La guerra cretense (205 a. C.-200 a. C.) fue librada por el rey Filipo V de Macedonia, la Liga Etolia, varias ciudades cretenses (siendo Olunte y Yerápetra las más importantes) y piratas espartanos contra las fuerzas de Rodas y, más tarde, Átalo I de Pérgamo, Bizancio, Cícico, Atenas y Cnosos.

Los macedonios acababan de finalizar la primera guerra macedónica y Filipo, viendo la oportunidad de derrotar a Rodas, formó una alianza con los etolios y los piratas espartanos quienes comenzaron a atacar los navíos rodios. Filipo también se alió con varias ciudades importantes de Creta, como por ejemplo Hierápitna y Olunte.Detorakis, A History of Crete. Mientras la economía y la flota rodias sufrían las depredaciones de los piratas, Filipo creyó que su oportunidad de aplastar a Rodas estaba cerca. Para acercarse a su meta, formó una nueva alianza, esta vez con Antíoco III el Grande, rey del Imperio seléucida, contra Ptolomeo V de Egipto (el Imperio Seléucida y Egipto era los otros dos estados diádocos). Filipo comenzó atacando los territorios de Ptolomeo y los aliados de Rodas en Tracia y las proximidades del mar de Mármara.

En 201 a. C., Rodas y sus aliadas (Pérgamo, Cícico y Bizancio) combinaron sus flotas y derrotaron a Filipo en la batalla de Quíos. Pocos meses después, la flota de Filipo derrotó a los rodios en Lade. Mientras Filipo se encontraba saqueando el territorio pergameno y atacando ciudades en Caria, Átalo I de Pérgamo se dirigió a Atenas intentando crear una distracción y consiguió forjar una alianza con los atenienses quienes, de inmediato, declararon la guerra a los macedonios. El rey de Macedonia no pudo permanecer inactivo y atacó a los atenienses con su armada y parte de su infantería. Sin embargo, los romanos le advirtieron que retirase sus tropas o se enfrentaría a una guerra contra Roma. Tras sufrir una derrota ante las flotas rodias y pergamenas, Filipo se retiró aunque no sin antes atacar la ciudad de Abidos en el Helesponto. Luego de un asedio prolongado, Abidos cayó y la mayor parte de sus habitantes se suicidó. Filipo rechazó el ultimátum romano y continuó atacando a los estados griegos, por lo que los romanos declararon la guerra a Macedonia. Esto dejó a las ciudades cretenses sin grandes aliados y la mayor ciudad de Creta, Cnosos, se unió a los rodios. Ante esta combinación de fuerzas, tanto Hierápitna como Olunte se rindieron y debieron firmar un tratado favorable para Rodas y Cnosos.

Preludio La primera guerra macedónica concluyó en 205 a. C. con la firma de la Tratado de Fénice que prohibía la expansión macedónica hacia el oeste. Mientras tanto, Roma estaba ocupada con Cartago y Filipo pensó aprovecharse de esto para tomar el control de toda Grecia. Además, sabía que para concretar su ambición era posible una alianza con Creta. Luego de aplastar a las fuerzas de Pérgamo (es estado griego en Asia Menor) y de formar una alianza con Etolia, Filipo no tenía más oposición en el territorio griego que la de Rodas. Esta isla-estado, que dominaba el sudeste del Mediterráneo económica y militarmente, estaba aliada a Filipo, pero también a su enemigo: Roma.

Piratería y guerra El Tratado de Fénice prohibía a Filipo expandirse hacia occidente a Iliria o el mar Adriático, así que el rey volcó su atención hacia el este, al mar Egeo, donde comenzó a construir una gran flota.Green, Alexander to Actium: The Historical Evolution of the Hellenistic Age, 305.

