thumb|La Universidad de Chile, origen en 1920 de las primeras demandas por Reforma Universitaria en el país. La Reforma Universitaria chilena fue un proceso de transformación administrativa, social, política y académica de las universidades de Chile inspirado en el homónimo proceso de 1918 en Argentina. Los inicios del proceso se remontan a 1920, desarrollándose durante buena parte del . Pero la fase central (o más conocida) se produjo entre 1967 y 1973; impulsada por un movimiento de protesta estudiantil, que muchas veces contó con el apoyo de docentes y funcionarios. El movimiento de Reforma introdujo en Chile el debate sobre la necesidad de extensión y autonomía universitaria. Esta última fue aplicada en la Universidad de Chile a partir de 1931. Además, la reforma logró profundos cambios en la cultura académica (cátedras paralelas, libertad de cátedra, asistencia libre y programas interdisciplinarios) En algunos casos llevó al cogobierno (a partir de 1967) y, casi en todos los demás, a alguna instancias de representación de la comunidad universitaria en la toma de decisiones o generación de autoridades. Las reformas se podrían resumir en el principio de democratización: aplicado a la enseñanza, al acceso popular a la cultura y al funcionamiento de la propia institución universitaria. Este principio se enlazaba con el compromiso hacia los problemas sociales del país, representados principalmente por la desigualdad social, las necesidades de los grupos más desfavorecidos de la población y los desafíos del desarrollo. El periodo de Reforma fue clausurado abruptamente por el golpe militar de 1973, que instauró una política de contrarreforma de las universidades, por medio de la intervención militar de las instituciones, la persecución políticas y una nueva legislación.

La etapa germinal: 1918-1964

El proceso tiene sus raíces históricas en la Reforma Universitaria de 1918, iniciada en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, que propugnaba: la autonomía universitaria, el cogobierno, la extensión universitaria, la periodicidad de las cátedras, concursos públicos de oposición y antecedentes, concurrencia no obligatoria a clase, reemplazo de la clase magistral por labor en seminarios y libre debate de ideas. El movimiento de Córdoba se erigirá en un modelo para el estudiantado del resto del continente, en virtud de su americanismo y un discurso que reivindica la insurrección frente a la autoridad, al tiempo que eleva a la juventud estudiantil a la estatura de reserva ética de sociedad.

En la noche del mismo día 21 de julio, un disparo hirió de muerte a un estudiante conservador de la Universidad Católica, Julio Covarrubias Freire, cuando la marcha nacionalista en la que participaba se topó con un grupo de contra manifestantes junto al Portal McClure, en la Plaza de Armas. Covarrubias cayó a pocos pasos de otro estudiante de la UC, Alberto Hurtado (futuro santo católico), que forcejeó con los contra manifestantes y recibió un golpe en la cabeza. A los pocos días, Hurtado se presentó como voluntario al Ejército, dispuesto a combatir la supuesta amenaza peruana.Alejandro Magnet citado en: Gustavo Frías; Ignoradas ignominias en la historia de Chile., Las Cruces, 2010].</ref>

Covarrubias tuvo un funeral de mártir. Y su muerte dio pie a que las autoridades ordenaran la detención de todos los líderes de la FECH, así como de numerosos obreros y estudiantes, aun cuando no existían pruebas que los involucraran en el hecho. Estas detenciones abrieron el llamado "Proceso de los Subversivos".

