Zaragoza, antes denominada como San Isidro Xumuapan es una población pequeña ubicada al sur del Estado de Veracruz, en México, su nombre original en Náhuatl es Xomoapan, pero con el tiempo ha ido evolucionando hasta convertirse en el nombre original que españolizado es Xumuapan. Es cabecera del municipio de Zaragoza.

Escudo

El escudo que distingue a esta población es un sol, que quiere decir un nuevo amanecer para todos nosotros que luchamos para un mejor futuro para Zaragoza, un cambio para nuestro pueblo.

También tenemos los laureles que tiene un significado de victoria de lucha, también vemos los colores verde, blanco y roja, el color que nos caracteriza todos los mexicanos, es el color de nuestra bandera.

En la parte central tenemos un Águila en Vuelo, y en su pico lleva una manta que dice Zaragoza, Veracruz. El águila que es parte del escudo nacional, representa a todos los mexicanos y los zaragoceños como signo de audacia y valentía.

Arriba del Águila tenemos nuestros orígenes, nuestra cultura, como son dibujos de las ollas de barro, los cómales, las canastas y sus propias ropas, así como una señora tejiendo un refajo, que también es parte de nuestra artesanía o cultura.

En el recuadro superior derecho tenemos el dibujo de un señor sembrando maíz, pues un 70%, o 80 % son campesinos y la economía del pueblo se basa en la agricultura.

En el recuadro inferior derecho está dibujada una iglesia, que también es una parte importante del desarrollo del pueblo. En la parte inferior del escudo al centro el dibujo de Ignacio Zaragoza, luchador de la patria y del que el pueblo lleva su nombre.

Orígenes Probablemente esta población proviene de Oteapan ya que según fuentes de información datan una baja de población en la misma fecha en que esta se formó como hato de ganados San Isidro Xumuapa.

Anteriormente conocida por el nombre de San Isidro Xumuapan, existe controversia acerca de la formación del pueblo ya que se estima que fueron los nahuas de Oteapan quienes fundaron, en el paraje de Xumuapan, en las orillas del arroyo del mismo nombre, correspondiente a la jurisdicción de Oteapan, el poblado de San Isidro Xumuapan, hoy conocido con el nombre de Zaragoza. La tradición oral refiere que el pueblo fue fundado a principios del siglo pasado. Sus fundadores, los indígenas nahuas provenientes de Oteapan, distante 20 kilómetros al norte, "vinieron de allá arreando un ganado y con las imágenes de San Antonio de Padua y del Señor de la Salud” (García de León 1966:1).

Un total de once familias, quienes buscaban tierras hábiles para la cría de ganado, se asentaron en tres pequeños grupos de viviendas. El antropólogo Elio Alcalá, quien en 1966 estuvo en el pueblo de Zaragoza, refiere que éste se dividía en tres barrios. Para esa época ya habían perdido sus nombres indígenas y solo se les conocía por los tres primeros números ordinales (Primero, Segundo y Tercero). Posiblemente la “conurbación” de las comunidades surge a partir de 1970. La tradición oral habla de caseríos distantes, separados por monte.

La información que nos provee la tradición oral tiene gran importancia, porque incorpora dos elementos que implícita o tácitamente explica el motivo de su fundación: ganado e imágenes religiosas. En efecto, una versión oral expresa que los nahuas de Oteapan establecieron el poblado de Xumuapan como ranchería dedicada a la cría de ganado, seguramente para costear la festividad religiosa de San Antonio de Padua, celebrado el 13 de junio en el calendario litúrgico.

Empero, al tenor de las fuentes documentales, otra es la versión respecto al tiempo de la fundación de pueblo. Ya hemos señalado que en 1705, el alcalde mayor de la Provincia de Coatzacoalcos o Acayucan, Francisco Vargas Luján, por instrucción del virrey Francisco Fernández de la Cueva Enríquez, duque de Alburquerque, averigua los bienes de comunidad de los pueblos indios, haciendo comparecer a los gobernadores y alcaldes de su jurisdicción, entre ellos a los de San Francisco Oteapan, San Francisco Jáltipan y San Felipe y Santiago Cosoleacaque (AGN, Ramos Indios Vol. 97, Fojas 412 y ss).

