thumb|220px|Hispania según la división provincial romana de 27 a. C. thumb|220px|Hispania tras la división provincial de Diocleciano. thumb|220px|Hispania bizantina. La historia de Cartagena es la historia de un asentamiento conectado al mundo a través de su puerto, una verdadera encrucijada de civilizaciones que la convierten en una de las ciudades más antiguas de Europa.
Orígenes
Leyendas fundacionales
Según diversos autores latinos, tales como Silio Itálico, Marco Juniano Justino, Estrabón o Pompeyo Trogo, Teucro fue el fundador de la actual ciudad de Cartagena sobre el 1184 a. C. (tras ser desterrado por su padre), con el nombre de Tucria. Según otros autores, puede que Teucro arribara a las actuales costas cartageneras, pero que la ciudad ya estuviese fundada con anterioridad por decisión del legendario rey Testa (sobre el 1412 a. C.) con el nombre de Contesta.
A continuación se muestra un fragmento del discurso dado por Francisco Cáscales en el año 1597, escrito en Español medio castellano antiguo y que hace también referencia a esta antigüedad:
A pesar de estas referencias legendarias, no existe ninguna constancia arqueológica de asentamientos humanos en la ciudad anteriores al
Primeros poblamientos
Existe constancia arqueológica de la presencia de diferentes especies de homínidos prehistóricos, anteriores al Homo sapiens, en diferentes yacimientos del Campo de Cartagena. Así, los restos humanos más antiguos, posiblemente correspondientes a fósiles de Homo habilis, podrían datarse hace 1.200.000 años, durante el Pleistoceno inferior, en la cueva Victoria. Posteriormente, y en el entorno del puerto de la ciudad, se ha documentado la existencia de restos de actividad del Homo neanderthalensis en la cueva de los Aviones.
Asentamientos correspondientes ya al Homo sapiens se han encontrado en yacimientos como el de Las Amoladeras en La Manga, correspondientes a un poblamiento del final del Neolítico y la Edad del Cobre, mientras que en el entorno del actual núcleo urbano quedó documentada en 2017 la existencia de una industria minero-metalúrgica desde mediados del III milenio a. C., a través del estudio de los sedimentos desechados en el primitivo estero del Almarjal.
Por toda la costa son también numerosos los restos arqueológicos, como el del poblado ibérico de Los Nietos, así como pecios de barcos fenicios que documentan una intensa actividad industrial y comercial por toda la zona de la sierra minera desde el
Mastia de los tartesios
Mastia es el nombre de una antigua tribu ibérica, perteneciente a la confederación tartésica, situada en el sureste de España, que tradicionalmente se ha asociado a la ciudad de Cartagena.
La primera descripción de la ciudad de Mastia aparece en la obra titulada Ora maritima, del poeta latino Rufo Festo Avieno sobre fuentes del
No hay pruebas definitivas de que se refiera a la ciudad de Cartagena, aunque por el contexto y el resto de descripciones de accidentes geográficos que anteceden y siguen a estos versos, parece que pueda referirse a esta ciudad. También ha habido estudiosos que han localizado Mastia en algún punto cercano a Mazarrón.
También hay una referencia a Mastia en el segundo tratado romano-cartaginés del año 348 a. C., como "Μαστια Ταρσειον" (Mastia Tarseia).
Antigüedad
Qart Hadasht, ciudad púnica (227-209 a. C.) thumb|right|140px|Conjunto de monedas cartaginesas de plata, una de ellas con la probable efigie de Amílcar Barca, acuñadas en Cartagena. Colección del Museo de Albacete.
La primera constancia cierta de la existencia de la ciudad se debe, según los escritores clásicos, a la fundación de la misma alrededor del año 227 a. C. por el general cartaginés Asdrúbal el Bello con el nombre de Qart Hadasht, que la amuralló y la convirtió en la principal base de los cartagineses en España.
Según algunos historiadores, como el conocido arqueólogo alemán Adolf Schulten, el establecimiento de los cartagineses en el sureste de España y la fundación de la ciudad de Qart Hadasht tuvo como objetivo principal el control de la riqueza generada por las minas de plata de Cartagena.
