La historia de la villa de Puzol ubicada a unos 18 km al noreste de Valencia sobre la costa del Mediterráneo se remonta a ocupaciones en la época de los romanos. Posteriormente cobra relevancia con el paso de Jaime I de Aragón, el conquistador quien se instala a tres kilómetros sobre un Pico (puig en Valenciano) al que bautiza como El Puig de Santa María, al conquistar Valencia, cederá Puzol a su caballero Assalid de Gudal en reconocimiento por su tarea en la conquista de Valencia.
Nombre de la villa La alquería o aldea de Puzo o Puteus, Nombre con el que lo bautizaron los romanos y que significa pozo, durante siglos su nombre y fonética fue cambiando, con la reconquista fue nombrado dueño y señor Assalid de Gudal], pasó a ser población o lugar habitado y refundado como el nombre definitivo de Puçol. Los principios fundacionales de Puzol posiblemente se encuentren en la zona del "Trull del Moro" donde se han encontrado restos de una casa romana y posteriormente de una alquería mora. No obstante al ser una zona fácilmente inundable y dado la proximidad de la Vía Augusta, esa fuera la causa de cambiar de sitio y establecerse en su lugar actual, El barranco Pascual recibía agua durante muchos meses al año y rodeaba el emplazamiento actual, no se sabe el momento en que ocurrió el cambio, ni si fue paulatino, pero sí que fué antes de la invasión mora. Se construyeron algunos albergues junto a la carretera que con el tiempo recibieron el nombre de "los hostales".
Inicios Se ha determinado que en el sitio donde se asienta hoy Puzol en época de romanos ya existían moradores en un pequeño poblado o aldea. Ello ha sido determinado a partir del hallazgo de cuatro lápidas mortuorias de épocas romanas encontradas en Puzol. Un ejemplo de estas es la encontrada por D.Roque Casañs Esteve junto con el investigador D. José Martínez Aloy, denominada la Lápida del Romano.
Ocupando los alrededores de lo que hasta hace unos pocos años era el edificio, situado en la calle de San Juan, del C.P. Obispo Hervás, hubo, hasta el año 1238, una alquería y unas casitas humildes, llamadas Puzo o Pozo. Rebautizado posteriormente por Jaime I de Aragón, con el nombre de Puzol instalándose en su pueblo vecino a solo tres kilómetros para la conquista de valencia "Puig de Santa María" (Puig significa pico o pequeña colina)
Según la historia, un buen día paseaba el rey Jaime I por el posteriormente llamado Camino de Francia, acompañado por un séquito de generales y caballeros mesnaderos(militares a sueldo); al pasar frente a la alquería de Puzo, se pararon a contemplarla, cuando el caballero de las tropas mesnaderas, llamado Assalid de Gudal, se acercó al rey y se la pidió, demanda a la que el rey respondió que se la entregaría tan pronto como conquistase la ciudad de Valencia. Así fue como, un año más tarde, sobre el 1238, el rey Jaime I le entregó la población a Gudal, caballero mesnadero de la casa real, convirtiéndose éste, por tanto, en el primer señor territorial y político de Puzol. Gudal fue también nombrado general, debido al gran valor demostrado como caballero. Su escudo, un sol de gules rojo sobre campo dorado.
Un nuevo propietario En 1243, el Rey compró a Gudal la alquería que un día cedió, por el precio de 18000 sueldos, y la entregó al obispo Don Arnaldo de Peralta, a su Cabildo y al convento de Roncesvalles, como respuesta a una demanda que estos le solicitaron, a modo de justa recompensa por el terciodiezmo que le proporcionaron para efectuar sus conquistas. Al Oeste de estas tierras, y situados a un kilómetro aproximadamente, destacaban el monte Picayo y la Costera, formaciones que, durante aquellos tiempos, (entre los siglos XII y XIII) eran espesas selvas de matorrales y leñas bajas, ariscas y escabrosas, que las precipitaciones fueron erosionando. Según se lee en los archivos existentes, estas estribaciones, fueron la madriguera de lobos, zorros, gatos silvestres, tejones y conejos de monte, entre otros animales.
Los humedales En aquellos tiempos, existía un gran bajo pantanoso llamado El Senillar, séptica, cenagosa y poblada de maleza y brozas silvestres e insectos, que llegaba desde el mar hasta las proximidades del camino de Francia (parte de la calzada romana Vía Augusta). La desaparición de esta charca dio lugar a una gran extensión de marjales donde se cultivaba masivamente el arroz, actualmente también desaparecida.
La historia continúa El 29 de enero de 1415, ante el escribano Luis Ferrer y siendo aprobado por el romano pontífice, quedó como Señor único de Puzol, el obispo de Valencia, poseyéndolo como señorío hasta 1814, año en que se erigió como último Señor de Puzol el arzobispo Fray Joaquín de Company Soler, que murió ese mismo año. Un año más tarde, pasan las Cortes de Cádiz a Madrid, hecho que origina que ese mismo año fuese decretada la extinción de los Señoríos Territoriales, y con ellos el de Puzol. Cabe destacar que durante todos estos años hasta el 1814, la población pasó por algunos episodios dignos de mención, como el sucedido en 1437, cuando los jurados de Valencia prohibieron que la gran cosecha de uva de los excelentes viñedos de la localidad llegara a la capital. Por este motivo, los vecinos acudieron al rey, quien ordenó que la uva de la localidad tuviese paso libre.
Convento del Valle de Jesús En 1384 se fundó el Convento de la Transfiguración del Señor, en el lugar denominado Valle de Jesús, cerca de la población, habitado por canónigos regulares de San Agustín.
En 1438 un judío llamado Coler, consiguió del prior de los Agustinos el permiso para que los Franciscanos ocuparan aquella casa abandonada del Valle de Jesús. Este mismo judío valenciano restauró el edificio y después de no pocas diferencias de criterio, reclamaciones y escrúpulos de conciencia sobre la posesión del lugar, que se resolvieron con un Breve del Papa Pío II, los Franciscanos lo tomaron y fundaron el Convento del que fue celoso guardián el Beato Nicolás Factor.
El papa Eugenio IV, facultó a la Custodia de Valencia a fundar tres conventos, entre ellos el de la Valle de Jesús en Puzol, en el año 1459. A poca distancia del convento, levantaron los franciscanos una pintoresca ermita, en la ladera oriental del monte Picayo, allá por el siglo XV ó XVI, en la que habitó el puzolense Pedro Muñoz, desde donde tuvo visiones de estrellas que caían sobre el Cabezol de El Puig, y que son estas estrellas las que se encuentran en el escudo de la villa.
Esta ermita fue totalmente restaurada en 1959 y abierta al culto, después de que el matrimonio Gómez-Cerezo, fundadores de la urbanización Monte Picayo, la restauraran e inauguraran el 28 de julio de 1961
Antigüedades romanas excavadas en Puzol En 1608 se encuentran restos arqueológicos en el campo del Villar, situado a un kilómetro de Puzol, que continuaron apareciendo en 1745, 1765 y 1777, y que pasaron a formar un incipiente Museo que se creó en el Palacio Arzobispal. En febrero de 1915, al roturar unos terrenos en el sitio conocido como Trull dels Moros, fue encontrada una cabeza mutilada de un joven Baco labrada en mármol. Se conoció este hallazgo como el "cap de moro", por ser atribuido como obra de moros. A este descubrimiento le siguieron el hallazgo de monedas romanas y restos humanos, grandes ánforas con huesos, ladrillos de masa compacta, losetas de mármol, fragmentos de capiteles, cerámicas, etc. Y el principio de un corredor de muros con sillares ennegrecidos que pertenecerían a algún templo romano o necrópolis.
Don Luis Tramoyeres Blasco, corresponsal de la Real Academia de la Historia, visitó el 15 de marzo de ese mismo año el lugar para confirmar el descubrimiento, que había sido en tiempos del Imperio una importante villa romana. Estos terrenos formaban parte de la partida de Gausa que, junto a la de la Rif, ya aparecen mencionadas repetidas veces en el llibre del Repartiment (1238), libro en el que figuran anotadas todas las fincas rústicas y urbanas que hizo Jaime I a los que le ayudaron en la conquista de las tierras valencianas. Tanto Gausa como La Rif pertenecen al valle de Jesus.
"Els Hostalets" Carlos Sarthou Carreres, en su Geografía del Reino de Valencia relata que en agosto de 1835, mientras se celebraban en Valencia las fiestas de la jura de la Constitución, apareció el cabecilla Llangostera, en estos Hostales, cobrando ropas, caballos y dinero, alarmando a todos los pueblos vecinos. Existía una senda, conocida como Camino de los Ladrones (Camí dels Lladres), denominada así porque era utilizada por los maleantes, teniendo sus escondites en la Sierra Calderona. Estos fugitivos asaltaban a los viajeros de las diligencias para esconderse rápidamente por la sierra. Tal vez en aquellos tiempos empezara a hacerse popular un refrán del que hablan muchos de los mayores de la villa:
A razón de esto, se fueron creando pequeños hostales, para albergar a aquellos que iban o volvían de camino a la ciudad de Valencia, o bien dirección a Sagunto.
Els Hostalets estaba formado por una hilera de unas noventa casas, construidas en línea sobre la carretera y separados de Puzol por un barranco. El topónimo le proviene por estar dedicadas estas casas al hospedaje de viajeros y cuadras para el cambio de tiro de diligencias. En una de estas posadas, se cuenta que el autor y viajero francés Próspero Merimée, conoció a una mesonera que llegó a impresionarle tanto que hizo de su estampa el retrato físico de la protagonista de su novela Carmen (la de Triana), que fue famosa al ser utilizada como libreto para la ópera homónima compuesta por Georges Bizet. En abril de 1814, el monarca Fernando VII, a su regreso del cautiverio francés, llegó a Puzol camino de Valencia.
Batalla de Puçol En 1811 una invasión francesa procedente de Murviedro, actual Sagunto llegó a inmediaciones de Puçol. En los Hostalets se entabló una fuerte batalla; para evitar que los franceses avanzaran hacia Valencia, se soltaron las aguas de las acequias haciendo que todo quedase inundado.
El 25 de septiembre de 1811 tuvo lugar la acción militar de Puçol en la que las tropas invasoras al mando del Mariscal Suchet, que habían sitiado Sagunto, se enfrentan a un ejército enviado desde la capital aunque con suerte adversa para las tropas españolas y la captura del General Juan Caro.
Las tropas españolas sumaban 25.000 hombres. Junto a la costa se desplegó la división del general Zayas, mientras que en el centro, el general Lardizábal, cubría con su división la línea hasta la Cartuja del Ara Christi. El ala izquierda española, al mando del general O'Donnell, la integraban las divisiones de San Juan y Villacampa. El área ocupada por esta última se extendía hasta las colinas de Els Germanells. El ejército francés, desplegado por Suchet, desde la costa hasta la altura de Santo Espíritu estaba compuesto por varias brigadas y la división napolitana del general Compera, que cubría la línea de accesos a Segorbe. En total unos 22.000 hombre, bien pertrechados y con abundante artillería.
El amanecer del día 25, rompieron el fuego las tropas del general Zayas y ocuparon las alturas del Valle de Jesús, aunque algunas de estas maniobras debilitaron el centro de su formación, lo que aprovechó Suchet para lanzar sus fuerzas de reserva, dirigidas por el general Palombini con intenso fuego de artillería, las cuales lograron romper el centro del dispositivo español que tuvo que retirar a sus tropas a la línea de Bétera - Albalat dels Sorells - El Puig.
Esta batalla, decisiva para la ciudad de Valencia y aún el Reino, dio como resultado 4.681 españoles y 1.000 franceses muertos, así como la pérdida de abundante material.
De esta segunda batida, importante de nombrar pero de escaso valor histórico, es la invasión carlista procedente de Torres-Torres en 1876.
Una villa en crecimiento