Enric Sagnier i Villavecchia, marqués de Sagnier (Barcelona, 21 de marzo de 1858-Barcelona 1 de septiembre de 1931), fue un arquitecto español. La mayoría de sus obras se encuentran en la ciudad de Barcelona; autor prolífico, fue posiblemente el arquitecto con mayor número de construcciones en la Ciudad Condal (cerca de 300 edificios documentados). Sagnier fue un arquitecto bien relacionado con las clases dirigentes barcelonesas, de las que recibió numerosos encargos.

De estilo ecléctico, con una cierta tendencia clasicista, estuvo cercano al modernismo de moda en la época en la capital catalana, pero interpretándolo de una manera sobria y funcional. Su principal fuente de inspiración fue la arquitectura medieval, sobre todo románica y gótica; en cambio, no fue proclive a estilos exóticos de moda en aquel momento, como el neomudéjar o los estilos árabes y orientales. Se pueden distinguir en su trayectoria tres etapas: antes de 1900 trabaja con un estilo ecléctico, monumental y grandilocuente; de 1900 a 1910 se acerca más al modernismo, lo que se percibe en un mayor sentido decorativo de su obra en estas fechas, con especial influencia del arte rococó; y desde 1910 permanece en un estilo clasicista de influencia francesa, alejado de las modas del momento.

La obra de Sagnier se caracteriza por tres aspectos: una gran capacidad de trabajo, en la que destaca su continuo reciclaje tanto en estilos como en innovaciones tecnológicas; una cierta indefinición estilística, que sin embargo deja la puerta abierta a las corrientes del momento; y una variada amplitud tipológica, desarrollada principalmente en el sector de la vivienda, el encargo oficial y el religioso. Sagnier representa una cierta paradoja en el panorama arquitectónico barcelonés de finales del y principios del : si bien en vida gozó de un notable éxito profesional, con gran cantidad de encargos por parte de la burguesía y de la Iglesia –lo cual cabe achacar a un gran conocimiento del oficio, capacidad de trabajo, rigor presupuestario y adaptación al gusto decorativo de la sociedad de su tiempo–, tras su muerte cayó en un injusto olvido –hoy día es poco conocido incluso en la ciudad que vio la mayor parte de sus realizaciones–, debido a su vinculación con la Iglesia y con sectores políticos conservadores, además de que su estilo fue menospreciado por las nuevas corrientes arquitectónicas del , sobre todo el racionalismo.

Biografía

thumb|left|Sagnier con su esposa Dolors Vidal y sus hijos Josep Maria, Manuel y Enric. Enric Sagnier nació en Barcelona en 1858, hijo de Lluís Sagnier i Nadal, presidente de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Barcelona y de Clementina Villavecchia i Busquets. Fue bautizado con el nombre de Enric Ferran Josep Lluís. De familia acomodada, tuvo una formación artística, aprendiendo música –era un excelente intérprete de violín– y pintura –tenía un gran dominio del dibujo y el color–. Así, desde joven se movió en los ambientes más selectos de la alta sociedad barcelonesa –su hermano Joaquim fue alcalde de Barcelona (1913-1914)–. Estudió bachillerato en el prestigioso internado Coll de Valldèmia, en Mataró, y la carrera de arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, obteniendo el título el 22 de marzo de 1882.

Durante sus estudios empezó a trabajar para Francisco de Paula del Villar y Lozano, con el que colaboró en el Monasterio de Montserrat. Desde joven tuvo notable éxito profesional, recibiendo numerosos encargos de la nobleza catalana y de la Iglesia –tuvo una especial vinculación con los Salesianos, para los que elaboró numerosos proyectos, entre ellos su obra cumbre, el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón, en el Tibidabo–, y recibiendo numerosos nombramientos institucionales. En 1887 se casó con Dolors Vidal-Ribas i Torrents, con la que tuvo cinco hijos: Josep Maria, Manuel, Enric, Maria e Ignasi.

