Irulan Corrino es un personaje de la saga de novelas de Dune, escritas por Frank Herbert.

Su Alteza Imperial la Princesa Irulan Corrino es la mayor de las cinco hijas del Emperador Shaddam IV y de la esposa de este, Lady (Señora) Anirul Corrino; el padre de Irulan es el Emperador del Universo Conocido, y como tal es el máximo gobernante de toda la Humanidad, y es el 81 Emperador de la Casa Corrino.

Irulan nació en el año 10162 A.G. (A.G. significa After Guild, es decir, Después de la Cofradía; en referencia a la Cofradía Espacial) y creció en el planeta Kaitain donde se ubicaba la corte de su padre y por lo tanto la capital del Imperio. Desde niña fue testigo de las intrigas palaciegas y de las conspiraciones políticas que se tejían desde el Trono Imperial y a su alrededor.

De acuerdo a la descripción física ofrecida en la saga de Dune, Irulan es una mujer de gran belleza; ella es alta, tiene un cuerpo seductor, el cabello rubio-platino, los ojos verde-jade brillantes y un "rostro de belleza patricia, clásico en su altivez" (usando palabras literales de la novela). Varias veces se menciona que tiene un gran atractivo sexual; y su belleza está resaltada por su impecable elegancia a la hora de vestir. Además, es una mujer muy inteligente, refinada y culta; con un gran talento como escritora y sobre todo como historiadora y/o cronista. Como contrapartida, es algo arrogante (sobre todo al comienzo de la historia) y a veces se deja afectar por arrebatos emocionales (defectos graves en una aprendiz de Bene Gesserit).

Por haber crecido en la corrupta y decadente corte de los Corrino, y por su propia educación como Princesa Imperial, Irulan posee un agudo sentido de análisis para la política y un buen olfato para las intrigas; es una hábil observadora de los acontecimientos y sabe interpretarlos en su justa dimensión.

También Irulan recibió la formación de una miembro de la orden Bene Gesserit; aunque su falta de disciplina y de verdadera entrega no le permitieron desarrollar al máximo sus poderes y habilidades. Nunca llegó a experimenta la agonía de la especia, por lo que nunca se convirtió en una Reverenda Madre Bene Gesserit.

Irulan tenía un fuerte sentido de identidad y anteponía sus propios deseos y aspiraciones a cualquier otra cosa; por eso se resistía a ser manipulada por las Bene Gesserit y a servir a los intereses colectivos de la orden por encima de su propio interés.

Caída del Imperio Corrino y unión con Paul Atreides

En la primera novela de la saga Dune, la que se llama precisamente "Dune"; Irulan casi no tiene participación porque aparece solo al final.

Irulan acompaña a su padre al planeta Arrakis (también conocido como Dune) cuando este intenta dominar la rebelión de los Fremen encabezados por el misterioso caudillo Muad'Dib. Pero luego de la Batalla de Arrakeen, en la que los ejércitos del padre de Irulan sufren una aplastante y decisiva derrota, la princesa y el Emperador quedan prisioneros de las fuerzas rebeldes junto a toda su comitiva.

Entonces se revela que Muad'Dib no es otro que Paul Atreides que había sobrevivido al intento de asesinarlo urdido por el Emperador Shaddam y el barón Vladimir Harkonnen, pero en el que sí había muerto el padre de Paul, el duque Leto Atreides.

Como parte de las condiciones del acuerdo de paz que Paul impuso con el chantaje de destruir toda la Melange del Universo sí no se aceptaban sus demandas; él exigió casarse con Irulan.

Al contraer matrimonio con Irulan, Paul Atreides quería legitimar de alguna manera su ascenso al trono como nuevo Emperador; algo que había conseguido por la fuerza de las armas en una Revolución victoriosa. Ese intento de legitimar su reinado iba dirigido sobre todo a las Grandes Casas y a la legalidad vigente; y servía de excusa para no ser acusado de despojar por completo a la Casa Corrino de sus derechos dinásticos luego de haber obligado al padre de Irulan, Shaddam, a abdicar a la corona.

La primera vez en su vida que Irulan vio a Paul fue precisamente en el momento en que este le dictaba al padre de Irulan y a ella misma los términos de la rendición después de la Batalla de Arrekeen; los términos por los cuales el padre de ella perdía el poder y era condenado a un exilio de por vida. A pesar de eso, Irulan recibió con cierto entusiasmo la imposición de casarse con Paul; ya que evidentemente sintió admiración y gusto por él a primera vista. Además que la idea de convertirse en la consorte del nuevo Emperador y procrear con él a los herederos de una nueva dinastía imperial satisfacía su ambición personal. Y por otro lado, la relación de Irulan con su padre Shaddam era relativamente fría y distante. Sin embargo, las esperanzas de Irulan pronto se vieron defraudadas.

Humillación y revancha de la princesa

Luego de contraer matrimonio, Paul se negó a tener relaciones sexuales con Irulan; dejando claro que ni siquiera compartirían el mismo dormitorio. Además Paul siguió viviendo con su concubina fremen, Chani; y es a ella a quien se le da el trato reservado a la esposa del Emperador.

Paul tenía varias razones para su conducta; por una parte no podía olvidar que Irulan era la hija del asesino de su padre, y su presencia le recordaba la traición y el crimen de Shaddam. Además, las tropas Sardukar de Shaddam habían asesinado al primer hijo del caudillo rebelde Muad'Dib durante la guerra (siendo apenas un niño) cuando aún no se sabía que Muad'Dib y Paul eran la misma persona; por lo que el padre de Irulan también era indirectamente el responsable de la muerte del hijo de Paul. Por otro lado, Paul amaba a Chani, que era la única mujer en su vida; y deseaba serle fiel. Y por último, Paul sabía que Irulan deseaba más que nada quedar embarazada de él para ser la madre del heredero real; pero él también sabía que unos hijos suyos con Irulan serían usados por la Bene Gesserit para adueñarse del poder y desviar a la Humanidad del curso que le había trazado el propio Paul.

Como consecuencia, Irulan fue humillada al negársele el lugar que le correspondía. Paul no le dio el título de Emperatriz consorte, así que Irulan siguió siendo Princesa (solo que princesa consorte); y no tardo mucho en dejar claro que los herederos al trono imperial serían los hijos que pudiera tener con su concubina Chani. Con esto Paul también terminaba de despojar a la Casa Corrino de cualquier vestigio de sus derechos dinásticos, ya que los herederos no tendrían una gota de sangre Corrino; y el hecho de que Paul fuera la única fuente de los derechos a la corona significaba que la nueva dinastía reinante era los Atreides y no los Corrino.

La relación personal de Paul con Irulan era compleja y contradictoria. Su trato hacia ella era relativamente correcto y cortés, aunque muchas veces lleno de frialdad e indiferencia; y en ocasiones de tensión no dudaba en mostrarle cierta hostilidad y desdén. Pero en el fondo Paul sentía algo de simpatía por ella; y también lástima por el triste papel que la necesidad política le hacía desempeñar a Irulan. Además Paul apreciaba la valía de Irulan como una observadora política inteligente y más o menos objetiva, que de vez en cuando no dudaba en soltarle verdades que otros callaban por amor a él o por servilismo. En una discusión entre ambos, Paul llegó a decirle a Irulan que la autorizaba a tener amantes y serle infiel, siempre que lo hiciera con discreción y no saliera embarazada. Paul lo hizo en parte por piedad a Irulan, porque no veía justo que ella tuviera que renunciar al sexo y al amor por vivir una farsa de matrimonio con él; pero el hecho también demostraba que no sentía el más mínimo interés por ella como mujer. Irulan no aceptó la oferta de todas maneras.

La situación de la Princesa era peor porque vivía en una corte (la nueva corte imperial de Paul en Arrakis) donde estaba rodeada de hombres y mujeres que habían luchado en la guerra para derrocar a Shaddam, el padre de Irulan, y que no podían verla con buenos ojos. Se desconfiaba de ella como una posible espía de los Corrino; y aunque Paul no le negaba ningún lujo o capricho, llevando el nivel de vida de una consorte imperial, era prácticamente cautiva en una "jaula de oro".

Por otro lado, por razones de conveniencia, Irulan era miembro del Consejo Imperial de Paul (un órgano que era una mezcla de Consejo de Ministros, Consejo de Estado y órgano legislativo consultivo); pero la última palabra en aquella Monarquía Absoluta la tenía Paul y él prefería escuchar a otros miembros del Consejo como su hermana Alia Atreides (que despreciaba a Irulan). Irulan ejercía las funciones de Secretaria General del Consejo Imperial y por eso llevaba las actas de sus sesiones y ponía por escrito sus dictámenes y resoluciones. Sin embargo, la verdadera mujer de Paul, Chani; también formaba parte del Consejo con plenos derechos y obviamente su voz era más escuchada por Paul que la de ella.

Todas las audiencias importantes de Paul como Emperador contaban con la presencia de Irulan y Chani; algo que resaltaba la importancia de Chani en la corte (aunque mostraba también que Irulan no era dejada de lado).

La situación se agravaba porque en el fondo Irulan se enamoró de Paul, y su condición de mujer despechada no hacía sino aumentar su resentimiento contra su esposo legal y la familia de este.

En esta situación transcurrieron los doce años que separan la acción de la primera novela de la acción de la segunda novela; es decir, entre "Dune" y El Mesías de Dune.

En "Mesías de Dune" Irulan tiene un papel más destacado que en la primera novela; llena de resentimiento la Princesa participa en una conspiración junto con la Bene Gesserit, la Cofradía Espacial, los Bene Tleilax y rebeldes Fremen cuyo objetivo final es asesinar o incapacitar a Paul y derrocar a su régimen. Irulan se pone a las órdenes de las dirigentes de la Bene Gesserit y colabora con los planes de la hermandad para así realizar su revancha contra Paul.

Pero se descubre que Irulan ha estado administrando en secreto anticonceptivos poderosos y peligrosos a Chani para evitar que esta quede embarazada de Paul desde hace doce años (los mismos que Chani e Irulan llevan conviviendo en la corte); lo que hace que Chani piense en asesinar a Irulan con sus propias manos como venganza (con un cuchillo, al estilo fremen), aunque Paul convence a Chani para que no lo haga (en el fondo Paul sabe que al retrasar el momento en que Chani quede embarazada, Irulan sin quererlo ni saberlo ha prolongado la vida de su rival, ya que Chani morirá al dar a luz). Chani inicia una dieta fremen especial para revertir los resultados del envenenamiento anticonceptivo de Irulan.

Irulan recibe órdenes de la Bene Gesserit de hacer abortar a Chani si queda embarazada, pero la Princesa vacila en cumplir la orden por miedo.