245px|thumb|Machu Picchu, icono de la cultura prehispánica del Perú.
La cultura del Perú es un conjunto diverso de costumbres, prácticas, códigos, normas, formas de vida y tradiciones existentes en la sociedad peruana. La cultura peruana ha sido profundamente influenciada por la cultura nativa, la cultura española, la cultura africana, cultura china, cultura japonesa y también está emparentada con la cultura de los países hispanoamericanos.
El Ministerio de Cultura peruano se encarga de promoverla y cuidarla por medio del presupuesto público.
Orígenes La cultura peruana es una gran mezcla de componentes de distintas etnias que habitaron y habitan lo que actualmente es el territorio del Perú, las más importantes son el bloque indígena y criollo o español, seguido por los bloques afroperuano y asiático y en menor medida el italoperuano, todo esto es potenciado por las tres principales regiones naturales, es decir la costa, la selva y la sierra. Es por eso que la cultura peruana se la considera una cultura mestiza y eso queda ampliamente demostrado en su gastronomía que es reconocida por su variedad de platos, bebidas y postres, en las danzas como la marinera, el festejo, el tondero, el huayno, el huaylas, el wititi, los huayruros, entre otros.
Características Dentro del contexto mundial, la cultura peruana siempre ha presentado características especiales, entre las que se pueden mencionar las siguientes:
Se ha desarrollado en un medio geográfico difícil, por lo que el hombre ha tenido que esforzarse y hacer uso de su creatividad para dominar ese espacio, formando sociedades y culturas regionales. Es un proceso que ha venido dándose a través de los milenios, desde los albores de la civilización andina, y, aunque ha sufrido la irrupción violenta de la civilización occidental en el , ha continuado desarrollándose de manera continua, intentando mantener una unidad. Contiene valores y legados culturales que se mantienen a través del tiempo. De la civilización andina podemos mencionar: el dominio de la naturaleza, la unidad política, la misión civilizadora, el espíritu de justicia social y la dignidad imperial. De la herencia española destaca: la idea de la persona humana, el cabildo, el estado de derecho, el idioma, la concepción cristiana de la vida. De la etapa republicana: la independencia, la libertad política, la soberanía, la concepción democrática del Estado, la idea de una vida más digna, por obra de la educación y la técnica al servicio del bien común, la idea de una distribución más equitativa de la riqueza, etc. Hay una constante fusión de las realidades culturales existentes, así como las que continúan llegando de afuera, y tiende así siempre hacia el mestizaje cultural.
Desarrollo
Cultura prehispánica
thumb|185px|Pirámides de 5 000 años en Caral. Patrimonio Común de la Humanidad. La civilización andina, que se desarrolló en el actual territorio peruano, se fue forjando desde hacía quince mil años, con la llegada de los primeros hombres a esta parte del mundo. Estos se hallaban en la etapa del paleolítico superior y fue exclusivamente a su esfuerzo, sin influencia foránea, que pudieron escalar paulatinamente hacia la alta cultura. Los restos culturales de los primeros cazadores-recolectores han sido hallados en Guitarrero I, Piquimachay, Chivateros (taller lítico), Toquepala (pinturas rupestres), Paiján (puntas líticas). Los primeros vestigios de cultivos agrícolas se hallan en Nanchoc (calabaza y zapallo loche) y Guitarrero I (frijoles y pallares), de hace 6000 a. C. Otras plantas que se empiezan a cultivar son el camote, el achiote, la quinua. La papa y el maíz son cultivos más tardíos. Los restos de la primera aldea de pescadores se hallaron en Santo Domingo de Paracas; de los primeros camélidos domesticados, en Telarmachay; y de los primeros cuyes domesticados, en Piquimachay.
