El atentado del 20 de julio de 1944, también conocido como el Plan Valquiria (Plan „Walküre“) o el complot del 20 de julio, fue un intento fallido de asesinar a Adolf Hitler, orquestado por conspiradores civiles y militares que deseaban derrocar al régimen nazi y negociar el fin de la Segunda Guerra Mundial con las potencias aliadas. Se guiaron por una versión modificada de la Operación Valquiria (Unternehmen Walküre), que originalmente era un plan de emergencia elaborado por la Wehrmacht, en 1941, destinado a proteger la continuidad en el poder ante una insurrección civil o militar. El intento de asesinato y golpe de Estado del llamado Plan Valquiria —una de varias conjuras frustradas, remontándose la primera a 1938— comprendía dos etapas interrelacionadas: la primera fase consistía en el asesinato de Hitler y la segunda era la toma del poder y el establecimiento de un nuevo régimen.
El 20 de julio de 1944, cuando se implementó el Plan Valquiria, falló la primera fase de la conjura: la bomba accionada por Claus von Stauffenberg explotó en uno de los pasillos de la Guarida del Lobo (Wolfsschanze), pero Hitler resultó levemente herido. La incertidumbre sobre el destino de Hitler y la falta de preparación de los conspiradores retrasaron aún más el lanzamiento del golpe. Esta demora y el anuncio de la supervivencia de Hitler permitieron a sus cuerpos de seguridad anular el intento, que casi no recibió apoyo de la población civil ni de la gran mayoría de los militares.
Al fracaso de la conspiración lo siguió una represión particularmente tenaz. La Gestapo arrestó entre setecientos y cinco mil sospechosos, de los que fueron ejecutados aproximadamente doscientas personas. Los acusados fueron juzgados en el Tribunal del Pueblo (Volksgerichtshof), presidido por Roland Freisler, o en cortes marciales de las SS. Como resultado, aumentaron los roles de Heinrich Himmler, Martin Bormann y Joseph Goebbels dentro del régimen y se reforzó la desconfianza de Hitler hacia el cuerpo de oficiales de la Wehrmacht en beneficio de las SS.
Antecedentes Intentos anteriores miniaturadeimagen|En primer plano, de izquierda a derecha: Chamberlain, Daladier, Hitler, Mussolini y Ciano durante los acuerdos de Múnich del 29 de septiembre de 1938. Los primeros planes para derrocar al Fhr. Adolf Hitler fueron elaborados entre agosto y septiembre de 1938, en el momento de la crisis de los Sudetes, por un grupo de soldados y civiles, que aprobaron el plan de desmembramiento de Checoslovaquia, pero consideraron que Hitler estaba tomando riesgos imprudentes. Entre los conspiradores de la Wehrmacht estaban el Gen.Oberst Franz Halder —jefe del Oberkommando des Heeres— y su predecesor el Gen.Oberst Ludwig Beck —comandante de la zona militar de Berlín—, el Gen.Feldm. Erwin von Witzleben, el oficial de reserva Wilhelm von Lynar, el Adm. Wilhelm Canaris —jefe de la Abwehr— y su asistente el Ostltn. Hans Oster. Entre los participantes civiles en la trama se encontraban el exalcalde de Leipzig Carl Friedrich Goerdeler, el exministro de Economía Hjalmar Schacht y altos funcionarios como Ernst von Weizsäcker, Adam von Trott zu Solz o Hans Bernd Gisevius. Los conspiradores tenían numerosos contactos con las autoridades británicas y francesas para amenazar claramente a Hitler con una intervención militar si Alemania pasaba a los hechos. Sin embargo, no obtuvieron ningún apoyo a pesar de los pasos dados, en particular por Goerdeler, Ewald-Heinrich von Kleist-Schmenzin, varios intermediarios o miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores opuestos al nazismo, liderados por Weizsäcker. Los acuerdos de Múnich, que hicieron posible el desmembramiento del Estado checoslovaco sin guerra, constituyeron un verdadero éxito diplomático para Hitler y pusieron fin a los planes de un golpe de Estado.