No existe pues, para esta fecha, referencia alguna de San Isidro Xumuapan. Sin embargo, en el mapa del Istmo de Tecoantepeque y Curso del Río Goazacoalcos, delineado por el ingeniero militar Diego Panis en marzo de 1774 y conservado en el Archivo General de la Nación, aparecen ya los nombres de Oteapan y Xumuapan (ese último en el sitio actual), por lo que la fundación del actual pueblo de Zaragoza hay que ubicarla no en los inicios del como sugiere la tradición oral, sino en la primera mitad del .

Etimología El nombre original del pueblo de Zaragoza es Xumuapan, expresión que en lengua nahuatl proviene de las voces: Xomo-a-pan, existiendo varias versiones que pretenden explicar en forma convincente su significado toponímico. La versión más generalizada sostiene que Xomoapan está compuesta por las palabras: xomotl, una especie de pato pequeño; atl, agua y el locativo pan; significando: “en el agua o río de los patos”, pero más apropiadamente, “en el arroyo de los patos”.

Al decir de Francisco Hernández, en su Nova platarum, animalium et mineralium historia, publicada en Roma en 1651, el xomotl o xumutl es una: “especie de pato o ganso (Avis palmipes et cristata) cuyas plumas usaban los indios para hacerse vestiduras” (Simeon 1994:779). Sahagún, por su parte, al ocuparse de las aves que guardan relación con el agua, refiere que el xomotl es un pato comestible y que reúne las características siguientes:

“tienen tocadillo en la cabeza, son bajuelos de pies negros y anchos; viven en el agua, [y] también en los montes; uno de ellos son pardos otros son negros, otros blancos, otros cenicientos; tienen pluma muy blanda [y] hácese de ellas mantas; estos comen peces, y también maíz” (1989:633).

Melgarejo refiere que el nombre proviene de xúmitl, vasija para lavar maíz y apan, arroyo (1950:44). Sin embargo, otra versión indica que Xomoapan proviene de las voces: xumil, olla con agujeros para lavar nixtamal; atl, agua y el locativo pan; de lo que se desprende: “en el arroyo de xumil” (Sánchez Durán et al 1977:450). Sin embargo, creemos que los autores del Breviario Municipal --de donde hemos tomado esta interpretación- se refieren más bien al xomatli o xumatli, también llamado xomalli o xumalli, expresiones que a juicio de Remi Simeón designan a una cuchara de barro provista de agujeros y empleada para lavar el maíz (1994:779).

La lengua Nahuatl Como resultado de esas oleadas humanas, emanadas en la prehispanidad desde la Meseta Central, sobreviven en la actualidad un conjunto de variantes emparentados entre sí desde el Papaloapan hasta la Chontalpa. Los nahuas del sur de Veracruz, a veces llamados “mexicanos” o “aztecas”, son anteriores en la región a la dominación de Tenochtitlan, producto de migraciones efectuadas a partir del derrumbe del periodo Clásico.

Se trata de una variedad arcaica del náhuatl o “mexicano” el cual carece del fonema tl, por lo que Covarrubias emplea el término nahua para referirse a esta vieja variedad (1980:73-74). El nahua de los aztecas es característico por su sonido tl, fonema incorporado alrededor del y que no se usaba en la forma antigua (Covarrubias, 1980:73-74). De hecho, las variantes del náhuat están más vinculadas a los “toltecas” que a los “mexihca del valle de México”. Incluso, en un recorrido efectuado por García de León los nahuahablantes de la región de ayahualulco decían hablar la lengua “tolteca” (1992:9, 54).

Los indígenas nahuas y popolucas sobrevivieron al colapso de la conquista y al vasallaje colonial, disminuyendo de 50 mil indígenas en el momento del contacto a 572 tributarios en 1646, es decir, a casi una centésima parte de la población original. Sin embargo, en el estas comunidades indias, agrupadas en 18 poblados principales, iniciaron un lento repunte demográfico.

