La Toma de Ciudad Juárez fue un enfrentamiento decisivo que tuvo lugar durante la Revolución mexicana, como parte de la llamada revolución maderista. Esta se desarrolló del 8 al 10 de mayo de 1911 en Ciudad Juárez (Chihuahua), aunque los siguientes días se registraron saqueos y fusilamientos, hasta la firma de los Tratados de Ciudad Juárez celebrados el 21 de mayo de 1911, acarreando eventualmente la renuncia del presidente Porfirio Díaz e interminables divisiones y rupturas entre los revolucionarios los siguientes años.

La batalla opuso a un pequeño y descuidado ejército federal al mando del general Juan N. Navarro y a los revolucionarios conformados también por villistas y orozquistas que eran superiores en número, todos estos comandados por los generales Peppino Garibaldi de origen italiano, José de la Luz Blanco, Pascual Orozco, uno de los principales líderes de Chihuahua, y también el entonces coronel Francisco Villa.

Esta batalla no estaba prevista por Francisco I. Madero, quien nunca la autorizó oficialmente, ni siquiera dio orden de ataque a la ciudad, por el contrario, consideraba que Ciudad Juárez no era esencial para la revolución y que la clave estaba en el sur. Desacatando las órdenes Garibaldi, Blanco, Orozco y Villa atacaron la ciudad el 8 de mayo por los flancos Sur y Oeste; neutralizaron las trincheras construidas por los defensores, y dinamitaron las casas de adobe. El día 9 de mayo cortaron líneas eléctricas y de agua e incrementaron los incendios en diversos puntos. Después de dos días de intensas refriegas, el general Navarro y su exhausto ejército se rindió el 10 de mayo. Entre el 16 y el 29 de mayo hubo saqueos en diversos lugares de la ciudad.

El 9 de mayo de 1911, un día después de la toma de la ciudad, Villa ordenó el saqueo de la casa comercial Ketelsen y Degetau, saqueo que fue repetido al año siguiente por las fuerzas de Orozco. Estas últimas quemaron la tienda y tomaron bienes con un valor de un cuarto de millón de pesos. El 10 de mayo, Madero, pese a sus reticencias y a las divisiones internas del ejército revolucionario, hizo su entrada triunfal a la ciudad y estableció su cuartel general en el edificio de la Aduana, permaneciendo ahí hasta el 21 de mayo de 1911 con los Tratados de Ciudad Juárez.

Antecedentes

El gobierno dictatorial de 34 años de Díaz encontró mucha oposición, que finalmente se unió en torno al liderazgo de Francisco Madero. Madero había escapado de prisión y, mientras estaba exiliado en Estados Unidos en noviembre de 1910, convocó un levantamiento contra Díaz. En el estado norteño de Chihuahua, el comerciante, minero y contrabandista de armas Pascual Orozco y el "bandido social" Pancho Villa respondieron al llamado, quienes iniciaron operaciones guerrilleras contra las tropas de Díaz.

Animado por las acciones de Villa y Orozco, así como por el estallido de la rebelión zapatista en Morelos, Madero regresó a México en febrero de 1911. Después de algunos enfrentamientos menores con unidades del ejército de Díaz, Madero, Orozco y Villa decidieron atacar la guarnición federal en Ciudad Juárez. Si pudieran tomar la ciudad, controlarían el tráfico entre México y Estados Unidos. Además, un éxito tan importante de los revolucionarios bien podría ser el empujón final que derribaría al Porfiriato.

Al mismo tiempo, el ataque a la ciudad marcaría la primera vez que el ejército revolucionario se enfrentaría a las fuerzas federales en una batalla regular en lugar de depender de tácticas guerrilleras. Si bien la fusión de los hombres de Madero, Villa y Orozco resultó en un número de tropas suficiente para formar una fuerza capaz de luchar contra soldados profesionales en encuentros campales, las tropas federales todavía tenían la ventaja en términos de entrenamiento y disciplina. De hecho, el gobierno tenía muchas posibilidades de aplastar a los rebeldes trasladando tropas desde la capital del estado, Ciudad Chihuahua, y capturando a Madero en un movimiento de pinza. Sin embargo, al gobernador del estado designado por Díaz, Miguel Ahumada, le preocupaba que si los soldados abandonaban la capital estallarían disturbios y la insurrección se extendería. Como una señal más de la aparente desmoralización de los soldados federales de base (muchos de los cuales habían sido reclutados por la fuerza y en realidad simpatizaban con los revolucionarios), las tropas en Chihuahua decidieron quedarse.

La Batalla La Toma de Ciudad Juárez fue una batalla de la Revolución mexicana, pero también formó parte de la Campaña o Revolución Maderista de 1910 a 1911, campaña que fue terminada con el derrocamiento de Porfirio Díaz, se puede decir que este acontecimiento fue una de las batallas más decisivas de la Revolución, pero no fue la única, esta solo puso fin a la campaña de 1910-1911 y empezó otro capítulo mucho más largo. Cabe señalar que esta campaña empezó en el estado de Chihuahua y terminó ahí, en la frontera norte, Ciudad Juárez.

Todo empezó cuando en Chihuahua aceleraron los preparativos para la Revolución, donde estalló y se propagó el movimiento. Desde San Antonio, Texas, el 5 de octubre de 1910 Madero proclamó el Plan de San Luis, y convocó a la insurrección para el 20 de noviembre. Los primeros en levantarse en armas, a mediados de noviembre de 1910, fueron grupos maderistas: Toribio Ortega Ramírez en Cuchillo Parado, Abraham González en Ojinaga, Francisco Villa en San Andrés y Pascual Orozco en Guerrero. El inicio de actividades rebeldes en Chihuahua orilló al gobierno federal a movilizar batallones, cuerpos de rurales y de voluntarios de la guardia nacional de diversos puntos de la República hacia territorio chihuahuense, descobijando otros lugares. Esto le dio tiempo a los revolucionarios de atacar otras entidades y así hacer que las tropas federales se tuvieran que movilizar a otros lugares, y así después de esto apoderarse del estado de Chihuahua uno de los estados de suma importancia. Los pasos contundentes para el control de Chihuahua fueron en San Andrés, Santa Isabel, Ciudad Camargo, después en Casas Grandes, luego en Chihuahua y finalmente en Ciudad Juárez. Aunque en muchas de estas batallas los revolucionarios fueron derrotados como en la batalla de Casas Grandes, solo acrecentaron el deseo de triunfo en los revolucionarios.

La importancia de Ciudad Juárez La frontera, específicamente, Ciudad Juárez, fue fundamental en tanto que el control de la plaza por uno u otro grupo implicó el control del tráfico de provisiones y armas, y de aduanas. Para los revolucionarios, simbolizaba además la ventaja adicional de estar con un pie en cada margen del río Bravo o Grande. Aunque la Revolución mexicana fue un movimiento de carácter campesino, las sagas decisivas se libraron en escenarios urbanos, sin duda, uno de los más importantes fue Ciudad Juárez.

Durante la primera década del , Juárez había iniciado un proceso de crecimiento económico que fue truncado por la Revolución. El asedio y ocupación de distintas facciones de las tropas revolucionarias y de los ejércitos federales, a partir de 1910 provocaron una secuela de problemas políticos, económicos y sociales que redundaron en el estancamiento de la transformación urbana el casi total paralizamiento de las actividades comerciales e industriales y de agricultura.

+ Población de Ciudad Juárez - El Paso, 1900-1920 Año Ciudad Juárez (Chihuahua) El Paso (Texas) 1900 8,218 15,906 1910 10,621 39,279 1920 19,457 77,560

En 1900, la población de Juárez era aproximadamente la mitad de la de El Paso, Texas pero la gesta revolucionaria obligó a numerosas familias juarenses a reubicarse en El Paso, en pos de mejorar sus ingresos y buscando la estabilidad política. Durante el periodo 1900-1909, la población juarense creció a una tasa promedio anual de 1.3, en tanto que la de El Paso lo hizo al 1.7; para el periodo 1910-19 muestran la misma tasa de crecimiento, pero el número de residentes es sustancialmente diferente: 19,457 para Juárez en 1920, y 77,560 para El Paso en 1920. Algunos historiadores asumen que la migración realizó una importante contribución al rápido poblamiento de El Paso, ya que durante el periodo revolucionario se convirtió en el refugio más cercano para quienes buscaban escapar de la violencia de la guerra.

La importancia de Ciudad Juárez para los revolucionarios La frontera Ciudad Juárez-El Paso desempeñó un papel importante en el drama revolucionario de 1910 y no solo porque revolucionarios prominentes fueron originarios del Norte, como Pascual Orozco, Abraham González, Francisco I. Madero, Francisco Villa, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. La geopolítica tuvo un gran peso en el proceso revolucionario, por lo menos en sus etapas iniciales: la Revolución comenzó en el Norte y fue decisiva en esta región. Además si los revolucionarios se apoderaban de Ciudad Juárez les daba casi el supremo control del norte del país y eso les daría el camino libre para atacar las regiones del sur y aliarse con otros líderes revolucionarios como Emiliano Zapata. Pero no solo les daba ventaja en eso; sino en algo mucho más importante para los revolucionarios el control del tráfico de provisiones y armas, y de aduanas. También, simbolizaba además la ventaja adicional de estar con un pie en cada margen del río Bravo. Con esta ciudad ganada les daba a los revolucionarios la ventaja de que si la guerra se alargaba hacer de esta ciudad su base permanente gracias a la ventaja de que si se necesitaban armas se le podrían comprar o robar a los Estados Unidos fácilmente sin tener que viajar grandes distancias como se tenía que hacer en la Independencia de México. También representaba la ventaja de aliados extranjeros y por lo tanto más hombre para luchar durante la guerra; cabe resaltar que durante la guerra participaron una gran cantidad de extranjeros del lado de los revolucionarios.

La importancia de Ciudad Juárez para el presidente Porfirio Díaz Ciudad Juárez especialmente para Porfirio Díaz y las tropas federales significaba una plaza muy importante no solo por la localización geográfica y fronteriza con los Estados Unidos, sino también era especialmente esencial ya que esta ciudad aseguraba sus propias fuentes de abasto bélico, también al tener en sus manos esta ciudad cortaban el flujo de compra de armamento de los revolucionarios al ejército norteamericano. Todos estos miedos y pensamientos por parte de Porfirio Díaz se vieron mostrado en los primeros días de febrero de 1911, las autoridades de Ciudad Juárez, tomaron algunas medidas de seguridad para proteger a la población local de los posibles ataques revolucionarios. Díaz también temía una posible intervención por parte de Estados Unidos si algún ciudadano norteamericano resultaba herido por parte de los revolucionarios o si a los revolucionarios se les ocurría asaltar a algún pueblo o ciudad de Estados Unidos, cosa que haría Francisco Villa más adelante en el pueblo de Columbus, Nuevo México el 9 de marzo de 1916.

El fervor antirreeleccionista de Ciudad Juárez thumbnail|right|300px|Ricardo y Enrique Flores Magón, principales inculcadores del anarcosindicalismo y antirreeleccionismo.