miniatura|Plano comarcal de la provincia de Castellón. Las comarcas de la Plana Alta y la Plana Baja forman la comarca natural de la Plana, donde se encuentra la zona del Bajo Mijares. El reparto de las aguas del río Mijares es el procedimiento que hace posible el regadío en la zona del Bajo Mijares de la comarca natural de la Plana, en la provincia española de Castellón, al este de la península Ibérica en la costa del mar Mediterráneo. El aprovechamiento del caudal de la única corriente de agua permanente de la zona desde tiempos posiblemente inmemoriales provocó el nacimiento y cecimiento de la mayor extensión de huerta de la comarca y el desarrollo de las localidades que dependen de este río.
Los términos municipales de Almazora, Burriana y Villarreal son ribereños del Mijares, constituyen su tramo de desembocadura que efectivamente se produce en forma de delta, llamado popularmente les Goles, entre los dos primeros municipios. El resto de municipios disfruta de las aguas del río gracias a la red de acequias y canales que distribuye el líquido hasta las huertas de estas localidades. Castellón de la Plana lo hace al menos desde la época de dominación musulmana o la inmediatamente posterior a la conquista cristiana a través de la acequia Mayor que toma sus aguas del azud compartido con Almazora, y disfruta de los mismos derechos históricos que las poblaciones ribereñas. Nules se surte del Mijares a través del reparto de las aguas de la acequia Sobirana con la ciudad de Burriana desde el , pese a tener derecho a ellas desde el . Mientras que Alquerías del Niño Perdido se segregó de Villarreal en 1985 y sus huertas siguen integradas en el sistema propio de su antiguo municipio. Siglos más tarde, en el , la construcción de los embalses de María Cristina y del Sichar, extendió el alcance de las aguas del Mijares a Borriol y Benicasim por la margen izquierda, y a Onda, Bechí y Villavieja por la derecha.
Antecedentes
Existen vestigios que podrían indicar el aprovechamiento de las aguas del Mijares en época romana en las acequias del Diable y de les Argamases, y algunos autores han creído que el origen de algunos de los sistemas, como los de Burriana, Almazora o Castellón, eran de este momento histórico, ya que es conocido que los musulmanes encontraron varias acequias en funcionamiento cuando se establecieron en el lugar.
En cualquier caso, la época de mayor desarrollo del regadío al sur del Mijares fue durante la época andalusí cuando la medina de Burriana era el único centro urbano de la comarca, cuya red que ya estaba consolidada en el transportaba el líquido hacia las alquerías situadas en el Caminás. El norte del río presentaba un carácter rural con pequeñas poblaciones dispersas de las que se conoce que disponían de huertas con un sistema de regadío a su alrededor, como en Benirabe, pero se desconoce el origen de sus aguas pudiendo venir del Mijares a través de la acequia Mayor de Castellón o proceder de agua subterránea. Sí se sabe que la alquería de Fadrell, el principal asentamiento en esta orilla del río, estaba circundada de importantes campos de cultivo nutridos de agua procedente directamente del Mijares a través de la acequia de Almalafa. Por estos motivos se señala que Burriana era la propietaria casi absoluta del Mijares hasta el .
En 1233 Jaime I conquista Burriana dentro de su campaña hacia Valencia, y puso toda la zona bajo control de la Corona de Aragón en los siguientes meses. En los primeros años tras este hecho comienza la repoblación cristiana de la comarca a través de donaciones en el Llibre del Repartiment y la concesión de cartas pueblas que dieron origen al desarrollo de Almazora, al traslado de la villa de Castellón al llano en 1251 y a la fundación de nueva planta de Villarreal en 1275, con lo que aumentó la presión demográfica en la Plana y que provocaron los primeros enfrentamientos por el agua del Mijares para regar unas huertas que habían expandido de forma muy rápida. De 1266 consta la primera disputa documentada entre Burriana con Almazora y Castellón por el reparto de aguas en tiempos de sequía, la primera ciudad obtuvo el 25 de abril de ese año licencia para derivar agua del azud compartido entre las otras dos poblaciones durante 6 días y 6 noches al mes. Las obras del sistema de acequias de Villarreal comenzaron en 1272, antes de la fundación de la localidad, por designio real con el objetivo de convertir al regadío las tierras altas de secano del municipio de Burriana. En 1273 el rey estableceió que Nules tomase agua de esta acequia, pero los agricultores nulenses prefirieron hacerlo de una de las de Burriana con lo que se inició una disputa que se pretendió resolver en 1336, pero que verdaderamente no se solucionaría hasta casi tres siglos después.
