thumb|250px|Iniciadores de la revolución:M. Martínez Castro - F. Ramos Mejía - Leonardo D. Gándara - M. Ramos Mejía - P. Castelli - Francisco B. Madero - A Barragán - J. Ferrari - E. Ramos Mejía. Se denomina Libres del Sur al movimiento de oposición y revolución contra el gobierno de Juan Manuel de Rosas, ocurrido en el entonces sur de la provincia de Buenos Aires, Argentina, a fines del año 1839. Logró dominar los pueblos más importantes de la zona en esa época —Dolores, Chascomús y Tandil— pero fue aplastado rápidamente en la batalla de Chascomús, del 7 de noviembre de ese año.
Las causas
El gobernador Rosas había sido elegido para ese cargo en 1835, con "la Suma del Poder Público". Eliminó a sus opositores más destacados, aún a los asociados al partido federal y especialmente a los unitarios. Ejerció su gobierno con el apoyo de los sectores populares, medios, el ejército y los ganaderos. El sustento de estos últimos parecía al principio muy sólido, ya que los intereses de los hacendados eran eficazmente defendidos por un gobierno que tomaba sus decisiones en función de un modelo económico agroexportador.
Pero hacia 1838 surgió un nuevo frente de oposición, con la generación romántica, de jóvenes que tenían como ideal de "civilización" la cultura francesa. En el conflicto de Rosas con Francia, el gobernante se mantuvo impasible frente a las presiones de la potencia europea, que cambió las condiciones económicas y sociales. La flota de guerra francesa bloqueó el Río de la Plata y los "románticos" tomaron partido abiertamente contra su gobierno, y en favor de los agresores.
En términos económicos, debe destacarse que Buenos Aires poseía fuertes vínculos comerciales con naciones extranjeras (Gran Bretaña, Brasil, y el Caribe) en base al desarrollo de la ganadería en el interior de la Provincia. Es por ello que para la etapa post-revolucionaria existe un impulso para el desplazamiento hacia el sur de la frontera productiva. Asimismo, existe un alza de los precios de las mercaderías exportables, pero, desde 1825, los precios de los productos exportables comenzarán a caer.
En este contexto, donde existe un movimiento de la frontera y un aumento en la masa de bienes exportables para hacer frente a la caída de precios, los bloqueos al puerto bonaerense tuvieron un fuerte impacto económico. En el caso de Rosas, siguiendo los pasos de Rivadavia, suplió la caída en los ingresos por la imposibilidad de cobrar impuestos a la importación/exportación con la emisión de papel moneda, generando así un proceso inflacionario. Como respuesta, desde 1838 hasta 1840, el gobierno rosista desarrolló medidas por un lado: la modificación del régimen de enfiteusisInfesta, María Elena “La enfiteusis en Buenos Aires, 1820- 1850” en Bonaudo, Marta y Pucciarelli, Alfredo (comps.) La problemática agraria. Nuevas aproximaciones I, Buenos Aires, CEAL, 1993. -personas que arrendaban las tierras provinciales por largos períodos, por los cuales pagaban cánones de alquiler muy bajos-, suspendiendo la renovación de los contratos y exigiendo la devolución de esas tierras, o la compra inmediata por parte de sus arrendatarios para poder entregarlas a sus aliados políticos. Por otro, la actualización del impuesto a los capitales urbanos y rurales conocido como Contribución Directa.
Además, la intervención francesa sobre el puerto bonaerense significó la interrupción -al menos parcial- del comercio exterior de la provincia de Buenos Aires. No solo los sectores altos perdieron la oportunidad de importar bienes e ideas desde Europa, sino que se trabaron los vínculos de exportación, de la cuál dependía la economía de la ciudad. El impacto del accionar francés fue mayor sobre las exportaciones ganaderas, de las cuales dependía casi exclusivamente la zona rural de la provincia. Los grandes propietarios de campos hacían casi todas sus ventas directa o indirectamente al mercado exterior. Al verse éstas interrumpidas, el ingreso de sus productos al circuito comercial se hizo muy difícil y los precios cayeron rápidamente.
Haciendo foco en la región de Chascomús, hay una gran distancia entre los comerciantes más pudientes con los que tienen menos capital, donde la distancia entre sí es 114 veces mayor respecto a la década de 1814. Esto se relaciona con que para 1839, el 20% más rico poseía 48 veces la riqueza del más humilde. Así podemos encontrar cómo el contexto económico es motor de las tensiones sociales que se desarrollan para 1839. Estas diferencias también se pueden observar en la posesión de tierras, de ganado y de otros bienes, pero con otro tipo de conclusión, ya que en los individuos vinculados al agro, no se observa una desigualdad social tan marcada como la existente entre comerciantes. Sin embargo, existía y generó distintas fricciones a lo largo del período.
Es en este sentido que se debe de considerar la participación activa de los comerciantes en el alzamiento de 1839, matizando el rol que tuvieron los estancieros. Esta idea nos permite considerar la vinculación entre los grupos partidarios existentes durante la etapa rosista y las élites relacionadas con el comercio y el puerto de Buenos Aires. Por lo que se puede observar cómo se desarrolla el proceso de politización facciosa en escalas locales. Aún así, centrarse en lo político no implica minimizar el peso que tuvo lo económico en el desarrollo del alzamiento de los Libres del Sud.
