Los mayorunas (también conocidos como matsés o matís) son un pueblo indígena de Brasil y Perú.
Nombres étnicos del grupo En las fuentes antiguas aparecen citados como mayoruna, término del que se encuentran múltiples variantes como maxuruna, majuruna, mayuzuna, mayirona, mazirona, mashoruna, mashobuna o mangeroma. Matsés significa “gente del río”, paradójicamente los mayorunas habitan actualmente regiones interfluviales. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que los antepasados de los actuales mayorunas fueron encontrados por los cronistas a las orillas del Amazonas, del Ucayali y sobre todo, del Huallaga, cerca de la desembocadura del río Mayo. Barclay sugiere que el nombre mayoruna podría tener una etimología mixta, medio endógena y medio quechua, ya que en mayu serviría para designar a los grupos vecinos.
Aparte de mayoruna, otro término empleado para designar los distintos grupos panos a principios del en el Brasil fue marubo, con las variantes de maropa, marua, marobo e marahua. Al igual que el término mayo, marubo es probablemente un término utilizado por un grupo pano septentrional para referirse a sus vecinos. Las fuentes anteriores a la segunda mitad del , permiten distinguir entre los panos septentrionales y los panos ribereños. Sin embargo, estas fuentes asocian la sección meridional de los mayorunas con otros pueblos geográficamente contiguos y de apariencia similar como los marubos, los capanahuas, los remos, los catukinas-panos y los payonahuas. Según Erikson, esto puede explicarse por el hecho que estos grupos se disputan un territorio prácticamente desconocido y por el parecido físico de los mayorunas con los remos y los capanahuas (claridad de la piel y decoración con tatuajes muy parecidos).
En la actualidad los descendientes de los mayorunas son asimilados a los matsés. Sin embargo, cabe decir que, si bien los antepasados de los matsés eran mayorunas, no necesariamente los antepasados de los mayorunas eran matsés. Matis es una variante de matsés. La autodenominación de los korubos también sería matsés, en tanto que la etiqueta korubo parece que les ha sido impuesta por los matis.
Ante una terminología tan variada, hemos decidido seguir la propuesta de Erikson. Vamos a conservar el término Mayoruna para designar el conjunto compuesto por diversas agrupaciones autónomas pano septentrionales y vamos a reservar el término matsés para referirnos un grupo particular de mayorunas. En este artículo, los matsés van a ser considerados mayorunas, del mismo modo que otros grupos pano septentrionales, como los matis y los korubos.
Situación geográfica thumb|270px Los grupos mayorunas se encuentran en dos países: el Brasil y el Perú. Las tres etnias principales, matsés, matis y korubo se distribuyen por el territorio del siguiente modo. Los matsés que residen en el Perú, se concentran alrededor de la comunidad de Buenas Lomas. En el Brasil, también hay algunos núcleos de población en el alto y bajo Yavarí, alto Tapiche, río Blanco y los poblados ucayalinos de Requena y Jenaro Herrera. En Brasil se han localizado cinco comunidades a orillas del Yavarí y sus afluentes del margen derecho. Cabe señalar que existen grupos aislados en las cabeceras de las quebradas Hospital y Bata (afluentes del margen izquierda del Curuça) y Santana (afluente del margen derecho del Yavarí). Los matis que viven en el Brasil se localizan en dos poblados situados sobre la quebrada Boeiro (medio Ituí). Su presencia al este del Ituí se remonta a principios del siglo pasado. Actualmente han sido más o menos sedentarizados por la FUNAI (Fundación Nacional del Indio) cerca de las orillas del Ituí. Algunos matis están comenzando a establecerse sobre el margen izquierdo del mismo río. Finalmente, los korubos se sitúan entre el Ituí y el Itacoaí.
Existen otros grupos mayorunas, aunque en peligro de extinción, en otras zonas del Brasil y el Perú. Algunos grupos mayos, probablemente ya desaparecidos, se conocen gracias al testimonio de algunos supervivientes encontrados por los matsés. Se han podido localizar personas de estos grupos tanto en el Brasil como en el Perú. Los kulinas-panos, un grupo fusionado a inicios del , se han localizado entre los marubos, aunque son originarios de las quebradas Pedro López y San Salvador.
Situación demográfica En la medida que buena parte de la población vive en grupos aislados, resulta difícil señalar con precisión su número. Sin embargo, se puede estimar un total de 2000-3000 personas. Los mayorunas presentan hoy en día una ínfima parte de lo que fueron en siglos anteriores, pero actualmente, se observa un prometedor crecimiento de la población. En efecto, una vez superado el choque epidemiológico producido por el contacto, la natalidad amerindia ha empezado a aumentar. Desgraciadamente, los korubos, por no disponer de asistencia médica y en un contexto persistente de agresión microbiana y física, no se han podido recuperarse demográficamente. Contrariamente, la recuperación de los matis y Matsés es notable. En el conjunto Mayoruna se observa un futuro demográfico prometedor, aunque dicho crecimiento nunca llegará a compensar las pérdidas continuas que han tenido lugar desde el .
Breve historia La mayoría de las referencias conservadas prácticamente no se refieren a los antepasados de los grupos que existen actualmente. Sin embargo, podemos reconstruir parcialmente la historia de estos pueblos gracias a esos documentos, puesto que el contexto histórico global de una región involucra a todos sus habitantes y porque lo que sucedió a algunos de estos pueblos afectó, de un modo u otro, a sus pueblos vecinos, por la intensa comunicación que existía entre ellos.