La presencia del templo circular de Sechín Bajo en 3500 a. C. marca el inicio del surgimientos de las sociedades complejas. Luego, hacia 3200 a. C. surge la civilización caral en el Norte Chico peruano y cuyo centro fue la ciudad sagrada de Caral y su ciudad pesquera, El Áspero. Caral fue contemporánea de otras grandes civilizaciones como las de China, Egipto, India y Mesopotamia. Se trata, pues, de uno de los pocos centros irradiadores de civilización en el mundo por su antigüedad (al menos 5000 años); así como el único en el hemisferio austral. Caral floreció durante más de mil años; entre sus ruinas se han hallado el primer quipu, instrumentos musicales, estatuillas de arcilla, entre otros restos culturales. Contemporánea a ella fueron otros centros como Bandurria, Ventarrón, Kotosh (templo de las manos cruzadas), Cerro Sechín, La Galgada, Las Haldas y El Paraíso.
Caral desapareció hacia 1800 a. C. pero su legado cultural se mantuvo, continuando así el proceso de la civilización andina. Surgieron otros centros culturales en el actual Perú, como Cupisnique, Pacopampa, Kuntur Wasi, Garagay y Chavín de Huántar. Hacia el 900 a. C. la cultura chavín prevaleció sobre las demás, hasta que hacia 200 a. C. decayó su influencia y se incentivó el desarrollo de Estados más amplios en la base de nuevas culturas locales como Mochica, Lima, Nazca, Wari y Tiahuanaco. Los Wari formaron el primer imperio panandino del que se tiene certeza, con centro en la ciudad de Wari, cerca de la actual Ayacucho.
Con la decadencia de Wari y Tiahuanaco hacia fines del se reactivó la producción cultural regionalista, como Chimú, Lambayeque, Cajamarca, Chachapoyas, Chincha, Chanca, Huanca, Chancay y los quechuas o incas del Cuzco. Estos últimos, tras pasar sucesivamente por las etapas de señorío local y confederación quechua, en el formaron el Imperio inca, que se anexó todos los pueblos andinos entre los ríos Maule y Ancasmayo, alcanzando un área cercana a los 3.000.000 km², hoy ubicada en los territorios de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile.
La civilización incaica fue la cúspide de la cultura andina, la síntesis de todas las culturas preincas. Lo que los incas hicieron fue asimilar y desarrollar todas las influencias culturales del territorio que dominaron. Su mérito principal fue crear un estado imperial cuyo fin era la unificación del mundo andino, pero cuya consolidación definitiva se vio truncada por la invasión española. Sin embargo, la cultura andina ha seguido su propio curso y ha llegado hasta la actualidad; prueba de ello están las comunidades indígenas, las modalidades alimenticias, los idiomas (quechua, aimara), etc.
La influencia hispánica
thumb|185px|Mapa del Perú. Ioannem Ianssonium (1647).
En el , las tropas de Francisco Pizarro, con el apoyo de muchos pueblos o etnias gobernados por los incas, conquistaron este imperio para España. En 1542, se estableció el virreinato, que en un inicio abarcó un territorio desde lo que hoy es Panamá hasta el extremo sur del continente. El imperio español significó para el Perú una profunda transformación social y económica. Se implantó un sistema mercantilista, sostenido por la minería de la plata, el monopolio comercial y la explotación del pueblo llano indígena.
En el aspecto social, los españoles instauraron una sociedad dividida en estamentos o clases sociales, diferenciada por el linaje y la raza. En el aspecto cultural, introdujeron los estilos artísticos que imperaban en Europa, pero los mestizos los asimilaron hasta convertirlos en arte propio. El artista peruano captó modelos e imprimió sus propias características. Las letras también fueron el reflejo de las escuelas literarias que se daban en Europa, pero hubo literatos nacidos en el Perú que bajo ese influjo destacaron creando peculiares obras maestras, como el Inca Garcilaso de la Vega, Juan Espinoza Medrano, Pedro Peralta y Barnuevo, entre otros.
