Los afrikáneres o afrikáners —también conocidos históricamente como bóeres, aunque este término se aplica de forma más precisa a los descendientes de los agricultores de origen neerlandés establecidos en el interior de Sudáfrica— son un grupo étnico de origen europeo asentado principalmente en Sudáfrica y Namibia, con comunidades menores en Botsuana, Zimbabue, Zambia y Angola. Su identidad histórica se ha articulado en torno a la lengua afrikáans, derivada del neerlandés, la tradición cristiana calvinista y una cultura vinculada originalmente a la actividad agropecuaria.

La comunidad afrikáner surgió a partir de la colonización neerlandesa del Cabo de Buena Esperanza iniciada en 1652, a la que se incorporaron también inmigrantes procedentes de Flandes, el norte de Alemania y hugonotes franceses. Durante los siglos y , numerosos colonos emigraron hacia el interior del África austral en el proceso conocido como el Gran Trek, donde fundaron varias repúblicas bóeres que fueron incorporadas al Imperio británico tras la segunda guerra de los bóeres.

En el siglo XX, los afrikáneres desempeñaron un papel central en la política sudafricana. Tras la creación de la Unión Sudafricana en 1910 y, especialmente, desde la victoria electoral del Partido Nacional en 1948, ejercieron una influencia predominante en las instituciones del Estado y en la implantación del sistema de apartheid. Desde el establecimiento de la democracia multirracial en 1994, constituyen una minoría de la población sudafricana cuya influencia política ha disminuido, aunque continúan desempeñando un importante papel en diversos ámbitos económicos, culturales y sociales.

Etimología thumb|Pintura sobre los primeros bóeres.El término afrikáner (del afrikáans Afrikaner, literalmente, «africano») comenzó a emplearse para designar a los descendientes de los colonos europeos establecidos en la Colonia del Cabo. La primera utilización documentada suele atribuirse a Hendrik Bibault (o Biebouw), un joven de Stellenbosch que, en 1707, durante un conflicto con las autoridades coloniales neerlandesas, habría exclamado «Ik ben een Afrikaander!» («¡Soy un africano!»), una declaración considerada por diversos historiadores como una de las primeras manifestaciones de una identidad diferenciada respecto a la metrópoli neerlandesa. No obstante, la consolidación del término como autodenominación colectiva fue un proceso gradual que se desarrolló a lo largo de los siglos y .

El vocablo bóer procede del neerlandés boer («campesino» o «granjero»). Inicialmente se utilizó para designar a los colonos dedicados a la agricultura y la ganadería en la Colonia del Cabo, especialmente a aquellos que se asentaron en las zonas de frontera. Con el tiempo, el término pasó a asociarse de forma particular con los voortrekkers y con los habitantes de las repúblicas bóeres establecidas en el interior del África austral durante el siglo XIX. En la actualidad, aunque con frecuencia se emplea como sinónimo de afrikáner, numerosos historiadores distinguen ambos conceptos: afrikáner hace referencia al conjunto del grupo étnico y cultural, mientras que bóer posee un sentido histórico más específico vinculado a la población rural y a las antiguas repúblicas bóeres.

El término burgher (del neerlandés vrijburgher, «burgués libre» o «ciudadano libre») fue la denominación otorgada por la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales a los colonos europeos liberados de su servicio que recibían autorización para establecer explotaciones agrícolas en la Colonia del Cabo. Esta categoría jurídica desempeñó un papel fundamental en los primeros años de la colonización y dio origen a buena parte de la población de la que posteriormente surgiría la comunidad afrikáner.

El concepto Volkstaat, formado por las palabras afrikáans volk («pueblo» o «nación») y staat («Estado»), designa la aspiración de establecer un Estado propio para el pueblo afrikáner. Aunque la idea tiene precedentes en el nacionalismo afrikáner de los siglos y , adquirió especial relevancia durante las negociaciones que precedieron al fin del apartheid, cuando algunos sectores defendieron la creación de un territorio autónomo destinado a preservar la identidad lingüística, cultural y política de la comunidad afrikáner.

Historia

Origen y formación (1652–1795)

El origen del pueblo afrikáner se remonta al establecimiento de la Colonia del Cabo por la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (Vereenigde Oostindische Compagnie, VOC). El 6 de abril de 1652, una expedición dirigida por Jan van Riebeeck fundó un asentamiento permanente en la bahía de la Mesa con el objetivo de servir como estación de aprovisionamiento para las embarcaciones que cubrían la ruta comercial entre Europa y Asia. La colonia no fue concebida inicialmente como un proyecto de poblamiento a gran escala, sino como un enclave estratégico destinado a suministrar alimentos frescos, agua y asistencia técnica a los barcos de la compañía.thumb|left|El 4 de abril de 1652, el capitán Jan van Riebeeck tomó posesión del Cabo de Buena Esperanza en nombre de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. El aniversario de este suceso se convertiría, con el tiempo, en la fiesta nacional de la República Sudafricana.Durante sus primeros años, la población europea estuvo integrada principalmente por empleados de la VOC. Sin embargo, las necesidades de abastecimiento impulsaron a la compañía a conceder tierras a algunos de sus antiguos trabajadores, quienes pasaron a ser conocidos como vrijburghers («ciudadanos libres»). Estos colonos establecieron explotaciones agrícolas en los alrededores de Ciudad del Cabo, sentando las bases de una sociedad agraria que, con el tiempo, se expandió hacia el interior.

