Yo, Claudio (en inglés I, Claudius) es una miniserie británica de televisión producida y emitida por la BBC en 1976. Se trata de una adaptación de las novelas Yo, Claudio y Claudio, el dios, y su esposa Mesalina, de Robert Graves. Esta miniserie fue creada por Jack Pullman, quien escribió el guion de los trece episodios. Se muestra en ella la vida de la Dinastía Julio-Claudia desde el primer principado de Octavio Augusto hasta los últimos días de Claudio desde el punto de vista de este último, que ha escrito su autobiografía. Los personajes principales fueron interpretados por actores del teatro shakespeariano, y destacan las actuaciones de Derek Jacobi (Claudio), Siân Phillips (Livia), John Hurt (Calígula) y Brian Blessed (Augusto).
La miniserie fue rodada en vídeo, en una escenografía teatral y sin exteriores.
Argumento Tiberio Claudio César Augusto Germánico, más conocido como Claudio, es el cuarto emperador del Imperio Romano. Está casado en cuartas nupcias con su sobrina Agripina la Menor y sospecha que su mujer quiere envenenarle para que su hijo Nerón le reemplace como emperador. Por ello, decide contar la historia de su vida, desde el reinado de sus abuelos Augusto y Livia hasta su nombramiento como emperador, pasando por los gobiernos de su tío Tiberio y su sobrino Calígula.
Claudio es nieto de Livia, la tercera esposa de Augusto, el que fue primer emperador de Roma. Livia, de su anterior marido, había tenido un hijo que va a ser el emperador Tiberio y otro que nacerá durante el matrimonio con Augusto el general Druso, padre del protagonista, ambos adoptados por Octavio. Claudio, además, tiene un hermano al que le une un gran afecto: Germánico, padre del emperador Calígula.
Tartamudo, cojo y medio sordo, Claudio es considerado, por el pueblo en general y su familia en particular, como un inepto. La historia comienza narrando la rivalidad entre el veinteañero Marcelo, el hijo de Octavia al que muchos consideran el nuevo emperador, y Marco Vipsanio Agripa, amigo y compañero de batallas del emperador Augusto. Marcelo cree que Agripa es su rival en la sucesión del emperador y los partidarios de unos y otros pelean en las calles. La historia llega hasta tal punto, que Marco Vipsanio Agripa decide mudarse a la isla de Lesbos, excusándose con una mentira ante su amigo el emperador. Lo que no imagina es que poco después Marcelo fallecerá y que el propio Augusto, aconsejado por su esposa, le solicitará que vuelva a Roma. Y lo hará por la puerta grande: casándose con Julia, la hija de Augusto.
Pero Livia aspira a continuar gobernando todo el Imperio en caso de que su marido fallezca antes que ella y para ello necesita asegurarse que su hijo Tiberio suceda a Augusto. Es entonces cuando comienza a deshacerse de todos aquellos que puedan interponerse entre Tiberio y Augusto, incluyendo a su propio hijo Druso, el padre de Claudio, que alberga ideas republicanas. Sin embargo, Livia no considera que su nieto Claudio, tartamudo, cojo, algo sordo y de personalidad enfermiza, pueda representar un riesgo para sus planes. Gracias a eso, el joven Claudio sobrevive en el ambiente tenso y confuso de la corte imperial, repleto de conjuras y asesinatos. Al comprobar esto, Claudio, que no es realmente tonto, decide maximizar sus defectos para evitar ser víctima de los complots de su abuela y sus sucesores.
En su infancia, el protagonista se educa junto con sus hermanos y primos. Todo cambia cuando reciben en Roma la llegada de un joven judío descendiente de una estirpe de monarcas: Herodes Agripa.
Tras la muerte de Augusto y durante el reinado de su tío Tiberio, el prefecto de la guardia, Sejano, comienza a imponer un régimen de terror, y acusa de traición a cualquiera que se interponga en sus planes de convertirse en emperador. No obstante, acabará siendo destituido y ejecutado por orden de Tiberio, quien muere poco después y es sucedido por Cayo Calígula, sobrino de Claudio.
