El estudio de la cognición animal es una disciplina que se ocupa de las capacidades mentales de los animales no humanos (en lo sucesivo, animales). Estudia los procesos mediante los cuales un animal recibe información de su entorno a través de sus sentidos y la procesa. Se ha desarrollado a partir de la psicología comparada, pero con grandes influencias de la etología, la ecología del comportamiento y la psicología evolucionista. El nombre alternativo de etología cognitiva se utiliza a veces como nueva formulación de lo que se conocía como inteligencia animal.
La investigación en cognición animal se realiza en su mayoría sobre mamíferos, especialmente primates, cetáceos y elefantes, así como perros, gatos, mapaches y roedores. En las últimas décadas, sin embargo, han aumentado considerablemente los estudios sobre aves (loros, cuervos y palomas). Se bromea con que ha surgido una sana rivalidad entre primatólogos y ornitólogos en relación con las facultades mentales de sus objetos de estudio. También se hacen experimentos con reptiles (lagartos, serpientes), peces, incluso con invertebrados (cefalópodos, arañas e insectos).
Historia Ya en la antigüedad, los pensadores mantenían desacuerdos con respecto a las capacidades mentales de los animales. Aristóteles, aunque sin negar la naturaleza biológica que el hombre tiene en común con los animales, decía que solo el hombre es racional, y que este hecho se manifiesta en su lenguaje, que le permite hablar de lo justo y lo injusto. Descartes fue más lejos, afirmando que la única diferencia entre las máquinas y los animales es la complejidad de los mecanismos. Es decir, los animales eran para él, al no tener alma, lo que hoy llamaríamos robots. No todos los filósofos estaban de acuerdo con él. Voltaire opinaba que los animales tienen ideas, memoria e inteligencia. Según él, si los animales fueran meras máquinas, esto sería una razón de más para pensar que también el hombre lo es. Hume lo expresó con más convicción aún:
En una de las fábulas de Esopo, del , titulada "El cuervo y el jarrón", el ave echa piedras en un jarrón para hacer subir el nivel de agua y poder beber de él, exhibiendo un comportamiento del que hay testimonios recientes. En efecto, en estos experimentos, los córvidos mostraron que comprendían el desplazamiento del agua al nivel de un niño de 5 a 7 años, distinguiendo entre objetos más o menos pesados y con mayor o menor volumen.
En el el naturalista Charles Darwin contempla la inteligencia animal y el acercamiento a la estructura del hombre.
En la mayor parte del , la aproximación predominante a la psicología animal fue experimentar sobre la inteligencia en animales mediante procesos de aprendizaje simples (como condicionamiento clásico y condicionamiento instrumental). Esta metodología es la del así llamado conductismo (en inglés, behaviourism), una rama de la psicología de la cual el principal exponente fue B.F.Skinner, y que se proponía estudiar la conducta (de animales y humanos) de forma objetiva, sin recurrir a conceptos como alma o mente. Unas décadas antes, el premio Nobel Iván Pavlov ya se había centrado en estudios de esta índole, caracterizados por el lema estímulo - respuesta. Su experimento con el perro que saliva anticipando la comida, y que lleva su nombre, lo convirtió en uno de los psicólogos animales más conocidos entre el público en general.
Sin embargo, ya en esa época hubo otros investigadores del comportamiento animal que le daban más valor a las observaciones, sin intervención del humano, que a los experimentos. Entre ellos figura Konrad Lorenz, considerado, junto con Karl R. von Frisch y Niko Tinbergen (todos ellos premio Nobel) como padre de la etología, la ciencia que se ocupa expresamente de la conducta animal, independizándose de la psicología.
La siguiente generación de etólogos parte de la convicción de que los animales tienen mente. Están entre ellos John Lilly, neurocientífico y psicoanalista dedicado, sobre todo, a los delfines; Donald Griffin, quien descubrió la ecolocalización de los murciélagos; Frans de Waal, conocido por sus estudios sobre los chimpancés.
La cognición animal fue impulsada, en parte, por los numerosos estudios de campo a largo plazo que comenzaron a desarrollarse en esas décadas, especialmente sobre primates: Jane Goodall, Biruté Galdikas y Dian Fossey observaron respectivamente chimpancés, orangutanes y gorilas de montaña en libertad. También hubo algunos intentos controvertidos de criar chimpancés en familias humanas y de enseñarles un lenguaje humano de signos, u otro código de comunicación mediante símbolos abstractos. La gorila Koko, adoptada por Francine Patterson, fue uno de los simios con los que se lograron mejores resultados en cuanto a su uso y comprensión del lenguaje de signos (concretamente el Ameslan, lengua de signos de los sordomudos estadounidenses) y la comprensión del inglés hablado.
En lo que respecta a las aves, el experimento más notable relacionado con las facultades cognitivas ha sido ALEX (Avian Learning EXperiment), cuyo sujeto experimental Alex (loro), un loro gris africano adiestrado por Irene Pepperberg, llegó a comunicarse de manera elemental en inglés hablado, demostrando que entendía conceptos como color, tamaño, ninguno.
