Jacobo Borges (Caracas, Venezuela, 28 de noviembre de 1931) es un artista que ha desarrollado su obra como pintor, dibujante, cineasta y escenógrafo venezolano.
Biografía
Primeros años (1945-1955) Durante su juventud, Jacobo tiene distintos oficios. Es litógrafo en la compañía Cartones de Venezuela y dibujante en la empresa de publicidad McCann-Erickson junto al maestro Carlos Cruz-Diez.
Entre 1945 y 1948, conoce al pintor Armando Reverón y entra en contacto con el poeta Aquiles Nazoa y el escritor cubano Alejo Carpentier. Al año siguiente, en 1949, ingresa en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas, donde cursa dos años.
Durante el año 1951 trabaja en el Taller Libre de Arte, Caracas, y expone sus primeros cuadros. Uno de ellos, La lámpara y la silla, recibe en 1952 el primer premio en el Concurso de Pintura Joven promovido por el diario El Nacional, la Metro-Goldwyn-Mayer y la Embajada de Francia en Venezuela, que consiste en una beca de estudio por diez meses en París, ciudad en la que permanece varios años, desempeñando todo tipo de trabajos. Allí expone en el Salón de la Joven Pintura del Museo de Arte Moderno de París.
Reconocimiento dentro y fuera de Venezuela (1956-1964) Tras su regreso a Venezuela, realiza exposiciones individuales en el Museo de Bellas Artes de Caracas y la Galería Lauro. Y en 1957 recibe el premio José Loreto Arismendi del XVIII Salón Oficial Anual de Arte Venezolano y una mención honorífica en la IV Bienal de São Paulo, al tiempo que colabora con los grupos Tabla Redonda y El Techo de la Ballena, asociaciones literarias y artísticas activas en Caracas a principios de la década de los sesenta. En los años siguientes, en paralelo con su obra pictórica, inicia su investigación escenográfica para diversas obras de teatro. Junto a los artistas Jesús Soto, Luis Guevara Moreno y Régulo Pérez entre otros, representa a Venezuela en la XXIX Bienal de Venecia de 1958. Hace parte del stand venezolano en la Feria Mundial de Bruselas y expone en el Salón Oficial, en Caracas. Luego, en 1959, participa en la exposición Veinte años del Salón a través de sus premios en el Museo de Bellas Artes de Caracas. Borges, además, es uno de los cinco pintores venezolanos escogidos para representar a Venezuela en el Palacio de Bellas Artes, México. En paralelo, realiza la escenografía para las obras de teatro Hernani de Víctor Hugo y Esperando al Zurdo de Clifford Odette; y el vestuario y utilería para Calígula de Albert Camus.
Borges estrena la década de los años 60 con el primer premio Arturo Michelena en el XVIII Salón Arturo Michelena realizado en Valencia, Venezuela y una Mención Honorífica en el XXI Salón Oficial Anual de Arte Venezolano. Poco después, se hace con el primer premio en el concurso Siete pintores venezolanos organizado por la empresa Esso en el Museo de Bellas Artes de Curazao.
En 1961 expone en el XXII Salón Oficial Anual de Arte Venezolano de Caracas, donde es galardonado con el Premio Nacional de Dibujo por la obra Yo también quiero ver, y es incluido en la retrospectiva Pintura venezolana (1661-1961) presentada en el Museo de Bellas Artes de Caracas. Su obra, junto con la de otros 16 pintores venezolanos, recorre Nueva York, Tel Aviv, Haifa, Jerusalén. En simultáneo, continúa su labor como escenógrafo, esta vez en la obra de teatro Zoológico de cristal de Tennessee Williams.