El joven emperador se cree un dios y, después de recuperarse de una enfermedad, se hace llamar Zeus mientras que a su hermana, Julia Drusila, con la cual mantiene relaciones incestuosas, la identifica con la diosa Hera. En este período los excesos del soberano y su desequilibrio mental llevan a los aristócratas romanos al temor y la adulación. Finalmente, las excentricidades de Calígula conducirán a un grupo de conspiradores, encabezados por Casio Querea, a matarlo.
Asesinado el emperador, Claudio se esconde detrás de una cortina donde es encontrado por oficiales de la Guardia Pretoriana quienes lo aclaman, pese a su negativa, como nuevo emperador. Una vez investido, Claudio intenta rectificar y reparar la ruina legada por sus predecesores; pero a pesar de ser partidario de la república, jamás llegará a restaurarla.
Claudio es manipulado por su joven esposa Mesalina, quien abusa de su confianza y emplea su poder y su posición para mantener relaciones clandestinas y, a la vez, obtener beneficios personales.
Entre tanto, Claudio descubre que su antiguo amigo Herodes Agripa ha conspirado para apoderarse de las regiones orientales del Imperio, considerándose a sí mismo el Mesías. Sin embargo, muere antes de llevar a cabo sus planes y, en su carta de despedida, aconseja al emperador que desconfíe de cuantos le rodean. Más tarde, Claudio emprende la conquista de Britania, la que resulta exitosa, sin saber que en su ausencia, Mesalina ha llevado su promiscuidad hasta el extremo de competir públicamente con una reconocida prostituta. Ninguno de los servidores del emperador se atreve, sin embargo, a decirle la verdad hasta el momento en que Mesalina se casa, a espaldas de Claudio, con un aristócrata llamado Apio Silano,V. "Domicia Lépida". con el propósito de usurpar el poder en nombre de su hijo Británico.
Este acto lleva a los libertos de Claudio, Palas y Narciso, a revelarle la verdad por medio de su mejor amiga, una antigua ramera llamada Calpurnia. Claudio queda devastado y los libertos aprovechan su estupefacción para ordenar la ejecución de Mesalina y los demás conspiradores.
Claudio aparece, entonces, como un anciano vencido que se resigna a su suerte, comprendiendo que su buena administración solo ha logrado que los romanos se acostumbren al régimen imperial. Decide, pues, llevar el régimen a su conclusión dejando el poder a un déspota, para lograr de este modo que los romanos comprendan la necesidad de restaurar la República. Claudio conoce unas profecías sibilinas que habían sido censuradas; en ellas se auguraba el reinado de Tiberio, el de Calígula y su trágica muerte, la ascensión de Claudio como emperador y su muerte a manos de Agripina la Menor, y el excéntrico reinado de Nerón. Con este fin acepta casarse con su sobrina Agripina la Menor, hermana de Calígula, una mujer, tan perversa como Livia, que hará lo imposible para asegurarse de que su hijo Nerón sea el sucesor.
Su plan es que sea su propio hijo Británico (a quien ha tratado con indiferencia) quien restablezca la República pero, cuando dialoga con él, descubre que tampoco desea el antiguo sistema político y le pide que lo nombre su sucesor, argumentando que podrá cuidarse solo de las intrigas de Nerón. Acepta y, convencido de lo inevitable del destino, deja que su esposa lo envenene durante la cena. Agripina y su hijo descubren la autobiografía de Claudio y la queman con desprecio.
Mientras yace en su lecho de muerte, solo, recibe la visita de la Sibila. Ella le revela la futura muerte de Británico, Agripina y Nerón y el futuro de Roma, al tiempo que lo felicita por haber escondido una copia de su escrito.
