La Catedral Basílica Metropolitana de Medellín, oficialmente Catedral Basílica Metropolitana de la Inmaculada Concepción de María, es una iglesia catedralicia de culto católico dedicada a la Virgen María bajo el dogma de la Inmaculada Concepción. Está situada en la zona céntrica de la ciudad de Medellín (Colombia), en el barrio Villanueva, al costado norte del Parque de Bolívar. El templo era llamado antiguamente, durante su construcción, como Catedral de Villanueva, para distinguirla de la Iglesia de la Candelaria, que en ese entonces era sede episcopal. Aún se le conoce con dicho nombre, pero en menor medida.
La catedral es el principal templo de la arquidiócesis de Medellín, sede del arzobispo, así como de la "Parroquia de la Catedral". En 1948, el papa Pío XII le concedió al templo el título litúrgico de Basílica Menor por breve del 12 de junio de ese mismo año.
El edificio fue diseñado por el arquitecto francés Charles Émile Carré (1863-1909),miniatura|Firma de Charles Carré. Charles Émile Carré (1863-1908) Son pocos los datos que se saben del arquitecto Carré. Fue un estudiante destacado de la Escuela de Bellas Artes de París y en 1888 contaba con 25 años de edad, se desempeñaba como inspector de los trabajos de la Iglesia del Sagrado Corazón de Montmartre (París), un templo neorrománico – neobizantino (tal vez lo influenció a la hora de diseñar la Catedral de Medellín). Una vez en Medellín se encarga de las obras de la Catedral de dicha ciudad, pero también realiza otras 12 obras arquitectónicas, entre las que se destacan: el Palacio Amador que luego sería el Palacio Arzobispal, la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario de Girardota que años más tarde sería elevada a catedral. Los edificios comerciales Vásquez y Carré, y la Plaza de Mercado cubierta, entre otros. En 1894 regresa a Francia, se sabe que luego contrajo matrimonio y que el 19 de diciembre de 1908 fallece a los 46 años de edad, su sepelio fue en la ciudad francesa de Honfleur. No se conoce foto de Carré. en estilo neorrománico, cuenta con planta en cruz latina, consta de tres naves longitudinales, a su vez atravesadas por el transepto o nave transversal, y sus dos torres tienen 53.20 m metros de altura hasta la cruz. Cuenta con 4608 m² en la planta general y 7300 m² de área total construida. La basílica es una gran estructura de ladrillo macizo, pues para su construcción se utilizaron aproximadamente ladrillos de 8 decímetros cúbicos cada uno (unidos entre sí con argamasa), los cuales envuelven un volumen de cúbicos.
La obra de ornamentación estuvo a cargo del arquitecto italiano Giovanni Buscaglione quien diseñó el baldaquino, los altares, el púlpito, el coro, los vitrales, los pavimentos y demás obras ornamentales del templo. También se destacan las casas artísticas que han realizado importantes obras para la Catedral como la casa Amerigo di Martino Barsanti, la Casa Maumejean, la casa Poussielgue-Rusand, la casa Rambusch o la casa Ugo Luisi.
Por su valor histórico y por ser una de los principales obras arquitectónicas del país, la Catedral fue propuesta como Monumento Nacional de Colombia por medio de la resolución 002 del 12 de marzo de 1982 y finalmente, el Ministerio de Cultura de Colombia por medio de la resolución 1686 del 1 de diciembre de 2004 es declarada Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional -BIC- (equivalente al antiguo título de Monumento Nacional).
También posee un pequeño museo de arte religioso, localizado en una sala contigua a la basílica, y no se encuentra abierto al público. La colección cuenta aproximadamente 40 obras pictóricas (entre los siglos , , y ) y 15 obras escultóricas (entre los siglos y ).