Entendiendo que las facciones políticas en el rosismo fueron un problema central, el gobierno desarrolló diversos mecanismos para la eliminación de sus adversarios que fueron, en la mayoría de los casos, eficaces. Sin embargo, los oponentes políticos aún se podían encontrar en la ciudad y en parte de la campaña. Al mismo tiempo, eran opositores a los métodos políticos desarrollados por Rosas y a las acciones perpetradas por la Mazorca. Pero los ganaderos que se unieron a la oposición -especialmente en el sur de la provincia, base del poder y prestigio de Rosas antes de su regreso al gobierno en 1835- solamente lo hicieron cuando se encontraron con sus ingresos seriamente restringidos, y frente a la obligación de pagar grandes sumas a corto plazo o, lo que fue la determinante, cuando se presentaron a comprar las tierras dadas en enfiteusis y el gobernador les negó -selectivamente- la venta. Es por ello que se puede comprender que su principal motivación, para el levantamiento, era económica.
La conspiración de los Maza y los hacendados
Los emigrados unitarios centraban su accionar en Montevideo; allí ayudaron a Fructuoso Rivera a derrocar al presidente Manuel Oribe, con la alianza de los franceses. Coligados a su vez al nuevo gobierno, se dedicaron a tratar de derrocar a Rosas, y alentaron toda clase de empresas en su contra, desde editar periódicos críticos a su gobierno, hasta atentados criminales. Y, por cierto, organizando y financiando campañas militares contra Rosas y sus aliados en el interior del país. Encontraron un eficaz jefe de éstas en el general Juan Lavalle, que organizó un ejército pequeño, pero dotado con gran cantidad de oficiales, en la isla Martín García.
En la ciudad de Buenos Aires se formó un grupo de conspiradores que planearon derribar a Rosas de su gobierno por medio de un golpe de Estado. En su mayor parte estaba formado por los jóvenes románticos, pero en el grupo figuraban también algunos jefes militares. Para ponerse al frente del movimiento militar eligieron a un líder prestigioso y bien relacionado, Ramón Maza; este era hijo del presidente de la Sala de Representantes provincial, del partido federal y amigo personal de Rosas, el abogado Manuel Vicente Maza.
El grupo conspirador de la capital intentó coordinar sus acciones con el de Montevideo y los estancieros descontentos, para llevar adelante un movimiento de gran amplitud: la insurrección de las tropas de la capital dirigidas por Maza, el alzamiento de los hacendados del sur de la provincia, y el avance del ejército de Lavalle desde el norte de la Provincia hacia la capital.
En el norte de la provincia, la mayor parte de las estancias eran propiedad plena de los ganaderos y la enfiteusis solo afectaba a pocos hacendados. Por otro lado, en esa zona existía, aunque pequeño, un mercado de ganado vacuno que comercializaba su producción en los puertos del río Paraná, en dirección a otros mercados. De modo que los efectos del bloqueo francés y de las exigencias fiscales de Rosas eran menores en esa zona, por lo que los conspiradores encontraron muy poco apoyo en esa parte de la provincia. Por eso el plan se modificó, y pidieron a Lavalle que desembarcara en algún punto del sur de la provincia, en lo que el general estuvo inicialmente de acuerdo. El punto elegido fue el Rincón de Ajó, donde se encuentra actualmente el pueblo de General Lavalle.
Los conspiradores no estaba seguros de quiénes podrían apoyarlos, y en su desesperada búsqueda de colaboradores se tornaron muy poco discretos. Pronto Rosas estuvo al tanto de los preparativos, aunque dejó hacer, para poder enterarse de todos los detalles. Al recibir un aviso sobre la revolución que se tramaba en el sur de la provincia, respondió ordenando al juez de paz de Dolores que le enviara presos a la capital a los conspiradores más destacados; la idea era saber más, pero el juez de paz adujo no saber de ningún conspirador. Por su parte, los líderes del movimiento reunían periódicamente a los gauchos en sus estancias, con la excusa de tareas rurales y fiestas, y los adiestraban en sus ideas revolucionarias. Dado que los gauchos idolatraban a Rosas, sus planes debieron ser presentados en forma bastante ambigua.
El asesinato de Manuel Maza y el fusilamiento de Ramón Maza
Mientras tanto, a fines de junio se supo en el sur de la provincia que los conspiradores de la capital estaban listos para lanzarse a la revolución. Pero Rosas también lo sabía, y ordenó el arresto del coronel Maza. Su padre intentó salvarlo de alguna manera, pero fue asesinado en su despacho.Los unitarios acusaron a los federales de la muerte de Maza, por conspirador. Por su parte, los federales acusaron a los unitarios de haberlo hecho matar para que no los delatara. Al día siguiente, Ramón Maza era fusilado, y sus aliados huyeron de Buenos Aires en los días siguientes. thumb|right|300px|Asesinato de Manuel Vicente Maza. Óleo del pintor Benjamín Franklin Rawson. Sala Federal del Complejo Museográfico Provincial "Enrique Udaondo", ciudad de Luján, provincia de Buenos Aires.
Los Libres del Sur quedan solos
Los hacendados del sur quedaron sin el apoyo de la capital, pero aún contaban con Lavalle. Este comenzó a embarcar sus tropas, pero cuando estaba a punto de zarpar supo que el gobernador de Entre Ríos, Pascual Echagüe, había invadido el Uruguay. Algunos hacendados de Entre Ríos -de los cuales pasaría a la historia el después general Manuel Hornos- solicitaron a Lavalle que utilizara su ejército para atacar la provincia, aprovechando la ausencia del gobernador. También el presidente Rivera pidió a Lavalle que cortara los suministros del invasor de su país; y por último, también fue de esa idea el jefe de la escuadrilla francesa en que debía moverse Lavalle.
De modo que Lavalle se dirigió a Entre Ríos, y el 8 de septiembre ocupó Gualeguaychú. El día 22 de ese mes venció al gobernador sustituto Vicente Zapata en la batalla de Yeruá. Los hacendados del sur de Buenos Aires no supieron de ese cambio de planes hasta después de iniciado el alzamiento.