Constanza de Portugal (3 de enero de 1290-Sahagún, 18 de noviembre de 1313) fue infanta de Portugal y reina consorte de Castilla por su matrimonio con Fernando IV. Era hija de Dionisio I, rey de Portugal, y de la infanta Isabel de Aragón además de ser hermana de Alfonso IV de Portugal.

Orígenes familiares Hija de Dionisio I, rey de Portugal, y de Isabel de Aragón y hermana de Alfonso IV de Portugal. Sus abuelos paternos fueron Alfonso III de Portugal y Beatriz de Castilla, por tanto, era bisnieta de Alfonso X de Castilla. Sus abuelos maternos fueron Pedro III, rey de Aragón, y Constanza II de Sicilia.

Biografía Reina consorte de Castilla y de León (1302-1312) La infanta Constanza de Portugal nació el 3 de enero de 1290. En el acuerdo firmado por Sancho IV de Castilla y el rey Dionisio I de Portugal el 15 de septiembre de 1291 en Ciudad Rodrigo, se estableció el compromiso matrimonial entre el infante Fernando, que aún no había cumplido los seis años, hijo de Sancho IV, y la infanta Constanza que entonces contaba con veinte meses de edad.

Terminadas las Cortes de Valladolid de 1295, la reina María de Molina, madre de Fernando IV de Castilla, y el infante Enrique de Castilla "el Senador", tutor del rey castellano durante su minoría de edad, se entrevistaron en octubre de 1295 en Ciudad Rodrigo con el rey Dionisio I, al que la reina entregó varias plazas fuertes a cambio de que cesasen las hostilidades entre ambos reinos. En la entrevista de Ciudad Rodrigo volvió a confirmarse que Fernando IV contraería matrimonio con la infanta Constanza de Portugal, mientras que la infanta Beatriz de Castilla, hija de María de Molina, se casaría con el infante Alfonso, heredero del trono portugués. Posteriormente, el 12 de septiembre de 1297, en el tratado de Alcañices, volvió a ratificarse el compromiso matrimonial de la infanta Constanza de Portugal con Fernando IV. La reina María de Molina se llevó a la infanta Constanza a Castilla «donde sería criada y educada hasta alcanzar la edad conveniente para el matrimonio». miniaturadeimagen|Últimos momentos de Fernando IV el Emplazado. Óleo sobre lienzo de José Casado del Alisal. (1860). Palacio del Senado de España

Antes de poder celebrar el matrimonio, fue necesario obtener la dispensa papal debido a que Fernando IV de Castilla y Dionisio I eran primos hermanos, ambos nietos del rey Alfonso X. En otoño de 1301, el papa Bonifacio VIII expidió la bula que permitía el matrimonio. El 23 de enero de 1302 la infanta Constanza, con doce años de edad, contrajo matrimonio en la ciudad de Valladolid con Fernando IV de Castilla que en esa fecha tenía dieciséis años. En 1307, poco después del nacimiento de su hija primogénita, la infanta Leonor, Fernando IV, que se hallaba sitiando la localidad de Tordehumos, donde se había refugiado el magnate rebelde Juan Núñez II de Lara, señor de la Casa de Lara, envió a su esposa la reina Constanza, acompañada por su hija recién nacida, la infanta Leonor, a que solicitase un préstamo a su padre, el rey Dionisio I. Durante las Cortes de Valladolid de 1307, a las que no asistió la reina Constanza, Fernando IV intentó refrenar los abusos cometidos por la nobleza, corregir la administración de justicia y aliviar la presión fiscal que soportaban los castellanos.

En abril de 1311, hallándose en Palencia, Fernando IV enfermó de gravedad y hubo de ser trasladado a Valladolid, a pesar de la oposición de la reina Constanza, su esposa, que deseaba trasladarlo a Carrión de los Condes, a fin de poder controlar al monarca junto con su aliado, Juan Núñez II de Lara. Durante la enfermedad del rey surgieron discrepancias entre el infante Pedro, Juan Núñez II de Lara, el infante Juan, y don Juan Manuel. Mientras el rey se encontraba en Toro, la reina Constanza dio a luz en Salamanca el 13 de agosto de 1311 un hijo varón, que llegaría a reinar en Castilla y León a la muerte de su padre como Alfonso XI de Castilla. El infante Alfonso, heredero de Fernando IV, fue bautizado en la Catedral Vieja de Salamanca, y a pesar de los deseos del rey, quien deseaba encomendar la crianza del niño a su abuela, la reina María de Molina, prevaleció la voluntad de la reina Constanza, quien deseaba, contando para ello con el apoyo de Juan Núñez de Lara y de Lope Díaz de Haro, que la custodia del niño fuese encomendada al infante Pedro de Castilla, hermano de Fernando IV.

En el otoño de 1311 surgió una conspiración que pretendía el destronamiento de Fernando IV y colocar en el trono a su hermano, el infante Pedro de Castilla. La conjura se hallaba protagonizada por el infante Juan de Castilla "el de Tarifa", por Juan Núñez de Lara y por Lope Díaz de Haro, hijo del fallecido Diego López V de Haro. Sin embargo, el proyecto fracasó debido a la rotunda negativa de la reina María de Molina.

En las Cortes de Valladolid de 1312, las últimas del reinado de Fernando IV, se recaudaron fondos para mantener el ejército que se emplearía en la siguiente campaña contra el reino de Granada, se reorganizó la administración de justicia, la administración territorial y la administración local, mostrando con ello el deseo del rey de realizar profundas reformas en todos los ámbitos de la administración, al tiempo que intentaba reforzar la autoridad de la Corona en detrimento de la autoridad nobiliaria. Las Cortes aprobaron la concesión de cinco servicios y una moneda forera, destinados al pago de las soldadas de los vasallos del rey, a excepción de Juan Núñez II de Lara, señor de la Casa de Lara, que se había convertido en vasallo del rey Dionisio I de Portugal.

