thumb|350px|El charlatán de aldea, escena costumbrista pintada por Francesco Sasso (ca. 1750). Museo del Prado.
Un charlatán, en su acepción de embaucador,No debe confundirse con el significado contemplado como primera acepción del término en el Diccionario de la Lengua Española, para designar a la persona muy habladora, parlanchina y cuya locuacidad o verbosidad le lleva a hablar mucho y en un discurso insustancial. es aquel que con su discurso persigue la venta, muchas veces fraudulenta, de algún tipo de producto, remedio, elixir, ideología, etc.Acepción 3
Puede llegar a usarse como sinónimo de estafador o embuidor que con la locuacidad o verbosidad de su discurso persigue el engaño, como en el caso de algunas personas que en siglos pasados se dedicaban a la venta ambulante, como los históricos sacamuelas.<ref group="lower-alpha">No registra esta acepción Fernando Corripio en el Diccionario de ideas afines, que solo relaciona al 'charlatán con el individuo «locuaz, parlanchín y hablador».</ref>
La etimología de esta palabra proviene del italiano «ciarlatano» (del verbo «ciarlare», charlar),Otras fuentes, como el Corominas añaden la relación de este término con “«cerretano»”, por Cerreto di Spoleto, curandero italiano vendedor de panaceas y de indulgencias falsas datado en 1477 en la ciudad de Cerreto, en la Umbria itálica, No obstante Corominas la data en castellano en el segundo cuarto del siglo , procedente del italiano ciarlatano. que en Francia se aplicaría con el término «charlatan» –voz que con la misma grafía se encuentra en castellano, inglés y otras lenguas– al vendedor de medicinas que ocasionalmente anunciaba su presencia mediante música y un pequeño espectáculo en directo.
Entre los míticos charlatanes parisinos estuvo Antoine Girard (el “doctor Tabarin”), actor y mago que llegó a disponer de un escenario fijo en la Place Dauphin de París en el inicio del siglo , como hicieron populares algunas obras y montajes de la «Comédie Italienne» y algunos personajes de Molière (además de las Fábulas de La Fontaine de 1668, traducidas y adaptadas por Samaniego). En el tipo fabulado se abre así su retrato:
En la cultura La figura del charlatán como embaucador ha generado una rica tipología en el arte. Así en espectáculos como la ópera de Gaetano Donizetti El elixir de amor, con su personaje Dulcamara. Otro personaje similar sería el cirujano protagonista del Šarlatán. Op. 14 (título original en checo) ópera tragicómica de Pavel Haas, siguiendo la novela Doktor Eisenbart (1929), de Josef Winckler.
En el cine, pueden anotarse cintas clásicas como Le charlatan, película de Georges Méliès estrenada en 1901, o The Charlatan (1947), una película que rodó el estadounidense de Edmund Goulding, inspirada en la novela homónima. En la película La bruja novata el personaje de Emelius Browne está visto como un charlatán que vende pócimas y hechizos por correspondencia.
Los ejemplos en la historia de la pintura y el grabado son numerosos, con autores de la talla de El Bosco, Rembrandt, William Hogarth, Tiépolo o Goya, entre otros muchos.
Una descripción de Víctor Hugo
En la novela Los miserables'' (1862) de Víctor Hugo puede leerse este pasaje que describe con precisión histórica y literaria la actividad comercial de los charlatanes en el París de 1823:
Notas
Véase también
Verbosidad
Referencias
Bibliografía
Bibliografía temática
Enlaces externos
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