Debido a la gran cantidad de obras que ejecutó durante su carrera profesional, a menudo colaboró con otros arquitectos, como José Doménech y Estapá, Bonaventura Bassegoda i Amigó, Augusto Font Carreras, Francisco Folguera, Adolfo Florensa, Pere Garcia Fària, Pere Benavent, etc., así como su hijo Josep Maria Sagnier i Vidal, 2.º marqués de Sagnier, el cual terminó muchas de las obras iniciadas por su padre. También contó con la colaboración de numerosos artistas y artesanos, como Josep Maria Sert, Alexandre de Riquer, Josep Llimona, Eusebi Arnau, el forjador Carles Torrebadell, el vidriero Antoni Rigalt, el mosaiquista Lluís Bru, el ebanista Joan Busquets, etc.

De personalidad tranquila y devota, dedicó su vida por entero a su carrera, recibiendo gran cantidad de distinciones, como la medalla de oro del Ayuntamiento de Barcelona por haber vencido tres veces en el concurso anual de edificios (Casa Emili Juncadella, 1901; edificios para la Junta Provincial de Protección a la Infancia y Represión de la Mendicidad, 1916; y sede central de la Caja de Pensiones de Barcelona, 1917); igualmente ganó el concurso anual en 1918 con la Casa Ignasi Coll y en 1919 con la Casa Lluís Rocamora, así como el premio al mejor establecimiento en 1912 (Confitería Guillem Llibre) y 1913 (Sastrería Comas). Fue miembro de la Real Academia Catalana de Bellas Artes de San Jorge, del Círculo Artístico de San Lucas y del Centro Excursionista de Cataluña, comendador de la Orden de Alfonso XIII y vocal de la Junta de Museos; asimismo, fue consejero de la Caja de Ahorros de Barcelona desde 1913.

Ocasionalmente se dedicó también a la política, siendo diputado provincial en dos ocasiones (1903-1907 y 1924-1929), en representación de un grupo católico aliado a la Lliga Regionalista, el Comité de Defensa Social. Tuvo una estrecha relación con la Iglesia, siendo nombrado arquitecto diocesano de Barcelona en sustitución de Villar y Lozano (1892-1931), arquitecto del monasterio de Montserrat (1903-1915) y de la catedral de Barcelona (1927-1931). Quizá por ello, en 1923 el papa Pío XI le concedió el título pontificio de marqués de Sagnier, y en 1928 recibió el título honorífico de camarero de capa y espada del papa. En su escudo nobiliario imprimió la siguiente leyenda: Dilexi decorem domus tuae («Señor, amé la hermosura de tu Casa»). Murió en Barcelona en 1931.

Enric Sagnier tiene dedicados en Barcelona unos jardines que llevan su nombre, ubicados en el distrito de Sarriá-San Gervasio e inaugurados en 2012.

Obra

thumb|Frontón Barcelonés La obra de Sagnier se enmarca en la Barcelona de finales del y principios del , la época del modernismo, en la que se produce un gran auge en la construcción, tanto de edificios oficiales y religiosos como de ámbito privado, destacando las grandes mansiones señoriales construidas por la burguesía catalana, que se beneficia de una época de gran esplendor económico, debido sobre todo al comercio con las colonias españolas en América y Filipinas. Coincide asimismo con la época de renacimiento de la cultura catalana (Renaixença), que lleva a la revalorización del pasado cultural catalán, sobre todo de época medieval. El modernismo intenta de cierta forma entroncar con el arte gótico en busca de un lenguaje constructivo nacional que represente con fidelidad la cultura catalana. Igualmente, el modernismo supone una revitalización de todas las artes y oficios: estilo eminentemente ornamental, con la inclusión en la arquitectura de elementos artesanales como la forja, el estuco, la cerámica, la vidriería, la ebanistería, etc.

Primeras realizaciones

Enric Sagnier comienza su carrera como ayudante de Francisco de Paula del Villar y Lozano: bajo sus órdenes realiza su primera construcción, la reforma de la capilla de Sant Josep en la Basílica de Montserrat (1884). Trabajos similares serán los altares –hoy desaparecidos– de las iglesias de Monistrol de Montserrat y San Juan Bautista de Gracia. Su primera obra importante será la nueva iglesia de Santa Engracia de Montcada (1886), de estilo neogótico; fue destruida durante la Guerra Civil. De ese mismo año será su primer edificio de viviendas, la casa Cuyàs. En 1888 realizó un proyecto para la Exposición Universal, que no se llevó a cabo; se trataba del Pabellón León XIII, que debía acoger la representación de los Estados Pontificios en el certamen.