La expansión territorial de la colonia estuvo acompañada por un progresivo deterioro de las relaciones con las comunidades khoikhoi y san, motivado por la competencia por los recursos, la ocupación de tierras de pastoreo y la propagación de enfermedades introducidas por los europeos. Estos procesos favorecieron el desplazamiento de las poblaciones indígenas y consolidaron el dominio colonial sobre el suroeste del actual territorio sudafricano.

A partir de finales del siglo XVII, la administración de la VOC impulsó una política de colonización más activa mediante la fundación de nuevos asentamientos, entre ellos Stellenbosch y Drakenstein, así como el fomento de la inmigración europea. Paralelamente, la colonia incorporó un elevado número de personas esclavizadas procedentes de distintas regiones del océano Índico, especialmente de Madagascar, la costa oriental de África, la India, Ceilán y las Indias Orientales Neerlandesas, cuya contribución resultó decisiva para el desarrollo económico y social de la colonia.thumb|La ciudad de Stellenbosch se convirtió en el centro agrario del África del Sur neerlandesa, un auténtico contrapunto a Ciudad del Cabo, que era el centro comercial y político.

Dominio británico y Gran Trek (1795–1854)

La ocupación británica de la Colonia del Cabo comenzó en 1795, en el contexto de las guerras revolucionarias francesas, cuando el Reino Unido tomó el control del territorio para impedir que cayera bajo la influencia de la Francia revolucionaria tras la creación de la República Bátava en los Países Bajos. Aunque la colonia fue restituida brevemente a la República Bátava mediante el Tratado de Amiens (1802), los británicos la ocuparon nuevamente en 1806 tras la batalla de Blaauwberg. Su soberanía quedó definitivamente reconocida en el Congreso de Viena de 1815.

Durante las primeras décadas del dominio británico, la administración colonial introdujo una serie de reformas políticas, jurídicas y económicas que transformaron profundamente la sociedad de la Colonia del Cabo. Entre ellas destacaron la implantación progresiva del derecho británico, el aumento de la inmigración procedente del Reino Unido y la sustitución paulatina del neerlandés por el inglés como lengua de la administración y de buena parte de la enseñanza. Estas medidas generaron un creciente descontento entre numerosos colonos de origen neerlandés, que percibían una pérdida de su autonomía política y de sus tradiciones culturales.left|thumb|En la imagen se reproducen las migraciones de los basters y los bóeres por todo el Sur de África. En verde se representan los territorios de la colonia neerlandesa de El Cabo. En azul, los estados fundados por los gricqua, y en morado las repúblicas bóeres.Otro motivo de tensión fue la política británica respecto a la esclavitud. La abolición de esta institución en el Imperio británico en 1834 y el sistema de indemnizaciones establecido para compensar a los propietarios fueron recibidos con descontento por parte de numerosos colonos, que consideraban insuficientes las compensaciones económicas y criticaban las dificultades para hacerlas efectivas. A ello se sumaron los continuos conflictos en la frontera oriental con los pueblos xhosa y la percepción, entre parte de la población bóer, de que la administración colonial no protegía adecuadamente sus intereses.

En este contexto tuvo lugar el Gran Trek, un movimiento migratorio protagonizado por varios miles de bóeres que, entre 1835 y comienzos de la década de 1840, abandonaron la Colonia del Cabo para establecerse en el interior del África austral. Los participantes en esta migración, conocidos como voortrekkers («pioneros»), buscaban escapar del control británico y fundar comunidades políticamente independientes.

Las expediciones se dirigieron hacia las regiones situadas al norte del río Orange y al este de la cordillera del Drakensberg. Durante su avance, los voortrekkers mantuvieron relaciones diversas con las poblaciones africanas, que oscilaron entre el comercio, las alianzas y el conflicto armado. Uno de los episodios más conocidos fue el enfrentamiento con el Reino zulú. En 1838, tras el asesinato del líder bóer Piet Retief y parte de su comitiva durante unas negociaciones con el rey Dingane, estalló una guerra que culminó ese mismo año con la victoria de los voortrekkers en la batalla del Río Sangriento (Blood River). Este acontecimiento adquirió posteriormente un profundo significado simbólico dentro de la memoria histórica y del nacionalismo afrikáner.

Como consecuencia del Gran Trek surgieron diversos asentamientos y entidades políticas independientes. La efímera República de Natal fue anexionada por el Reino Unido en 1843, lo que provocó una nueva migración de numerosos bóeres hacia el interior. Finalmente, el reconocimiento británico de la independencia de la República Sudafricana (Transvaal) mediante la Convención de Sand River (1852) y del Estado Libre de Orange mediante la Convención de Bloemfontein (1854) consolidó la presencia de las principales repúblicas bóeres en el interior del África austral.

Unión Sudafricana y nacionalismo afrikáner (1910–1948) La creación de la Unión Sudafricana el 31 de mayo de 1910, como dominio autónomo del Imperio británico, supuso la integración de las antiguas colonias del Cabo, Natal, Transvaal y el Estado Libre de Orange en una única entidad política. Aunque las repúblicas bóeres habían sido derrotadas en la segunda guerra de los bóeres (1899-1902), los afrikáneres recuperaron progresivamente su influencia política mediante su participación en las nuevas instituciones del Estado.

Los primeros gobiernos de la Unión estuvieron encabezados por antiguos generales bóeres como Louis Botha y Jan Smuts, quienes promovieron una política de reconciliación entre afrikáneres y angloparlantes con el objetivo de consolidar el nuevo Estado. Sin embargo, una parte significativa de la población afrikáner consideró insuficiente esta política de cooperación con el Reino Unido y continuó defendiendo la plena independencia de Sudáfrica.