell Franklin. Este quiere cerrar por completo este proyecto ya que Susan y su equipo no han conseguido ningún resultado, a pesar de la inversión de 200 millones de dólares por parte de Quimera. Sin embargo, Susan le dice a Franklin que le dé 48 horas más ya que esta a punto de realizar un último ensayo y esta le garantiza que este aportará resultados positivos. Franklin accede con una condición: él estará presente en dicho ensayo.
Luego, Susan y a Franklin arriban en hidroavión hasta la plataforma marina “Aquatica”. Esta era una base militar de tres niveles submarinos creada para reabastecer a los submarinos estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial, pero esta ha sido remodelada y ahora se ha convertido en un centro de contención para grandes tiburones. Durante el trayecto, Susan le pregunta a Franklin si es cierto que sobrevivió a un alud en Los Alpes y este responde que sí, pero que no consiguió salvar a todos los compañeros que estaban con él.
Tras aterrizar en Aquatica, Susan deja a Franklin en manos de la bióloga marina Janice Higgins para que le muestre las instalaciones mientras ella se marcha a su laboratorio privado. Al bajar del avión, Franklin observa cómo Carter está nadando en una de las piscinas del complejo, percatándose de que en ella hay un tiburón tigre de unos 3 m. Franklin le grita asustado a Carter que el tiburón se está acercando a él, pero Carter consigue detener al pez tocándole el hocico y, tras esto, se agarra a la aleta dorsal del escualo. Desde esta posición, Carter extrae una matrícula de coche que estaba atascada en la boca del tiburón tigre. Franklin queda asombrado por lo que acaba de ver y se dirige a felicitar a Carter, pero este no le muestra nada de simpatía. Janice le dice que Carter es el cuidador de los tiburones y que es un hombre bastante distante. Tras este suceso, se ve a Susan ensayando la técnica para extraer la proteína cerebral con una maqueta de tiburón. En ese momento, su compañero, Jim Whitlock, le dice que no ha sido buena idea preparar a los tiburones para adelantar el ensayo a lo que Susan responde que no tienen alternativa y que las vidas que pueden salvar valen más que el riesgo que están corriendo.
Al ser fin de semana, todo el personal de mantenimiento de la base se marcha a tierra para disfrutar de un descanso, quedándose en las instalaciones tan solo el equipo de investigación. Cuando el barco está a punto de zarpar, la vigía, Brenda Kerns, les advierte que tengan cuidado en su travesía ya que se acerca una fuerte tormenta tropical.
Janice continúa enseñando Aquatica al Sr. Franklin y le explica que el centro está experimentando actualmente con tres tiburones blancos: dos machos de 5 metros y una hembra de más de 9 metros y más de 3 toneladas de peso. Franklin pregunta si han conseguido que esos tiburones sean tan grandes gracias a la ingeniería genética a lo que Janice contesta que lo único que han hecho ha sido hormonarlos para aumentar su tamaño ya que a mayor tamaño del escualo, mayor cantidad de proteínas. Además, resalta que utilizar la ingeniería genética en depredadores como los tiburones es algo totalmente ilegal.
Mientras tanto, en el embarcadero de la instalación, Carter está ordenando el arsenal de arpones cuando su amigo y experto en informática, Tom Scoggins “Scoggs”, le vacila diciéndole que se ha inventado la historia de que necesitó dos disparos de anestésico para encubrir que falló el primer tiro. Carter, molesto, le cometa que el tiburón soportó como si nada una dosis completa de sedante, y acto seguido, le reprocha a Scoggins que si no hubiera dejado el recinto mal cerrado, él no hubiera tenido que salir a buscar al tiburón. Scoggins se molesta y le aclara que él cerró bien el recinto y que además comprobó que estuviera cerrado, como hace siempre. Ante esta afirmación, Carter observa las vallas de la superficie que rodean las piscinas de los tiburones y le pregunta a Scoggins que cuánto miden, a lo que este responde que unos dos metros, menos cuando la marea está alta. Esta afirmación deja a Carter manteniendo una mirada muy seria en las vallas.
Antes de anochecer, Carter pide a Scoggins que traslade al tiburón tigre a la piscina de los tiburones blancos y así, observar su comportamiento. Carter se sumerge con un equipo de buceo y observa todo desde un pasillo de seguridad submarino. Ahí observa cómo los dos tiburones blancos macho realizan un ataque coordinado para cazar al tiburón tigre, comiéndoselo por completo.
Luego, Carter acude a cambiarse a su vestuario y allí se encuentra con Franklin. Este intenta entablar una conversación con Carter, pero este se da cuenta de que el magnate conoce su pasado. Franklin se lo confirma al decirle que ha leído su expediente y sabe que ha estado en la cárcel por contrabando y le pregunta si eso debería preocuparle. Carter le contesta que solamente esta disfrutando de su trabajo ya que este es el único lugar donde le han permitido trabajar a pesar de ser un ex - convicto y que no quiere causar ningún problema a nadie.