Filipo veía dos formas de sacudir el dominio rodio del mar: la piratería y la guerra. Decidido a emplear ambos métodos, urgió a sus aliados a realizar ataques de piratería contra los navíos de Rodas. Filipo convenció a los cretenses, quienes hace tiempo se dedicaban a la piratería, a los etolios y a los espartanos. El atractivo para estas naciones era la promesa de los inmensos botines capturados a las naves rodias. Filipo envió al pirata etolio Dicearco a un amplio saqueo a lo largo del Egeo, que incluyó territorios de las Cícladas y Rodas.

A fines de 205 a. C., Rodas estaba debilitada significativamente debido a estos ataques y Filipo vio que era su oportunidad para seguir adelante con la segunda parte de su plan: la confrontación militar directa. Filipo convenció a Hierápitna, Olunte y otras ciudades del este de Creta de declarar la guerra contra Rodas.

Inicialmente, Rodas respondió a la declaración de guerra en forma diplomática, pidiendo a Roma ayuda contra Filipo. Sin embargo, los romanos, que acababan de finalizar la segunda guerra púnica, no veían con buenos ojos una nueva guerra. El Senado romano intentó persuadir a la población de entrar en guerra, incluso después de que Pérgamo, Cícico y Bizancio se hubieran unido a los rodios, pero pudo influenciar la determinación del pueblo.Matyszak, The Enemies of Rome: From Hannibal to Attila the Hun.

Llegado este momento, Filipo provocó aún más a Rodas, al capturar y masacrar las poblaciones Cío y Mirlea, ciudades griegas de la costa del mar de Mármara. Filipo entregó ambas ciudades a su cuñado, Prusias I, rey de Bitinia, quien las reconstruyó y renombró como Prusa y Apamea en honor a sí mismo y a su esposa. A cambio de estas ciudades, Prusias prometió que continuaría expandiendo su reino a expensas del de Pérgamo (su última guerra con los pergameneos había finalizado en 205 a. C.). La captura de estas ciudades también enfadó a los etolios, ya que ambas eran miembros de la Liga Etolia. La alianza entre Etolia y Macedonia se sostuvo únicamente por el miedo que los primeros sentían por Filipo y este incidente empeoró su tensa relación.Polibio 15.23 A continuación, Filipo atacó y conquistó las ciudades de Lisimaquia y Calcedonia, que también eran miembros de la Liga Etolia, forzando a Etolia a romper su alianza.

Camino a casa, la flota de Filipo se detuvo en la isla de Tasos, al sur de la costa de Tracia. El general de Filipo, Metrodoro, se dirigió a la capital de la isla para reunirse con emisarios de la ciudad. Los enviados dijeron que rendirían la ciudad ante los macedonios, con la condición de que no se estableciera una guarnición, que no tuvieran que pagar tributo ni contribuir con soldados para el ejército macedonio y que pudieran seguir utilizando sus propias leyes.Polibio 15.24 Metrodoro contestó que el rey aceptaba los términos y la ciudad abrió sus puertas. Sin embargo, una vez dentro de las murallas, Filipo ordenó a sus soldados esclavizar a todos los ciudadanos, que fueron vendidos, y saquear la ciudad.

thumb|200px|Busto de Antíoco III en el Louvre. Luego, Filipo cerró un tratado con Antíoco III el Grande, emperador de los seléucidas, esperando dividirse el territorio gobernado por el joven faraón Ptolomeo V de la dinastía ptolemaica. Filipo acordó ayudar a Antíoco a tomar Egipto y Chipre, Antíoco prometió ayudar a Filipo a adueñarse de Cirene, las Cícladas y Jonia.Green, Alexander to Actium: The Historical Evolution of the Hellenstic Age, 304.

Tras firmar del tratado, el ejército de Filipo atacó las posesiones de Ptolomeo en Tracia. La flota macedonia se dirigió al sur y tomó la isla de Samos, que también pertenecía a Ptolomeo, capturando a la flota egipcia que se encontraba estacionada allí.Green, Alexander to Actium: The Historical Evolution of the Hellenstic Age, 306. Luego, los macedonios giraron rumbo al norte y sitiaron la isla de Quíos. El plan de Filipo era utilizar las islas septentrionales del Egeo como escalones hasta llegar a Rodas. El asedio no marchó en favor de Filipo ya que las flotas combinadas de Pérgamo, Rodas y sus nuevos aliados Cícico y Bizancio consiguieron bloquear a la suya.Polibio 16.2 Al no ver otra opción, Filipo decidió arriesgarse a enfrentar a sus oponentes.

La flota macedonia, de unos 200 barcos, superaba a la aliada en una proporción de dos a uno.Green, Alexander to Actium: The Historical Evolution of the Hellenstic Age, 307. La batalla comenzó cuando Átalo I, que comandaba el ala izquierda de la flota aliada, avanzó contra el ala derecha macedonia mientras que el flanco derecho aliado bajo el comando del almirante rodio Teofilisco atacaba el ala izquierda macedonia. Los aliados obtuvieron la ventaja en el flanco izquierdo y capturaron al navío insignia de Filipo; el almirante de Filipo, Democrates, murió en la lucha.Polibio 16.3 Mientras tanto, en el flanco derecho de los aliados, los macedonios rechazaron a los rodios. Teofilisco, luchando desde su navío, recibió tres heridas mortales pero consiguió reunir a sus hombres y vencer a los macedonios que intentaban abordarlo.Polibio 16.5

En el flanco izquierdo aliado, Átalo vio que uno de sus barcos era hundido y que el enemigo se aproximaba peligrosamente al siguiente,Polibio 16.6 por lo que decidió dirigirse al rescate con dos cuatrirremes y su barco insignia. Sin embargo, Filipo, cuyo navío aún no se había involucrado en la batalla, vio que Átalo se había separado de su flota y se lanzó a atacarlo con cuatro quinquirremes y tres hemiolis. Viendo que Filipo se acercaba, Átalo huyó aterrado y fue forzado a encallar sus naves. Tras pisar tierra firme, arrojó en el puente de su barco varias monedas, vestimentas púrpuras y otros objetos espléndidos antes de escapar a la ciudad de Eritras. Cuando los macedonios llegaron a la costa, se detuvieron a recoger el botín. Filipo, creyendo que Átalo había muerto durante la persecución, comenzó a hacer remolcar el barco insignia pergameneo.

Entretanto, la situación en el flanco derecho aliado se había invertido y los macedonios se vieron forzados a retirarse, permitiendo que los rodios tomaran sus barcos dañados y los llevaran al puerto de Quíos. El centro y la izquierda aliados también habían logrado ventaja y obligaron a los macedonios a retirarse antes de dirigirse a Quíos sin ser molestados.

El resultado de la batalla fue muy grave para Filipo, 92 navíos fueron destruidos y 7 capturados.Polibio 16.7 Del lado de los aliados, tres navíos de Pérgamo fueron destruidos y dos capturados, mientras que tres navíos rodios fueron hundidos y ninguno capturado. Durante la batalla, los macedonios perdieron a 6000 remeros, 3000 marineros fueron muertos y 2000 hombres capturados. Las bajas de los aliados fueron muchísimo menores, con los pergameneos sufriendo la pérdida por muerte de 70 hombres y los rodios, 60; en total 600 hombres de los aliados fueron capturados. Peter Green describe este fracaso como "una derrota severa y costosa". La derrota puso fin a la flota macedonia y salvó a las islas del Egeo de otra invasión.

Después de esta batalla, los almirantes de Rodas decidieron dejar Quíos y volver a casa. En el camino, Teofilisco murió de las heridas recibidas durante el enfrentamiento, pero antes de morir designó a Cleoneo como su sucesor.Polibio 16.9 Mientras la flota rodia navegaba por el estrecho entre Lade y Mileto en la costa de Asia Menor, fue atacada por los barcos de Filipo. El triunfo de Filipo forzó a que la flota se retirase a Rodas. Impresionados por la victoria, los habitantes de Mileto les entregaron adornos de vencedores a Filipo y Heráclides cuando entraron en su territorio.Polibio 16.15

La campaña en Asia Menor