Con la plata extraída de estas minas se habría producido muy probablemente la acuñación en la ciudad de una conocida serie de monedas carthaginesas con las efigies de los Bárcidas encontradas en Mazarrón y en otros puntos del Levante en el .
De Qart Hadasht partió Aníbal en su célebre expedición a Italia, que le llevaría a cruzar los Alpes, al comenzar la segunda guerra púnica en el año 218 a. C.
Carthago Nova, ciudad romana (209 a. C.-)
thumb|180px|Joven con clámide, escultura procedente del foro romano. Museo Arq.de Cartagena. El general romano Escipión el Africano tomó Cartagena en el año 209 a. C., siendo posesión romana desde entonces con el nombre de Carthago Nova.
Carthago Nova fue incluida administrativamente dentro de la Hispania Citerior con capital en Tarraco (Tarragona) con rango de municipium convirtiéndose una de las ciudades romanas más importantes de Hispania.
Durante el período del Primer Triunvirato, Cneo Pompeyo por medio de sus legados llevó a cabo algunas obras públicas en Cartagena, entre ellas el primer acueducto romano fuera de la península itálica, según sostiene el arqueólogo Sebastián Ramallo. En el contexto de las guerras civiles romanas, Carthago Nova fue escenario de diversos eventos, incluidos dos asedios a manos de Quinto Sertorio (76 a. C.) y Cneo Pompeyo el Joven (46 a. C.), y la otorgación por Julio César en 44 a. C. del título de colonia bajo la denominación de "Colonia Vrbs Iulia Nova Carthago" (C.V.I.N.C), formada por ciudadanos de derecho romano.
El emperador Augusto emprendió un ambicioso plan de romanización y urbanización de la ciudad, dotándola de un esplendoroso teatro, un gran foro con su curia y varios templos.
Durante el gobierno de Tiberio, se creó el conventus iuridicus carthaginense con capital en la ciudad, dentro de la provincia tarraconense. En el año 68, la ciudad adquirió cierto protagonismo cuando fue escenario de la proclamación del gobernador Galba como emperador en oposición a Nerón, y apoyó exitosamente la insurrección con la plata de sus minas.
A partir del , al igual que muchas otras ciudades de Hispania, se produce un lento declive económico y demográfico en la ciudad que hace que todo el sector oriental de la ciudad quede abandonado, incluyendo el foro construido en época de Augusto, quedando la ciudad reducida al sector que va desde el cerro de la Concepción a El Molinete. Este declive se vio frenado cuando en el año 298, el emperador Diocleciano dividió la Tarraconense en tres provincias, y constituyó la provincia romana Carthaginensis, estableciendo la capital en la ciudad de Cartagena.
Hacia el 425, la ciudad fue asolada y saqueada por los vándalos antes de pasar éstos a África.
La ciudad debió reponerse del ataque vándalo de alguna manera, pues en 461, el emperador Mayoriano reunió en la ciudad una flota de 45 barcos con la intención de invadir y recuperar para el imperio el Reino vándalo del norte de África. La batalla de Cartagena se saldó con una gran derrota de la armada romana que fue totalmente destruida.
Edad Media
Carthago Spartaria (-622)
thumb|150px|Lucerna bizantina. Museo Arqueológico de Cartagena. Tras la caída del Imperio de Occidente y el establecimiento de los reinos germánicos en España, hacia el 550, Cartagena fue conquistada por el emperador bizantino Justiniano I y renombrada como Carthago Spartaria. El hecho de haber sido capital de una provincia romana anteriormente, el ser destruida por Suintila en 624, la envergadura de las reformas en sus defensas y la importancia de su obispo Liciniano, según Pablo Fuentes Hinojo «inducen a considerarla como capital de la provincia de Spania».Pablo Fuentes Hinojo, «Sociedad, ejército y administración fiscal en la provincia bizantina de Spania», Studia historica. Historia antigua, Universidad de Salamanca, 1998, número 16, págs. 301-330 (Historia Antigua), cf. pág. 310. ISSN 0213-2052 Durante la dominación bizantina, la diócesis Carthaginensis, que era sede metropolitana, perdió esta condición por decreto del rey visigodo Gundemaro, que trasladó la sede a Toledo.
