thumb|Barricadas levantadas en San Sebastián durante la semana proamnistía. thumb|Fuerzas antidisturbios de la Policía Armada preparadas para intervenir en San Sebastián. La semana proamnistía de mayo de 1977 fue una convocatoria de movilizaciones populares que tuvo lugar durante la transición política española, inicialmente para la semana del 8 al 15 en las provincias de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra, para reclamar la amnistía de todos los presos encarcelados por delitos de raíz política, incluidos los llamados «delitos de sangre». Las movilizaciones fueron duramente reprimidas por las fuerzas de orden público, produciéndose siete muertos y numerosos heridos, varios de ellos por heridas de bala.
La lucha por la amnistía
Con motivo de la coronación de Juan Carlos I, el 25 de noviembre de 1975 se promulgó un indulto que benefició hasta el 1 de junio de 1976 a 773 personas encarceladas por delitos de raíz política (de los 8.903 presos que se vieron beneficiados), de los que 688 fueron excarcelados y el resto vio reducida su pena.
En enero de 1976 en San Sebastián, al amparo de la nueva ley de asociaciones, se constituyó la primera asociación proamnistía, formada por un grupo de abogados y otras personas conocidas de la vida social de la ciudad, fundando la Comisión Gestora de la Asociación pro Amnistía. Iniciativas similares se produjeron en numerosas localidades vascas y navarras, escenario en estos primeros meses de 1976 de múltiples manifestaciones, encierros y recogida de firmas por la liberación de todos los presos.
El 30 de julio de 1976 se decretó una amnistía, que supuso la salida de 287 presos y que no contempló los delitos encuadrados dentro de la denominación de terrorismo, por lo que no afectó a la mayoría de los presos que tenían dicha consideración, por su relación real o presunta con la organización terrorista ETA y organizaciones similares. A la muerte de Franco había en las cárceles españolas unos 400 presos encarcelados por delitos de raíz política, de los cuales alrededor de 250 estaban condenados por terrorismo. Esto provocó que se siguieran convocando manifestaciones públicas para solicitar una amnistía total. Estas manifestaciones fueron particularmente intensas en las provincias vascas y en Navarra, aunque se produjeron en toda España. En Madrid, por ejemplo, el joven Arturo Ruiz fue asesinado por los Guerrilleros de Cristo Rey cuando participaba en una de estas manifestaciones el 23 de enero de 1977, víspera de la matanza de abogados laboralistas de la calle Atocha.
El 11 de enero de 1977, el presidente Adolfo Suárez recibió a cuatro representantes de la oposición: el catalanista Antón Cañellas, el monárquico liberal Joaquín Satrústegui, el socialista Felipe González y Julio de Jáuregui, veterano militante del Partido Nacionalista Vasco exiliado durante la mayor parte del franquismo. Dicha comisión solicitó al Gobierno que otorgara antes de las elecciones una «amnistía de todos los hechos y delitos de intencionalidad política ocurridos entre el 18 de julio de 1936 y el 15 de diciembre de 1976».
Por su parte, el 28 de febrero, 44 gestoras de Guipúzcoa se entrevistaron con el nuevo gobernador civil para solicitar su legalización. El gobernador no solo se mostró partidario de la amnistía, sino que solicitó ser inscrito como socio. Entre el 26 de febrero y el 6 de marzo se convocó una primera semana proamnistía en las provincias vascas y Navarra, que a pesar de la virulencia con la que se reprimió no produjo víctimas mortales. El 11 de marzo el gobierno aprobó un decreto de ampliación de la amnistía que permite la puesta en libertad de otros 74 presos vascos hasta mayo, junto a la salida de otros presos hasta llegar a 1.940 personas.
Cumbre de Chiberta Las primeras elecciones democráticas desde la Segunda República ya estaban convocadas para el 15 de junio. El 30 de abril se realizó, por iniciativa del histórico dirigente del PNV Telesforo Monzón, una reunión en el club Chiberta de Anglet (en el País Vasco francés) a la que acudieron representantes de todas las organizaciones del nacionalismo vasco: PNV, ANV, EKA, ESB-PSV, ESEI, EHAS, LAIA (bai), EIA, ETA-m, ETA-pm y un grupo de alcaldes. También acudió Mirentxu Purroy Ferrer, directora del semanario abertzale Punto y Hora de Euskal Herria.
Aunque teóricamente el objetivo que Telesforo Monzón se había propuesto para esta reunión era la creación de un frente nacionalista, ETA-militar impuso que se tratara exclusivamente de la amnistía, condición sin la cual consideraba ilegítimas las elecciones de junio de 1977. Una delegación de los grupos reunidos en Chiberta se reunió el 10 de mayo con Adolfo Suárez para exponerle la exigencia de amnistía y libertades democráticas. El presidente les respondió que no podía excarcelar a todos los presos para el día 24, en que comenzaba la campaña electoral, ya que estaba presionado por el Ejército. ETA-militar intentó aprovechar las reuniones de Chiberta para imponer su liderazgo al resto del nacionalismo promoviendo un boicot total a las próximas elecciones, pero el PNV se negó.Gaizka Fernández Soldevilla, «"Ellos y nosotros": la Cumbre de Chiberta y otros intentos de crear un frente abertzale en la Transición», en Historia del presente, ISSN 1579-8135, Nº 13, 2009 («¿Una patria invisible?»), pp. 97-114. Consultado el 8 de marzo de 2011. Por otra parte, gracias a las negociaciones que paralelamente estaba llevando el Gobierno con ETA-pm y EIA, se consiguió el «extrañamiento», es decir, la liberación en el extranjero de los más importantes presos de ETA, entre los que se encontraba Mario Onaindia.Gaizka Fernández Soldevilla, «Ya no es todo blanco o negro: ETA, la izquierda abertzale y el cambio político en España (1974-1977)», en Novísima: II Congreso Internacional de Historia de Nuestro Tiempo, coord. por Carlos Navajas Zubeldia, Diego Iturriaga Barco, 2010, ISBN 978-84-693-6557-1, pp. 411-420. Consultado el 8 de marzo de 2011.
Estos hechos finalmente dividieron al nacionalismo vasco, decidiendo su sector más moderado presentarse a las elecciones, como el PNV —que desde el principio tuvo una decisión firme de presentarse—, ESB-PSV y ANV, cada uno en solitario en el País Vasco y los tres partidos formando la coalición UAN en Navarra. También decidió participar una parte de la izquierda abertzale representada por el partido EIA, quien integró junto con el Movimiento Comunista de Euskadi (EMK) las coaliciones Euskadiko Ezkerra y Unión Navarra de Izquierdas, que fueron apoyadas por ETA-pm. Por su parte, el resto de la izquierda abertzale (EHAS y LAIA, apoyados por ETA-m) decidió no presentarse, pedir activamente la abstención y exigir con carácter previo a la celebración de elecciones el cumplimiento de todos los puntos de la Alternativa KAS (también suscrita por EIA y ETA-pm), que estaba redactada desde el verano de 1976 y cuyos puntos eran:
Convocatoria de lucha para la semana de mayo A finales de febrero se convocó en las cuatro provincias una semana de lucha proamnistía total del 8 al 15 de mayo. Las convocatorias de huelga fueron exitosas de forma global en todos los territorios. Aunque los incidentes se produjeron en las cuatro provincias, se señalan a continuación los hechos más destacables en las distintas jornadas.
Del domingo 8 al miércoles 11 de mayo Del 8 al 11 se produjeron innumerables encierros, mesas redondas y manifestaciones. Los primeros actos convocados por los moderados PNV, PSOE y ANV se celebraron sin el menor altercado, mientras que las manifestaciones no autorizadas corrían diversa suerte, siendo unas toleradas y otras disueltas con energía por la Policía. Las cargas policiales y detenciones se incrementaron. Numerosos partidos políticos, incluido el Partido Socialista de Euskadi (en el que estaban integrados entonces los socialistas navarros), y diecisiete organizaciones sindicales convocaron una «jornada de lucha» para el 12 de mayo.
El jueves 12 de mayo El paro fue extenso y la represión de las concentraciones pasó de utilizar material antidisturbios con pelotas de goma y botes de humo a utilizar fuego real. En el barrio de Gros de San Sebastián es herida de bala en el pecho una mujer cuando se encontraba en su casa.
Pero los sucesos más graves tuvieron lugar en Rentería. La prensa adscrita a la izquierda abertzale informaría posteriormente de que la Guardia Civil disparó con munición real contra una manifestación, hiriendo a cinco personas. Una de ellas, Rafael Gómez Jáuregui, de 78 años, falleció horas más tarde a consecuencia de las heridas.Punto y Hora. Nº 36 Amnistía a sangre y fuego. 25 de mayo de 1977 La prensa madrileña proporcionó más detalles: a mediodía había tenido lugar una concentración popular en la plaza del ayuntamiento en la que se decidió organizar una columna de unas seis mil personas que se dirigió a la empresa Orbegozo con el fin de obligar a su cierre, pero la manifestación fue interceptada por la Guardia Civil, quien la disolvió con contundencia empleando balas de goma. El sector más combativo de los manifestantes se reagrupó formando una columna de unas mil personas que se encaminaron directamente hacia la casa-cuartel de la Guardia Civil. Los agentes intentaron dispersar a la multitud disparando pelotas de goma pero, al no tener éxito, optaron por efectuar disparos con munición real a la altura de las piernas, resultando cinco personas heridas por bala. Durante la madrugada, el Gobierno Civil de Guipúzcoa hizo público un comunicado en el que intentaba explicar lo sucedido. En él se informaba de las numerosas manifestaciones que habían discurrido sin problemas durante los días 11 y 12 por ser pacíficas, así como de los motivos que habían impulsado a las fuerzas policiales a intervenir en cada caso: colocación de barricadas en vías rápidas, agresión a los agentes que intentaban retirarlas, ataque a una furgoneta de la Guardia Civil y, en el caso de Rentería (el más grave), coacción a los trabajadores de la empresa Orbegozo para que cerraran la empresa y posterior ataque a la casa cuartel (donde vivían también las familias de los agentes) con piedras y cócteles molotov. El comunicado informaba igualmente de las víctimas resultantes.
El viernes 13 de mayo Al día siguiente la huelga se ha convertido en general y siguen montándose barricadas y produciéndose de nuevo heridos de bala. En Rentería se producen varios heridos graves, uno de ellos estando en el balcón de su casa en el polígono de Beraun. La comisión de Gobernación de la Diputación de Guipúzcoa acuerda hacer pública una extensa nota con «la petición de esclarecimiento de los hechos, responsabilidades para los culpables y el restablecimiento de la paz ciudadana, insistiendo en la necesidad de una acelerada aplicación de la Amnistía». Se producen comunicados de las distintas fuerza políticas y entidades condenando la represión. En Tolosa se producen otros dos heridos de bala, uno grave y otro menos grave.
Se difunde una nota del Gobierno Civil, elaborada la madrugada anterior, donde se da una versión oficial de los hechos, excepto la muerte de Rafael Gómez, que no se explica. Se prohíben todos los mítines políticos programados para el fin de semana. La organización de la Vuelta Ciclista a España no entrará en Guipúzcoa como estaba previsto.
Por la noche fallece Clemente del Caño Ibáñez, trabajador de la autopista Bilbao-Behovia, atropellado por un vehículo que circulaba a elevada velocidad cuando retiraba una barricada cerca de Renteria. Aunque su familia emitió un comunicado en el que explicaba que su muerte tuvo lugar mientras cumplía con su trabajo y que carecía de toda relación con los manifestantes, el MLNV siempre le ha incluido entre las víctimas de la represión policial al asegurar que fue obligado a retirar la barricada por la Guardia Civil.