Métodos 250px|thumb|Rata nadando en laberinto acuático de Morris. Si bien la investigación en cognición animal continúa usando algunas de las técnicas establecidas en psicología comparativa y en análisis experimental del comportamiento, como laberintos y cajas de Skinner, la aceleración que ha experimentado este campo de estudio en los últimos 50 años ha dado lugar a una notable expansión en cuanto a variedad de especies y métodos empleados. Lo más llamativo ha sido el comportamiento de animales de grandes cerebros, como los primates y cetáceos, pero todo tipo de animales (aves, peces, hormigas, abejas y demás) han entrado en los laboratorios o han sido observados en estudios de campo sometidos a un atento control. En el laboratorio, los animales mueven palancas, tiran de cuerdas, cavan en busca de comida, nadan en pequeños laberintos o responden a imágenes que se proyectan en pantallas de ordenador, en el marco de experimentos de discriminación, atención, memoria o categorización. En los estudios de campo se ha prestado atención al empleo de escondites de alimento,a la orientación por las estrellas, la comunicación con congéneres y mucho más. Cada vez está habiendo más contactos con investigadores de disciplinas relacionadas, como la etología, la ecología del comportamiento y las neurociencias del comportamiento.
Se caracteriza por un alto número de proyectos a muy largo plazo, como los de aprendizaje de lenguaje por los primates Washoe y Nim Chompsky, la serie de estudios de Irene Pepperberg con el loro gris africano Alex, el trabajo de Louis Herman con delfines mulares, y los estudios de memoria a largo plazo en palomas en los que las aves demostraban recordar dibujos durante periodos de varios años.
Algunos estudios cognitivos requieren del manejo del comportamiento animal y del uso de condicionamiento operante para facilitar el entrenamiento del animal. En general, para conseguir la formación del concepto en el animal se necesitan técnicas de generalización, para que así el animal responda apropiadamente a un nuevo estímulo en el que el aprendizaje asociativo no puede explicar el comportamiento de respuesta. Otros investigadores han usado con eficacia la metodología de Jean Piaget, escogiendo cometidos que los niños dominan en distintos estados del desarrollo e investigando cuáles de ellos podían realizar los individuos de otras especies. Por otro lado, ha habido quienes se han inspirado en asuntos de bienestar animal y manejo de las especies domésticas: Temple Grandin aparejó su habilidad única en bienestar animal y trato ético de los animales de granja para destacar las similitudes entre humanos y animales.
Temas de estudio Dada la amplitud del campo de estudio de la cognición animal en la búsqueda de analogías animales a procesos cognitivos humanos, se intenta que las áreas de estudio sigan más o menos el esquema desarrollado en la psicología cognitiva humana. Sin embargo, el progreso en las diferentes áreas es muy variable.
Atención Se centra en la habilidad de los animales para distribuir la atención en las distintas propiedades de un estímulo. Al igual que los humanos, al distribuir la atención entre las características del estímulo se reduce la capacidad de detectar las diferencias entre ellas, aunque hay algunas actividades de búsqueda visual ecológicamente relevantes en las que algunas especies particulares muestran habilidades notables (las palomas tienen una capacidad extraordinaria para distinguir el grano del sustrato).
Categorización Siguiendo la investigación pionera de Richard Herrnstein, ha habido una gran cantidad de estudios sobre la habilidad de las aves para distinguir entre categorías de estímulos, incluyendo tipos de categorías mal definidas usadas en el lenguaje humano cotidiano. Se ha visto que las aves aprenden este tipo de tarea fácilmente y transfieren las respuestas correctas a los nuevos casos de categorías. En los años 60, Herrnstein entrenó a palomas para que respondieran a la presencia o ausencia de seres humanos en fotografías.La fuente citada no dice eso. Las aves aprendieron rápidamente a picotear las fotos en las que se podía distinguir a personas, tanto si aparecían a cuerpo completo o sólo fotografiadas parcialmente, y no picotear las fotos sin humanos, a pesar de las grandes diferencias en forma, tamaño y color de, por una parte, las personas retratadas, y por otra, de las fotos sin personas. En estudios realizados como seguimiento de estos, las palomas categorizaron otros objetos naturales, p.ej. árboles, y después del entrenamiento eran capaces de clasificar fotos que no habían visto antes, sin recibir recompensa. Se han llevado a cabo experimentos similares con categorías auditivas naturales, p.ej. cantos de aves. La fuente tampoco dice nada ni remotamente parecido. Qué vergüenza.
En los años 90 se consiguió que unas palomas fueran capaces de discriminar entre pinturas de Monet y de Picasso, e incluso de generalizar, por una parte, de Monet a Cezanne y Renoir, y por otro, de Picasso a Braque. Es decir, habían interiorizado las categorías de "pintura impresionista" y "pintura cubista", demostrando así su facultad de asimilar no solo categorías naturales (personas, árboles) sino también categorías artificiales, definidas por seres humanos.Por este estudio, sus autores (Shigeru Watanabe, Junko Sakamoto y Masumi Wakita) fueron premiados con el Premio Ig Nobel de Psicología en 1995.
Memoria Se han aplicado las categorías desarrolladas para analizar la memoria en humanos: a corto y largo plazo, y memoria de trabajo, y se ha detectado que algunos de los fenómenos característicos de la memoria a corto plazo humana (efecto de posición serial) también se dan en animales, particularmente en monos. Sin embargo, la mayor parte del progreso se ha hecho en el análisis de la memoria espacial, en parte por estudios de psicología sobre la memoria espacial y el papel del hipocampo, y en parte por la observación de animales que almacenan alimentos diseminados, como el cascanueces de Clark, ciertos arrendajos, carboneros, y algunas ardillas, cuyos nichos ecológicos requieren recordar la localización de miles de escondites y a menudo con cambios radicales del entorno.