Historia La historia de la catedral está dividida en tres etapas; la primera de ellas comienza en 1868 con la creación de la diócesis de Medellín y Antioquia y la posterior búsqueda de una edificación adecuada para ser un templo catedralicio; este periodo termina en 1883. La segunda etapa comienza en 1886 cuando Bernardo Herrera Restrepo toma posesión como nuevo obispo y emprende la tarea de edificar la catedral, y termina en 1952 cuando gracias a una donación, el templo termina de adquirir sus últimos elementos más característicos. La tercera y última etapa abarca desde la creación de la parroquia hasta la actualidad.
Además, la política es un factor influyente en la historia de la basílica. Después de los procesos de Independencia de principios del , Colombia comenzó a sufrir en el trascurso de ese siglo una serie de guerras civiles. Entre 1812 y 1886, el país sufrió ocho guerras civiles de alcance nacional, y eso sin contar los varios conflictos bélicos menores de carácter regional o las innumerables revueltas. Sin embargo, sería recién en 1848-1849 cuando se constituyeran los dos bloques permanentemente enfrentados entre sí durante todo el resto de la centuria: liberales y conservadores.
Cada uno tenía el objetivo de conseguir el poder del Estado central para retenerlo y usarlo en excluir a su rival, confrontación que periódicamente empeoraba hasta que movilizaban al vulgo para ir a las armas, aumentando el odio entre azules (conservadores) y rojos (liberales). Los ideales que los dividían podían resumirse en sus consignas, en su actitud con la Iglesia católica, el manejo de la economía y la administración territorial. Los conservadores decían «Dios, patria y familia», identificando la patria con la defensa de las tradiciones de su cultura y de la Iglesia, la que veían como un baluarte de las mismas. En cambio, los liberales se identificaban plenamente con los ideales de la Revolución Francesa, para los que la Iglesia era un obstáculo para construir un Estado moderno, con tolerancia religiosa y libertad de conciencia, lo que se podía resumir en «liberté, égalité, fraternité».
Los liberales no perdían oportunidad para debilitar a la Iglesia católica. Por ejemplo, durante el gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, quien mantuvo una fuerte hostilidad hacia la Iglesia Católica, decreta el 20 de julio de 1860 la tuición de cultos, por el cual ningún clérigo podía practicar las funciones del culto sin la autorización del poder ejecutivo y el 9 de septiembre de 1861 decreta la expropiación de bienes de manos muertas, quitándole a las autoridades religiosas un gran número de propiedades.
Sin embargo, en un país dividido, tratando de resolver sus pugnas partidistas, la Iglesia constituía un elemento aglutinador, lo que la llevó a convertirse en un brazo electoral decisorio. Influencia que era temida entre las filas liberales. La reforma constitucional de 1886 y la firma del Concordato en 1887 zanjaron aparentemente las diferencias entre Estado e Iglesia, basándose en la convicción de la necesidad de la paz religiosa, la aceptación de que la mayoría de los colombianos eran católicos, y en la creencia de que la mejor educación era la que se sostenía sobre la civilización cristiana.
No obstante, después de estos acontecimientos, dos conflictos bélicos se generaron; en 1895 surgió una guerra civil de corta duración y entre octubre de 1899 y noviembre de 1902 Colombia se desangraba en lo que se conoció como la guerra de los Mil Días, donde una gran parte de la población nacional de esa época falleció a causa de dicha guerra. En ambos conflictos se enfrentaron los partidos liberal y el Conservador. Durante el periodo de construcción de la Catedral ocurrieron 4 guerras civiles.
Paralelamente a estos acontecimientos, en las ciudades de Antioquia (hoy Santa Fe de Antioquia) y Rionegro y las Villas de Medellín y Marinilla, surgió en cada una de ellas el deseo de ser sede diocesana, pues gran parte del territorio de la provincia de Antioquia (hoy departamento de Antioquia) dependía de la diócesis de Popayán (creada en 1531), cuya sede quedaba a una gran distancia lo que dificultaba su atención pastoral.