thumb|left|Aduana del Puerto de Barcelona Durante la última década de siglo, Sagnier se dedicó principalmente a los edificios de viviendas: Casa Antoni Roger Vidal, en Ausiàs March 33-35/Gerona 20 (1888-1890), donde utiliza una variada amalgama estilística, conjugando el gótico, el plateresco y un cierto manierismo en las ventanas del segundo piso; Casa Rodolf Juncadella, en Rambla Cataluña 33 (1888-1891), destaca por su esmerado trabajo en forja y escultura, como los cuatro medallones de la parte superior que representan las artes, obra de Pere Carbonell; las Casas Pons (1890-1891), en paseo de Gracia 2 (Casa Alexandre Pons Serra) y 4 (Casa Isidra Pons de Pascual), de estilo neogótico, flanqueadas por dos torres de perfil agudo, con decoración de Alexandre de Riquer; Casa Tomàs Roger Larrosa, en Ausiàs Marc 37-39 (1892-1894), conjuga elementos clásicos con escultura de aire plateresco; la Casa Dolors Vidal de Sagnier, en Rambla Cataluña 104 (1892-1894), es su propio edificio familiar, en estilo gótico, con una imagen de la Inmaculada Concepción en la fachada, obra de Josep Llimona.

thumb|Colegio de Jesús-María En el ámbito religioso, Sagnier recibió varios encargos de los Salesianos, como el santuario de Santa María Auxiliadora (1889-1901), compuesto por un coro para 300 personas y una iglesia de tres naves, separadas por doble fila de seis columnas; en el diseño, Sagnier se inspiró en la casa central de los Salesianos en Turín. Entre 1892-1897 realiza el colegio de Jesús-María, en el paseo de San Gervasio 15, de estilo neogótico, y entre 1892-1894 el colegio del Sagrado Corazón de Jesús, en la esquina Diputación/Bailén, sobre una edificación anterior de José Vilaseca. En el barrio del Clot construyó el Centro de Nuestra Señora del Carmen y San Pedro Claver (1899-1903), conjunto destinado a escuelas y talleres de oficios para jóvenes obreros, desaparecido en 1936. Asimismo, como arquitecto diocesano de Barcelona construyó varias parroquias en los barrios obreros de las afueras de Barcelona: Sagrado Corazón en Pueblo Nuevo (1895-1926), San Juan en Horta (1909-1917), San Francisco de Asís en Pueblo Nuevo (1914-1917), Nuestra Señora de Montserrat en Guinardó (1920-1924), Nuestra Señora del Rosario en Fort Pius (1923-1924), Cristo Rey en la Sagrera (1924-1931), Santa Engracia en Verdún (1925-1928), San Ramón Nonato en Collblanc (1925-1935); así como en varias poblaciones de la diócesis: Santa María en Castelldefels (1903-1909), San Félix en Sabadell (1914-1942), Santa Margarita en Santa Margarita y Monjós (1920-1924), San Pedro en Masquefa (1922-1925), Santa María en Viloví (1925-1933).

thumb|left|Palacio de Justicia de Barcelona En 1893 construyó el Frontón Barcelonés, en Diputación 415, primer local en Barcelona dedicado al juego de pelota; era descubierto, y el público ocupaba una estructura de hierro a tres niveles, decorada con estucos, a la que se accedía a través de una rotonda y una gran escalinata; el frontón desapareció en 1902. En 1896 construyó en Vich la Fábrica Torra, edificio de cuatro plantas de estilo clásico; la fachada está decorada con figuras de cerdos, ya que la fábrica se dedicaba a la elaboración de embutidos. Entre 1896 y 1902 construyó el edificio de la Aduana del Puerto de Barcelona, en colaboración con Pere Garcia Fària, con planta en forma de H, siguiendo el habitual estilo ecléctico de Sagnier; la fachada tiene un aspecto monumental, que recuerda la arquitectura centroeuropea, con decoración de motivos clásicos –principalmente en orden jónico–, rematada con los escudos de Barcelona, Cataluña y España, y con dos águilas y dos grifos, obra de Eusebi Arnau.