thumb|Un oficial de policía en Londres con un chaleco a prueba de balas no antibalas . thumb|Composición de un chaleco del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Un chaleco a prueba de balas es una prenda protectora que absorbe el impacto de balas disparadas al torso y esquirlas provenientes de explosiones. Los chalecos están hechos de varias capas de fibras laminadas o de tejido sintético y protegen a la persona que lo usa de proyectiles disparados por armas de fuego y de la metralla de algunos artefactos explosivos como granadas de mano. Cuando se le agregan placas metálicas o cerámicas a un chaleco a prueba de balas este también puede proteger al usuario de proyectiles disparados por un fusil. En combinación con piezas metálicas o capas de tejidos sumamente densos, el chaleco antibalas ofrece al usuario cierta protección ante un ataque con cuchillo. Protegen hasta cierto punto, pero no son impenetrables debido a la gran variedad de calibres de las armas de fuego. Los chalecos a prueba de balas son utilizados comúnmente por la policía, personal de seguridad privada y civiles, mientras que los chalecos con componentes reforzados son llevados en combate por soldados de varias naciones, así como las unidades especiales de policía.

Una armadura moderna puede combinar un chaleco a prueba de balas con otras prendas protectoras, como un casco. Los chalecos a prueba de balas para policías y soldados también pueden incluir protecciones inguinales, hombreras, cuello y defensas laterales.

En los chalecos a prueba de balas se usa regularmente cerámica o acero AR500

Un material bueno para placa balisticas es el Acero Ar500 pero también el problema es que al impactar genera esquirlas muy peligrosas por eso la placa balistica debe tener un recubrimiento especial como de goma.

Las de cerámica son también buenas pero tienden a deformarse más rápido que las de acero y suelen dejar un impacto más significativo en la persona.

Introducción

Los chalecos antibalas usan capas de fibra resistente para capturar y deformar la bala, esparciendo su fuerza sobre una gran superficie del chaleco. El chaleco absorbe la energía del proyectil deformable, deteniéndolo antes de que perfore por completo el chaleco. Algunas capas pueden ser penetradas pero, mientras la bala se deforma, la energía es absorbida por una superficie cada vez mayor. Aunque el chaleco pueda evitar la penetración de la bala, tanto el chaleco y la persona que lo usa absorben la energía del proyectil. Aun sin penetración, las balas de pistola modernas contienen suficiente energía para causar un trauma en la zona de impacto. Las especificaciones del chaleco incluyen la resistencia de penetración y la cantidad de energía que llega al cuerpo de la persona. Los chalecos antibalas ofrecen una pequeña protección contra cuchillos, flechas o balas no deformables; la fuerza del impacto de estos objetos se concentra en un área relativamente pequeña, por lo que puede penetrar las capas del chaleco. Los chalecos pueden incluir capas de metal (como acero o titanio), cerámica o polietileno, que proveen protección extra a las áreas vitales. Estas capas adicionales son efectivas contra todas las pistolas y contra algunos fusiles. Estos agregados son comunes en los chalecos militares, ya que los chalecos normales no son eficaces contra la munición militar. Los guardiacárceles suelen usar chalecos especiales diseñados específicamente contra cuchillos y objetos afilados, incorporando capas de tejidos sintéticos densos o tejidos sintéticos laminados y componentes metálicos.

Historia

Edad Moderna En el , las culturas mesoamericanas crearon el Ichcahuipilli, y los europeos el gambesón, ambas armaduras fueron desarrollos tempranos de chalecos antibalas. En 1538, Francesco Maria della Rovere encargó a Filippo Negroli crear un chaleco a prueba de balas. En 1561, Maximiliano II puso a prueba su armadura contra un arma de fuego. De igual forma, en 1590 Sir Henry Lee esperaba que su armadura Greenwich fuese a prueba de balas, aunque su eficacia era polémica en esos tiempos. A fines de 1500, el término "a prueba de balas" se usaba para designar una armadura en la cual se podía observar la abolladura producida por una bala, que demostraba su resistencia ante la penetración de proyectiles.

