La Virgen de Nuestra Señora de la Sierra es una advocación mariana venerada en el santuario de Nuestra Señora de la Sierra de la ciudad española de Cabra, Andalucía. Aunque fue nombrada patrona en 1621, su patronazgo fue oficializado por la Iglesia católica en 1908, además de alcaldesa perpetua desde el 8 de septiembre de 1958. Su coronación pontificia se produjo en 2005 por el papa Juan Pablo II. La imagen está tallada en madera policromada, de estilo gótico arcaico, que podría fecharse a finales del o principios del , constituyendo de este modo una de las imágenes más antiguas de la diócesis cordobesa. Se muestra en postura hierática regida por la frontalidad, boca pequeña, nariz recta y fina, y ojos grandes de color azul verdoso. De talla completa y tamaño menor que el natural representa a la Madre de Dios de pie, cubierta con túnica roja y manto azul ceñidos a la cintura, siguiendo en la policromía la línea tradicional del estilo gótico. El Niño Jesús que sostienen las manos de la Virgen no corresponde al estilo de ésta sino que es posterior, tratándose de una talla en madera policromada de estilo barroco fechado en el .
Historia
Tradición legendaria La leyenda se remonta a los comienzos del cristianismo, cuando el santo Isicio o Hesiquio, discípulo del apóstol Santiago, desempeñando funciones episcopales y de evangelización, entró en Egabro (actual Cabra) predicando las doctrinas del Evangelio, siendo recibido por sus habitantes con gran entusiasmo, entonces les mostró y entregó una imagen de la Santísima Virgen, que labrada por el propio evangelista San Lucas le había dado San Pablo, recibiéndola los habitantes de Egabro con gran alegría. Esta imagen fue primeramente colocada en una casa, y luego, cuando fue destruido el templo a la diosa Fortuna y edificada en su lugar una iglesia, en ella fue colocada y venerada. En el año 714, Arcesindo, décimo obispo en ocupar la sede episcopal egabrense, ocultó la imagen de la Virgen en una cueva de la Sierra ante la invasión musulmana, después de la derrota de los visigodos en la batalla de Guadalete con la que cayó la monarquía visigoda con su último rey Rodrigo en manos del Islam.
En cuanto a la devoción a la Virgen como Santa María, se conserva en Cabra el ara de Bacauda con inscripciones que testimonian la dedicación de una basílica a Santa María, por el obispo Bacauda, en las (I)II kalendas iunias de la era DCLXXXVIII, que se correspondería con el 31 de mayo del año 650. Se trata de una de las manifestaciones epigráficas más antiguas de Andalucía en la que se nombra expresamente la dedicación a Santa María y se conserva en la iglesia de San Juan Bautista de Cabra.
Siguiendo la tradición legendaria, poco antes del año 1240, la imagen de Nuestra Señora de la Sierra pudo ser encontrada por un cautivo cordobés que había escapado de su cautiverio al proponerle insistentemente su amo que renegara de su fe católica y abrazara el islam. El lugar del hallazgo fue una gruta o cueva que está situada en lo alto de la más escarpada cara del picacho de la Sierra de Cabra. El 15 de agosto de 1240 las tropas de Fernando III el Santo recuperan la villa de Cabra para la corona castellano-leonesa, es entonces cuando el cautivo se apresura a bajar a la villa recién conquistada para contar al rey lo que le había sucedido. En vista de lo que le habían contado el Rey consultó al obispo de Córdoba, Lope de Fitero, y decidieron encaminarse en comitiva al picacho para orar ante la Virgen. Una vez habían orado ante la sagrada imagen le ofrecieron una bandera de combate y una caja guerrera que habían arrebatado a los musulmanes en la batalla, siendo este el origen de la tradición de la bandera y el tambor.
Historia documentada La primera fuente documental que habla del robledo de Santa María se describe en el Libro de la montería de Alfonso XI de 1340. Asimismo, el 23 de septiembre del año de 1396, tuvo lugar la venta por 30 doblas de oro moriscas de la nava que llaman de Santa María de la Sierra que fue enajenada por Urraca Alfonso y su esposo Alfonso Fernández de Mena, a favor del concejo, oficiales y hombres buenos de la Villa de Cabra, siendo escribano público Diego Martíones, por lo que estamos ante los primeros testimonios documentales en el que se nombra expresamente el entorno del Picacho de la Sierra de Cabra, como de Santa María de la Sierra. El documento se conserva en el Archivo Histórico Municipal de Cabra. Esta fecha parece coincidir con el estilo artístico de la imagen, de estilo gótico de rasgos serenos, algo rudimentario, pero acorde a la cronología del siglo .https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2940725
En 1557 la ermita del siglo estaba casi en ruinas, por lo que la creación de una archicofradía vino a reavivar la devoción de la imagen y a reformar el santuario. De la Archicofradía tenemos noticias al menos desde los primeros años del cuando se reciben visitas pastorales que dejan constancia documental de la hermandad, Santuario y devoción. A lo largo de tantos años, la historia de la Virgen de la Sierra ha dejado importantes acontecimientos que se recogieron en diversos relatos de los que se conservan originales tanto en los archivos locales (municipal y de la parroquia de la Asunción y Ángeles), en el archivo provincial de protocolos notariales, en el archivo del obispado de Córdoba, en el de la propia Archicofradía y en un buen número de artículos y trabajos que han visto la luz en revistas, libros y otras publicaciones, fruto de la labor investigadora que ha permitido contar con un importante legado historiográfico.
Curiosamente la primera acta capitular de la Virgen de la Sierra como patrona de la ciudad aparece en 1621, tras la curación milagrosa del tullido Pedro Martín Pacho. Sin embargo, este reconocimiento no se hizo oficial por parte de la Iglesia católica hasta 1908. En 1654 se nombró patrono a San Rodrigo, aunque las fiestas siempre fueron menores a las de la Virgen. En 1706 se trasladó la imagen a la ciudad para pedir la victoria de Felipe V sobre el archiduque Carlos durante la Guerra de sucesión española. En 1755 se bajó la imagen a la ciudad para dar las gracias por la supervivencia tras el terremoto de Lisboa. En 1775 se hizo lo mismo tras el fin de una gran sequía, quedando la imagen más de un año en la ciudad.
Vuelta a la devoción La devoción a la Virgen de la Sierra no siempre estuvo vigente y tuvo altibajos, existiendo momentos en los que el culto estaba casi desaparecido. De hecho, entre finales del siglo y comienzos del , la imagen estaba olvidada en una capilla de la iglesia de la Asunción y Ángeles, por lo que no había ninguna imagen en el santuario y se encontraba casi abandonado. En 1908 el papa Pío X finalmente declaró a la imagen como patrona de la ciudad, tras varios siglos tras su declaración en la ciudad. Y el 12 de octubre de 1912, un comunicado llega a las iglesias de Cabra para reorganizar la archicofradía gracias a una junta interina nombrada por el obispo cordobés. Apenas dos días después se procedió a la subida de la imagen hasta el Picacho, siendo acompañada de muchos fieles en romería.
Durante la Guerra civil española la imagen también estuvo en la ciudad. Se intentó subir al santuario durante la contienda, pero parece ser que el coche que la transportaba se estropeó. En 1958 el pleno del Ayuntamiento la declaró alcaldesa perpetua de la ciudad durante el 50 aniversario como patrona oficial, celebrándose la primera imposición del bastón en el parque Alcántara Romero. Desde entonces, todos los años se le hace entrega por parte del alcalde de turno el día 4 de septiembre tras la tradicional Bajá. En 2005 se produjo su coronación pontificia, presidida por el obispo Juan José Asenjo. Su Coronación Pontificia fue en 2005 tras varios intentos no consensuados a mediados del . Fue pues coronada canónicamente con carácter pontificio, por privilegio otorgado por el papa Juan Pablo II, el 4 de junio de 2005, en una ceremonia a la que asistieron más de 15.000 personas, presidida por el entonces obispo de Córdoba, Juan José Asenjo Pelegrina. La celebración de la coronación, última del pontificado de Juan Pablo II, realizada ya en los primeros días del papa Benedicto XVI, fue concelebrada por numerosos sacerdotes y tuvo como padrinos a la infanta Margarita de Borbón y su esposo el duque de Soria, que lo hicieron en nombre de la Casa Real de España, así como las congregaciones religiosas de la ciudad de Cabra dando así la relevancia histórica y devocional que posee la imagen sobre la comarca y la provincia de Córdoba.
Año Jubilar Mariano Desde el 6 de septiembre de 2014 hasta el 10 de octubre de 2015 la Archicofradía y devotos celebraron el Año Jubilar Mariano declarado por el papa Francisco que se celebró con numerosas peregrinaciones de diversos puntos de Andalucía y de España para ganar la indulgencia plenaria. El 13 de junio del 2015 se realizó una "bajá" extraordinaria del Picacho para viajar a Córdoba y participar en la Magna Mariana Regina Mater, antes de llegar a Córdoba visitó algunos de los pueblos de la provincia, tales como Zuheros, Doña Mencía, Nueva Carteya, Luque, Priego de Córdoba, Espejo, Montemayor, Montilla, Monturque y Huertas Bajas. Cabe destacar que se trata de la primera vez que la imagen salió de la ciudad de Cabra ya que nunca antes había salido de la misma (incluso en su restauración fue el restaurador Miguel Arjona quien se trasladó a la ciudad durante la intervención de la imagen). El recibimiento que se le ofreció en cada una de estas poblaciones ha puesto de manifiesto la gran devoción hacia esta venerada y antiquísima imagen de la Virgen. También en Córdoba, el puente romano se vio repleto de personas de toda la provincia y de la capital, que han acompañado a la Virgen de la Sierra en la jornada histórica del domingo 21 de junio de 2015. Además, la imagen de María Santísima de la Sierra permaneció en la parroquia cordobesa de la Trinidad, recibiendo el testimonio de la más sincera devoción que se le profesa.
El 19 de septiembre de dicho año, se realizó una Magna en la que participaron numerosas hermandades de la Semana Santa de la ciudad.
Santuario miniaturadeimagen|310x310px|Santuario de Nuestra Señora de la Sierra.