Este «Proceso de los Subversivos» levantaría una ola de indignación, cuando uno de los detenidos, el poeta José Domingo Gómez Rojas falleció en la Casa de Orates de Santiago el 29 de septiembre de 1920, luego de que la incomunicación, torturas y malos tratos recibidos en la cárcel quebrantaron su salud física y mental. El sepelio de Gómez Rojas concitó una asistencia masiva, que se calcula en 40 000 personas, participantes de un cortejo de veinte cuadras de extensión. El ataúd, envuelto en una bandera roja se mostró frente a La Moneda, donde el presidente Sanfuentes instaló ametralladoras, creyendo que el escritor sería vengado por la multitud. En el funeral incluso se hicieron presentes algunos de los dirigentes de la FECH que se encontraban prófugos, como Santiago Labarca, «que habló detrás de unas grandes barbas postizas».<ref>Oreste Plath citado en: [http://www.absurda.cl/wp-content/uploads/goose/Ignominias_Gustavo_Frias.pdf Gustavo Frías; Ignoradas ignominias en la historia de Chile., Las Cruces, 2010.

Una de las reacciones de la FECH ante estos hechos fue el lanzamiento, el 12 de octubre, de la revista Claridad. Una publicación que pretendía «aunar la labor de intelectuales y obreros».Claridad; N° 1, 12 de octubre de 1920. En ella colaborarían las principales figuras de esa generación estudiantil, entre quienes destacan el entonces estudiante Pablo Neruda (futuro Premio Nobel de Literatura), José Santos González Vera y Manuel Rojas (que llegaría a ser Premios Nacionales en la misma disciplina). Los dos últimos habían sido animados a dedicarse a la escritura por el fallecido Gómez Rojas. En Claridad tuvieron acogida las vanguardias artísticas. Así, por ejemplo, en 1920 la revista pública el Manifiesto Agú, de inspiración dadaísta, obra de Alberto Rojas Jiménez y Martín Bunster.

En cuanto un «tribunal de honor» confirmó la elección de Alessandri como presidente de la República, la amenaza de guerra en la frontera con Perú pareció esfumarse tan misteriosamente como había aparecido. La gran prensa cambió su trato hacia la FECH y el proceso contra sus dirigentes perdió fuerza. Pero, pese a todos estos avatares y al papel jugado por los estudiantes, Alessandri no concretó durante su gobierno las demandas de Reforma Universitaria levantadas por la FECH.

El proceso, pasada la emergencia política y la primera fase represiva, volverá a agudizarse en 1922, reenfocado ahora en la problemática universitaria. A partir de una huelga estudiantil son expulsados de la universidad numerosos dirigentes, las asambleas estudiantiles son amenazadas de desalojo por fuerza policial por parte de las autoridades, y el recinto de la universidad termina por amanecer militarizado, ocupado por el entonces Regimiento de Carabineros, por lo que los estudiantes, impedidos ahora de ingresar, como muestra de repudio cuelgan fuera del edificio un cartel con la inscripción "Cuartel General de Carabineros":

1931: Autonomía universitaria para la U. de Chile

Años más tarde vendría la abierta oposición de la FECH a la dictadura del general Carlos Ibáñez (1927-1931); un gobierno que, en una primera instancia, concedió teóricamente -a través de decretos- la autonomía institucional y financiera a la Universidad de Chile (1927). Esta autonomía no se hizo realidad en los hechos. Más aún, ya no se pudo seguir publicando Claridad bajo el gobierno autoritario. Pero, más allá de estos asuntos que la afectaban directamente, la FECH tuvo un rol convencido y protagónico en el derrocamiento del régimen de facto.

Inmediatamente después la caída de Ibáñez (1931), durante el gobierno de Juan Esteban Montero, finalmente se consagra en los hechos la autonomía universitaria, que es incorporada en los estatutos de la Universidad de Chile. Esto posibilitó que la elección del rector la realizaran los decanos de la institución (y ya no fuera visada por el gobierno de turno). Además, se cimentó la autonomía en el plano financiero.

Esta autonomía no fue aplicada, sino años más tarde, a otras instituciones, como la Universidad Técnica del Estado (la que lo lograría en la década del 50).