Los Fueros de Valencia recogen que las aguas de los ríos y acequias del Reino son de dominio público, y por tanto su uso es gratuito si está asociado con la tierra siempre que se haga conforme a la tradición. La necesidad de controlar el agua procedente del Mijares para el riego de las huertas ya viene documentada en la Carta Puebla de Benimahomet (Castellón de la Plana), en la que el señor feudal Nuño Sánchez se reservaba el derecho para nombrar acequiero, y que en 1283 es dado por la iglesia de San Vicente de la Roqueta de Valencia, quienes ejercían el señorío, a la villa de Castellón para que lo nombraran los vecinos, siendo esta la primera institución municipal. Ese mismo año Pedro III autoriza el nombramiento de sobresequiers según los fueros. Del 30 de abril de 1307 son las primeras ordenanzas conocidas que regulan el riego por tandas entre las partidas rurales del norte y del sur del término de Castellón. En 1318 Jaime II proclamó que los funcionarios encargados de regular el riego eran independientes y no debían ser sometidos a la jurisdicción de los gobernadores de las villas. En el en Burriana se instauró el Tribunal de la Taula que, de forma similar al Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia, se encargó de dirimir las disputas sobre el reparto de las aguas del municipio hasta 1907.
Las disputas sobre el reparto de las aguas fueron continuas en este periodo. Los conflictos más violentos se daban entre las poblaciones de Villarreal y Burriana, vecinas y una fundada en territorio de la otra. Los conflictos entre Castellón y Almazora fueron comunes al compartir un tramo de la acequia Mayor que, según los castellonenses, los almazorinos se encargaban de ensuciar o robar el líquido, que se intentó solucionar con las concordias de 1275, 1290, 1297, 1338, 1344 y 1355. En 1341 Burriana, el último municipio en tomar sus aguas del cauce del río, elevó una queja al rey Pedro IV con la demanda de un reparto justo del caudal del Mijares.
Sentencia arbitral de 1347
miniatura|Azud de Villarreal Años después, en 1347, Burriana volvió a poner una reclamación, y en ese momento las villas enfrentadas decidieron poner solución definitiva al conflicto. Para ello cada una de las villas enfrentadas nombró a dos representantes, por Castellón Guillermo Berenguer y Arnaldo de Torrafrer, por Villarreal Miguel Galí y Guillermo Safont y por Almazora Bartolomé de Tapiols y Juan Matet y por Burriana Lorenzo de Monzó y Juan de Vallporcar, que reunidos en Valencia el 28 de febrero de ese año, acordaron nombrar al tío del monarca, el infante Pedro de Aragón y Anjou, conde de Ribagorza y de las Montañas de Prades, árbitro para dirimir la disputa. Oídas las razones de todas las partes, finalmente el 20 de marzo de 1347 el infante, acompañado como asesores y testigos de Jaime de Pertusa, Jaime Pallarés, Gilaberto de Centelles y de Juan de la Raga; presentó el documento redactado en forma de sentencia arbitral en la que destaca que dicha sentencia jamás podrá ser anulada ni derogada, tal y como se habían comprometido los representantes de cada población a respetar y cumplir su veredicto bajo pena de 1000 marcos.
