Los yekuana son un pueblo indígena de la familia caribe. Son también conocidos como makiritare o so'to. Su idioma también se llama yekuana.
Territorialidad Los yekuana están localizados en el estado de Amazonas del Brasil y en Venezuela; principalmente en el alto Caura, a orillas de los ríos Erebato y Nichare; el alto Ventuari y los ríos Parú y Cuminá. Este territorio incluye el parque nacional Jaua-Sarisariñama. Actualmente se estima su población entre 5 000 y 10 000 habitantes, 7 753 personas en el censo de comunidades indígenas del 2001.Amodio, Emanuele (2007) "http://red.pucp.edu.pe/ridei/libros/la-republica-indigena-pueblos-indigenas-y-perspectivas-politicas-en-venezuela/ La república indígena. Pueblos indígenas y perspectivas políticas en Venezuela]"; Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales 13(3): 175-188. miniaturadeimagen|Indígena realizando un canalete para movilizarse a través del agua. El patrón de asentamiento característico yekuana es ribereño y disperso. Prefieren la selva a la sabana para establecer sus comunidades y conucos. La palabra yekuana simboliza el origen común del grupo: sus ancestros, de acuerdo a la tradición, emergieron del Yekuana Joao, un cerro ubicado en las llanuras adyacentes al alto río Cuntinamo.
Organización Tradicionalmente, los yekuana presentaban una forma de organización política descentralizada, sumamente autónoma, en la cual cada comunidad contaba con la máxima autoridad, el kajichanaa o akushana, autoridad que no trascendía los límites de la misma. Con igual ascendente en lo político, la autoridad mágico-religiosa estaba a cargo del jowai o kadeju y del ña tamuru. Actualmente la heterogeneidad social, política y religiosa ha creado tanto nuevas relaciones entre comunidades como nuevas comunidades. La influencia del evangelicalismo o del catolicismo, ha creado divisiones entre los yekuana y ha dado lugar a nuevos valores, perspectivas y formas de vida.
Economía thumb|Realizando una curiara. Poseen una economía mixta basada en la horticultura, la caza, la recolección y la pesca. Las mujeres se dedican mayormente a las labores agrícolas en el conuco, contando solo la presencia masculina para la quema y el limpiado del mismo. Es conocida su experiencia como navegantes y comerciantes a través de la red fluvial de los estados que habitan. Sus curiaras y canaletes tienen mucha demanda por esas regiones. También se destacan en el campo artesanal, teniendo sus productos alta demanda tanto en el mercado nacional como internacional.
Mitología Wannadi y Odosha:
Para entender la mitología yekuana, primero hay que saber sobre el dualismo planteado entre sus dos divinidades principales: Wannadi, el hijo del sol, dios de la luz y la vida, es el creador del todo, representado por el avatar del pájaro carpintero real. Sentado con su maraca mágica y fumando su tabaco, soñó con nuestro mundo. Cuando lo soñó, se hizo realidad. Después de crear el mundo, también soñó con tener una madre aquí en la tierra, y esta madre existió y lo dio a luz. De esa placenta, que se dejó sin cuidado en la tierra, de la podredumbre y los gusanos, nació Odosha, el señor de toda la oscuridad. Este odió a Wannadi, y decidió desde entonces destruir su creación y dominarlo todo. Por eso, Odosha creó el hambre, las enfermedades y el temor entre la gente, para que aprendieran lo que es el odio. Tanto odio y corrupción terminó poniendo a Odosha en el mundo, e hizo que Wannadi se viera obligado a retirarse a los cielos, llevándose consigo a todos los espíritus sabios.