1800-1930 El primer chaleco antibalas liviano, Myeonje baegab, fue inventado en Joseon, Corea, en 1860 un tiempo después de la campaña francesa contra Corea. Heungseon Daewongun ordenó la confección de chalecos antibalas por el incremento de amenazas de parte de los ejércitos occidentales. Kim Gi-Doo y Gang Yoon descubrieron que el algodón podía proteger contra proyectiles si era lo suficientemente denso, diseñando chalecos compuestos de 30 capas de algodón. Estos chalecos fueron utilizados en batalla durante la expedición de los Estados Unidos a Corea, cuando la Armada de los Estados Unidos atacó la isla de Ganghwa en 1871. El Ejército de los Estados Unidos capturó uno de los chalecos antibalas y lo llevó a los Estados Unidos, donde fue guardado en el Museo Smithsonian hasta 2007. El chaleco fue devuelto a Corea y está expuesto al público.

El primer empleo de protección antibalas del cual se tiene constancia tuvo lugar en 1879, cuando una banda de prófugos australianos dirigida por Ned Kelly fabricó armaduras a partir de chatarra. La armadura cubría sus torsos, antebrazos y muslos, incluyendo un casco. Los trajes artesanales pesaban 44 kg (96 libras), dificultando los movimientos de los miembros de la banda durante una redada policial en Glenrowan en 1880. Su empleo resultó ser inútil, ya que los trajes no protegían las piernas.

A inicios de los años 1880, el doctor George Emery Goodfellow de Arizona comenzó a hacer investigaciones con chalecos de seda parecidos a los gambesones medievales, que tenían entre 18 y 30 capas de tela para proteger al usuario de las flechas. El interés del doctor Goodfellow en chalecos antibalas de seda aumentó luego de conocer varios casos en donde la tela de seda aminoró el impacto de balas en el cuerpo de personas que fueron atacadas con armas de fuego.

El polaco Casimir ZeglenKazimierz Żegleń, en polaco. Nació el 4 marzo de 1869 en Kaczanówka k. Tarnopola (Polonia) y murió en 1910. se basó en los hallazgos de Goodfellow para desarrollar un chaleco antibalas hecho de tela de seda a fines del , que podía detener las balas relativamente lentas disparadas por pistolas que empleaban cartuchos con pólvora negra. Estos chalecos costaban 800 USD cada uno en 1914, una pequeña fortuna en aquel entonces. El 28 de junio de 1914, el Archiduque Francisco Fernando, heredero del trono Austro-Húngaro, llevaba un chaleco antibalas de seda cuando fue atacado por un pistolero. Como el disparo le impactó en el cuello, el chaleco no lo protegió. Un chaleco similar, fabricado por Jan Szczepanik en 1901, salvó la vida de Alfonso XIII cuando un asesino le disparó.

Durante la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos desarrolló varios tipos de blindaje corporal, incluyendo el Brewster Body Shield en acero al cromo-níquel, el cual estaba compuesto por un peto y un casco que podían resistir las balas de ametralladora Lewis (con una velocidad de 820 m/s, o 2700 pies/segundo), pero pesaba 18 kg (40 libras) y dificultaba el movimiento del soldado. También se diseñó un chaleco compuesto por escamas de acero sobrepuestas y fijadas a un forro de cuero; este pesaba 5 kg (11 libras), iba pegado al cuerpo y era considerado más confortable.

A finales de la década de 1920 y comienzos de la década de 1930, los pistoleros de las bandas criminales que operaban en los Estados Unidos empezaron a usar chalecos antibalas menos costosos, hechos de tela y rellenos de algodón. Estos primeros chalecos podían absorber el impacto de balas de pistola tales como .22 Long Rifle, .25 ACP, .32 S&W, .32 S&W Largo, .380 ACP y .45 ACP, que viajan a velocidades mayores a 300 m/s (1000 pies/segundo). Para hacer frente a estos chalecos, los agentes del FBI empezaron a emplear el nuevo y más potente cartucho .38 Super y más tarde, el .357 Magnum.