El 7 de septiembre de 1312 falleció en la ciudad de Jaén el rey Fernando IV, dejando viuda a la reina Constanza de Portugal a la edad de 22 años. Debido a las altas temperaturas que se dieron en el mes de septiembre del año en que falleció el rey, el infante Pedro, hermano del difunto rey, y la reina Constanza, su esposa, decidieron dar sepultura a sus restos en la Mezquita-Catedral de Córdoba. La Crónica de Alfonso XI cita la causa que motivó la sepultura de los restos de Fernando IV en Córdoba:

El cortejo fúnebre que acompañó los restos de Fernando IV hasta la ciudad de Córdoba se hallaba presidido por la reina Constanza. El cadáver del soberano fue depositado en la capilla mayor del templo catedralicio por disposición de su esposa, y se dispuso que seis capellanes fueran cada noche a rezar ante el sepulcro, al tiempo que en el mes de septiembre se llevaría a cabo el aniversario por la muerte del rey, a perpetuidad.

Minoría de edad de Alfonso XI de Castilla y muerte de la reina Constanza (1312-1313)

Cuando el infante Juan de Castilla "el de Tarifa" y Juan Núñez de Lara tuvieron conocimiento de la muerte del rey Fernando, solicitaron a la reina María de Molina, que se encontraba en Valladolid, que se hiciese cargo de la tutoría de su nieto Alfonso XI de Castilla, que contaba con un año de edad, pero que no se hiciese cargo de ella el infante Pedro de Castilla, hermano del difunto Fernando IV. No obstante, la reina se negó a hacerse cargo de la tutoría del niño rey y les solicitó que hablasen de ello con su hijo, el infante Pedro.

Juan Núñez de Lara intentó entonces apoderarse del niño rey, que se encontraba en la ciudad de Ávila. Sin embargo, se lo impidieron las autoridades de la ciudad, prevenidas por la reina María de Molina. Poco después llegó a Ávila el infante Pedro y se negaron a dejarle entrar en la ciudad. Mientras tanto, el infante Juan y Juan Núñez de Lara, que se encontraban en Burgos, convocaron a los ricoshombres, procuradores y concejos del reino para que se reuniesen en Sahagún, al tiempo que el infante Pedro obtenía la aprobación de la reina María de Molina para ser tutor de su sobrino Alfonso XI durante su minoría de edad. Cuando el infante Juan, que se encontraba en Sahagún con los procuradores del reino, supo de la cercanía del infante Pedro de Castilla, le ofendió ante diversos testigos, provocando con ello que el infante Pedro decidiese marchar contra ellos. El infante Juan y sus acompañantes enviaron entonces al infante Felipe de Castilla, hermano del infante Pedro, a parlamentar con este último, quien reconvino a su hermano por formar parte del bando del infante Juan de Castilla "el de Tarifa". El infante Felipe de Castilla presentó a su madre, la reina María de Molina, las proposiciones del infante Juan, consistentes en que ella fuese tutora del rey Alfonso XI junto con el infante Pedro y el infante Juan, a lo que ella accedió.

Las Cortes de Palencia de 1313

El infante Pedro de Castilla acudió a las Cortes de Palencia de 1313 acompañado de un ejército de doce mil hombres, después de haberlo reclutado en Asturias y Cantabria, y había acudido a las Cortes sin deseo de entablar combate, pero dispuesto a entablarlo si el otro bando lo deseaba. En el bando del infante Pedro militaban su tío Alfonso Téllez de Molina, hermano de María de Molina, Tello Alfonso de Meneses, hijo del anterior, Rodrigo Álvarez de Asturias y Fernán Ruiz de Saldaña, entre otros ricoshombres. Los principales partidarios del infante Juan de Castilla "el de Tarifa" eran el infante Felipe de Castilla, Fernando de la Cerda, y Juan Núñez de Lara.miniaturadeimagen|Retrato que representa a Alfonso XI de Castilla

Una vez reunidos los asistentes en la ciudad de Palencia, se acordó que cada uno de los dos bandos conservase sólo mil trescientos hombres en las inmediaciones de la ciudad, aunque dicho acuerdo fue quebrantado por el infante Juan de Castilla "el de Tarifa" al conservar junto a sí a cuatro mil hombres, a lo que correspondió el infante Pedro conservando cinco mil de los suyos. Durante las Cortes, la reina viuda Constanza de Portugal, dejó de prestar su apoyo al infante Pedro y pasó a apoyar al infante Juan, procediendo don Juan Manuel, nieto de Fernando III de Castilla, de igual modo. Ante el temor de que surgiesen disputas, y por iniciativa de la reina María de Molina, los infantes Pedro y Juan y sus acompañantes abandonaron la ciudad y se hospedaron en las aldeas cercanas, alojándose el infante Pedro en Amusco, el infante Juan en Becerril de Campos, la reina Constanza en Grijota, y María de Molina en Monzón de Campos. Al mismo tiempo, los prelados y procuradores del reino partidarios del infante Pedro y de María de Molina acordaron reunirse en la iglesia de San Francisco de Palencia, de la Orden de los Franciscanos, y los partidarios del infante Juan lo harían en el convento de San Pablo de Palencia, de la Orden de los Dominicos, y vinculado a la Casa de Lara. A pesar de los deseos del infante Pedro y de su madre la reina, los partidarios del infante Juan no se avinieron a ningún acuerdo y nombraron tutor al infante Juan, al tiempo que el otro bando nombraba tutores a la reina María de Molina y al infante Pedro.