Los planes para invadir Polonia en septiembre de 1939 aterrorizaron a los conservadores que habían conspirado durante la crisis de Múnich. «Intentaron establecer contacto con los gobiernos británico y francés, pero sus mensajes fueron contradictorios [...] y no fueron tomados realmente en serio». Por segunda vez, un intento de resistir el expansionismo nazi fue cortado de raíz. Desde el otoño de 1939 hasta el verano de 1942, Halder planeó el asesinato de Hitler y participó en varias reuniones con él con un revólver cargado, sin llegar a actuar.
Las atrocidades cometidas en el Frente Oriental, como el exterminio de los judíos, despertaron la indignación y revivieron la idea del derrocamiento de Hitler. En marzo de 1942, un grupo de opositores que habían participado en las conjuras abortadas de 1938 y 1939 se reunieron en Berlín y decidieron no planear nada, pues «las perspectivas [de éxito] se redujeron aún más». El deseo de sacarlo del poder era compartido por miembros del círculo de Kreisau, reunidos alrededor del conde Helmuth James von Moltke, quienes rechazaban la idea de un ataque contra Hitler, principalmente por razones religiosas; por otro lado, un grupo de soldados, liderados por el Gen.Maj. Henning von Tresckow, creía que Hitler debía ser asesinado para derrocar al régimen, una convicción reforzada con la rendición del 6.º Ejército alemán en Stalingrado (Volgogrado) a fines de enero de 1943. Después de esto, el Gen.d.Inf. Friedrich Olbricht coordinó a los conspiradores y allanó el terreno para un golpe de Estado previsto para marzo.
miniaturadeimagen|upright|Friedrich Olbricht en 1938.Se hicieron varios intentos a principios de 1943. A mediados de febrero de ese año, el Gen.GebTr. Hubert Lanz y el Genltn. Hans Speidel planearon arrestar a Hitler durante su visita al cuartel general del Grupo de Ejércitos B, pero esta confabulación fue cancelada. El 11 de marzo, el Rittmeister Eberhard von Breitenbuch, oficial ayudante del Gen.Feldm. Ernst Busch, armado con una pistola, planeó asesinar a Hitler durante una reunión en el Berghof, residencia del Führer en Obersalzberg, pero a último momento fue detenido en la entrada y no pudo participar en la reunión que se llevó a cabo sin oficiales ayudantes.
Un intento más elaborado de detonar el avión de Hitler en pleno vuelo tuvo lugar el 13 de marzo, durante su visita al cuartel general del Grupo de Ejércitos Centro en Smolensk. Tresckow llevó y ensambló los explosivos que le suministró el Gen.Maj. Rudolf-Christoph von Gersdorff. Usando un subterfugio, Tresckow dijo que, por una apuesta perdida, debía dos botellas de alcohol al Gen.Maj. Hellmuth Stieff y pidió al Ost. Heinz Brandt que tomara el paquete, el cual fue llevado a él por un ayudante de campo de Tresckow, el oficial de reserva Fabian von Schlabrendorff, quien logró esconderlo al avión utilizado por Hitler. La bomba, escondida en un paquete que supuestamente contenía dos botellas de Cointreau, no explotó, ya que el detonador se atascó por las bajas temperaturas en la bodega a gran altitud. La bomba fue recuperada y desactivada al día siguiente por Schlabrendorff, en Rastenburg (Kętrzyn).