1944: Avances reformistas en la U. de Chile

En 1944 los estudiantes de Pedagogía de la Universidad de Chile volvieron sobre muchas demandas históricas de la Reforma Universitaria relacionadas con la vida institucional: creación de cátedras paralelas, modificación del plan de estudios, intensificación de la práctica docente y cogobierno. El 31 de octubre terminó la huelga estudiantil de esa carrera con la aceptación por las autoridades de buena parte del petitorio. Así se abrió un ciclo de fructíferas movilizaciones en numerosas facultades de la misma institución.Natalia Cruces; Apuntes para una historia del movimiento estudiantil chileno. Este proceso dejó por largas décadas a la Universidad de Chile en una situación muy adelantada, respecto a la realidad institucional de, por ejemplo, la Universidad Católica.

Las victorias del movimiento estudiantil de 1944 fueron seguidas de un periodo de desmovilización, que sólo se rompió en 1957, con la decidida participación de la FECH en las protestas callejeras contra las alzas experimentadas durante el segundo gobierno de Ibáñez.

El movimiento de 1967 thumb|300px|Casa Central de la Universidad Católica de Chile. La toma de este recinto en 1967 por la FEUC se convirtió en una de los eventos emblemáticos de la Reforma Universitaria de esos años.

Revitalización de la Reforma El antecedente directo del movimiento de Reforma Universitaria de 1967, fue la "Convención de Reforma Universitaria", organizada en 1966 por la FECH. La actividad coincidía con un período marcado por numerosos signos de cambio de época; como lo fueron la Revolución Cubana (1959), el Concilio Vaticano II (1962-1965) y el surgimiento de diversos movimientos juveniles asociados a corrientes contraculturales.

Todo esto dio origen a un movimiento pro Reforma, que en esa generación del 60 estuvo inicialmente asociados a grupos de la juventud democratacristiana (de centro), muchos de cuyos miembros terminarían derivando en años posteriores a la creación de organizaciones izquierdista (como el MAPU y la Izquierda Cristiana). A ellos también se sumarían, en definitiva, muchos militantes de izquierda (Juventudes Comunistas y Juventud Socialista), e incluso miembros de grupos revolucionarios (MIR), que se implicaron en el proceso.

Movilizaciones El 25 de mayo de 1961 los estudiantes de la Universidad Técnica del Estado (UTE) procedieron a ocupar todas las Sedes de esa universidad en un movimiento por la Reforma que daría frutos sólo en 1967, cuando se creó la primera Comisión de Reforma con participación de académicos y estudiantes.

Ese año, las movilizaciones se iniciaron el 15 de junio de 1967 en la Universidad Católica de Valparaíso (UCV), cuando los estudiantes se tomaron la Escuela de Arquitectura, con el apoyo decidido de los docentes, solicitando cogobierno, "universidad abierta" y que el rector fuera elegido por los académicos, no por la jerarquía católica. El movimiento de la UCV alcanzó sus principales objetivos en pocos días.

Pocas semanas más tarde, en agosto de 1967, llegó el proceso a la capital con la toma de la Casa Central la Universidad Católica de Chile (UC), acontecimiento que ahora alcanzó notoriedad nacional y levantó resistencias furibundas.

Ya al año siguiente (coincidiendo en el ámbito internacional con el espíritu del Mayo del 68 francés) se habían extendido las movilizaciones al resto de las principales universidades existentes en el país: Universidad Técnica Federico Santa María, Universidad Técnica del Estado, Universidad de Chile y Universidad de Concepción.

La profundización y la radicalización del movimiento se centraron en las aulas de la Universidad de Concepción, donde grupos de izquierda revolucionaria como el MIR, compelieron al gobierno de turno y al universitario a profundizar y definir ciertas demandas, específicamente la Democratización de los espacios universitarios.

Luciano Cruz Aguayo, estudiante de Medicina, de la Universidad de Concepción es elegido presidente de la Federación de Estudiantes de la U de Concepción FEC por el MUI, Movimiento Universitario de Izquierda brazo estudiantil del MIR. Será la primera elección de un militante del MIR en un organismo representativo. El MIR había sido creado a mediados del año 1965.