La segunda guerra civil de la República romana fue un conflicto militar librado entre el y el , protagonizado por el enfrentamiento personal de Julio César contra la facción tradicionalista y conservadora del senado liderada militarmente por Pompeyo Magno. La guerra finalizaría con la derrota de la facción de los pompeyanos y el ascenso definitivo de César al poder absoluto como dictador romano.

Los enemigos de César, influidos por Catón el Joven, intentaron destruirlo políticamente debido a su creciente popularidad entre la plebe y al aumento de su poder procedente de sus logros en las Galias. Es por ello que intentaron arrebatarle el mando de gobernador de las Galias, para posteriormente juzgarle, desatándose una grave crisis política que inundó de violencia política las calles de Roma.

En el año el Senado votó una moción para que César abandonase su cargo de gobernador. Marco Antonio, con el poder que le otorgaba ser tribuno de la plebe, vetó la propuesta, evitando que se trasformase en ley. Tras esta votación se inició un violento acoso a los cesaristas auspiciado por la facción conservadora. Antonio abandonó Roma ante el peligro de ser asesinado. Sin la oposición de Antonio el Senado declaró el estado de emergencia concediéndole a Pompeyo poderes excepcionales. César respondió con el célebre cruce con sus tropas del río Rubicón, en dirección a Italia, dando así inicio a la guerra civil.

César atravesó rápidamente Italia sorprendiendo a los constitucionalistas y a Pompeyo, que ante la falta de preparación y de tropas abandonó Roma dirigiéndose a Brindisi en el sur de Italia, donde embarcó hacia Grecia con el fin de incrementar sus fuerzas. César persiguió a Pompeyo pero no logró darle alcance, consiguiendo este último cruzar el Adriático con su ejército y decenas de senadores. En menos de un mes, y a marchas forzadas, César llegó a Hispania, donde derrotó a las legiones fieles a Pompeyo en la batalla de Ilerda. Tras esta victoria César regresó a Italia y cruzó el Adriático para hacer frente a Pompeyo en Grecia. Tras ser derrotado en Dirraquio, César se enfrentó a Pompeyo y a sus aliados en la batalla de Farsalia, logrando una aplastante victoria. Pompeyo huyó hacia Egipto intentando encontrar aliados pero fue asesinado por orden del eunuco del faraón Ptolomeo XIII. Posteriormente César derrotó a Catón el Joven y Quinto Cecilio Metelo Escipión en Tapso y finalmente a los hijos de Pompeyo y a Tito Labieno en Hispania, en la batalla de Munda, poniendo fin a la guerra civil, aunque Sexto Pompeyo continuaría con la resistencia desde Sicilia.

Antecedentes thumb|300px|Evolución territorial del Imperio romano. A mediados del (VIII ab urbe condita), tras derrotar a la República de Cartago en las guerras púnicas y la destrucción de esa ciudad (), así como de la conquista de Macedonia y de los restos del Imperio seléucida, y del sometimiento del Egipto lágida a la clientela romana, Roma era la mayor potencia del área mediterránea. Sin embargo, la continua expansión y conquista, el crecimiento demográfico y económico y la crisis del modelo de Estado fragmentaron la sociedad romana, aumentando enormemente la polarización social.

El Senado se dividió con la aparición de dos facciones: los populares que representaban la facción reformista que apostaba por expandir la ciudadanía a los nuevos súbditos de Roma y dotar de una mayor democratización a las instituciones mediante el incremento del poder de las asambleas, y los optimates, facción aristocrática conservadora que deseaba limitar el poder de las asambleas populares y aumentar el poder del Senado. En el año estalló la guerra Social o guerra Mársica entre los aliados itálicos de Roma y la propia República en un intento por conseguir mayores derechos para aquellos aliados itálicos (los socii) que requerían adquirir la ciudadanía romana.

