El escudo de Castellón de la Plana es el símbolo más antiguo e importante de esta ciudad española.

Descripción

El escudo tiene el siguiente blasonamiento:

En el mismo decreto de aprobación se definen otros detalles a continuación:

Otros detalles de uso común en el escudo no vienen recogidos en ningún texto legal. En todas las representaciones oficiales por el Ayuntamiento de Castellón, el escudo aparece rodeado de una decoración exterior en estilo gótico y se representa el castillo con almenas en forma de esfera, con tres puertas, y mazonado de sable, esto es las líneas que representan la separación de las piedras de la sillería en las construcciones. El blasonamiento que recoge alguno de estos detalles sería el siguiente:

Es bastante común que el aclarado sea de sable o incluso de plata en vez de gules, especialmente en su aparición en la bandera local. También fue común que el castillo se representara de «su color», es decir del color natural de la piedra con la que está construido, teniendo un tono marrón.

Simbolismo

miniatura|Ruinas del Castell Vell Se trata de unas armas parlantes ya que su carga hace alusión al topónimo de la ciudad, ya que el nombre Castellón significa ‘castillo pequeño’, y se dice que representa al Castell Vell, ubicación de la villa hasta que Jaime I de Aragón autorizó su traslado a la Plana en 1251.

La forma en losange, o cairó del campo es la típica de muchas villas y ciudades de los territorios mediterráneos de la Corona de Aragón. El uso de la Señal Real de Aragón en el campo del escudo significa que Castellón perteneció a la Corona durante su historia, durante breves épocas en la Baja Edad Media e ininterrumpidamente desde 1368. La presencia de la corona real abierta como timbre viene a significar lo mismo que los cuatro palos de gules sobre campo de oro, la pertenencia de Castellón a la monarquía.

Por estos motivos, este es el escudo representativo del mito historicista de Castellón, que representa los valores conservadores y tradicionales de la sociedad local, basados en la leyenda del traslado y la historia medieval de la población y que sirve como mito fundacional de la cultura castellonense.

Historia

Los orígenes del blasón de Castellón se datan en el , esto es desde el momento mismo del traslado de la villa a la llanura años después de la conquista cristiana en 1233. La presencia de composiciones heráldicas muy similares al actual modelo oficial es una constante en documentos oficiales, libros de la peyta, en los libros de values, en el Llibre Verd de 1588, y en otros muchos documentos y libros privados que trataran sobre Castellón, sellos oficiales y labrados en piedra en las edificaciones públicas más importantes durante toda la época foral.

Escudo liberal

miniatura|Escudo aprobado en 1843 Entre los días 7 y 9 de julio de 1837 Castellón fue asediada durante la primera guerra carlista por las tropas comandadas por el general carlista Ramón Cabrera, venciendo los vecinos liberales de la villa, que el 4 de noviembre de ese año recibió el título de ciudad por la reina regente María Cristina junto a la promesa de un nuevo escudo «más análogo á representar el hecho de armas que la ilustra». Este escudo no sería aprobado hasta el 15 de febrero de 1843 por el regente Baldomero Espartero. Su descripción heráldica es la siguiente:

A las armas tradicionales de la ciudad se le sumaron otros jeroglíficos simbolizando los ideales políticos de la ciudad y su defensa en las guerras carlistas. El lebrel situado en la puerta del castillo significa valor, fidelidad y lealtad; el lobo huyendo hace referencia al enemigo cruel y tirano carnicero; mientras que la figura del águila vuelve a significar valor, así como generosidad y bravura.

Modelos de este escudo todavía pueden encontrarse por la ciudad, en edificios como el Moruno en el puerto, las viejas escuelas del Grao —en ambos casos con forma de losange— o el de Correos, en placas con el nombre de calles, o especialmente en el parque Ribalta, urbanizado en esta época y que fue el epicentro de las fiestas de la Victoria que conmemoraban la victoria castellonense en el asedio de julio de 1837. Aquí destaca el conocido como Banco azul de 1927 formado por azulejos de este color que componen el escudo de la ciudad. Pero el legado más significativo del blasón liberal de Castellón se encuentra en el escudo del Club Deportivo Castellón, que al fundarse en 1922 tomó las armas de la ciudad como base para su emblema, tras varios diseños y simplificaciones no conserva las pequeñas figuras junto al campo del castillo pero sí el águila —dicho buitre en numerosas interpretaciones― que se ha convertido en el elemento más significativo del mismo.

Este escudo es el representante del mito liberal de Castellón, aquel propugnado por liberales, progresistas y republicanos en el y que tuvo gran difusión hasta las primeras décadas del ayudando a crear una suerte de nacionalismo local con nuevos valores enfrentados a los considerados por el mito historicista.

Durante la Segunda República española se mantiene este escudo en vigor por su discurso simbólico en defensa de las libertades contra las tiranías, pero algunos ediifcios construidos durante esta época se adornan con escudos con importantes variaciones, siendo la principal el cambio del timbre por una corona mural representativa de la nueva forma de gobierno.

Escudo actual

miniatura|El escudo de Castellón según una versión más cercana a su descripción heráldica aprobada en 1939 Durante la guerra civil, el 13 de junio de 1938 las tropas franquistas entraban en la ciudad de Castellón. Inmediatamente la comisión gestora del ayuntamiento planteó la necesidad de adoptar un nuevo escudo municipal, algo que se vería reflejado con la orden del 19 de agosto de 1939 de Ramón Serrano Súñer, ministro de la Gobernación con grandes influencias e intereses en la provincia de Castellón durante el primer franquismo, publicada en el Boletín Oficial del Estado del día siguiente. Este decreto describe el escudo actualmente en uso.

La orden no escatima los motivos del cambio de escudo de la ciudad aduciendo que va en contra del nuevo régimen impuesto en la guerra al describir el simbolismo político del anterior escudo. El franquismo tuvo uno de sus mayores apoyos iniciales en el carlismo, la misma ideología a la que un siglo antes la ciudad se había opuesto en repetidas ocasiones. La orden lo recoge con las siguientes palabras:

La orden continua indicando que el objetivo es restablecer el blasón primitivo fundamentándose en su mayor antigüedad, su conservación en la fachada de diferentes edificios y en el antiguo sello del municipio, y finaliza hablando sobre el significado de sus formas y piezas e indicando que la propuesta había pasado favorablemente la revisión de la Real Academia de la Historia. Al parecer este diseño sería obra del arquitecto Francisco Maristany Casajuana.

Con la adopción de este escudo se impusieron las ideas del mito historicista de la ciudad propugnado por la Sociedad Castellonense de Cultura, que tenía varios miembros como concejales del ayuntamiento en esa época. El mito historicista habíae derrotado al mito liberal políticamente en la guerra y poco a poco se impuso en el campo cultural castellonense hasta triunfar con la refundación de las fiestas de la Magdalena en 1945.

Tras la Transición española y la creación de las comunidades autónomas, la Generalidad Valenciana, órgano de autogobierno de la Comunidad Valenciana en la que se integra la provincia de Castellón, ejerce la competencia en la adopción de escudos y banderas municipales, no permite que ninguna entidad local use uno de estos símbolos sin su autorización. Sin embargo el ayuntamiento de Castellón no ha solicitado en ningún momento su aprobación por el organismo autonómico pertinente.

Véase también

Escudo de la Provincia de Castellón Armorial municipal de la provincia de Castellón

Referencias

Categoría:Castellón de la Plana Castellón