Las variantes dialectales del náhuatl

En vísperas de la conquista el náhuatl era la "lengua franca", el "idioma hegemónico" por la expansión que alcanzó el imperio azteca. Por esto, los españoles acuñaron la expresión generalizante "mexicano", utilizada para llamar: "tanto a la etnia como la lengua hablada por los mexica, por sus aliados de la confederación azteca y aún por otras tribus no emparentadas" (Aguirre Beltrán, 1986:33). Durante la colonia el náhuatl --término que a juicio de Rémi Siméon significa: "lengua armoniosa, que agrada al oído" (1994:305-306)-- fue suplantado por el castellano, la lengua de los conquistadores.

En la actualidad subsisten en diferentes partes de la geografía mexicana un conjunto de variantes del nahua como lenguas marginales, en desuso por las nuevas generaciones y peyorativamente llamados dialectos, término que en lingüística alude a las variantes de una misma lengua. Gracias a las investigaciones realizadas por especialistas, tenemos un conocimiento integral del nahua y sus variantes, pertenecientes al tronco lingüístico uto-azteca o yuto-azteca.

A juicio de Maurice Swadesh, Robert Weitlaner y María Teresa Fernández de Miranda el nahua se divide en tres grandes grupos: el pochuteco (de Pochutla, Oax.), el mexica (hablado por los aztecas) y el conjunto de dialectos actuales (García de León, 1976:41). A partir de un criterio morfológico, Juan Alttman Hasler subdivide el tercer grupo --pues los dos anteriores son lenguas muertas--, integrado por las variantes actuales del nahua en México y Centroamérica en cuatro subgrupos:

a) Nahua del Oeste: Representado por las variantes de Cazcán, Jalisco, Michoacán, Guerrero, sur del Estado de México y suroeste del estado de Morelos. b) Nahua Central: Integrado por las variantes que se hablan en el Distrito Federal, Norte de Morelos, Puebla-Tlaxcala, Norte de Oaxaca y porción central de Veracruz (Amatlán, entre otros). c) Nahua Septentrional: Hablado en La Huasteca (Huejutla, Hidalgo; Matlapa, San Luis Potosí; y Chicontepec, Veracruz). d) Nahua del Este: Engloba las variantes de Zacapoaxtla (Sierra Norte de Puebla), Zongolica (centro de Veracruz), Pipil del Golfo y Pipil Centroamericano (Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica) (Ibíd., 47).

A su vez, García de León incluye en el penúltimo subgrupo al náhuat que se hablan en Santiago Tuxtla, San Andrés Tuxtla, Mecayapan, Pajapan, Oteapan, Soconusco, Jáltipan, Cosoleacaque, Ixhuatlán del Sureste y Moloacán, en el Estado de Veracruz; y en San Felipe Río Nuevo (Cárdenas), Tecominoacán (Huimanguillo), Cupilco (Comalcalco), Boquiapan y Jalupa (Jalpa de Méndez) y en la segunda sección de Huimango (Cunduacán), en el Estado de Tabasco (1976:9). Entre estas variantes existe un alto nivel de entendimiento, con la excepción de Jalupa, inentendible para las demás por el desarrollo especial de sus peculiaridades fonológicas, por lo que plantea la siguiente clasificación:

1. Los Tuxtlas. 2. Pajapan, casi idéntico al anterior. 3. Jáltipan-Soconusco, estrechamente relacionado con los anteriores. 4. Mecayapan. 5. Oteapan-Zaragoza, ligado al anterior. 6. Cosoleacaque y demás pueblos ahualulcos. 7. Cupilco-Boquiapan, muy ligado al de Cosoleacaque. 8. Jalupa-Huimango, el más separado de los anteriores (Ibíd., 22, 24).

Como podemos apreciar, el náhuat hablado en el municipio de Cosoleacaque se agrupa en lo que García de León llama náhuat del Golfo y que Hasler denomina Pipil del Golfo. De acuerdo al primero, la expresión nahua pipil alude a los sobrevivientes de “aquellos antiguos pipiltin (“príncipes”) o toltecah”, provenientes de la altiplanicie mexicana, quienes se establecieron --entre otras porciones de la costa del Golfo-- “en la cuenca del Coatzacoalcos y el oriente de la Sierra de Soteapan, en el este del Coatzacoalcos y la región de los Ahualulcos y en la Chontalpa tabasqueña” (1992:10).