Con el nombre de Guerra gaucha se conoce la lucha de milicias y guerrillas llevada adelante en el Noroeste argentinoEl territorio mencionado incluye también el extremo sur de la actual Bolivia, ya que las regiones de Tarija, Lípez y Chichas eran consideradas por parte de los patriotas como territorios de las Provincias Unidas del Río de la Plata. contra los ejércitos realistas durante la Guerra de Independencia de la Argentina (1810-1824), en la Provincia de SaltaGüemes no recibió casi apoyo militar del Ejército del Norte ni de las milicias tucumanas de Bernabé Aráoz. El apoyo de los santiagueños de Ibarra entra en el marco de la lucha contra la República de Tucumán entre 1820 y 1821. durante el período comprendido entre 1814 y 1825. En esa época, la provincia de Salta incluía a los actuales Jujuy y Tarija, por lo que la Guerra Gaucha se libraba también en esos territorios, e incluso territorios que luego serían de la Gobernación de Los AndesEn lo formal, la Provincia de la Salta se extendía en 1816 hasta el océano Pacífico, incluyendo a la región de Atacama y Antofagasta. y territorios de la intendencia de Potosí (hoy departamento de Potosí/Bolivia) Estas milicias de «Infernales» estaban constituidas por gauchos, tanto del norte argentino, como de las republiquetas del sur Boliviano (republiqueta de Tarija, republiqueta de los Cintis, Republiqueta de la Laguna) comandados por el general Martín Miguel de Güemes, aunque continuó después de su muerte, en 1821.

Fue una larga serie de enfrentamientos casi diarios; en su mayoría, apenas cortos tiroteos seguidos de retiradas. En esas condiciones, unas fuerzas poco disciplinadas y mal equipadas, pero apoyadas por la población, podían hacer mucho daño a un ejército regular de invasión.

La gesta militar quedaría registrada en la historia por el escritor Leopoldo Lugones en el libro llamado La guerra gaucha. Por la región en que se desarrolló y sus características irregulares, la Guerra Gaucha está emparentada con la guerra de republiquetas, desarrollada en Charcas (hoy Bolivia).

Una de sus frases que dijo en plena guerra:

Ni el ballo me dio tanta pelea que toda esa escuadra con sus caballos

Antecedentes La Primera expedición auxiliadora al Alto Perú terminó con la derrota de las armas revolucionarias en la Batalla de Huaqui, el 20 de junio de 1811, con muchos corolarios dificultosos tanto en la política de Buenos Aires cuanto en la guerra que se libraba contra los realistas.

Las nuevas autoridades designaron al general Manuel Belgrano como nuevo jefe del Ejército del Norte, quien comenzó la Segunda expedición auxiliadora al Alto Perú y ordenó el repliegue de las tropas y de la población toda desde Jujuy hasta Tucumán en el denominado Éxodo Jujeño.Gálvez, Lucía (2012). Martín Güemes. Baluarte de la Independencia. Aguilar. ISBN 9789870423218. Durante la retirada, estando en Humahuaca, pidió ayuda a los pueblos norteños que le proveyeron armas, caballos, ganado, ropa y 2.000 hombres (200 jujeños, 300 tucumanos y 300 santiagueños). La mayoría de los colonialistas realistas eran cuzqueños o coyas, los salteños llamaban «invasión de los cuicos» porque así llamaban a los que usaban ushutas.

Para ello encomendó a su segundo, el mayor general Eustoquio Díaz Vélez, hacerse cargo de la retaguardia del éxodo jujeño. Para cumplir con este objetivo, Díaz Vélez creó un regimiento de granaderos de caballería, compuesto por gauchos jujeños voluntarios pero también puneños y tarijeños entre los caudillos se destacaron los dos primeros grandes caudillos chapacos (sinónimo de tarijeños): desde el año 1811 el caudillo Ramón Rojas y su sobrino Manuel Rojas lucharon como militares de las Provincias Unidas del Río de la Plata, posteriormente ambos murieron heroicamente combatiendo contra los colonialistas. Díaz Vélez llamó a ese regimiento de gauchos: "Los Patriotas Decididos". Muchos de estos gauchos colaboraron proveyendo al regimiento de Díaz Vélez de caballos, armas y enseres.