Si bien gracias a Lathrap y su escuela, el área pano es una de las mejor conocidas de las tierras bajas de América del Sur, no se conoce prácticamente nada acerca de la prehistoria mayoruna en particular. Los contactos mediatizados tuvieron lugar entre 1542 y 1652. Se considera esta época un punto de inflexión histórico por los trastornos demográficos y el empobrecimiento cultural ligado al despoblamiento, por un lado; y a los cambios políticos y reacomodos territoriales producto de la apertura de nuevos «mercados». No parece imposible que los primeros contactos entre españoles y Mayoruna hayan tenido lugar a partir del año 1560, cuando la expedición de Pedro de Ursúa acampó en la zona de Huallaga, donde un siglo después tuvieron lugar los primeros contactos reportados entre los mayorunas y los misioneros. Otra forma de contacto, aunque indirecto, con los españoles tuvo lugar a través de los instrumentos de metal que intercambiaban a orillas del Huallaga desde la primera mitad del . Se ignoran las repercusiones exactas de tales intercambios sobre el sistema político y económico de los mayorunas.
La primera misión fue establecida por el P. Raymundo de Santa Cruz en 1654 y dio lugar a la fundación de una reducción sobre el margen derecho del río Huallaga. La misión existía todavía en 1686, pero se abandonó poco después por una fuerte epidemia de rubéola. Solo una pequeña parte de la población del conjunto Mayoruna fue reducida en misiones. En 1723 algunos mayorunas se sumaron a los Yameo, Cocama, Cocamilla y Yurimagua en San Joaquín de los Omaguas y crearon su propio «barrio», San Fernando de los mayorunas, ligeramente apartado. En 1762, el P. Uriarte fundó un nuevo pueblo de misión, Nuestra Señora del Carmen, cuya población era mayoritariamente mayoruna, pero en 1769, después de la expulsión de los jesuitas por orden de la Corona de España, solo quedaron en el pueblo un centenar de almas. Según Erikson, no debemos desestimar la importancia de las misiones sobre el pueblo de los mayorunas, puesto que los grupos atraídos por las misiones no rompían sus vínculos con sus parientes, sino que iban y venían de las misiones. Este hecho explica, en cierta manera, que las enfermedades circularan rápidamente de un lado para otro. Es probable que después de la expulsión de los jesuitas, muchos mayorunas regresaran con su gente y abandonaran las misiones. Sin embargo, se sabe que algunos decidieron quedarse.
Los mayorunas se mantuvieron en aislamiento relativo durante todo el por las dificultades que presentaba la navegación del Ucayali y el Yavarí. La extensión de territorio controlado por los mayorunas durante este período es impresionante. Aunque han pasado a la historia como grandes militares, no debemos imaginar que vivieron en aislamiento absoluto por la defensa vigorosa del propio territorio. Como otros grupos, los mayorunas sufrieron algunos ataques, especialmente por parte de algunos pobladores indígenas del Ucayali. La era de la supremacía militar de los mayorunas llegó a su fin con el bum cauchero, puesto que, a partir de este momento, los mayorunas dejaron de controlar el Yavarí y no fue hasta finales de la Segunda Guerra Mundial cuando consiguieron plantar cara de nuevo a los blancos y luchar por sus territorios.
Durante el último cuarto del , los blancos invadieron la región en busca de caucho y acabaron con la resistencia Mayoruna. Los mayorunas fueron menos afectados por el bum cauchero que otros pueblos, pero fueron igualmente víctimas del proceso, puesto que vivían en el corazón de la zona más explotada. A principios del , los indígenas de la cuenca del Yavarí volvieron a beneficiarse de un período de aislamiento relativo. La presión occidental se debilitó y los mayorunas consiguieron rechazar nuevas invasiones. Sin embargo, poco a poco los proyectos de construcción de carreteras y prospecciones petroleras empezaron a introducirse entre los mayorunas. Con estos proyectos se dio paso a la era de la “pacificación”.
Situación actual Aunque todavía existen grupos mayoruna aislados, la mayoría mantienen contacto permanente con la sociedad nacional. Actualmente prácticamente todos los mayorunas sufren algún tipo de dominación por parte de los blancos. Los primeros contactos tuvieron lugar hace siglos y desde entonces muchos mestizos han vivido y trabajado con los mayorunas. Este es el caso de muchos grupos mayoruna del Brasil, considerados oficialmente como arredios. La consolidación del contacto se puede fechar en 1969 en el caso Matsés y en 1979 en el caso Matis. Según Erikson no debe dramatizarse la situación, puesto que los mayorunas todavía conservan su lengua y la mayor parte de sus tradiciones. No son castigados por ninguna de las plagas asociadas a occidente como el alcoholismo, la malnutrición, la guerrilla, la tuberculosis, etc. La realidad cotidiana de los mayorunas está íntimamente relacionada con dos organismos burocráticos: el Instituto Lingüística de Verano (ILV) en el Perú y la FUNAI en el Brasil. Después de haber sufrido diversos episodios de presión militar por parte de los blancos, los matsés aceptaron la presencia del ILV y de la FUNAI rápidamente.
La llegada de los misioneros influyó el curso de la historia matsés. Una de las principales consecuencias del contacto fue la sedentarización excesiva, en Chobayacu se concentró un volumen de población poco compatible con el modo tradicional de explotación del suelo y, en consecuencia, el ILV tuvo que impulsar algunos programas para paliar tal situación. Sin embargo, ninguno de ellos resultó ser la solución. Los matsés recurrieron, entonces, a la doble residencia, de este modo, alternaban su estadía en Chobayacu con estadías en refugios periféricos. Esta solución funcionó durante diez años. Después, los matsés más jóvenes decidieron establecerse en zonas ribereñas. A resultas de tal iniciativa, tuvo lugar una nueva redistribución de la población en cuatro grupos que cada vez tienden más a la endogamia.Erikson, 1994