Finalmente, luego de varios intentos, Santa Fe de Antioquia, capital de la provincia, logró su aspiración y el 31 de agosto de 1804 el papa Pío VII erigió la diócesis de Antioquia desmembrando la mayor parte de ella de la diócesis de Popayán, y, en extensión más pequeña, de las diócesis de Santa Fe de Bogotá y de Cartagena. Se nombró como obispo de la nueva jurisdicción al español Fernando Cano Almirante, pero por motivo del proceso de independencia no pudo tomar posesión, por consiguiente nunca gobernó. No fue hasta 1827 que se designó como su obispo a fray Mariano Garnica y Orjuela, quien fue consagrado el 23 de mayo de 1828 y tomó posesión de la Sede el 1 de julio del mismo año. Fue el primer obispo que gobernó la sede.
Además, entre la villa de Medellín y la ciudad de Santa Fe de Antioquia se vivía una rivalidad, pues la primera era más apetecida por varias razones, como su ubicación, clima y su pujanza económica; en 1813 fue declarada «Ciudad» y en 1826 fue designada capital de la provincia en detrimento de Santa Fe de Antioquia.
Curiosamente, Garnica insistió incansablemente por conseguir del Gobierno y de la Santa Sede el traslado de la sede episcopal a Medellín. Las razones aducidas por el obispo fueron: la ciudad de Santa Fe de Antioquia se ubica en el extremo de la provincia, es difícil el paso por el caudaloso río Cauca y su clima es muy cálido. Falleció en Medellín el 16 de agosto de 1832.
En 1835, Juan de la Cruz Gómez Plata fue nombrado segundo obispo de Antioquia y consagrado el 17 de enero de 1836. Tomó posesión de la sede episcopal el 12 de julio del mismo año. Gómez Plata tuvo serias tensiones con el gobierno civil, a causa de la persecución contra la Iglesia antioqueña. Falleció en Medellín el 1 de diciembre de 1850.
En 1855, Domingo Antonio Riaño Martínez es nombrado tercer obispo de Antioquia y llegó a su sede en noviembre del mismo año. Al obispo le tocó gobernar en un ambiente muy conflictivo con el gobierno civil, afrontó momentos muy tensos como los ya mencionados «tuición de cultos», y la «expropiación de bienes de manos muertas», que causaron mucho daño a la Iglesia y que luego, por orden de Tomás Cipriano de Mosquera, Riaño fue desterrado y se vio obligado a salir hacia el vecino país del Ecuador. Por tal motivo, al presbítero Valerio Antonio Jiménez, como vicario general de la diócesis, le tocó gobernar en ese complicado momento desde las selvas de Cocorná, en donde se encontraba refugiado. El 20 de julio de 1866 fallece en Quito el obispo Riaño, sus restos mortales después de alguno tiempo fueron trasladados a Medellín.
Algunos años antes de la muerte de Riaño, varios sacerdotes de Medellín se dirigieron al papa Pío IX para pedirle el traslado de la Sede de Santa Fe de Antioquia a Medellín, alegando razones pastorales de ubicación, distancia y clima. Después del fallecimiento del obispo Riaño, los presbíteros volvieron a insistir ante la Santa Sede añadiendo a las razones anteriores las siguientes: Que la capital política era Medellín. Que de las 80 parroquias correspondientes a la jurisdicción de Antioquia, 14 estaban cerca de ella y que solo contaban con 22 521 habitantes, mientras que las 66 restantes estaban cerca de Medellín y contaban con 260 804 personas.
Estos fueron momentos muy complicados para la Iglesia y explicaría en parte, el bajo perfil que mantuvieron al principio de la construcción de la Catedral.
Inicio, avance y suspensión
El papa Pío IX por medio del decreto consistorial del 14 de febrero de 1868 suprime la sede episcopal de Antioquia, y la trasladada a Medellín con el nombre de Diócesis de Medellín y Antioquia. El arzobispo de Bogotá, el antioqueño Vicente Arbeláez Gómez, fue nombrado ejecutor de dicho decreto consistorial, para lo cual expide el decreto ejecutorial el 1 de agosto de 1868, el cual en las siguientes partes indica sobre la catedral: