miniatura|Jean-Honoré Fragonard: El columpio, 1766.
La pintura rococó se desarrolló a lo largo del por toda Europa partiendo de Francia, cuna de este estilo de origen aristocrático y se dividió en un principio en dos campos nítidamente diferenciados: como parte de la producción artística, es un documento visual intimista y despreocupado del modo de vida y de la concepción del mundo de las élites europeas del , en tanto también como una adaptación de elementos constituyentes del estilo a la decoración monumental de las iglesias y palacios, sirvió como medio de glorificación de la fe y del poder civil. El estilo Rococó nació en París durante la regencia del duque de Orleáns, en la minoría de edad de Luis XV, como una reacción de la aristocracia francesa contra el Barroco suntuoso, palacial y solemnemente practicado en el período de Luis XIV. Se caracterizó por su índole hedonista y aristocrática y se manifestó en la delicadeza, elegancia, sensualidad y gracia, y en la preferencia de temas blandos y sentimentales, donde las líneas curvas, los colores claros y la asimetría jugaban un papel fundamental en la composición de la obra. Desde Francia, tuvo un gran auge y asumió sus características más típicas y donde más tarde sería reconocido como patrimonio nacional, el Rococó logró difundirse por toda Europa, alterando significativamente sus propósitos pero manteniendo el modelo francés apenas en su forma externa, con escuelas importantes en Alemania, Inglaterra, Austria e Italia, con alguna representación también en otros lugares, como la península ibérica, los países eslavos y nórdicos, llegando incluso hasta el continente americano.Rococo style. Encyclopaedia Britannica Online. Accedido el 4 de mayo de 2009.COHEN, George M. (ed). The Essentials of Art History. Research & Education Association, 1995. pp. 111-112.OLIVEIRA, Myriam A. Rococó religioso no Brasil e seus antecedentes europeus Cosac Naify Edições, 2005. p. 43.
En un principio, la Ilustración comenzó bajo la representación del Barroco; puesto que, durante años, el estilo del clasicismo francés había dominado la creación de obras de los artistas. Los pintores representaron las costumbres y actitudes de una sociedad en busca de la felicidad, la alegría de vivir y de los placeres sensuales, los más representativos de esta etapa fueron François Boucher, Antoine Watteau y Jean-Honoré Fragonard, artistas que mezclaron en sus imágenes y trabajos lo erótico, lo lúdico y lo mundano de las imágenes, así como también lo galante de cada una de ellas, por este motivo las obras de Boucher, Watteau y Fragonard así como las de sus inmediatos discípulos y epígonos (cuyo eco llega al neoclasicista Ingres) reciben en su conjunto dentro de la crítica de arte el nombre de pintura galante especialmente cuando los temas resaltan al desnudo en ambientes, ámbitos o contextos de riqueza.
A pesar de su valor como obra de arte autónoma, la pintura del Rococó era concebida muchas veces como parte integrante de un concepto global de decoración de interiores.ZAGALA, Stephen. Aesthetics: a place I've never seen. In MASSUMI, Brian (ed). A shock to thought: expression after Deleuze and Guattari. Routledge, 2002. p. 34
A mediados del , el Rococó comenzó a ser criticado por la nueva corriente neoclásica, la burguesía y la Ilustración y sobrevivió hasta la Revolución Francesa, cuando este movimiento cayó en descrédito completo, acusado de ser superficial, frívolo, inmoral y puramente decorativo.KLEINER, Fred. Gardner's Art Through the Ages: A Global History. Cengage Learning EMEA, 2008. Vol. II. pp. 751-752. A partir de la década de 1830, volvió a ser calificado y reconocido como testimonio importante de una determinada fase de la cultura europea y del estilo de vida de un estatus social específico, y como un bien valioso por su mérito artístico único y propio, dando por consiguiente el planteamiento de cuestiones acerca de la estética que más tarde florecieron y se convirtieron en temáticas centrales del arte moderno.PLAX, Julie-Anne Interpreting Watteau across the Centuries. In SHERIFF, Mary (ed). Antoine Watteau: Perspectives on the Artist and the Culture of his Time. University of Delaware Press, 2006. pp. 34-35.MELVILLE, Stephen W. Philosophy beside itself: on deconstruction and modernism. Manchester University Press ND, 1986. pp. 8-ss.
