La piel humana es la cubierta externa del cuerpo y forma parte del sistema tegumentario. Es el órgano más grande, extenso y pesado del organismo (alrededor del 10 % de la masa corporal total de un adulto medio). En adultos, su superficie es de aproximadamente ,Si M es la masa corporal en kg y L la altura del sujeto en m, se puede estimar el área S mediante S = (71,84 × M0,425 × (100 × L)0,725) / 104. y su grosor varía de (en los párpados) a 4-5 mm (en la parte superior de la espalda).Dubertret, L. «Peau». Encyclopaedia Universalis en línea. No obstante, su superficie de intercambio es mucho menor que la del pulmón () o la del intestino (), y es mucho menos permeable. La especialidad médica que se ocupa de la piel y sus afecciones es la dermatología.

La piel posee capas que protegen los músculos, los huesos, los ligamentos y los órganos internos. La piel humana es similar a la de la mayoría de los mamíferos. Aunque casi toda la piel humana está cubierta de folículos pilosos, puede presentar un aspecto sin pelo. Existen dos tipos generales de piel: la piel con pelo (vellosa) y la piel lampiña (sin pelo). El adjetivo cutáneo significa literalmente «de la piel» (del latín cutis, piel). Debido a que interactúa con el medio ambiente, la piel desempeña un papel importante en la inmunidad al proteger el cuerpo contra los patógenos y la pérdida excesiva de agua. Sus otras funciones incluyen el aislamiento, la termorregulación, la sensación, la síntesis de vitamina D y la protección de los folatos (vitamina B). En los seres humanos, la pigmentación de la piel (determinada por la melanina) varía entre poblaciones, y el tipo de piel puede clasificarse de seca a grasa. Esta variedad proporciona un hábitat rico y diverso para las bacterias, con aproximadamente 1000 especies pertenecientes a 19 filos distintos que habitan en la piel humana.

Estructura miniaturadeimagen|La piel está formada por una capa superficial (epidermis) y otra profunda (dermis). Por debajo de la dermis se encuentra la hipodermis o tejido celular subcutáneo.|280x280px

La piel humana comparte propiedades anatómicas, fisiológicas, bioquímicas e inmunológicas con otros mamíferos, especialmente con la piel del cerdo. Presenta proporciones similares de espesor epidérmico y dérmico, así como patrones análogos de folículos pilosos y vasos sanguíneos.

La piel contiene células mesodérmicas y pigmentos; la melanina es producida por los melanocitos y absorbe parte de la radiación ultravioleta (UV) potencialmente peligrosa de la luz solar. Además, posee enzimas de reparación del ADN que ayudan a revertir el daño inducido por los rayos UV; las personas que carecen de los genes para estas enzimas presentan altas tasas de cáncer de piel. Una forma particularmente invasiva inducida por la luz ultravioleta es el melanoma maligno, que se propaga rápidamente y puede ser mortal. La pigmentación de la piel humana varía notablemente entre poblaciones, lo que ha llevado a clasificar a las personas según el color de la piel.

En términos de extensión o área superficial, la piel es el segundo órgano más grande del cuerpo humano (el interior del intestino delgado es de 15 a 20 veces mayor). Para un adulto promedio, la piel tiene una superficie de 1,5 a 2,0 m². El grosor varía considerablemente según la región del cuerpo, el sexo y la edad. Por ejemplo, la piel del antebrazo tiene un grosor promedio de 1,3 mm en hombres y 1,26 mm en mujeres. Se ha calculado que un fragmento de 6,5 cm² de piel alberga 650 glándulas sudoríparas, 20 vasos sanguíneos, 60 000 melanocitos y más de 1000 terminaciones nerviosas. La célula cutánea humana promedio mide alrededor de 30 μm de diámetro, oscilando entre 25 y 40 μm según diversos factores.

Composición química miniaturadeimagen|Vista cercana de la estructura de la piel humana.

La composición de la piel es diversa y depende de factores como la edad o el sexo: 70 % de agua (su distribución es variable; la hipodermis está mucho más hidratada). 27 % de proteínas (carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, además de aminoácidos, proteínas, hormonas y enzimas). 2 % de lípidos (carbono, hidrógeno, oxígeno, así como fosfolípidos, ácidos grasos y triglicéridos). 0,5 % de sales minerales (sodio, magnesio, potasio, hierro, cobre, zinc, azufre, fósforo, yodo, manganeso, entre otros).

Dermatoglifos miniaturadeimagen|Dermatoglifos de un dedo que muestran las crestas y pliegues papilares.

Los dermatoglifos son las figuras visibles en la superficie palmar de las manos, plantas de los pies y dedos (huellas dactilares), formadas por los pliegues y crestas epidérmicas. Presentes desde el nacimiento, nunca cambian de forma y son específicos de cada individuo. Las crestas aumentan la fricción de las superficies de manos y pies, mejorando el agarre. En los mamíferos, las almohadillas palmares y plantares, especialmente marcadas en las formas de caminar, se aplanan con el arborismo y el desarrollo de las funciones de prensión y tacto. En los hominoides, la superficie de la mano se ha vuelto casi plana, y las formaciones dermatoglíficas a veces no indican la ubicación primitiva de las almohadillas.

También parecen desempeñar un papel en la sensibilidad, especialmente cuando la piel está sometida a fricción o presión. Por ejemplo, la almohadilla externa de las falanges de chimpancés y gorilas está revestida de dermatoglifos, a pesar de no tener función de prensión.

Capas de la piel La piel humana está compuesta por tres capas primarias: la epidermis, la dermis y la hipodermis.