Pocos días después, el 21 de marzo, el propio Gersdorff, quien había suministrado los explosivos en el intento anterior, preparó un ataque suicida, aprovechando una presentación a Hitler de los armamentos soviéticos capturados; este intento también fracasó, debido a la brevedad de la visita al lugar planeado. Con una correcta activación, la bomba tenía un tiempo mínimo establecido por el dispositivo de encendido (diez minutos), lo que evitó una explosión mientras Hitler pasó por la exhibición y permitió a Gersdorff desactivarla. A finales de noviembre, el Maj. Axel von dem Bussche-Streithorst, inicialmente partidario de Hitler y el nazismo, fue contactado por el Ost. Claus von Stauffenberg y se unió a la Resistencia después de haber presenciado la masacre de miles de judíos en Dubno (Ucrania). Para él, solo quedaban tres soluciones: «muerte en combate, deserción o rebelión». Por tanto, aceptó la propuesta de Stauffenberg de llevar a cabo un ataque e ideó cargar consigo una granada durante la visita de Hitler a una presentación de nuevos uniformes y equipos; el convoy que transportaba el material de exhibición fue bloqueado o golpeado por un ataque aéreo a las vías ferroviarias, por lo que el intento también fracasó. Fest (2009) también mencionó un proyecto de atentado con bomba que Stauffenberg cometería durante una reunión con Hitler en la Guarida del Lobo (Wolfsschanze), que desistió bajo presión de Olbricht y Beck; en cualquier caso, la reunión se canceló a último minuto.
Deterioro de la situación militar miniaturadeimagen|Frentes de batalla en Europa a partir del 15 de julio de 1944.Con la aceleración del deterioro de la situación militar, Goerdeler, aún convencido de que podía negociar la paz con los Aliados que, en la Conferencia de Casablanca, declararon que solo aceptaban una rendición incondicional, instó a los soldados a actuar de nuevo. El pasar a los hechos se volvió aún más imperativo que los conspiradores, civiles o militares, llamaron la atención de la Gestapo: Oster y el clérigo disidente Dietrich Bonhoeffer fueron arrestados en la primavera de 1943, los miembros del círculo de Solf el 12 de enero de 1944 y Moltke una semana después. También se sospechaba que Canaris había sido arrestado en una fortaleza el 11 de febrero de 1944. El Ogruf. Ernst Kaltenbrunner, Brif. Walter Schellenberg y Gruf. Heinrich Müller —asistentes del Reichsführer-SS Heinrich Himmler— aprovecharon el arresto de Canaris para desmantelar metódica y progresivamente la Abwehr.
El estado de los frentes empeoró a partir de finales de 1943 y alentó a los soldados, especialmente Stauffenberg, hasta entonces entusiasmados por las victorias de Hitler, a apartarse del régimen y pensar en su derrocamiento. A principios del verano de 1944, la situación militar era cada vez más preocupante debido a los éxitos aliados en el oeste, el sur y especialmente en el este: los angloamericanos consolidaron con éxito su cabeza de playa en Normandía y conquistaron Roma, mientras que los soviéticos lanzaron varias operaciones estratégicas sucesivas en el Frente Oriental. De hecho, desde el 22 de junio de 1944, el Grupo de Ejércitos Centro, la principal fuerza alemana desplegada en el Frente Oriental, fue barrido por una poderosa ofensiva soviética. Estos éxitos soviéticos alarmaron a Tresckow e incitaron a los conspiradores a acelerar la preparación e implementación del ataque destinado a eliminar a Hitler y sus familiares.
Miembros del complot
El grupo de conspiradores que organizaron el complot del 20 de julio y el Plan Valquiria (una versión modificada de la Operación Valquiria) tenía varios componentes y un carácter heterogéneo. A pesar de sus diversos orígenes, sus miembros permanecieron aislados entre la población alemana, reunidos alrededor del Heer y sus líderes por temor a la derrota y sus consecuencias.
El grupo conservador miniaturadeimagen|upright|Ludwig Beck en 1936.El grupo conservador se concentraba alrededor de Carl Friedrich Goerdeler, exalcalde de Leipzig, originalmente opuesto a cualquier forma de acción violenta y creyendo que podría restaurar el sentido común de Hitler al hablar con él, y Beck, exjefe del Oberkommando des Heeres; también participaba el círculo de Kreisau, dirigido por el conde Helmuth James von Moltke, cuyas motivaciones eran de carácter social cristiano e incluía entre sus miembros eminentes al diplomático Adam von Trott zu Solz o el teólogo protestante Eugen Gerstenmaier, el diplomático Ulrich von Hassell —exembajador de Alemania en Roma— y finalmente la resistencia militar.
Los militares