Esa misma noche, el equipo de Aquatica monta una fiesta sorpresa para Susan por su cumpleaños. Durante la fiesta, Carter coquetea un poco con la científica, pero cuando esta le pregunta acerca del comportamiento de los tiburones, este se la lleva a un lugar privado aprovechando que el Sr. Franklin mantiene una conversación con el cocinero de la base, Preacher sobre el alud en Los Alpes. Carter le cuenta a Susan que los tiburones han aprendido a cazar en grupo y están empezando a identificar los puntos débiles de sus jaulas para poder escaparse. Añade que esto se les está yendo de las manos y que deben contar la verdad a todos. Susan entonces le amenaza con despedirlo y Carter, muy a su pesar, acepta cerrar la boca mientras mira con preocupación la piscina de los tiburones.
Al día siguiente, la tormenta tropical azota fuertemente las instalaciones de Aquatica, pero esto no impide que la prueba se realice. El plan del equipo es que Carter sede a uno de los tiburones con un fusil desde el pasillo de seguridad para que luego el escualo sea desplazado hasta el laboratorio en una plataforma elevadora.
Carter se sumerge en la piscina de los tiburones y se desplaza por el pasillo mientras es observado por el resto del equipo a través de las cámaras de seguridad. Al avanzar, Carter es atacado por los tiburones macho, que, nuevamente, realizan un ataque en conjunto, algo que sorprende mucho a Franklin. Carter quita el seguro de su fusil y se dispone a dispararles, pero los tiburones identifican este acto y se alejan rápidamente de él. Franklin vuelve a quedarse atónito ya que ha visto cómo los escualos han reconocido el arma. Tras esto, el equipo comienza a ver cómo las cámaras de la piscina están dejando de emitir imágenes. Justo antes de perder la última, Scoggs logra moverla lo suficiente para mostrar que la hembra de tiburón está destrozándolas. Después de un rato sin ver señales de los tiburones, Carter decide salir del pasillo de seguridad y comienza a nadar en plena piscina para así, atraer a los escualos. Su plan funciona y el espécimen hembra comienza a acecharlo desde la distancia. El equipo intenta contactar con Carter, pero este no responde y se temen lo peor. Mientras, la hembra sigue las señales provocadas por las burbujas de la botella de oxígeno de Carter para ir acercándose a su presa. Cuando lo tiene a su alcance, se lanza ferozmente contra él, pero esto era una trampa de Carter que había puesto su botella como un señuelo mientras él aguantaba la respiración oculto en el agua. Gracias a esto, Carter consigue dispararle un arpón con mucho sedante y logra dormir a la hembra. Acto seguido, Carter activa una baliza para que el equipo sepa que ha dormido al tiburón y estos activan la plataforma elevadora, llevando a la hembra hasta el laboratorio. Franklin queda asombrado por el tamaño de ese animal, diciendo que parece que no es algo de este mundo.
El equipo comienza a trabajar para realizar el ensayo y la doctora McAllister consigue extraer exitosamente una buena cantidad de proteína del cerebro del tiburón hembra y con ella, Jim prepara una dosis de fármaco. Susan lo inyecta en una muestra de neuronas humanas afectadas por el Alzheimer y todos esperan los resultados. Gracias al fármaco, las neuronas comienzan a funcionar con normalidad durante casi 7 segundos, lo cual es un éxito rotundo. Tras esto, Franklin felicita a la doctora y le dice que el proyecto continuará adelante. Durante la celebración, Jim se acerca a la cabeza de la hembra y le susurra “buena chica”, pero esta despierta de la sedación y le arranca un brazo de un mordisco. Mientras todos corren a socorrer a Jim, Carter coge una escopeta y se dispone a matar al escualo, pero Susan, pensando en su trabajo, activa la plataforma y devuelve al pez a la piscina, teniendo un fuerte cruce de miradas con Carter.
El equipo lanza una señal de S.O.S. a los guardacostas para que envíen un helicóptero a buscar a Jim, sin embargo, los guardacostas informan que la tormenta es muy fuerte y que les será imposible aterrizar el helicóptero, por ello, el equipo debe llevar a Jim hasta la superficie y ellos lo ascenderán hasta el helicóptero con un elevador. Al llegar a la superficie, el equipo observa un fuerte oleaje que azota a la plataforma, lo cual les dificulta mucho acercar la camilla de Jim hasta el gancho del elevador del helicóptero. Tras mucho esfuerzo, logran su cometido y el helicóptero comienza a subir a Jim mientras el grupo vuelven a bajar al laboratorio.
Por desgracia, mientras los guardacostas ascendían a Jim, el elevador sufre un cortocircuito y la camilla de Jim cae a la piscina de los tiburones. Los guardacostas intentan ascenderlo rápidamente, pero la hembra agarra la camilla con su boca y tira fuertemente del helicóptero haciendo que este se estrelle contra la torre de control, generando una gran explosión que produce graves daños estructurales a la estación y mata a Brenda.
Desde el laboratorio, el equipo intenta saber qué es lo que ha pasado en la superficie intentando contactar por radio con Brenda. Mientras, Franklin comienza a observar algo inusual por el gran cristal del laboratorio. Todos miran perplejos y se dan cuenta de que lo que están viendo es al tiburón hembra dirigiéndose a toda velocidad hacia el cristal con la camilla de Jim en sus fauces. Esta la lanza fuertemente contra el cristal, rompiéndolo e inundando el laboratorio y ocasionando la muerte de Jim.