Orígenes del estilo
miniatura|left|Nicolas Lancret: La Tierra, c. 1730. El Rococó se desarrolló a partir de la creciente libertad de pensamiento que nació en Francia durante el .NICI, John B. Barron's AP Art History. Barron's Educational Series, 2008. p. 333. La muerte de Luis XIV en 1715 abrió el espacio para un flexibilización de la cultura francesa, hasta entonces fuertemente ceremonial y dominada por representaciones que objetivaban por encima de todo la alabanza del rey y de su poder y se manifestaban de forma grandilocuente y pomposa. La desaparición de la propia personificación del absolutismo propició a la nobleza recuperar parte del poder y la influencia hasta entonces centrada en la persona del monarca, se produjo el abandono de la corte de Versalles, moviéndose mucho de los nobles hacia sus propiedades ubicadas en el interior, en tanto otros se movían a sus mansiones en París, que se volvieron el centro de la «cultura de los salones», reuniones sociales sofisticadas, brillantes y hedonistas que acontecieron entre discusiones literarias y artísticas. Este fortalecimiento de la nobleza hizo que esta se convirtiera entonces en el principal mecenas.KLEINER, Fred. pp. 751-752
En estos salones se formó la estética del Rococó, la cual varió del interés por la pintura histórica, que era el género anteriormente más prestigioso y que invocaba un sentido ético, cívico y heroico típicamente masculino, a la pintura de las escenas domésticas y campestres, o de alegorías amenas inspiradas en los mitos clásicos, donde muchos identificaban la prevalencia del universo femenino. En este sentido, tuvo un creciente impacto el papel desempeñado por las mujeres en la sociedad durante esta fase, se asumió una fuerza en la política en toda Europa y originó que se volviesen así generosas patronas de arte y formadoras de gusto, tal es el caso de la amantes reales Madame de Pompadour y Madame du Barry, de las emperatrices Catalina, la Grande y María Teresa I de Austria, quienes organizaron varios salones importantes, al ejemplo de Madame Geoffrin, de Madame d'Épinay y de Madame de Lespinasse, entre muchas otras.BOER, Inge. Culture as a gendered battleground: The patronage of Madame de Pompadour. In AKKERMAN, Tjitske & STUURMAN, Sip. Perspectives on feminist political thought in European history. Routledge, 1998. pp. 118-119WETTLAUFER, Alexandra. Pen vs. paintbrush. Palgrave Macmillan, 2001. pp. 48-49 Mientras tanto, en varios aspectos el Rococó es una simple continuación, o en realidad una culminación, de los valores del Barroco —el gusto por lo espléndido, por el movimiento y por la asimetría, la frecuente alusión a la mitología grecorromana, la inclinación emocional, la pretensión ostentatoria y el convencionalismo, con el fin de cumplir los criterios preestablecidos y aceptados consensualmente. La pintura del Rococó ilustra, además, en su versión primeriza, la división social que desembocaría en la Revolución Francesa, y representa el último bastión simbólico de resistencia de una élite distante de los problemas y los intereses comunes del pueblo, la cual se veía cada vez más amanezada por la ascensión de la clase media, que se educaba y comenzaba a dominar la economía y ocupaba importantes sectores del mercado del arte y de la cultura en general. Con esto, se determinó un surgimiento paralelo de una corriente estilística más bien realista y austera, cuya temática era totalmente burguesa y popular, ejemplificada por artistas como Jean-Baptiste Greuze y Jean-Baptiste Chardin, y que fue virtualmente ignorada por el universo rococó, con pocas excepciones, pero que en última instancia terminarían por ser una de las causas del debacle a finales del .HAUSER, Arnold. The social history of art. Routledge, 1951-1999. Vol. III, pp. 1-11. miniatura|Jean-Baptiste Chardin: La lavandera, 1735. Un ejemplo de la corriente contemporánea más opuesta al Rococó. En un período en el que las antiguas tradiciones comenzaban a disolverse, la pintura rococó representa una oposición a la doctrina académica, que tentaba, al igual que durante el alto Barroco y en especial en Francia, imponer un modelo artístico clasicista como un principio permanente y universalmente válido, cuya autoridad era colocada por encima de cuestionamientos de la misma forma que la teoría política validaba el absolutismo. En esta ola de liberalismo y relativismo, el arte comenzaba a ser visto como apenas uno más de entre tantas cosas sujetas a las oscilaciones de la moda y del tiempo, una opinión que sería inconcebible hasta poco antes. Como resultado, las inclinaciones de la época tienden a lo humano y sentimental, dirigiendo la producción no para héroes o semidioses, sino para la gente común, con sus debilidades, y en busca del placer. Se abandonó la representación del poderío y de la grandeza, y el público de la pintura rococó procuró ver antes la belleza, el amor, la gracia y lo atractivo, con exclusión de toda retórica y dramatismo.HAUSER, Arnold. pp. 11-12. Para ello la tradición clásica además de ser una referencia, ofreció para la inspiración de los artistas un cuerpo de temas bastante atractivos y adecuados para la mentalidad hedonista y refinada de las élites, quienes rechazaban cualquier austeridad y reinterpretación del pasado clásico sobre la luz de la Arcadia ideal y bucólica, de la fantasía de una Edad Dorada donde la naturaleza y la civilización, la sensualidad e inteligencia, belleza y espiritualidad se identificaban armoniosamente. Ni esta temática ni esta interpretación eran, de hecho, novedades, existían desde el Imperio Romano y permanecieron presentes en la cultura occidentales casi sin interrupción desde su origen, tanto como simples artificios románticos y poéticos como recursos de fuga psicológica cuando los tiempos se mostraban hostiles o excesivamente sofisticados, volviéndose por ello un símbolo poderoso de la libertad.HAUSER, Arnold. p. 14.HYDE, Vernon. The death of the baroque and the rhetoric of good taste. Cambridge University Press, 2006. pp. 61-63. En el período del Rococó la nota innovadora fue que del mundo de los pastores arcadios y de los dioses del panteón grecolatino se mantuvo prácticamente el telón de fondo del entorno natural, describiendo esto «natural» a menudo como un jardín cultivado, y los protagonistas del momento eran los propios aristócratas y los burgueses enriquecidos, con todo y su indumentaria, participando en conversaciones brillantes y cuyo heroísmo se resumía en una conquista amorosa, encarnando la idea pastoral más de acuerdo con las convenciones de un teatro social. En representación, así como el Barroco era «verboso», el Rococó fue pastoral y breve; a pesar de la singularidad del paisaje, la pintura es formalmente una acumulación de discontinuidades, y todo lo que da el efecto de la atmósfera y la unidad no es la descripción. De esta forma, el Rococó aparece como el vínculo entre el clasicismo formal del barroco tardío y el pre-romanticismo sentimental de la clase media.HAUSER, Arnold. pp. 14-18; 28HYDE, Vernon. pp. 68-69 left|miniatura|Obra sin título; pero acuñada como La vendedora de camarones o La vendedora de quisquillas (ca. 1740-1745), de William Hogarth.