miniaturadeimagen|Capítulo 7 y capítulo 8 del manuscrito de Huarochirí, principios del miniaturadeimagen|upright|Drama Ollanta, edición de Ernst Middendorf, 1890 La literatura quechua nombra a la manifestación literaria que se desarrolló en quechua, desde el Incanato hasta la actualidad. El quechua o runa simi (lengua de la gente) ha servido para los textos, generalmente en versión oral, y luego de la conquista española, en forma escrita.Bendezú Aibar, Edmundo: " Literatura Quechua" Editorial de URP, Lima (2003)
Tradición oral prehispánica La literatura quechua conoció un alto desarrollo en tiempos prehispánicos con numerosas formas líricas, épicas, narrativas y dramáticas o casi dramáticas. Se trata de un conjunto que no nos ha dejado textos escritos, pues solo lo ha hecho a través de la información y compilación realizada por algunos cronistas, predicadores y funcionarios coloniales. Fue por lo tanto, transmitida oralmente. Estas manifestaciones formaban parte del quehacer cotidiano: funerales, fiestas, nupcias, peleas, guerras, entre otros. Estaban enmarcadas en una ritualización expresada a través del arte.
Literatura quechua en la época de los virreinatos españoles miniaturadeimagen|upright|Autorretrato de Felipe Guamán Poma de Ayala, autor del manuscrito Primer Nueva Crónica y Buen Gobierno miniaturadeimagen|upright|Hijo pródigo del Lunarejo (Middendorf 1891), inicio Los primeros autores que usaron el quechua, por lo menos parcialmente, y fijaron las tradiciones orales en sus obras escritas, sobre todo en traducción castellana, fueron Felipe Guamán Poma de Ayala y el Inca Garcilaso de la Vega. Para escribir el quechua se usaron modificaciones del alfabeto español. Casi todos los textos quechuas de esta época fueron religiosos, entre ellos la Doctrina cristiana en castellano, quechua, aymara y puquina, el primer libro impreso en el Perú – en Lima en 1584 –, y el Symbolo Catholico Indiano de Luis Jerónimo de Oré (Lima, 1598) con canciones como Canmi Dios canqui y Capac eterno Dios. Una excepción fue el manuscrito de Huarochirí escrito por encargo del obispo Francisco de Ávila para luchar contra la idolatría y el paganismo, que contiene mitos recopilados en la provincia de Huarochirí.
En la Colonia fueron también escritos los dramas anónimos Apu Ollantay, la Tragedia del fin de Atahualpa y una elaboración dramática del Hijo pródigo por, que fueron representados en el teatro del Cusco a inicios del .
Un poeta importante que luchó por la independencia y cayó en el combate contra los españoles fue Juan Wallparrimachi de Potosí, que pese a ser bilingüe escribió solamente en quechua.
Drama quechua del de la familia villarreal A principios del , casi ningún quechuahablante podía leer o escribir. Había sólo muy pocos autores en lengua quechua, y el drama fue su modo de expresión principal. Los más importantes entre ellos fueron en el Cusco Nicanor Jara (Sumaqt'ika, "Flor hermosa", 1899), el cura Nemesio Zúñiga Cazorla (Qurich'uspi, "Mosca dorada" [se trata del nombre de un protagonista], 1915 y T'ikahina, "Como una flor", 1920), José Félix Silva Ayala (Yawarwaqaq, 1919) y Luis Ochoa Guevara (Manco II, 1921). Mientras que la mayoría de estos dramas fueron ambientados en el Imperio incaico, el autor puneño Inocencio Mamani rompió con esta tradición: Los protagonistas de sus dramas Sapan Churi (1926) y Tukuypaq munasqan (1927) son personas del mundo contemporáneo, y las obras fueron escritas en quechua puneño moderno. Entre los autores del drama quechua an Ayacucho de los años 1920 y 1950 fueron José Salvador Cavero León (Yana puyup intuykusqan, "Rodeado de nubes oscuras", 1938; Rasuwillkap wawankuna, "Hijos de Rasuhuillca", 1945; Wakchapa muchuynin, "El sufrimiento de los pobres", 1955), Moisés Cavero Cazo (Qisanpi sapan urpikuna, "Palomas solitarias en su nido", 1910; Kaypi wayta, wakpi kichka, "Aquí la flor, allá la espina", 1939) y Olinda Chávez Callirgos (Gobernadorpa justician, "La justicia del gobernador", 1941), en Huanta el dramaturgo Artemio Huillca Galindo (Puka Walicha, "Valeriana roja", 1950).