Mientras diseña la escenografía, el vestuario y el programa de Bodas de sangre de Federico García Lorca, en un montaje estrenado en 1962, obtiene el Premio Puebla de Bolívar y el Premio Antonio Esteban Frías en el XXIII Salón Oficial Anual de Arte Venezolano. Y la sucesión de reconocimientos continúa al año siguiente, cuando se lleva el Premio Nacional de Pintura en el XXIV Salón Oficial Anual de Arte Venezolano con la obra La coronación de Napoleón, y el Primer Premio de dibujo y grabado en el V Salón de Dibujo y Grabado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela.
Su obra circula profusamente fuera de Venezuela. Integra la exposición 22 pintores venezolanos, organizada por la Fundación Neumann que recorre Chile, Uruguay y Perú, y participa de nuevo en la VIl Bienal de São Paulo, Brasil. El mismo año 1963 hace su tercera exposición individual, en la Galería Caracas. Con una exposición individual en la galería El Techo de la Ballena, inicia 1964, año en el que su obra es escogida por el jurado de la II Bienal de Córdoba en Argentina para una exposición circulante por el Museo de Bellas Artes de México y varios museos de Estados Unidos. Al poco tiempo, es incluido en la exposición inaugural del Museo de Arte Moderno de Bogotá y hace parte de la representación venezolana de la XXXII Bienal de Venecia. También participa en la VI Exposición de Artes Gráficas, Dibujo y Grabado de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela y en el XXV Salón Oficial Anual de Arte Venezolano. El crítico Laurence Alloway lo incluye en la muestra “Guggenheim International Award”.
El retiro de la pintura y la experimentación cinematográfica (1965-1970) Inicia la serie Las jugadoras en 1965, mismo año en el que participa en la VIII Bienal de São Paulo y en el XXVI Salón Oficial Anual de Arte Venezolano; y forma parte de la exposición itinerante “20 Artistas sudamericanos”, que luego se presenta en el Museo de Bellas Artes de México, en la Universidad de California (Oakland), en la American Federation of Arts de Nueva York y en la Pan American Union de Washington. También es incluido en la exposición Evaluación de la pintura latinoamericana, que itinera al Museo de Bellas Artes, Caracas, al Ateneo de Caracas y a la Universidad de Cornelly Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York. Y es incluido en la colectiva “Donación Miguel Otero Silva”, Museo de Bellas Artes, Caracas.
Una vez que diseña la escenografía de El tintero de Carlos Muñiz, comienza a trabajar con un equipo de cineastas, fotógrafos, escenógrafos, escritores, músicos y sonidistas en Imagen de Caracas, dedicándose al estudio y experimentación de nuevos medios de comunicación visual: cine, video, fotografía, performance e instalación, entre otros. Es el momento de su retiro como pintor: durante cinco años, Jacobo Borges no volverá a pintar ni a participar en exposiciones. Las grandes exhibiciones, a las que envía su pintura son: “20 Artistas Sudamericanos”, Museo de Bellas Artes, México; Universidad de California, Oakland; American Federation of Arts, Nueva York; Pan American Union, Washington; “Exposición circulante, Evaluación de la Pintura Latinoamericana”, Museo de Bellas Artes, Caracas; Ateneo de Caracas; Universidad de Cornell, USA; Museo Guggenheim, Nueva York; Bienal Armando Reverón, Museo de Bellas Artes, Caracas; Salón Oficial, Caracas.
Como parte del programa “Cornell Latin American Year 1965-1966”, el director de la Solomon R. Guggenheim Museum, Thomas M. Messer, junto a Jack L. Squier de la Cornell University, inician un proyecto expositivo para el cual, en 1964, realizan dos viajes a ocho países de Latinoamérica en busca de los pintores contemporáneos más significativos. Messer invita a Borges a participar en la exposición “The Emergent Decade: Latin American painters and painting in the 1960s”, presentada en el Museo Guggenheim de Nueva York. A raíz de esto, el Museo Guggenheim adquiere su obra Figura en una habitación. La comedora de helados en 1966.