Durante la década de los la división llegó a su apogeo con las rivalidades, los desacuerdos y el enfrentamiento personal entre Cayo Mario y Lucio Cornelio Sila por ostentar el mando en la guerra contra Mitrídates VI del Ponto. Cuando Mario logró a través de la Asamblea de la Plebe desposeer a Sila de su mando (que le había sido otorgado por el Senado), este dio un verdadero golpe de Estado marchando con su ejército hacia Roma.

thumb|left|330px|Cicerón ataca en el Senado al conspirador Catilina (fresco del de Cesare Maccari). Fue la primera vez en la historia que un ciudadano romano marchaba contra Roma al mando de sus legiones, quebrantando la legalidad republicana y creando un peligroso precedente para la posteridad. Sila dejó Roma a cargo de un cónsul popular y otro optimate, y marchó a librar la primera guerra mitridática. Entretanto, Mario y sus partidarios populares retornaron y realizaron una sangrienta represión, instaurando un régimen autocrático anticonstitucional que, tras la muerte de Mario, recayó en la persona de Lucio Cornelio Cinna.

En Sila retornó a Italia, derrotó a los populares y se hizo nombrar dictador, llevando a cabo una purga para acabar con los populares. César, sobrino de Cayo Mario y yerno de Cinna, se salvó de ser proscrito debido a su condición de Flamen dialis (Alto Sacerdote de Júpiter) y los lazos familiares de su madre, perteneciente a la familia Julia. Sila quiso obligarle a divorciarse de Cornelia la hija de Cinna, en vano. Revocada su condición sacerdotal, César partió hacia Oriente, donde se había iniciado una nueva guerra contra Mitrídates VI.

Tras la muerte de Sila, César regresó a Roma e ingresó en el Senado. En y en tuvieron lugar las dos conspiraciones de Catilina, descubiertas y frustradas por Cicerón, por las que Catilina presuntamente pretendía acabar con la legalidad constitucional y proclamarse dictador.

Causas El triunvirato Durante los años siguientes César fue progresando en su carrera política, siendo pontífice máximo, edil, y finalmente cónsul (). El consulado de César fue un auténtico terremoto político: creó las bases para las grandes reformas políticas, económicas y sociales que Roma exigía, creando un cuerpo de leyes que sería la base del Derecho romano y legislando una reforma agraria para dar tierras públicas a las familias más pobres, cosa que le granjeó el odio de los Optimates entre ellos Catón el JovenEn una reunión en el Senado, durante el consulado de César, Catón se entregaba a una de sus frecuentes críticas a Julio por sus reformas populares. Cuando un ujier le entregó a César una nota, Catón, al ver que su rival se dedicaba a leer la nota en lugar de atender a su discurso estalló, gritando a César y exigiendo que leyese la nota en público por su presunta relación en una conspiración. César dio al ujier la nota para que la leyera. La nota era de Servilia, la hermanastra de Catón: citaba a César en su casa al anochecer y describía con bastante detalle todo lo que tenía pensado hacerle aquella noche. Las carcajadas estuvieron a punto de derrumbar la Curia. y Marco Bíbulo, su colega consular.

Ese mismo año Julio César, Cneo Pompeyo y Marco Licinio Craso formaron el llamado Primer Triunvirato (-), una alianza informal de ayuda mutua para ocupar los más altos puestos del Estado. Así, tras el fin de su consulado, César recibió poderes proconsulares y el gobierno de la Galia Cisalpina y de Iliria, provincias poco pobladas y pobres. En su primer año de mandato tuvo que hacer frente a una enorme invasión de helvecios y a varias invasiones de germanos que pretendían ocupar Italia. En una rápida campaña exterminó a los helvecios y derrotó a los germanos.