Capítulos de la miniserie
I. Un toque de asesinato
En este primer episodio, Claudio se remonta a una época anterior a su nacimiento. Augusto celebra el séptimo aniversario de su victoria en la Batalla de Actium, en la que derrotó a Marco Antonio en Egipto. Durante la fiesta se ponen de manifiesto las desavenencias entre su sobrino Marcelo y el general Marco Agripa, por lo que este último decide irse fuera de la ciudad. Al cabo de poco tiempo, Marcelo, que es un aspirante a emperador, cae enfermo y, a pesar de los solícitos cuidados de Livia, muere de fiebre. Su muerte trastorna profundamente a Octavio Augusto, que veía en Marcelo a su sucesor. En la ciudad se producen unos graves disturbios y Augusto pide ayuda al viejo general Marco Agripa para dominarlos. Este, a cambio, quiere casarse con Julia, la hija de Augusto.
II. Asuntos de familia
Nueve años después de que Julia se casara con Agripa, Livia consigue que su hijo Tiberio, muy a su pesar, se case con Julia, convertida en viuda del general Marco Agripa, muere por ser una persona mayor. El general Druso, que se halla con sus tropas en Germania, envía una carta a Tiberio en la que cuestiona el poder de Augusto y quiere respaldar al Senado. Desafortunadamente la carta es leída en voz alta por Livia, ante Augusto y Tiberio, lo que despierta mucha preocupación en Augusto. Poco después, Druso muere debido a una grave herida en la pierna producida por una caída. Tiberio empieza a sospechar que su madre tiene algo que ver en esta rápida muerte. Su situación en Roma se hace cada vez más sofocante y sus problemas matrimoniales se agudizan todavía más, llegando a un punto insostenible.
III. Esperando entre bastidores
Augusto, a pesar de los ruegos de Livia, se mantiene firme en su decisión de mantener a Tiberio fuera de Roma, por su mal comportamiento con Julia. Mientras, esta se ha lanzado a una vida desenfrenada y escandalosa en la ciudad de Roma, conocida por todos menos por Augusto. Livia pronto se encarga de sacarlo de su ignorancia para alejarlo de ella.
En los jardines de la casa de Augusto, sucede un hecho extraordinario: un cachorro de lobo va a parar en brazos de Claudio, su sobrino, al caer de las garras del águila que lo llevaba al vuelo. Domitio considera que se trata de una señal premonitoria de los dioses.
IV. ¿Qué hacemos con Claudio?
Augusto y Livia no saben qué hacer con Claudio durante los juegos que se van a celebrar en honor a Druso ya que, como único hijo de este que estará presente, debería sentarse en el palco presidencial junto a Augusto. Augusto le comunica a Póstumo, al que ha adoptado como hijo, su intención de nombrarle su sucesor, pero Livia, que oye la conversación, empieza ya a tramar como deshacerse de él.
V. El veneno es la reina
Claudio lleva casado un año con Urgunalina y es padre de un niño. Cuando Germánico regresa vencedor de su campaña en Germania, Claudio le relata la verdad sobre la detención de Póstumo y lo que este le había contado: que se trataba de un plan tramado por Livia y que esta había hecho desaparecer a todos los miembros de la familia que se oponían a sus ambiciones. Augusto recapacita y se da cuenta del grave error cometido con Póstumo. Pero Livia no está dispuesta a que Tiberio sea alejado del trono y lo envenena.
VI. Un poco de justicia
Tras la muerte de Octavio Augusto y gracias a la colaboración de Livia, Tiberio se convierte en emperador de Roma. Germánico, enviado por Tiberio a Siria, muere en extrañas circunstancias. El pueblo romano y la mujer de Germánico, Agripina, claman venganza por la muerte de este y solicitan un proceso contrario al gobernador de Siria, Gneo Calpurnio Pisón, y su esposa Plancina, que son acusados de traición y homicidio. El juicio tiene lugar en el Senado Romano. Tiberio preside la audiencia, y Cástor, hijo de este, conduce la acusación. Aunque al principio el emperador apoya al matrimonio. Tiberio se ve finalmente obligado a ceder y abandonarlo a su destino. Sin más bases sobre las que mantener su defensa, Pisón y Plancina piensan en el suicidio, pero una carta sin sello real comprometedora para Livia, y que Pisón amenaza con leer ante el Senado, acelera la tragedia.
VII. Reina de los cielos