Hacia el 622, los visigodos, dirigidos por el rey Suintila, tomaron y, según cuenta San Isidoro, destruyeron y asolaron por completo la ciudad, causándole una profunda decadencia.
Sin embargo, este comentario quizás pecó de exagerado, ya que en 675, Múnulo, obispo de Cartagena, aparece firmando un acta del XI Concilio de Toledo, lo que demuestra que en ese momento había un obispo con su sede en la ciudad.
Qartayannat al-Halfa (711-1245)
thumb|150px|Cerámica islámica (s. XI-XII) encontrada en las excavaciones del teatro romano. Museo del Teatro Romano. Durante mucho tiempo, se había pensado que durante el periodo andalusí, la ciudad había quedado reducida a una minúscula aldea de pescadores. Sin embargo, numerosas referencias literarias en fuentes árabes y las últimas excavaciones arqueológicas están cambiando esta visión sobre la Cartagena árabe.
Parece que a partir del , Cartagena experimentó una lenta recuperación y contó con una mezquita y una alcazaba fortificada sobre el actual cerro de la Concepción. Restos de viviendas musulmanas del aparecieron en las excavaciones del teatro romano, y diversos enterramientos islámicos se han encontrado en las actuales calles Cuatro Santos y Jara.
En 1211 nació en Cartagena el poeta Hazim al-Qartayanni (1211-1284), autor de la Qasida al-Maqsura, obra magna de la poesía arábigo-andalusí.
La Baja Edad Media (1245-1516) En 1245, reinando Fernando III el Santo, su hijo, el príncipe Alfonso reconquista la ciudad, después de un duro asedio. En 1250, el papa comunica al rey la restauración de la diócesis de Cartagena y nombra obispo al franciscano Fray Pedro Gallego, confesor del propio Príncipe Alfonso. No queda claro si se llegó a iniciar la construcción de la Catedral de Cartagena, ya que existen dudas de que este templo fuera concebido como sede catedralicia de la diócesis.
Hacia 1270, el ya rey Alfonso X el Sabio crea la Orden de Santa María de España, estableciendo su sede principal en Cartagena, y poniéndola bajo el patrocinio de una imagen medieval, la Virgen del Rosell, antigua patrona de Cartagena.
El rey Alfonso X manda construir sobre la primitiva alcazaba musulmana el castillo de la Concepción, obra que guarda muchas similitudes con el castillo de Lorca y con el que comparte marcas de cantero.
Sin embargo, durante el episcopado de García Martínez, el segundo obispo de la diócesis, este decide, con el consentimiento del rey Sancho IV, trasladar la sede episcopal y el cabildo a Murcia. Este traslado se vio oficializado sin la conformidad del Papa Nicolás IV el 22 de marzo de 1291, pero manteniendo el nombre de la diócesis como Carthaginense.
En 1296, la ciudad pasaría a la Corona de Aragón, legitimada la posesión por la Sentencia Arbitral de Torrellas, pero el Tratado de Elche de 1305 la devolvería a la Corona de Castilla.
Durante el , el rey Pedro I de Castilla emprende la política de refortificar la ciudad con el fin de convertirla en puerto pricincipal de la corona, continuando las obras en el castillo de la Concepción. A pesar de estas obras, el castillo siguió sin acabarse. Cartagena se convirtió en un importante puerto comercial en el que se instalaron comerciantes de varias naciones, especialmente genoveses.
El asesinato del rey Pedro I inicia en Castilla la dinastía de los Trastámara, cuyos reinados se caracterizaron por las continuas concesiones a la nobleza. En este sentido, en 1464 el rey Enrique IV concede a don Pedro Fajardo y Quesada el señorío de la ciudad de Cartagena con su castillo y los derechos de jurisdicción y cobro de tributos.