Segunda Guerra Mundial Durante las primeras etapas de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos diseñaron armaduras para los infanteristas, pero la mayoría de los modelos eran demasiado pesados y limitaban el movimiento en combate, además de ser incompatibles con los pertrechos existentes. Las fuerzas armadas derivaron sus esfuerzos en desarrollar chaquetas flak para las tripulaciones de bombarderos. Estas chaquetas estaban hechas de tela de nailon con placas de acero en su interior, y eran capaces de detener las esquirlas de los proyectiles antiaéreos; también podían detener balas de baja velocidad.

El Ejército Británico, así como el Ejército Canadiense (la 2.ª División Canadiense de Infantería), dotaron a sus médicos destacados en Europa noroccidental con armaduras. El Ejército Imperial Japonés produjo unos cuantos tipos de armaduras para la infantería durante la Segunda Guerra Mundial, pero no tuvieron un empleo muy extenso. A mediados de 1944 se reinició en los Estados Unidos el desarrollo de armaduras. Fueron producidos varios chalecos para las fuerzas armadas estadounidenses, tales como el T34, el T39, el T62E1 y el M12.

El Ejército Rojo utilizó varios tipos de armaduras, incluido el SN-42 (Stalynoi Nagrudnik, "peto de acero" en ruso, donde el número indica el año en que fue diseñado). Todos ellos fueron probados, pero solo el SN-42 fue producido. Este consistía en dos planchas de acero prensadas que protegían el pecho y el bajo vientre. El peto tenía un grosor de 2 mm y pesaba 3,5 kg (7,7 libras). Esta armadura era suministrada a los SHISBr (ingenieros de asalto) y los "Tankodesantniki" (tropas de asalto que iban sobre los tanques) de algunas brigadas de tanques. La armadura SN protegía al usuario de las balas de 9 mm disparadas por un subfusil MP40 a unos 50 metros, haciéndolo útil en batallas urbanas, como la Batalla de Stalingrado. Pero el peso del SN lo hacía poco práctico para ser empleado por la infantería en campo abierto.

Los Estados Unidos desarrollaron un chaleco de Doron, una lámina hecha a base de fibra de vidrio comprimida con resinas. Estos chalecos eran una combinación de telares de nailon que en su interior sostenían las placas de fibra de vidrio, y fueron empleados por primera vez durante la Batalla de Okinawa en 1945. En batalla demostraron que podían detener balas perdidas de relativa baja velocidad, algunos calibres pequeños de pistola y esquirlas de granadas, aunque resultaban inútiles en contra de balas de alto calibre y velocidad disparadas por fusiles y ametralladoras.

1950-1970 Durante la guerra de Corea fueron producidos varios chalecos nuevos para las fuerzas armadas estadounidenses, incluyendo el M-1951, que estaba compuesto por segmentos de plástico reforzado con placas de fibras de vidrio, intercalados en un chaleco de nailon. Estos chalecos representaban "una gran mejora en lo que a peso respecta", a pesar de que oficialmente se decía eran capaces de detener balas de pistola Tokarev de 7,62 mm disparadas a quemarropa, en la práctica las placas Doron podían detener esquirlas y balas FMJ calibre .45acp, pero no balas de pistola de alto poder y velocidad como las Tokarev y mucho menos balas de fusil de asalto. Desarrollados por Natick Laboratories e introducidos en 1967, los portaplacas T65-2 fueron los primeros chalecos diseñados para llevar placas cerámicas duras, haciéndolos capaces de detener balas de fusil calibre 7,62 mm. Estos "Chicken Plates" se fabricaron con carburo de boro, carburo de silicio u óxido de aluminio. Fueron suministrados a las tripulaciones de aeronaves que volaban a baja altitud, como el UH-1 y el UC-123 durante la guerra de Vietnam.