Epidermis La epidermis («epi», del griego ‘sobre’ o ‘superior’) es la capa más externa de la piel. Forma una envoltura protectora e impermeable sobre la superficie corporal, que también actúa como barrera contra las infecciones. Está compuesta por epitelio escamoso estratificado con una lámina basal subyacente. La epidermis no contiene vasos sanguíneos; las células de las capas más profundas se nutren casi exclusivamente del oxígeno difundido desde el aire circundante y, en mucha menor medida, de los capilares sanguíneos que se extienden hacia las capas externas de la dermis. Los principales tipos celulares de la epidermis son los queratinocitos, los melanocitos, las células de Langerhans y las células de Merkel. La capa queratinizada de la epidermis es responsable de retener el agua en el cuerpo y de excluir sustancias químicas y patógenos dañinos, lo que convierte a la piel en una barrera natural contra las infecciones.

miniaturadeimagen|218x218px|Proyección 2D de un tomograma OCT 3D de la piel en la yema del dedo, que muestra el estrato córneo (~500 µm de espesor) con el estrato disyuntivo en la parte superior y el estrato lúcido en el medio. En la parte inferior se observan las porciones superficiales de la dermis. Los conductos sudoríparos son claramente visibles.

Capas de la epidermis La epidermis se divide para su estudio en varios estratos. Las células generadas por mitosis en las capas más internas son empujadas hacia los estratos superiores, cambiando de forma y composición a medida que se diferencian y se llenan de queratina. Al alcanzar la capa más externa del estrato córneo, finalmente se desprenden (descamación). Este proceso de queratinización ocurre en el transcurso de semanas. Antiguamente se creía que el estrato córneo era «una capa epidérmica externa simple, biológicamente inactiva, que comprende una red fibrilar de queratina muerta». Hoy se sabe que esto no es correcto y que el estrato córneo debe considerarse un tejido vivo. Si bien está compuesto principalmente por queratinocitos diferenciados terminalmente llamados corneocitos (anucleados), estas células permanecen vivas y metabólicamente funcionales hasta que se descaman.

miniaturadeimagen|Capas de la epidermis.

Subcapas de la epidermis La epidermis se divide en 5 subcapas o estratos: Estrato córneo (Stratum corneum) Estrato lúcido (Stratum lucidum) Estrato granuloso (Stratum granulosum) Estrato espinoso (Stratum spinosum) Estrato basal (Stratum basale), también llamado estrato germinativo (stratum germinativum)

Los capilares sanguíneos se encuentran por debajo de la epidermis y están conectados a una arteriola y una vénula.

Genes y proteínas expresados en la epidermis Alrededor del 70 % de todos los genes humanos que codifican proteínas se expresan en la piel. Casi 500 genes muestran una expresión elevada en la piel, y menos de 100 son específicos de ella; estos se expresan en la epidermis. El análisis de las proteínas correspondientes muestra que se expresan principalmente en los queratinocitos y tienen funciones relacionadas con la diferenciación escamosa y la cornificación.

Dermis La dermis es la capa de piel situada por debajo de la epidermis. Está compuesta por tejido conectivo y protege al cuerpo del estrés y la tensión. Se une estrechamente a la epidermis mediante una membrana basal. Alberga numerosas terminaciones nerviosas que proporcionan las sensaciones de tacto y calor. Contiene los folículos pilosos, las glándulas sudoríparas, las glándulas sebáceas, las glándulas apocrinas, los vasos linfáticos y los vasos sanguíneos. Estos últimos nutren y eliminan los desechos de sus propias células, así como del estrato basal de la epidermis.

La dermis se divide estructuralmente en dos áreas: una superficial adyacente a la epidermis denominada región papilar y una profunda más gruesa conocida como región reticular.

Región papilar izquierda|miniaturadeimagen|180x180px|Representación de las tres glándulas de la piel humana: glándula sebácea, glándula ecrina y glándula apocrina. Se añade un pelo para mostrar la ubicación real de las dos glándulas sudoríparas.

La región papilar está compuesta por tejido conectivo areolar laxo. Recibe su nombre por sus proyecciones digitiformes denominadas papilas, que se extienden hacia la epidermis. Las papilas proporcionan a la dermis una superficie irregular que se entrelaza con la epidermis, fortaleciendo la unión entre ambas capas. En las palmas de las manos, los dedos, las plantas de los pies y los dedos de los pies, la influencia de las papillas que se proyectan forma contornos en la superficie cutánea. Estas crestas epidérmicas presentan patrones (huella dactilar) determinados genética y epigenéticamente, por lo que son únicos en cada individuo, lo que permite su uso en identificación.

Región reticular La región reticular se encuentra por debajo de la región papilar y suele ser mucho más gruesa. Está formada por tejido conectivo irregular denso, y su nombre se debe a la densa concentración de fibras colágenas, elásticas y reticulares que se entrelazan en ella. Estas proteínas confieren a la dermis sus propiedades de resistencia, extensibilidad y elasticidad. Dentro de la región reticular también se hallan las raíces de los pelos, las glándulas sebáceas, las glándulas sudoríparas, los receptores, las uñas y los vasos sanguíneos. La tinta de un tatuaje se deposita en la dermis. Las estrías (frecuentes en el embarazo y la obesidad) también se localizan en la dermis.

Tejido subcutáneo (hipodermis) El tejido subcutáneo (también hipodermis o subcutis) no forma parte de la piel propiamente dicha, sino que se encuentra por debajo de la dermis. Su función es anclar la piel al hueso y al músculo esquelético subyacentes, así como proporcionarle vasos sanguíneos y nervios. Está compuesto por tejido conectivo laxo, tejido adiposo y elastina. Los principales tipos celulares son los fibroblastos, los macrófagos y los adipocitos (el tejido subcutáneo contiene aproximadamente el 50 % de la grasa corporal).

Sección transversal

Desarrollo

Color de la piel miniaturadeimagen|Mano de una persona afectada por vitíligo.