Las fuerzas españolas, a las órdenes del brigadier general Pío Tristán acosaban a las columnas posteriores del éxodo. Si bien los patriotas fueron superados en la batalla de Cobos, el 26 de agosto de 1812, las tropas de Díaz Vélez y sus gauchos vencieron a los realistas en la batalla de Las Piedras, el 3 de septiembre de 1812.

thumb|Eustoquio Díaz Vélez El éxito conseguido fue una de las causas que motivó a Belgrano a hacerse fuerte en Tucumán, en franca desobediencia al Superior Gobierno, y presentar pelea. La batalla de Tucumán, librada el 24 de septiembre de 1812, fue el mayor triunfo de las armas de los revolucionarios rioplatenses, de inesperadas consecuencias, que abrió el camino para avanzar sobre el Alto Perú.

Se inicia la guerra gaucha

Al conocerse en Buenos Aires la derrota patriota a consecuencia de la Batalla de Ayohuma, el 14 de noviembre de 1813, Martín Miguel de Güemes ―quien había sido enviado a la ciudad capital por problemas con el general Belgrano― fue ascendido a teniente coronel y designado como jefe de las fuerzas de caballería del Ejército del Norte, comandado desde el 30 de enero de 1814 por José de San Martín, que había sucedido a Belgrano.

San Martín dejó una avanzada de su ejército en las inmediaciones de Salta, pero el coronel Manuel Dorrego lo convenció de establecer en la frontera un pequeño contingente de paisanos, que bastarían a impedir ulteriores avances realistas hasta que el Ejército fuera reorganizado.

En abril de 1814 San Martín, nombró a Martín Miguel de Güemes jefe de su vanguardia, remplazando a Manuel Dorrego por problemas de conducta, delegando la comandancia de las fuerzas patriotas de avanzada formada por gauchos de Salta y de Jujuy que operaban en el Alto Perú. Desde mayo de 1815, y hasta su muerte, ejerció esas funciones y las de gobernador de su provincia.

San Martín nombró jefe de otra avanzada, subordinada a Güemes, al coronel Apolinario Saravia, que debía establecerse en Guachipas y controlar el Valle de Lerma, en el que se encuentra la ciudad de Salta.

Güemes se estableció sobre el río Pasaje,El río Pasaje sería luego llamado también río Juramento, porque en sus márgenes el general Belgrano hizo jurar obediencia al gobierno de Buenos Aires, la Asamblea del Año XIII, y la Bandera Nacional. desde donde debía controlar la mitad Este de la jurisdicción de la ciudad de Salta. Desde allí estableció contactos con hacendados como José Ignacio Gorriti y Pablo Latorre, que lo ayudaron a reunir milicias.

Considerando que estaban en territorio enemigo, los realistas saquearon las estancias de los alrededores de la ciudad, para aprovisionarse. En respuesta, dos grupos de voluntarios a caballo, dirigidos por los hacendados Luis Burela y Pedro José de Zavala, se rebelaron, quitaron armas a los realistas y comenzaron la resistencia armada. En un principio, estos dos grupos se pusieron en contacto con Saravia, pero más tarde reconocieron como líder a Güemes.Sara Emilia MATA: Los gauchos de Güemes. Buenos Aires: Sudamericana, 2008. ISBN 978-950-07-2933-8.

En una carta del 23 de marzo de 1814 a Gervasio Posadas, director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el general San Martín advertía:

La palabra gaucho, típica de la región del litoral, no había sido utilizada hasta entonces en el norte de las Provincias Unidas. El propio Posadas consideró su uso tan extemporáneo que en su respuesta a San Martín, le encargó felicitar a los "bizarros patriotas campesinos".

