La Crucifixión de San Pedro (en italiano, Crocifissione di San Pietro) es un fresco del pintor renacentista italiano Miguel Ángel. Fue ejecutado entre 1546 y 1550 en la pared de la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, en la Ciudad del Vaticano. Es un fresco que mide 6,25 metros de alto y 6,62 metros de ancho. Hace pareja con La conversión de San Pablo y es el último fresco ejecutado por Miguel Ángel.

El artista retrató a San Pedro en el momento en que, colocado al revés en la cruz, esta era alzada por los soldados romanos. Miguel Ángel concentró su atención en la descripción del dolor y del sufrimiento. Las caras de la gente presente están contraídas en una mueca de horror, y varios de los espectadores parece que van a morir.

Entre los jinetes a la izquierda, se ha reconocido un autorretrato del propio Miguel Ángel, con motivo de una reciente restauración.Descubierto un nuevo autorretrato de Miguel Ángel en el Vaticano. Se encuentra en la recién restaurada Capilla Paulina. Muestra al pintor tocado con un turbante., en El País, 02/07/2009.

Comparado con La conversión de San Pablo, este mural muestra un esquema algo más mesurado y tradicional, que algunos historiadores explican por las críticas que aquel recibió. Bien por dichas objeciones o por otras causas, Miguel Ángel no volvió a pintar después de este trabajo.

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