Miguel Mario Campero (Famaillá, 12 de octubre de 1880 - San Miguel de Tucumán, 10 de julio de 1962) fue un político y jurista argentino.
Biografía Nació en Famaillá (Tucumán) y fue hijo del matrimonio conformado por Miguel Gerónimo Campero Delgado y Waldina Robles Aráoz. El lugar de su nacimiento fue, probablemente, la casa de su abuela materna Gabriela Aráoz de Robles ubicada frente a la plaza principal del pueblo de Famaillá, pero fue bautizado en la iglesia de la Villa de Leales, debido a que su familia paterna habitaba en la estancia "Ollantay" en las cercanías de la actual Villa de Santa Rosa de Leales. Ésta pertenecía a un antiguo linaje que se estableció en Tucumán a fines del , integrante de la familia Fernández Campero, cuyos miembros estaban emparentados con los titulares del marquesado de Yavi o del Valle de Tojo. Sus antepasados tucumanos se remontaban al maestre de campo Diego Fernández Campero y al maestre Diego de Robles, ambos instalados en San Miguel de Tucumán, siendo funcionarios de la Corona española en esta ciudad, con importantes vínculos familiares con el Alto Perú.Carlos Paéz de la Torre. "Miguel Campero, un hombre de ley". Artículo de la Revista " Todo es Historia", N° 588, pag. 56-65. Buenos Aires. 01 de julio de 2016
Miguel Mario Campero realizó sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires donde se graduaría con brillantes notas. Allí militó en la Unión Cívica Radical, siendo Presidente del Comité Universitario Radical.
Fue cofirmante con José Tamborini -luego ministro del presidente Alvear- del famoso manifiesto "A la juventud estudiosa" del 1º de agosto de 1906, en el cual se instaba a los estudiantes a tomar una posición política revolucionaria democrática, invitándolos a militar en las filas del radicalismo.
También entablaría amistad con el líder radical Hipólito Yrigoyen, luego Presidente de la Nación Argentina. Al momento graduarse en Buenos Aires accedería al Doctorado en Jurisprudencia con una laureada tesis titulada "El Estado de Sitio en la Constitución Nacional". De regreso en Tucumán comenzaría la carrera judicial, primero como Defensor de Pobres, luego como Juez en lo Civil y Comercial hasta asumir en 1911 como Vocal de Corte. En 1913 fue nombrado Presidente de la Suprema Corte de Justicia de Tucumán, siendo reelegido por sus pares en 1919. Se desempeñaría como vocal en este Tribunal hasta su renuncia a la carrera judicial para ingresar a la actividad política.
Durante este periodo de su vida fue allegado al círculo intelectual tucumano que luego sería denominado "Generación del centenario", integrado por Juan B. Terán, Alberto Rougés, José Ignacio Aráoz, Miguel Lillo, Ernesto Padilla y el poeta boliviano Ricardo Jaimes Freyre. En 1909 se desempeñó como tesorero de la Sociedad Sarmiento, en la comisión presidida por Juan B. Terán.
En 1924, por recomedación de Hipólito Yrigoyen los radicales tucumanos elevaron su candidatura a gobernador, como candidato de consenso entre las distintas fracciones que dividían a la Unión Cívica Radical tucumana.
Primera Gobernación (1924-1928)
miniaturadeimagen|Miguel Campero dirige su discurso a la Legislatura tucumana luego de jurar como gobernador de la provincia, en mayo de 1924. miniaturadeimagen|Caricatura del gobernador Miguel Mario Campero en la Revista "Caras y Caretas", Mayo de 1925. La llegada al poder de la U.C.R. en 1916, tuvo su capítulo local con el triunfo electoral de Juan Bautista Bascary. Su gestión no escapó a las tensiones internas del Radicalismo producidas por el estilo de gobierno de Yrigoyen, el que fue impugnado por un sector del partido dando origen al "antipersonalismo" como corriente política definida. La influencia del antipersonalismo en el norte argentino se originó por la denuncia articulada de sectores conservadores y radicales locales a la promoción de los intereses del litoral y la pampa húmeda en perjuicio de la economía del norte argentino. La economía regional se había conformado bajo el eje de la industria azucarera, fuertemente protegida y volcada al mercado interno. Bascary no pudo conseguir gobernar con una legislatura mayoritariamente conservadora y antipersonalista, siendo intervenido por el gobierno nacional de su mismo signo político dos veces: la primera vez, pedido del propio gobernador en 1918, a fin de superar la obstrucción de la legislatura provincial dominada por los opositores, y luego la intervención definitiva, en 1920 puso fin a su gobierno.https://revistahistoriaparatodos.wordpress.com/2015/07/30/el-tucuman-antiguo-en-el-presente-la-casa-de-miguel-mario-campero/
El siguiente gobernador electo en 1922, fue Octaviano Vera, cuyo discurso de fuerte tono contra los intereses de los industriales azucareros, como su tendencia a la protección de los sectores obreros, Bravo Celia. "Campesinos,azúcar y política. Cañeros, acción corporativa y política en Tucumán (1895-1930).Ed. Prohistoria, Rosario,2008. no impidió que se sumara a las filas del antipersonalismo, en una débil coalición de intereses sociales de diversa extracción.En este periodo se sucedió una seria crisis de la industria azucarera generada por las pésimas cosechas de los años 1916 y 1917, cuyos efectos sociales promovieron numerosas huelgas y disturbios en las localidades más importantes de la provincia.
Tucumán sería nuevamente intervenida en 1923 y ante la dispersión de las fuerzas radicales, el nombre de Miguel Campero como candidato de consenso entre los dos sectores, -el "rojo" o irigoyenista y el "azul" o antipersonalista-, cuajó para hacer frente al vigoroso resurgimiento de los conservadores cuyo triunfo electoral no estaba descartado. Miguel Campero gozaba a su favor de pertenecer a las filas radicales desde su juventud, además de ser amigo personal de Hipólito Yrigoyen. En las elecciones del 6 de abril de 1924, su candidatura triunfó por 22.645 votos frente a los 17.620 votos de los conservadores agrupados en el Partido Liberal, mientras los socialistas alcanzaron la cifra de 3.181 votos. Miguel Campero asumió la gobernación con la ventaja de percibir los impuestos sobre la actividad azucarera votados por el gobierno de Vera.
Crisis social y el Laudo Alvear miniaturadeimagen|El gobernador Miguel Campero recibe al Principe de Piamonte, Humberto de Saboya, en su visita a Tucumán, en agosto de 1924. En este periodo como gobernador, le correspondió a Campero intervenir en la crisis de la industria azucarera provocada por la sobreproducción de las zafras correspondientes a los años 1925, 1926 y 1927.La producción de azúcar se había disparado luego de la modernización del parque industrial a principios de siglo y la suplantación de los cultivos desde el tipo de "caña criolla" al tipo "caña java", con mayores rendimientos sacarígenos luego de la crisis de los años 1916 y 1917. Esto generó la caída del precio del azúcar, agravada por la vigencia de aranceles reducidos para el ingreso de este producto desde el exterior, los cuales habían sido decretados por el gobierno de Yrigoyen y mantenidos a pesar de la demanda de las provincias azucareras del norte.
Esta política provocó una disminución de los ingresos del estado provincial, expandiéndose las huelgas y los tumultos por todo el territorio de la provincia. Este periodo fue crítico para los productores de caña de azúcar, pues se manifestaron los efectos de la caída de rendimientos del tipo de caña llamado "criolla", la cual comenzó a ser suplantada por la caña tipo "java" con mayores porcentajes sacarígenos. Este proceso empobreció a los pequeños y medianos productores, quienes no pudieron suplantar sus cultivos por la especie de caña "java", rechazando los ingenios sus cosechas, lo que aumentó el descontento social.
La crisis desembocó en una grave perturbación en el territorio provincial, con enfrentamientos entre productores e industriales, alcanzando su pico el 27 de junio de 1927, cuando una marcha de 30.000 productores llegó a la Plaza Independencia de San Miguel de Tucumán, portando cañas de azúcar a modo de lanzas. Miguel Campero recurrió al gobierno nacional, y el 14 de septiembre de 1928, el presidente Marcelo Torcuato de Alvear emitió su opinión en el "Laudo Alvear", que impulsaba medidas proteccionistas para la actividad azucarera y hacía partícipes de las ganancias a los productores, fijaba un piso al precio de pago por la materia prima a los productores, además de ordenar una serie de medidas administrativas, como el control en las básculas de pesaje de la caña para asegurar reglas claras de comercialización del producto. Bravo María Celia, "Campesinos,azúcar,y política.Cañeros, acción corporativa y vida política en Tucumán (1895-1930". Ed. Prohistoria Rosario, año 2008 Las reglas de comercialización y la fijación de precios de la caña de azúcar cosechada serían supervisadas por una "Cámara Gremial de Productores", conformada por un representante del gobierno provincial y representantes de los industriales y cañeros. Los industriales acataron el laudo, mientras que Miguel Campero consolidó su apoyo entre los pequeños y medianos productores azucareros, quienes jugarían su rol político de importancia a favor del Radicalismo en las zonas rurales del interior provincial. Bravo Celia.Campesinos, azúcar y política. "Cañeros, acción corporativa y vida politica en Tucumán (1895-1930)",Ed. Prohistoria, Rosario,2008 miniaturadeimagen|Concentración de productores cañeros en la ciudad de Monteros, durante el conflicto entre industriales, cañeros y trabajadores en 1927. El "Laudo Alvear" fue la culminación del surgimiento de una "mentalidad agraria" entre los productores cañeros medianos y pequeños, además de consolidar la noción de que los beneficios del proteccionismo debían abarcar también a los sectores más vulnerables del circuito de la producción azucarera.De esta manera, los industriales perdieron la exclusividad del manejo de la economía provincial y su incidencia en el juego político local quedó menguada, aunque algunos industriales como Manuel García Fernández, Rufino Cossio o Ramón Paz Posse militaron activamente en las filas radicales. La presencia de los industriales tucumanos sería vital para el financiamiento de las campañas electorales del Radicalismo tucumano durante la década siguiente, cuándo el partido radical tucumano se declaró en rebeldía frente al Comité Nacional de la U.C.R.
No obstante, la administración de Campero en este periodo se caracterizó por el inicio de un ciclo de obras públicas de gran envergadura. Entre ellas sobresalen, la construcción de la Penitenciaría de Villa Urquiza, y el Palacio del Banco de la Provincia de Tucumán, -ubicado frente a la Plaza Independencia-, ambos inaugurados en el año 1927. También, se construyó una red de caminos vecinales y puentes sobre los principales ríos de la provincias. Otras de las obras sobresalientes fueron la construcción de postas sanitarias, comisarías y edificios escolares de carácter monumental, tal como la Escuela Bernardo de Irigoyen, en San Miguel de Tucumán. Otra obra pública fue la ornamentación del Parque 9 de Julio mediante la adquisición y emplazamiento de réplicas de esculturas clásicas, adquiridas en Europa por Juan B. Terán, cumpliendo el encargo del Gobierno de la Provincia.
La administración de Miguel Campero avanzó con una serie de leyes de carácter social, tal como la disposición de asistencia médica obligatoria de los obreros de los ingenios, o el horario de trabajo de profesiones consideradas insalubres, como la de los panaderos o la de los ladrilleros.Del álbum "Primer Gobierno del Doctor Miguel Campero.Gestión Administrativa". Edición de la Dirección de Estadísticas del Gobierno de Tucumán. Año 1928. Archivo Histórico de la Provincia de Tucumán.