Tiempo más tarde, los generales realistas intentaron degradar a sus enemigos de las milicias irregulares salteñas con el mote de gauchos, con el curioso resultado de que estos terminaron por asignárselos a sí mismos con orgullo.Emilio A. CONI: El gaucho. Buenos Aires: Solar, 2.ª edición, 1986. ISBN 950-9086-24-X.

A mediados de 1814, los gauchos de Güemes controlaban la mayor parte de la zona rural de Salta, lo que obligó al ejército realista a replegarse hacia el norte, abandonando la provincia e instalándose en Tupiza.También influyó en esa decisión la caída de Montevideo, que hasta entonces había estado en poder de los realistas, en poder del ejército independentista. Véase Mata, Sara E., Los gauchos de Güemes. Por razones de salud, San Martín renunció cuatro meses después, reemplazado por el coronel José Rondeau.

Tercera campaña al Alto Perú y gobierno de Güemes

Al conocerse el éxito logrado por el general Carlos María de Alvear con la caída de Montevideo, el ejército realista de Joaquín de la Pezuela abandonó Salta, Jujuy y Tarija y trasladado su cuartel general a Santiago de Cotagaita, destacando una división al mando de Juan Ramírez Orozco para sofocar la rebelión del Cusco, dirigida por los hermanos Angulo. Aprovechando la inactividad de la vanguardia realista, la vanguardia de Rondeau ―al mando de Güemes― avanzó hasta Humahuaca y se estableció un batallón en Yavi en diciembre de 1814. Pezuela reaccionó en enero de 1815 enviando al coronel Pedro Antonio Olañeta con los batallones de Cazadores y Partidarios, un escuadrón y dos piezas de artillería en busca de Güemes; pero este evacuó Yavi en dirección a Humahuaca el 25 de enero. Al mismo tiempo, dos escuadrones realistas reocuparon Tarija. Un intento de sublevación de las tropas acantonadas en Jujuy y Humahuaca, formadas por soldados rendidos en Montevideo, fue abortado antes de que estallara.GARCÍA CAMBA: Memorias para la historia de las armas españolas en el Perú.

En momentos en que las tropas se preparaban para iniciar la tercera campaña al Alto Perú, el general Carlos María de Alvear fue designado para reemplazante de Rondeau. Los oficiales del Ejército del Norte se sublevaron; le comunicaron a Rondeau que iban a acatar sus órdenes pero no las de Alvear, y lo instaron a iniciar la campaña. Rondeau no castigó esa sublevación, demostrando que estaba detrás de la misma, y ordenó el comienzo de la operación, que comenzó en enero de 1815.

Rondeau reemplazó como jefe de vanguardia al coronel Güemes por Martín Rodríguez. Güemes acompañó el avance del Ejército como jefe de los "gauchos" ―es decir, las milicias rurales de la provincia― evitando perder el mando de sus tropas y ganando en autonomía frente al comandante.

Cuando la vanguardia realista supo que Rondeau el 3 de febrero retrocedía desde Huacalera hacia San Salvador de Jujuy, el comandante Antonio Vigil avanzó desde Yavi, y el 19 de febrero derrotó en la batalla de El Tejar (o Tejada) ―en la Puna― a la vanguardia patriota, que se había adelantado para hacer un reconocimiento con 50 dragones. En abril siguiente, bajo el mando de Rondeau, Güemes tuvo un papel destacado en la victoria de Puesto del Marqués. Pero, indignado por el desprecio que mostraba aquel por sus fuerzas y por la indisciplina del ejército, se retiró del frente hacia Jujuy. Daba por descontado la derrota del Ejército del Norte en esas condiciones y, en ese caso, necesitaría a sus hombres. Al pasar por Jujuy, se adueñó del armamento de reserva alegando que las armas pertenecían al pueblo salteño, ya que muchas habían sido capturadas durante las incursiones de los grupos de gauchos en la lucha de guerrillas. Al enterarse, Rondeau lo declaró traidor y desertor.