“Imagen de Caracas”, proyecto que venía preparando desde hacía tres años, es presentado en 1967 bajo el auspicio del Gobierno de la ciudad de Caracas en el marco de la conmemoración de los 400 años de la ciudad. De esta instalación dirige el material cinematográfico, el desarrollo teatral y su instalación. El espectáculo tiene lugar en un espacio construido con ese fin en el centro de la ciudad, de 4.900 metros cuadrados y 20 metros de altura, con tubos y andamios, dentro del cual el público camina e interactúa con las imágenes proyectadas y objetos que se mueven. Tras esto, en 1969, dirige un cortometraje en formato de 16 milímetros y 35 minutos de duración, que titula 22 de mayo.
El retorno a la pintura (1971-1979) Su regreso a la pintura está marcado por la exhibición de cuatro series de dibujos en la Galería Viva México en 1971: Los Novios, Los Traidores, La Farsa, El Che. Su primera exposición individual en la Galería Estudio Actual de Caracas llega en 1972. Allí presenta 18 acrílicos sobre tela fechados ese año, junto con Humilde ciudadano, de 1963, y Yo también quiero, de 1965.Dos años después, en 1974, Borges se presenta en la III Bienal de Latinoamérica de Grabado de San Juan de Puerto Rico y en la Galería Estudio Dos, Valencia, Venezuela. Es incluido en la colectiva ‟Nueve artistas venezolanos”, presentada en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas; y en la colectiva ‟Grandes creadores del continente”, en la Galería Estudio Actual, Caracas. También realiza la escenografía de la obra teatral El testamento del perro, dirigida por Álvaro de Rosson.
‟Visión de Venezuela”, su exposición itinerante conformada por murales, fotomontajes, audiovisuales y textos, llega al complejo urbano Parque Central de Caracas en 1975. Algunos de sus compañeros en ese montaje son Josefina Jordán, Pedro Laya, Pepe Garrido, Raúl Fuentes y Régulo Pérez. Tras esto, participa en la Exposición de Arte Venezolano en La Habana, Cuba. Y más tarde, expone en la Galería Estudio Actual, Caracas 28 obras realizadas entre 1974 y 1975.
El Museo de Arte Moderno de México, bajo la dirección de Fernando Gamboa, invita a Borges a exponer una retrospectiva de 48 obras que abarcan un período que va desde 1962 a 1976. La muestra ‟Jacobo Borges, pintor venezolano: Magia de un Realismo Crítico”, luego se traslada al Museo de Bellas Artes de Caracas. La retrospectiva cuenta con un montaje del pintor y escultor Alejandro Otero, completada con un audiovisual de 30 minutos aproximados de duración, preparado por Franca Donda y Josefina Acevedo sobre un guion escrito por José Balza, Laura Antillano, Josefina Jordán y Humberto Mata. Paralelamente, la Galería Avril, de Ciudad de México, organiza una muestra individual de su obra gráfica, en su mayoría grabados de reciente factura. El escritor argentino Julio Cortázar escribe, a propósito de un cuadro de Borges, el cuento titulado “Reunion en un circulo Rojo”, que se publica en los catálogos de México y Caracas. El magistral manejo del doble juego en los textos de Cortázar encuentra en Borges un equivalente plástico de sus desfases entre pasado y presente. La crítica Marta Traba escribe un ensayo titulado “Borges bajo los focos”, que se publica en el N° 226 de la Revista Nacional de Cultura, Caracas, Venezuela.En 1977 no sólo expone la serie ‟La montaña y su tiempo” y ‟A la deriva” en la Galería Estudio Actual, Caracas, sino que es incluido en la Feria Internacional de Basilea, Suiza, y participa, como invitado especial, en ‟Arte actual de Iberoamérica”, muestra organizada por el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, junto a José Luis Cuevas, Alejandro Obregón y Fernando de Szyszlo. También es invitado a la muestra ‟Homenaje a la pintura latinoamericana” bajo el auspicio del Patronato de la Cultura de El Salvador.