A partir de fines del e inicios del , el poder virreinal se vio lentamente debilitado por el contrabando comercial y la insurgencia separatista, primeramente indígena (como la de Túpac Amaru II) y posteriormente también criolla. Sin embargo, en los últimos años estas fueron fuertemente reprimidas, por lo que ninguna logró su objetivo último.
Hay que destacar que en el ya existía la conciencia de ser peruano; esto se evidencia a través de escritores e ideólogos como José Eusebio de Llano Zapata, José Baquíjano y Carrillo, Hipólito Unanue, Toribio Rodríguez de Mendoza y periódicos como el Mercurio Peruano. También sabios y científicos como Jorge Juan, Antonio de Ulloa, Tadeo Haenke y Alexander von Humboldt divulgaron la riqueza y la gente del Perú.
Desarrollo de la República del Perú
thumb|185px|Proclamación de la Independencia.
La emancipación peruana del dominio político español forma parte de un proceso más amplio que se dio en todo el mundo hispanomericano a principios del . La independencia del Perú fue una obra conjunta de precursores y próceres, locales y foráneos, con la decisiva ayuda del pueblo. Hay autores que remontan el inicio del proceso emancipador del Perú a la rebelión de Túpac Amaru II de 1780-1781. Sea como fuese, la etapa final empezó en 1820, con la llegada desde Chile de la Expedición Libertadora del Perú dirigida por el general argentino José de San Martín, que el 21 de julio de 1821 proclamó la independencia e instauró un nuevo estado: la República del Perú cuyo nombre lo consigna tácitamente el Acta de Independencia de este país.Acta de la Independencia del Perú Sin embargo, recién en 1824 el general venezolano Simón Bolívar logró expulsar definitivamente las tropas realistas afincadas en la sierra sur tras las batallas de Junín y Ayacucho.
Dos temas fundamentales dominaron los inicios del naciente Estado peruano: la búsqueda de un sistema propio de gobierno y la determinación de su territorio. El primero se definió con el triunfo de los republicanos sobre los monarquistas; en el segundo caso se siguió el principio del uti possidetis, según el cual el territorio debía ser el mismo del Virreinato del Perú de principios del . Las primeras disputas territoriales se dieron con la Gran Colombia que reclamaba para sí los territorios peruanos de Tumbes, Jaén y Maynas, pero luego de una guerra sin resultado definitivo, el asunto se mantuvo en suspenso y solo posteriormente el Ecuador (una de las tres repúblicas en las que se fraccionó la Gran Colombia) resucitaría los reclamos.
Los primeros años de independencia se desarrollaron entre luchas caudillescas organizadas por los militares para alcanzar la Presidencia de la República. En este contexto, entre 1836 y 1839, se conformó la Confederación Perú-Boliviana, disuelta luego de la derrota de Yungay contra el Ejército Unido Restaurador. Una nueva guerra con Bolivia estalló en 1841, y si bien los bolivianos ganaron la batalla de Ingavi e invadieron el sur peruano, fueron prontamente repelidos por las milicias peruanas en 1842. Este fue un año clave en el que quedó definido el territorio peruano, hasta entonces bajo la grave amenaza de perder toda su zona sur a favor de Bolivia.
El predominio de los militares en el poder se mantuvo hasta los años 1870, cuando aparecieron los caudillos civiles, como Manuel Pardo y Lavalle, presidente de 1872 a 1876; y Nicolás de Piérola, dictador de 1879 a 1881, en plena guerra con Chile. Esto conflicto, de resultado calamitoso para el Perú, marcó el inicio de una nueva etapa en la historia peruana, basado ya no en la explotación del guano y el salitre sino en otras materias primas como los metales, el algodón y el azúcar. Dio pase a la Reconstrucción Nacional, resurgiendo el militarismo en la vida política, hasta 1895, cuando se inició una etapa de predominancia civil, llamada la República Aristocrática, que abarcaría hasta 1919. Otro caudillo civil, Augusto B. Leguía, inició entonces otra etapa conocida como el Oncenio, que duró hasta 1930.