El ejército de Cartago fue una de las fuerzas militares más importantes de la Antigüedad clásica, leal al Estado púnico. Si bien para Cartago la armada fue siempre su principal fuerza, el ejército adquirió un papel clave en la extensión del poder púnico sobre los nativos del norte de África y del sur de la península ibérica, principalmente en el periodo comprendido entre el y el A partir del Cartago inició un ambicioso programa de expansión hacia Cerdeña, las islas Baleares y el norte de África. Debido a ello, su ejército se fue transformando en un mosaico multiétnico, pues la escasez de recursos humanos propios motivó la necesidad de enrolar contingentes de tropas foráneas, principalmente como mercenarios. Este hecho convirtió a las fuerzas armadas de Cartago en un conglomerado de unidades púnicas, aliadas y mercenarias.
En cuanto a su estructura militar, se trató siempre de un ejército combinado, que disponía de infantería ligera y pesada, de armas de asedio, de hostigadores, de caballería ligera y pesada, así como de secciones de elefantes de guerra y carros de guerra. El mando supremo del ejército fue inicialmente ostentado por los sufetes, hasta el A partir de entonces, lo recibieron generales nombrados directamente por el Senado o la Asamblea.
El ejército de Cartago se enfrentó en numerosas ocasiones a ejércitos griegos por la hegemonía en Sicilia. Esto influenció el desarrollo de las tácticas y armas púnicas, que basó su ejército en unidades de falange. La disputa por Sicilia resultó inconclusa, y Cartago nunca llegó a conquistar la ciudad de Siracusa.
Sin embargo, la maquinaria bélica cartaginesa tuvo su mayor reto al enfrentarse a las legiones romanas en las guerras púnicas. Si bien Cartago fue finalmente derrotada, su ejército consiguió notables triunfos al mando de hombres excepcionales como Aníbal y Amílcar Barca. miniaturadeimagen|Soldado cartaginés con una coraza de bronce. Naturaleza miniaturadeimagen|derecha|Recreación de una unidad militar cartaginesa. La característica más llamativa del ejército de Cartago era su composición, puesto que contaba con un gran contingente de fuerzas extranjeras. Cartago disponía de un escaso cuerpo de ciudadanos de entre los cuales podía reclutar tropas y estos, además, carecían de una marcada tradición militar.No ocurría así en el caso de la armada, que contaba con un mejor entrenamiento y una larga tradición y experiencia. Los ejércitos de tierra tendían a alistarse o ampliarse esencialmente cuando eran necesarios para acciones bélicas, disolviéndose a su fin. Los ciudadanos solo estaban obligados a ejercer el servicio militar para defender a la propia ciudad en caso de amenaza directa. Esta ausencia de una fuerza ciudadana propia obligaba a que el ejército estuviera compuesto sobre todo por soldados extranjeros: libios, hispanos, galos, griegos, etc.
Entre estos soldados extranjeros pueden encontrarse contingentes proporcionados por países aliados, como ciertas regiones de Libia, o tributarios, como parte de los acuerdos alcanzados en tratados bilaterales. Este era un caso muy frecuente, por ejemplo, entre los reinos númidas, que mantenían fuertes relaciones políticas con los cartagineses. Otro tipo de relaciones más estrechas podían vincular a diversos pueblos con generales en particular, como por ejemplo Aníbal.
Además de las tropas ciudadanas, aliadas y aquellas proporcionadas por países sometidos, la riqueza de Cartago le permitía reclutar una gran cantidad de mercenarios extranjeros, que venían a cubrir necesidades específicas de un ejército en particular.
La naturaleza diferencial del ejército de Cartago implicaba que un comandante cartaginés tenía bajo sus órdenes a muy distintos contingentes de tropas, procedentes de diversos países y culturas. Eso impide que se pueda hablar de un típico ejército cartaginés, dado que cada fuerza púnica poseía características únicas.Historiadores actuales, como Fernando Quesada, toman esta afirmación como demasiado drástica, otorgando rasgos diferenciales únicamente al ejército de Aníbal. Por otro lado, su composición implicaba una serie de ventajas e inconvenientes: ofrecía al general un ejército muy versátil, formado por tropas muy diversas con un alto grado de profesionalidad, y que a su vez podían reclutarse con mucha rapidez. Sin embargo, este tipo de hueste planteaba al general una gran dificultad para relacionar y combinar adecuadamente todos los contingentes, hasta el punto de que un ejército formado por la unión de diversos y experimentados cuerpos (por ejemplo, el ejército cartaginés de la batalla de Zama) podía tener problemas para actuar como una única entidad.
Evolución
Magón y la consolidación del poder militar de Cartago
Hacia el año , Magón, general en jefe del ejército púnico, gobernó en Cartago. Este inició una serie de reformas que consolidaron el poder y la reglamentación militar de la ciudad.Marco Juniano Justino 19, 1.1. El núcleo militar durante el era la falange, formada por los ciudadanos de Cartago, que tenían la obligación de servir en el ejército.
Según las escasas menciones que nos han llegado desde fuentes clásicas sobre la forma de combatir de los púnicos, los ejércitos cartagineses arcaicos debían combatir en formaciones cerradas de lanceros, similares al ejército que se enfrentó a Timoleón en Sicilia.
El máximo de tropas reclutadas puede estimarse a partir de la capacidad de los cuarteles situados en los tres anillos de murallas que protegían la ciudad, que ofrecían alojamiento a 24 000 infantes, 4000 jinetes y unos 300 elefantes. Probablemente entre estas cifras deba también contarse un amplio contingente de mercenarios y tropas auxiliares. Por otro lado, Apiano menciona unas cifras de 1000 jinetes, 40 000 soldados de infantería pesada y 2000 carros de guerra reclutados para oponerse a la invasión de Agatocles.Apiano, Las guerras extranjeras: Las guerras púnicas 80.