Poesía quechua desde la independencia miniaturadeimagen|249x249px|José María Arguedas, escritor quechua peruano de mitad del . A fines del , Luis Cordero Crespo, luego presidente de Ecuador, escribió poemas en quichua y un diccionario quichua-castellano-quichua. En el Perú, el poeta Andrés Alencastre Gutiérrez (1909-1984), más conocido como Killku Warak'a, publicó su colección Taki Parwa en 1952. José María Arguedas, que también recopiló muchas canciones y muchos cuentos quechuas, parcialmente junto con Jorge A. Lira, y escribió (en castellano) sobre el mundo indígena, tradujo el manuscrito de Huarochirí del quechua al castellano en 1966. Publicó también unos textos en quechua como Pongoq Mosqoynin en 1965.Jesús Lara (Bolivia) recopiló poesías, cuentos, leyendas y mitos como "Kuniraya Wiraqocha y Kawillaka" en su libro La Literatura de los Quechuas.
La poesía quechua cuenta con dos importantes referentes en Ranulfo Fuentes Rojas y Víctor Tenorio García, ambos destacados docentes de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga y promotores de actividades literarias en Ayacucho, con especial énfasis en la poesía y narrativa en quechua, idioma que hablan cinco millones de peruanos, como nos lo recuerda la breve introducción de este nuevo volumen de la colección Biblioteca de Cultura Quechua Contemporánea.
mini|upright|Hugo Carrillo en 2012. Ranulfo Fuentes (Ayacucho, 1940) ha reunido en Llaqtaypa harawin (Poesía de mi pueblo) diversas odas acerca de los entrañables vínculos entre el hombre y la naturaleza, así como las tribulaciones y alegrías del habitante de los Andes. Autor de diversos cancioneros, Fuentes utiliza la forma típica del cuarteto para ensalzar al telúrico río, la majestad del cóndor o la ternura de la flor silvestre. El poeta homenajea las labores del campo y el amor como manifestaciones de la unión y solidaridad que deben existir entre los seres frente a la adversidad. Víctor Tenorio (Huamanga, Ayacucho, 1941) practica la poesía visual, lo cual en cierto modo rompe en el plano formal con un estándar, al disponer los vocablos quechuas con evidente afán lúdico. Autor de diversos poemarios y libros de cuentos, así como estudioso de la tradición oral, su poesía se distingue por la conversión del impulso creativo y caótico en palabra concreta que renombra al mundo. Musquykunapa qillqan (Escritura de los sueños) se divide en dos partes: Musqusqa harawikuna (Poemas soñados) y Sunqupa harawinkuna (Poemas del corazón). Conciencia de la existencia, el erotismo y la valoración de las costumbres populares constituyen los principales ejes de la poética de Tenorio. Podemos considerar este volumen como un valioso aporte al conocimiento de la poesía quechua reciente y como una muestra más por superar aquel prejuicio sobre la poesía andina, cuyo estudio se detiene sólo en la era prehispánica o la Colonia. Gracias a la obra de importantes investigaciones, no sólo desde el punto de vista antropológico, sino también a partir de la posición de los estudios literarios, la poesía escrita se convierte en el rostro viviente de la cultura, a pesar de las trabas ideológicas que impiden su mayor circulación.
Frente a la carencia de ediciones críticas que nos ayuden a situar la actualidad de la poesía escrita en quechua, el esfuerzo editorial de la Universidad Nacional Federico Villarreal, que ha institucionalizado un premio nacional para este género, es una buena noticia.
Actualmente, pudiera citarse el elenco de los poetas en quechua más activos, conformado por Gloria Cáceres Vargas (*1947) de Ayacucho (Riqsinakusun, Munakuwaptiykiqa, Yuyaypa k'anchaynin), Dida Aguirre García (*1953) de Huancavelica (Jarawi, Qaparikuy), Hugo Carrillo Cavero (*1956) de Apurímac (Yaku-unupa yuyaynin), Odi Gonzales (*1962) del Cusco (Umantuu, Upa), José Antonio Sulca Effio (1938-2023) de Ayacucho, Fidel Almirón Quispesivana (*1979) del Cusco y Ch'aska Anka Ninawaman (*1973), una autora de Yauri (Provincia de Espinar, Cusco) con su colección Ch'askaschay (Poesía en quechua, 2004),Ulises Juan Zevallos Aguilar: Corrientes del renacimiento de la literatura quechua peruana (1990-2008). Odi Gonzales y Ch'aska Anka Ninawaman y en Ecuador el poeta Ariruma Kowii (*1961) de Otavalo y Yana Lucila Lema Otavalo (*1974) de Peguche. La periodista tambobambina, Alida Castañeda Guerra (*1948), publicó unos de sus poemas en castellano y quechua bajo la impresión de las crueldades del conflicto armado interno en el Perú. Uno de los poetas quechuas más jóvenes es Percy Borda Huyhua (*1994), que habla quechua y machiguenga y ha publicado poemas en ambas lenguas. Aún más joven es Edwin Lucero Rinza (*1995) de Inkawasi, primer autor de un poemario publicado en quechua lambayecano.
Textos quechuas en prosa miniaturadeimagen|upright|Atuqwan puma (El zorro y el puma), cuento en quechua yaru, Adolfo Vienrich 1906. El encuentro del zorro (atuq) con otro animal es un tópico frecuente en los cuentos quechuas. Textos más extensos en prosas existen sólo desde mediados del . Jorge A. Lira utilizó los cuentos recopilados en el valle del Vilcanota en su obra propia publicada en 1975, Isicha Puytu y cuentos del alto Urubamba de 1990. Otros cuentos recopilados y trabajados son Unay pachas de Nonato Rufino Chuquimamani Valer de Puno, Pirumanta qillqasqa willakuykuna de Carmelón Berrocal de Ayacucho y Unay willakuykuna (1992) de Crescencio Ramos de Huancavelica. El catedrático de quechua en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, Teodoro Meneses Morales, publicó una colección de tres cuentos cortos de Huanta en 1954.
Una autobiografía de los campesinos Gregorio Condori Mamani y Asunta Quispe Huamán, que vivieron en una hacienda en el Cusco, fue recopilada por Ricardo Valderrama Fernández y Carmen Escalante Gutiérrez en 1982.
Obras originales en prosa fueron publicadas sólo en los últimos tres decenios. José Oregón Morales (*1949) de la provincia de Tayacaja (Huancavelica) publicó ocho cuentos cortos bajo el título Loro qulluchi (Exterminio de loros) en 1994. En dos historias cuenta de su infancia en un pueblito de los Andes, mientras que las otras son basadas en cuentos tradicionales.
Porfirio Meneses Lazón (1915-2009) de Huanta, que también tradujo las colección Los heraldos negros de César Vallejo (Yana kachapurikuna), publicó en su libro Achikyay willaykuna (Cuentos del amanecer) seis cuentos cortos cuyos contenidos son problemas actuales de su región y en los cuales desarrolló su propio estilo literario.
mini|Pablo Landeo Muñoz en 2018 Macedonio Villafán Broncano del Callejón de Huaylas es el primer autor que escribió en quechua ancashino. Junto con Perfirio Meneses recibió el Premio de cuento del Concurso Nacional de Literatura Quechua por su cuento en 22 páginas, Apu Kolkijirka. En este relato, el narrador es el "Cerro de Plata" (Kolkijirka) que cuenta la historia del pueblito Cutacancha.
La escritora boliviana Gladys Camacho Ríos de Anzaldo publicó en 2013 su novela Phuyup Yawar Waqaynin sobre la vide de su abuelo. En 2019 aparecieron cuentos del zorro, que había recopilado en la comunidad de Uma Piwra, bajo el título Kumpa atuqmariqa.
En 2016 el escritor Pablo Landeo Muñoz de Huancavelica (nacido en 1959) publicó Aqupampa, la primera novela quechua sin traducción al castellano, que trata de la migración a la ciudad en el contexto de la violencia del Sendero Luminoso.
Poesía en quechua de Áncash miniaturadeimagen|Violeta Ardiles Poma, escritora ancashina