thumb|Paisaje típico de la región de Andalucía Occidental, modelado por la depresión del Guadalquivir. thumb|Vino de jerez, típico de Andalucía Occidental, a diferencia de la región oriental donde su consumo no es frecuente. Andalucía Occidental es una región histórica española que abarca la parte oeste de la actual comunidad autónoma de Andalucía, formado por las provincias de Huelva, Sevilla, Cádiz y Córdoba. Asimismo, los colegios profesionales y otros organismos de derecho público incluyen en ella, a efectos administrativos, la ciudad autónoma de Ceuta.

Andalucía Occidental, que suele identificarse grosso modo con la Baja Andalucía, está formada por la mayor parte de los antiguos territorios del Reino de Sevilla, del Reino de Córdoba, así como por parte del Reino de Jaén. La suma de las cuatro provincias de Andalucía alcanza una población de 4 504 269 habitantes (INE 2013) y una extensión de 45.166 km².

Historia

Edad Antigua

Tartessos

El núcleo original de la cultura tartesia comprende aproximadamente el territorio de las actuales provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, en la costa suroeste de la península ibérica, durante el Bronce tardío (1200 a.C.) y la primera Edad del Hierro. Dos áreas especialmente importantes fueron los centros mineros de los ríos Tinto y Odiel y la llanura agropecuaria del Guadalquivir.

Los tartesios desarrollaron presumiblemente una lengua y escritura distinta a la de los pueblos vecinos y, en su fase final, tuvieron influencias culturales de egipcios y fenicios. La base fundamental de la riqueza de Tartessos fue la metalurgia y la exportación de los minerales de oro, plata, cobre, estaño, hierro y plomo.

Algunos de los yacimientos más importantes de esta cultura son: right|thumb|Extensión del reino tartésico (1200 a.C.-500 a.C.). La Aliseda Asta Regia Cancho Roano El Carambolo Cerro Salomón La necrópolis de la Joya Tejada la Vieja Carmona Setefilla

Tras la batalla de Alalia (535 a. C., Córcega) no hay más referencias escritas sobre la civilización tartésica. Posiblemente, Cartago acabara con el reino como castigo por la alianza pactada entre los griegos foscenses (enemigos de Cartago) y Tartessos. Algunos historiadores barajan la posibilidad de que la decadencia del reino se debiera al agotamiento de las vetas minerales o deterioro del comercio. Los centros de poder político-económico se desplazaron hacia la periferia del área tartésica, dando lugar a los estados iberos turdetanos.

Iberos

thumb|Recreación de guerreros íberos de los siglos |VI y . Los historiadores romanos de la época relatan que los guerreros íberos vestían indumentaria roja y blanca y portaban una falcata como arma. Tras la caidad de Tartessos en el año 500 a. C., los turdetanos tomaron el control de la región denominada Turdetania, región que abarcaba el valle del Guadalquivir desde el Algarve en Portugal hasta Sierra Morena, coincidiendo con los territorios de la antigua civilización de Tartessos. Limitaban al norte con los Túrdulos, al oeste con los Conios y al este con los Bastetanos.

En el año 237 a. C., Amílcar Barca desembarca en la vieja colonia fenicia de Gadir con el propósito de adueñarse de las riquezas mineras de Iberia. Los reyes turdetanos carecían de una organización global capaz de enfrentarse a la potencia militar cartaginesa, por lo que los ejércitos de los reyes Istolacio e Indortes, cuya resistencia fue mayor, fueron rápidamente derrotados y desmantelados o asimilados a las fuerzas de Cartago, llegando éstos a apoderarse de las regiones mineras de Sierra Morena.

La conquista romana de la península ibérica, que comenzaría en el año 220 a. C., daría como resultado que el reino turdetano, hasta ahora ocupado por Cartago pasara a manos romanas en el año 206 a. C. rebautizándola como provincia romana Bética

Romanos Tras la derrota de Cartago en la segunda guerra púnica los cartagineses abandonaron Hispania y su presencia fue sustituida por la de los romanos, quienes tuvieron que hacer frente a algunos focos de resistencia, como la sublevación de los turdetanos en el 197 a. C.

La Bética era una de las provincias del imperio más dinámicas y desarrolladas económicamente, al ser rica en recursos y al estar profundamente romanizada, absorbiendo poblaciones de esclavos liberados y a una élite pudiente que permaneció como grupo social estable durante siglos. La asimilación de la cultura romana también propició una temprana cristianización, que arraigó fuertemente en las zonas costeras y que fue marcando un nuevo desarrollo cultural en toda la península ibérica. En el siglo el Cristianismo pasó a ser tolerado en el Imperio y después proclamado religión oficial y única permitida. La Bética fue romana hasta que en el 411, año en que los suevos, vándalos y alanos se establecieron en la península ibérica.

Edad Media

Visigodos En el año 411 suevos, vándalos y alanos se establecieron en la todavía hispania romana. Fueron los vándalos silingos quienes se asentaron en la provincia romana de la bética hasta el 418, año en que los visigodos irrumpen en la península ibérica expulsando a los vándalos. Los visigodos, al ocupar estas tierras, se las repartieron mediante sorteos. Por aquel entonces, a la antigua provincia de la bética la rebautizaron como Landahlauts (Landa = tierras, hlauts = sorteo). Más adelante los araboparlantes añadirían el prefijo al- (común en palabras españolas de origen árabe) y arabizarían el topónimo a Al-Ándalus.