Wiyu (o Huiio):
Es una gran anaconda, creadora y dueña del agua de ríos y lagunas y de todas las criaturas que en ella habitan. Ataviada con su enorme penacho de plumas, convertido en arcoíris cuando lo despliega al sol, Wiyu emerge de la profundidad de las aguas para producir grandes cambios en la tierra, fecundarla y renovarla. De allí que los yekuana, aún hoy en día, sientan un profundo respecto y hasta temor por su poder y eviten mirar el cielo cuando surge un arcoíris. Este ser mitológico tiene gran semejanza con Quetzalcóatl (ser mitológico de Mesoamérica)
Cosmogonía:
La religión yekuana tiene una de las mitologías más completas de las culturas iberoamericanas:
Wanadi creó un universo en el que la Tierra tiene una forma redonda y plana, con un inframundo dividido en tres secciones:
Una es el espacio de las aguas, donde habitan las gentes acuáticas, especialmente los mawadi (la gente serpiente), cuyo huhai es Huiio, Madre de los Ríos y Dueña del Agua. Huiio es una serpiente arcoíris que trae las lluvias y es hermana de Nuna. También existen las cavernas, morada de los espíritus neutrales. Finalmente, está Hoiohiña, el espacio de absoluta oscuridad, donde viven los odoshankomos, espíritus malignos que sirven a Odosha, la personificación de la oscuridad.
Sobre esta Tierra de forma cilíndrica se extiende el espacio celestial, representado como una gran estructura cónica dividida en ocho cielos. Cada uno de estos cielos representa una estación cosmológica importante:
Los primeros siete están habitados por distintas clases de espíritus sabios. El octavo cielo es la morada de Wanadi, junto a su padre, el sol, Shi, quien se manifiesta en la Tierra como el astro solar que conocemos.
La forma de este universo se corresponde con la de la vivienda de la tribu (churuata), como una estructura circular con techo cónico, sostenida en el medio por un pilar, que en el equivalente del universo es representado por una alta montaña.
Jahuakudahana: Este es el primer nivel del cielo, allí viven los Attitiudi Hana, los dueños del aliento, de la palabra y del ritmo. Nunca duermen ni comen. Enseñan a los huhai a escuchar y cantar en otras lenguas. Iadekuna: El segundo cielo, donde residen los Setawa Kaliana, maestros de los huhai. No comen, no duermen, hablan y no trabajan. Solo se sientan con las manos apoyadas en la cabeza y los codos en las rodillas. Ven todas las cosas y enseñan a los huhai a ver como ven los demás. Mahekunahana: Casa de la gente murciélago, los Dedewashihiamo. Dueños de las maracas, que son para los yekuana instrumentos sagrados. A diferencia de los demás, los murciélagos no necesitan wirikis (piedras de cuarzo mágicas) en sus maracas, pues ellos son capaces de hacerlas sonar vacías. Iadiñakuna: Cuarto cielo. Conocido como el más hermoso de todos, es un lugar coronado con el gran lago azul Akuena en todo el medio, cuya agua se conoce como akene. Esa agua es curativa, igual que la hierba que crece alrededor y se llama Kaahi. En este cielo viven la mariposa morphoazul, Mahewa; Muna, (interpretado por algunos traductores como una tonina, y por otros como un manatí) y el pez Dinushi, la anguila eléctrica. Estos tres espíritus ayudaron a Wanaddi en su labor creadora. Al morir las personas en la tierra su espíritu sube hasta este lago donde se curan y forman parte de la vida del cielo. Ennemadi: En este cielo viven los Weweyeena, los guardianes de los wirikis, los cristales de cuarzos que forman parte de una maraca mágica. Con estos cuarzos se puede usar la maraca para capturar y destruir espíritus de Odosha. Marawahuña: El sexto cielo está habitado por los tres pájaros sagrados, que los chamanes convocan con sus maracas cuando necesitan su ayuda espiritual. Estos son Muddo, el pavita; Tawaadi, el aguitacamino; y Hohottu (o Hohooti) el gavilán. Cuando estos bajan a la tierra, los chamanes y los curanderos usan sus poder para atrapar o destruir espíritus que estén enfermando a la gente. Shiriche Kumenadi: Este es el séptimo cielo, morada de todas las estrellas. Motadewa: El octavo cielo es el cielo supremo, donde vive Wannadi junto a toda su familia. Este es el destino final para los bienaventurados. Este es el verdadero cielo, donde, igual que en la tierra, hay montañas, aguas y árboles. Sin embargo allí no existen ni el hambre, ni la muerte, ni las enfermedades, ni el dolor, pues todo esto solo lo pueden hacer Odosha y sus espíritus, y ellos no pueden subir al cielo.