César estimó que organizar la provincia y prepararse para la defensa era insuficiente, y con la intención o excusa de terminar con las invasiones del norte, inició la conquista de las Galias. César logró innumerables victorias, con las que toda Roma se maravillaba. Dos veces cruzaron las legiones romanas el Rin para castigar a los germanos por sus incursiones y otras dos veces cruzaron el canal de la Mancha, haciendo incursiones en Britania. Estos logros maravillaron a la plebe, y Roma se vio inundada de tesoros y esclavos capturados en los saqueos y las guerras del norte. Como contribución a la literatura universal, César redactó un registro de sus campañas en la Galia, los célebres Comentarios de las guerras de las Galias, instrumento también de propaganda política para dar a conocer al pueblo sus conquistas en esas tierras. thumb|left|290px|Vercingétorix rindiéndose a César en Alesia, guerra de las Galias por Lionel-Noel Royer

Algunos senadores observaron con temor como Julio César se volvía cada vez más popular entre la plebe, a la par que amasaba una gran riqueza personal. Los optimates criticaban sus leyes para dotar de la ciudadanía romana a ciertas ciudades de la Galia Cisalpina, y a sus soldados. Críticos con su actuación, y encabezados por Catón el Joven, hombre fuerte de los optimates y viejo enemigo de César, menospreciaron sus logros y lo acusaron de cometer crímenes contra la República, como la continuación de la guerra y un ilegal reclutamiento de levas.

Con el ascenso del triunvirato para garantizar sus intereses y su poder, César mantuvo tranquilamente su mando sobre la Galia. Sin embargo, esta alianza política se desintegró tras la muerte de Craso en Carras durante la guerra contra Partia, y de la mujer de Pompeyo, a su vez hija de César, cuyo matrimonio había servido como alianza entre ambos personajes. Por otra parte, los logros de César en la Galia a largo plazo ponían en peligro la fama y la influencia de Pompeyo en Roma.

thumb|200px|La Vía Apia a 15 km de Roma, el lugar donde Clodio y Milón se encontraron cara a cara, produciéndose una reyerta entre bandas, terminando con la muerte de Clodio.

Crisis política Durante el consulado de Lucio Domicio Enobarbo y Apio Claudio Pulcro en el , ambos cónsules fueron acusados de corrupción, tras intentar amañar las siguientes elecciones consulares, y los cuatro candidatos que se presentaron fueron procesados. Las elecciones consulares se pospusieron 6 meses. El escándalo político fomentó la agitación callejera llegando a extremos inusuales, creándose un verdadero estado de anarquía. Los clientes de Pompeyo comenzaron a pedir su elección como dictador, con el pretexto de acabar con la anarquía reinante. Estas voces fueron duramente criticadas por los constitucionalistas y Catón al frente, que apoyó a Milón como contrapeso de Pompeyo como cónsul. Clodio, viejo enemigo de Milón, se opuso frontalmente a este y respondió organizando bandas callejeras para impedir su candidatura y hacerse con el poder en Roma. Milón contrarrestó las bandas callejeras de Clodio comprando escuelas enteras de gladiadores, lo que desencadenó un estado de caos y violencia desmesurada, donde las bandas organizadas eran las dueñas de Roma, y en dónde las elecciones consulares se volvieron a posponer. El 18 de enero de Clodio y Milón se encontraron cara a cara en la Vía Apia y, después de una brutal pelea, Clodio resultó muerto. Los disturbios y crímenes se apoderarían de Roma, hasta el punto de que los enfurecidos seguidores de Clodio establecieron su pira funeraria en el propio edificio senatorial, que sería destruido por el incendio.

Ante esta perspectiva, los constitucionalistas-optimates y Catón apoyaron que Pompeyo fuera nombrado cónsul único durante un año. Pompeyo, con la ayuda de sus legionarios, barrió las bandas organizadas y restableció el orden en Roma, convirtiéndose en el hombre fuerte de la política. Todas las facciones compitieron por su favor mientras conspiraban para destruir a las otras, forzando a Pompeyo a identificarse con su causa. Dentro del juego que era la política romana, los matrimonios creaban nexos, lealtades y oportunidades y Pompeyo, durante su año como cónsul único, recibió la oferta de César de casarse con su sobrina nieta Octavia, pero Pompeyo la rechazó y se casó con Cornelia, hija de Metelo Escipión.