La sentencia arbitral dicta que el reparto de aguas del Mijares entre las 4 villas implicadas debe efectuarse de la siguiente manera: En tiempos de carestía, el agua se debería dividir en 60 filas iguales en el azud de Villarreal —por estar aguas arriba—, distribuidas de forma que Almazora recibe 12,5; Burriana 19; Castellón, 14,5: y Villarreal, 14 filas. En caso de agravamiento de la sequía en que no hubiese suficiente caudal para ser dividida en las filas iguales dichas, se repartiría toda el agua en 60 filas iguales, manteniendo la proporción anterior, con arreglo a la disponibilidad del momento. Cualquier reparto que se efectuase deberá mantener siempre la misma proporción. En el supuesto de que el volumen de agua se redujese tanto que no diese ni para alcanzar el nivel de una parte en Almazora, toda el agua se habría de derivar a una sola acequia según las siguientes turnos horarios: a Villarreal durante 28 horas seguidas; a Castellón durante 29; a Almazora durante 25 y a Burriana durante 38 horas, repitiéndose el ciclo el tiempo necesario hasta que el río recuperase su caudal habitual. Si fuese necesario, cualquier municipio podría solicitar una nueva partición de aguas reuniendo a los representantes de las 4 poblaciones alterando el orden del reparto pero no la proporción señalada en la sentencia.
Esta sentencia, que tuvo que ser aprobada posteriormente por el consejo de cada uno de los 4 municipios implicados, fue muy bien recibida por todas las partes, y gracias a su uso continuado pudo sobrevivir a la abolición del derecho feudal del Decreto de Nueva Planta del rey Felipe V, sirvió para resolver diversos pleitos en el Tribunal Supremo y ha llegado en vigor hasta la actualidad sin apenas cambios.
Gracias a la promulgación de este decreto se resolvió la disputa entre Burriana y Nules, con un intento en 1445 con la sentencia de Pere de Cabanyelles confirmada por Alfonso V en la que las aguas se repartían entre las dos poblaciones de forma que Burriana las recibía durante 11 días y 11 noches y Nules durante 5 días con sus respectivas noches, con un acequiero nombrado por el rey y el mantenimiento a cargo de Nules. Pero esta distribución solo incrementó las disputas entre ambas villas, hasta que la Concordia de 1662 puso una solución que fue refrendada por Felipe IV el 18 de diciembre de ese año. Pese a ello, Nules siguió elevando constantes quejas sobre la actuación de Burriana al respecto, que no encontrarían remedio hasta que en 1880 se creó la séquia Nova con un cajero separado.
El único cambio en el reparto de aguas se produjo el 23 de marzo de 1789 cuando el rey Carlos III autorizó la separación de las acequias mayores de Castellón y Almazora, y que también estableció que Castellón tomaría 17,2 filas del agua y Almazora 9,8.
El concepto de fila es de amplio uso en el regadío del Reino de Valencia y alude tanto al caudal como a una proporción alícuota de tiempo, que por lo general corresponde a 2 horas que equivale a entre 1500 y 2000 litros por minuto, que da para regar 1800 hanegadas. Este reparto se estableció en función de un hipotético crecimiento de las tierras cultivadas en regadío que no se dio en Almazora ni en Castellón, por lo que disfrutan proporcionalmente de un caudal mayor que las otras dos poblaciones. Aunque en conjunto el suelo agrícola creció de las 930 Ha censadas a principios del , a las 9000 Ha de comienzos del , para posteriormente estabilizarse en torno a las 10 000 ha.
Siglo y medio más tarde, el 27 de febrero de 1489, los cuatro municipios reclamaron ante el gobernador su derecho en exclusividad al aprovechamiento de las aguas del río según la costumbre, lo que redujo los enfrentamientos entre ellos y la defensa frente al uso de las aguas por parte de otras poblaciones ajenas.
Reparto moderno
miniatura|Vista aérea del embalse del Sichar