Los yekuana explican por qué no podemos ver todos estos cielos con que el cielo que nosotros vemos es un cielo falso, ya que en el verdadero cielo no existe la noche ni las tormentas, y la luz no se desprende de astros, sino del mismo Wannadi, y esta lo inunda todo. Wannadi, al dejar la tierra, dejó al sol (Shi) y a la luna (Nuna). Ambos hombres. Nuna es temido porque es un devorador de hombres.
Según los cantos del Watunna, que son los cantos sagrados cantados por el Aichuriaha de la tribu, un día Wannadi volverá a la tierra y entonces Odosha será derrotado y todos viviremos en eterna paz. Las estrellas originalmente se asentaron en la tierra, pero tras los sucesos del segundo diluvio, que fue causado por Kuamachi, se unieron al cielo que nosotros vemos.
Marahuaca:
El Marahuaca es un tepuy cuyo mito también comparten con los yekuana, los Piaroa, los yanomami, etc. También el mito varía en cada tradición.
El mito alrededor de este tepuy cuenta que originalmente Iamancade (Dueña de la yuca y toda la comida) era quien traía el alimento a los hombres. Luego de Odosha, se tuvo que ir al cielo. Un hombre llamado Kuchi, fue a buscar alimento a su casa. En su huerto, Iamancabe tenía un árbol con todas las frutas. Él quiso robar, pero fue descubierto. Aunque Iamancabe lo perdonó, él se robó una astilla y la plantó en la tierra. Creció un gran árbol, y lo llamaron Dodoima.
Una mujer, Maduñawe, pidió una estaca a Kuchi, y al plantarla creció un gran árbol al que llamaron Marahuaca. Era un árbol inmenso en donde crecían todas las frutas existentes. Ellos al principio estaban felices: las frutas caían a la tierra y los humanos y animales comían de allí, pero era tanta la altura, que los frutos golpeaban a las personas en la cabeza y los mataba, de manera que suplicaron a Wannadi la caída del árbol.
Este envió a los pájaros, dirigidos por Semenia, quien les enseñó los modos del trabajo comunitario con el que se maneja actualmente la tribu. Bajo su dirección, primero trataron los tucanes, pero se hicieron daño, por eso los tucanes tienen picos como serruchos. Entonces vinieron los carpinteros, a los que se unió Wannadi y el propio Semenia. Todos cortaron al mismo tiempo, pero el árbol era tan inmenso que todos quedaron agotados. Entonces Semenia dio la idea de hacerlo por turnos, y así, aunque tomó más tiempo, llegaron a derribarlo. Fue Wanaddi el que dio el último golpe.
Pero el árbol no cayó. No entendían qué pasaba y enviaron a la ardilla a averiguar. Resulta que el árbol era tan grande y frondoso, que sus ramas estaban enterradas en el cielo como si fuesen raíces. Semedia le dio un hacha y la ardilla cortó las ramas. Así Marahuaca cayó y un gran temblor llenó la tierra. La gente, asustada, se escondió. Luego, al salir, vieron que llovía. Ellos no sabían qué era aquello. Era la primera lluvia. Caía como cascadas del cielo, y de esa agua se formaron los ríos Orinoco y el resto. Gracias a esta agua la tierra se puso verde, y retoñó la selva.
El tronco del Marahuaca se dividió en tres partes, que ahora son el tepuy del mismo nombre.
Shikiemone e Iureke:
Esta historia comienza cuando Wannadi ve que hay muy poca gente en el mundo y decide ir a buscar un Huehanna (huevo cósmico que contiene todas las nuevas almas por nacer). Se lo menciona a Nuna (la luna) y este decide ir a buscarlo en Kahuña (el cielo) antes que Wannadi para poder comerse a toda la gente en su interior. Una vez que Nuna vuelve a su casa su secreto es descubierto por su hermana, Frímene. Ella decide querer salvar a esos humanos de ser devorados por sus hermanos y se esconde el Huehanna en su vientre, soñando con la idea de que esos humanos serán como sus hijos. Nuna se da cuenta de la falta del huevo y sospecha de su hermana, y por la noche, mientras ella duerme en su chinchorro, trata de violarla por la noche metiéndose en su lecho, intentando sacarle el Huehanna, pero ella no lo permite.