Utilización masiva de mercenarios
El senado de Cartago, después de los desastres de las guerras sicilianas de los siglos y , en los que perecieron un gran número de ciudadanos púnicos, optó por potenciar la composición de sus ejércitos terrestres sobre la base del empleo masivo de mercenarios, un sistema ya iniciado en menor medida a finales del con la reforma militar de Magón. A partir del 480 a. C., mercenarios iberos y honderos baleares lucharon en las filas cartaginesas en Sicilia: en la batalla de Hímera, en el asedio y destrucción de Selinunte (), en las conquistas de las ciudades de Hímera (), Agrigento (), Gela y Camarina (), en el Sitio de Siracusa (397-) y en la primera guerra púnica. La mayoría de las fuentes clásicas enfatizan la multinacionalidad del ejército de Cartago, que asemejan por este motivo al persa.
La utilización de mercenarios está documentada al menos durante la Segunda Guerra Siciliana por Diodoro,Diodoro Sículo, Biblioteca Histórica XIV, 54.5 que menciona grandes contingentes de tropas mercenarias durante la invasión de Himilcón a Sicilia. Los mercenarios componían la mayor parte del ejército cartaginés, en el que también se encontraban carros de guerra e infantería libio-fenicia. Por los datos que menciona Diodoro, esta última representaba solo una pequeña parte del ejército, pues fue capaz de retirarla al completo utilizando solo cuarenta trirremes. Su flota completa ascendía a «más de seiscientas naves». Aunque esta cifra probablemente sea exagerada, el contraste en número de las naves implica una diferencia de tropas importante, sin olvidar que las tropas púnicas fueron diezmadas por la peste durante el asedio a Siracusa.
Diodoro menciona la existencia de mercenarios iberos en el ejército cartaginés que invadió Sicilia al mando de Himilcón, los únicos que no fueron tomados prisioneros y entraron al servicio del tirano Dionisio I de Siracusa.
Los reclutadores púnicos recorrieron todos los confines del Mediterráneo atrayendo a los dominios cartagineses una pléyade de hombres de armas, aventureros y esclavos fugitivos que formaron, junto con los pueblos aliados, un ejército plural que consiguió su mayor efectividad cuando un mando decidido y con ascendiente sobre la tropa fue capaz de conjugar grupos tan heterogéneos para combatir siguiendo los parámetros de la guerra compleja de grandes formaciones que requerían, por ejemplo, las campañas contra Roma.
Las referencias a mercenarios utilizados en la primera guerra púnica son múltiples:
Esta entrada de Polibio recoge fielmente la naturaleza mercenaria del ejército de Cartago. Tropas «a sueldo» de «regiones ultramarinas». Sin embargo, no hace referencia a fuerzas libias.
Tito Livio menciona la captura de reclutadores púnicos cerca de Sagunto el año :
Celtas, galos, ligures, númidas, griegos y, sobre todo, iberos fueron reclutados ampliamente por Cartago.
Los mercenarios ibéricos al servicio de Cartago empiezan a citarse en las fuentes clásicas a finales del , en relación con las tropas estacionadas en Cerdeña. Al parecer, los iberos formaban parte de las tropas auxiliares cartaginesas que sometieron casi toda la isla, y que como resultado de una disputa con los libios por el botín se separaron del ejército y se asentaron en las partes elevadas de Cerdeña.Pausanias, Descripción de Grecia x.17.5-9
No será hasta el y como consecuencia de la huida de Himilcón, que algunos contingentes entraran al servicio de Siracusa, participando incluso en las guerras sostenidas en Grecia durante el
Pueden establecerse dos fases en el reclutamiento de mercenarios iberos: La primera, entre el y la conquista bárcida (), se circunscribe en sentido estricto a la práctica del mercenariado. A partir de esa fecha, las alianzas establecidas mediante pactos de amistad o dependencia sirvieron para engrosar las filas cartaginesas con un gran número de contingentes, aunque se siguió manteniendo la contratación de mercenarios, especialmente entre las tribus del interior de la península ibérica.
Causas del alistamiento
La historiografía ha debatido ampliamente sobre las causas de alistamiento de los guerreros ibéricos como mercenarios, citándose en primer lugar y como motivo principal las dificultades económicas de estos pueblos. Esta tesis está sustentada en un texto de Diodoro Sículo en el que se alude al bandolerismo como una de las prácticas más frecuentes de los iberos.Diodoro Sículo, Biblioteca histórica v.34.6.
Las reformas de Jantipo
En el año llega a Cartago un general espartano llamado Jantipo, al que se respetaba por su amplia experiencia militar. Parece que los cartagineses enviaron a Grecia emisarios destinados a reclutar mercenarios, y en el párrafo anterior —escrito por Polibio, un griego—, se halla la prueba de que varios contingentes helenos lucharon a sueldo en el bando cartaginés. Jantipo se ganará el favor del senado púnico en poco tiempo. Le será entonces concedido el mando del ejército, al que entrena al estilo macedónico.
Las armas combinadas
Tanto Sexto Julio Frontino como Polibio nos dan pistas sobre la disposición del ejército cartaginés bajo el mando de Jantipo, en la batalla de los Llanos del Bagradas.
La aplastante victoria cartaginesa, que prolongó la guerra una década, se trató en profundidad en Roma, como desvela el siguiente texto de Frontino, general y escritor latino: