La literatura en yidis o literatura yídica es la escrita en yidis, la lengua de los judíos asquenazíes, emparentada con el alemán medieval. Suele considerarse que la literatura en yidis ha tenido tres etapas: antigua literatura yídica (1300-1780), literatura hasídica y de la Haskalá (1780-h. 1890) y literatura yídica moderna (1864-actualidad).
Literatura yídica antigua
La literatura en yidis comenzó con las traducciones y comentarios de textos religiosos, algunos de los cuales datan del ."Yiddish culture". Documento del Comité de Cultura y Educación del Consejo de Europa, 12 de febrero de 1996. El texto literario en yidis más antiguo que se conoce es un manuscrito que contiene poemas sobre temas bíblicos, una fábula ("El león agonizante"), y un poema épico ("El duque de Horant"). El manuscrito fue descubierto en la Guenizá de Fostat, y está fechado, según el calendario hebreo, en el 3 de Kislev de 5143 (es decir, el 9 de noviembre de 1382). Varela, Mª Encarnación: La literatura hebrea contemporánea. Barcelona: Mirador, 1992. ISBN 84-8063-006-X. Apéndice: "La literatura en yiddis" (pp. 299-302).
El principal autor en esta etapa fue Elijah Levita (conocido como Elia Bokher), que tradujo, adaptándolo, el romance caballeresco de Bevis de Hampton, a partir de su versión italiana, Buova d’Antona.Elia Levita und sein "Bovo-bukh" Eine jiddische Symbiose in Italien . La versión de Levita, llamada Bovo-bukh, circuló manuscrita desde 1507, y se publicó finalmente en 1541, lo que la convierte en la primera obra impresa en yidis de tema no religioso. Esta obra ilustra la influencia de las formas literarias europeas en la naciente literatura yídica, no sólo en cuanto al tema, sino también en sus formas estróficas y en las rimas, que son regulares y complejas. No obstante, Levita alteró la historia para introducir elementos del judaísmo, lo cual no era nada sencillo, dada la naturaleza intrínsecamente cristiana de los libros de caballerías.
Otra obra influyente de la antigua literatura yídica es el Mayse-bukh ("Libro de cuentos"). Se trata de una recopilación de cuentos moralizantes que tienen su origen en fuentes hebreas y rabínicas, así como en cuentos populares. Basándose en la inclusión en esta obra de unos pocos cuentos de origen no judío, los estudiosos han deducido que su compilador vivió en lo que ahora es Alemania occidental durante el último tercio del . El libro se publicó por primera vez en 1602. Estos cuentos didácticos son leídos todavía por comunidades judías ultraortodoxas, especialmente entre los judíos jasidícos.
Era bastante infrecuente que las mujeres escribieran durante este periodo de la literatura yídica, pero existen varias recopilaciones de tkhines (oraciones personales que no son parte de la liturgia) escritas por mujeres como Sara Bas-Toyvim y Sarah Rebekah Rachel Leah Horowitz, ambas del . El texto más extenso escrito por una mujer en esta época son las memorias de Gluckel von Hameln (1646-1724), un documento familiar de finales del o comienzos del que no se publicó hasta 1896, de gran trascendencia porque refleja las costumbres y el modo de vida de las comunidades judías alemanas de la época."Gluckel von Hameln", en Other Women's Voices.
Literatura jasídica y de la Haskalá
A partir del , el yidis, que se encontraba en decadencia en el centro y oeste de Europa, vivió un extraordinario florecimiento en los países del este del continente. El auge del judaísmo jasídico a finales del dio origen a un tipo específico de obras literarias. Entre otras publicaciones de la época se encuentran los panegíricos y descripciones de la vida de Ba’al Shem Tov. La narración de historias fue un elemento esencial en la difusión del jasidismo, y tanto Ba’al Shem Tov como su biznieto Reb Najman de Breslav utilizaron historias basadas en cuentos populares para transmitir enseñanzas de tipo espiritual. Esos cuentos fueron transcritos y recopilados por sus seguidores. Los cuentos de Reb Najman tuvieron una gran influencia en el desarrollo posterior de la literatura en yidis. La más conocida recopilación de sus obras es el Sipure mayses ("Cuentos"), de 1815. Características destacadas de su producción son el uso de la alegoría para transmitir ideas abstractas y la fusión de motivos folclóricos judíos y gentiles.
Durante la misma época de emergencia del jasidismo, apareció también el movimiento judío secular más influyente, la Haskalá. Este movimiento estaba influido por la Ilustración y se oponía a la superstición religiosa y a la educación anticuada que recibían la mayoría de los judíos. Se proponía integrar a los judíos en la cultura y la sociedad europeas, y eran declarados opositores del jasidismo. Autores que utilizaron su trabajo para exponer estos puntos de vista fueron Israel Aksenfeld, Solomon (o Shloyme) Ettinger e Isaac Meir Dik. Aksenfeld fue al principio seguidor de Reb Nachman de Bratslav, pero abandonó el jasidismo y se convirtió en su encarnizado enemigo. Su novela Dos shterntikhl ("El pañuelo"), publicada en 1961, retrata el mundo jasídico como intolerante y mezquino. Sólo cinco de sus obras fueron publicadas, a causa de su oposición a los dirigentes jasídicos. Su obra es realista y muestra la influencia de la literatura rusa del . Ettinger era médico y escribió principalmente obras de teatro, entre ellas la considerada la más importante de la Haskalah, Serkele. Su estilo satírico denota la influencia del teatro europeo: se ha especulado sobre si leyó a Molière. Dik (1808-1893) es autor de cuentos que vendieron decenas de miles de ejemplares. Su importancia viene dada más por haber creado un público lector en yidis que por el contenido de su obra, marcada por el didactismo. Escribió también en hebreo, por ejemplo una destacada parodia del Talmud, Masseket Aniyyut.
Literatura yídica moderna Autores clásicos en yidis El comienzo de la literatura moderna en yidis suele datarse con la publicación, en 1856, de la novela Dos kleyne mentshele ("El pequeño hombrecito"), de Sholem Yankev Abramovitsh. Abramovitsh había escrito anteriormente en hebreo, el lenguaje que los partidarios de la Haskalah solían utilizar para comunicarse entre sí. Con esta novela, que se publicó por entregas en un periódico en yidis, Abramovitsch presentaba a su alter ego, el personaje de Mendel Mojer Sforim ("Mendel el vendedor de libros"), narrador de ésta y otras historias posteriores. El propio Abramovitsch aparece, con su nombre real, en sus relatos, presentándose como "autor", y estableciendo una compleja red de relaciones entre autor, personajes y lectores, que ha sido estudiada por Dan Miron. La obra de Abramovitsch es irónica y mordaz, al tiempo que mantiene el estilo de la narración popular. Critica la corrupción de la comunidad judía, que le ha sido impuesta por las instituciones rusas y polacas. Continúa con la tradición de la literatura de la Haskalá en sus ataques a la superstición y a tradiciones obsoletas como los matrimonios pactados. Su última gran obra, la novela picaresca paródica Kitser masoes Binyomen hashlishi (Los breves viajes de Benjamín Tercero"), publicada en 1878, es una de las críticas más mordaces a la vida judía en la Zona de Residencia, y guarda ciertas similitudes con Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes. Otras obras suyas son Di Takse ("La tasa") y Di Kliatsche ("La yegua").
La influencia de Abramovistsch se debe a dos razones. En primer lugar, escribió en yidis en una época en que la mayoría de los autores judíos prefería escribir en hebreo o en lenguas no judías, como el alemán. En segundo lugar, como ha demostrado Dan Miron, Abramovitsch hizo que la literatura yídica entrara en la modernidad mediante el uso de recursos retóricos que permitían que sus ideas de reforma social se expresaran con el más elevado nivel artístico.
Los más importantes de los autores que siguieron a Abramovitsch fueron Sholem Rabinovitsh, popularmente conocido por su seudónimo, Scholem Aleijem, e I. L. Peretz. Las obras más conocidas de Rabinovitsch son los relatos protagonizados por el personaje Tevye el lechero. Escritas durante varios años, en respuesta a las numerosas catástrofes sufridas por los judíos a finales del y comienzos del , los cuentos son muy característicos del estilo de Rabinovitsch, que ha sido calificado de "sonrisa a través de las lágrimas". I. L. Peretz introdujo en la literatura en yidis varias técnicas modernistas que había descubierto en sus lecturas de narrativa europea. Aunque él mantuvo posiciones políticas radicales, sobre todo durante la década de 1890, su obra admite múltiples lecturas. A la vez sencilla y cáustica, es más psicológica e individualista que la de Abramovitsch o Rabinovitsh. Por ese motivo, es considerado el primer verdadero modernista de la literatura en yidis. Escribió fundamentalmente relatos breves, de los cuales "Bontshe shvayg" ("Bontshe el silencioso") es el más conocido. Como en la mayor parte de su obra, logra transmitir dos mensajes aparentemente opuestos: simpatía por los oprimidos y crítica de la pasividad en respuesta a la opresión.
Abramovitsh, Rabinovitsh e I. L. Peretz son considerados generalmente los tres "autores clásicos" ("di klasiker", en yidis) de la literatura yídica. Se les llama, respectivamente, el "abuelo", el "padre" y el "hijo" de la literatura en esta lengua. Esto hace que se olvide el hecho de que en realidad eran aproximadamente contemporáneos, y que pueden entenderse mejor como un solo fenómeno que como tres manifestaciones generacionales distintas de una tradición. Sin embargo, esta formulación fue propuesta por los mismos tres clásicos, quizá como un modo de dotar a su literatura de una tradición que pudiera compararse a la de otras literaturas que admiraban.
Personalidades y movimientos literarios
El teatro en yidis se desarrolló al comienzo de forma aislada, pero después se interrelacionó con otros movimientos literarios. El drama primitivo, siguiendo el ejemplo de Ettinger, fue escrito por Abraham Goldfaden y Jacob Gordin. Mucho de los que se representaba eran traducciones del repertorio europeo, por lo que gran parte del primer teatro escrito en yidis debe más al teatro alemán que a los autores contemporáneos en yidis.