La importancia del litoral andaluz para el comercio en el Mediterráneo hizo que el imperio bizantino se incorporara la provincia bizantina de Spania. Sin embargo, la presencia bizantina en Andalucía fue fugaz, ya que el poder visigodo de Toledo siempre quiso recuperar el litoral perdido para poder unificar la península ibérica.

En plena pugna entre Rodrigo y los sucesores de Witiza, en el 711, tras la incursión militar de Tarik, la Batalla del Guadalete y las posteriores campañas de Musa, se produjo la Invasión musulmana de la península ibérica, finalizando así el período de reinado visigodo en la región. A partir de entonces y hasta la Toma de Granada en 1492, los territorios peninsulares bajo poder islámico se denominaron genéricamente al-Ándalus, cuya historia fue una sucesión de diversos estados musulmanes.

Al-Ándalus En el año 756, el Emirato de Córdoba, que inicialmente dependió en política y religión del califa omeya de Damasco, se independizó en materia civil del califato Abbasí, dejando de ser un territorio periférico y pasando a ser un centro de decisión política. El máximo poder omeya en al-Ándalus se produjo con la proclamación en el 912 del Califato de Córdoba por parte de Abderramán III, quien se proclamó califa consumando la ruptura de la dependencia religiosa con respecto a Oriente.

Tras una larga etapa de dominio musulmán, no exenta de rebeliones y revueltas protagonizadas por distintos grupos (bereberes, hispanorromanos, mozárabes, muladíes, judíos y eslavos...), se reconquista las ciudades de Córdoba (1236) y Sevilla (1248) a manos de Fernando III de Castilla; Huelva (1262), Cádiz (1262) y Jerez (1264) por Alfonso X el Sabio y posteriormente Algeciras (1339) y Tarifa (1340) Alfonso XI de Castilla.

La Reconquista de Granada por los Reyes Católicos en 1492 pone fin al período musulmán en la península ibérica.

Edad Moderna thumb|Llegada de Cristóbal Colón a las Indias Occidentales, por John Vanderlyn. 1847. El 3 de agosto de 1492 partió de la localidad onubense de Palos de la Frontera(Huelva), la primera expedición colombina, que dio como resultado el descubrimiento de América. Muchos andaluces en su mayoría onubenses, como los Hermanos Pinzón, los Niño y tantos otros participaron en dicha empresa.

El inicio del contacto con América por los castellanos y su mantenimiento hasta el final del período colonial, se hizo casi exclusivamente desde Andalucía. La razón de la importancia del fenómeno americano para Andalucía radica en que todo el tráfico con el nuevo continente se convirtió en un monopolio, jurídicamente castellano, pero físicamente andaluz. La campaña de expansión castellana en América durante el siglo causará un periodo de esplendor en Andalucía Occidental, especialmente en Huelva, Sevilla y Cádiz, debido a su situación como puerta de salida hacia América.

Un hecho clave en Andalucía fue la Guerra de las Alpujarras de 1570-72. Al final de la misma, la inmensa mayoría de la población morisca fue expulsada de la tierra donde había vivido durante generaciones. En un primer momento fueron redistribuidos en el interior de Castilla, para luego ser expulsados totalmente en 1609.

A principios del siglo Andalucía sufría la creciente decadencia española, que le condujo a una aguda crisis y estancamiento económico. En el periodo entre 1640 y 1655 se produjeron revueltas en varios puntos de Andalucía. Las crisis del siglo tuvieron su culmen con la Guerra de Sucesión Española, que apenas tuvo repercusión en Andalucía, que estuvo desde el principio del lado de Felipe de Anjou. Sin embargo, la escuadra inglesa y holandesa atacó en 1702 la costa atlántica cercana a Cádiz, y aunque fracasaron en su intento de establecerse allí, tomaron Gibraltar en 1704 aprovechando su indefensión, quedando en manos inglesas tras el Tratado de Utrecht hasta el día de hoy.

La subsiguiente centralización borbónica supuso para Andalucía, como territorio integrado en la Corona de Castilla, la reordenación de las reales audiencias y chancillerías, así como la organización del territorio en provincias e intendencias, herederas de los antiguos reinos, la anulación de los fueros y libertades de los municipios y la abolición de las instituciones propias.

En 1717 se produjo el traslado de la Casa de Contratación de Indias desde Sevilla a Cádiz, desplazando de la metrópoli hispalense el centro del comercio americano, que había residido en ella desde principios del siglo .

Edad Contemporánea thumb|left|Batalla de Trafalgar de Auguste Mayer (1836). En 1805 la alianza entre Carlos IV y Napoleón provocó la participación española en la guerra naval contra Inglaterra, que se decidió en la batalla de Trafalgar, acontecida en aguas de la costa gaditana y que resultó en la derrota de la escuadra franco-española frente a la flota inglesa.

En 1808 las tropas napoleónicas entraron en la península ibérica con el pretexto de invadir Portugal junto al ejército español. Sin embargo, Napoleón aprovechó para derrocar a traición a los gobernantes españoles y apoderarse del país. Ello dio lugar a una insurrección popular y la consecuente Guerra de la Independencia, en la que Andalucía tuvo un papel decisivo en la resistencia frente al invasor, con la batalla de Bailén, que fue la primera victoria española sobre los franceses, con el movimiento juntero y con las Cortes de Cádiz, que el 19 de marzo de 1812 proclamaron la primera constitución liberal de España, llamada popularmente La Pepa. La constitución fue jurada por el rey Fernando VII a su vuelta a España pero el monarca no tardó en anularla y restaurar el absolutismo.