El puerto de Santa Cruz de Tenerife es un puerto comercial, de pasajeros, mercante, industrial, pesquero, y deportivo de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, capital de la isla de Tenerife (Canarias, España), situado en el océano Atlántico.

Es gestionado por la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife. Constituye el principal puerto de la isla, seguido por el Puerto de Los Cristianos (en el sur). El Puerto de Santa Cruz de Tenerife es el de mayor importancia de Canarias en términos de pasajeros, pues el 23% del transporte de pasajeros por vía marítima de Canarias se realizó a través de este puerto.El Puerto mueve el 60% de materiales que se usan en la producción de bienes en Tenerife

Aparte de acoger conexiones marítimas interinsulares, el puerto de Santa Cruz de Tenerife es punto de escala de numerosas líneas marítimas que lo ligan con los principales puertos de Europa, África y América.El Puerto de Santa Cruz gana peso No en vano, está conectado con 278 puertos internacionales. En el año 2016, el puerto de Santa Cruz de Tenerife fue incluido entre los tres principales puertos del mundoEl puerto de Tenerife, nominado entre los tres mejores del mundo para el tráfico de cruceros para el tráfico de cruceros según Seatrade Cruise Med. Comparte esta consideración con el Puerto de Southampton (Reino Unido) y la terminal de cruceros Kai Tak, del Puerto de Hong Kong (China).El Puerto de la capital, entre los tres mejores del mundo para los cruceros Por su parte en 2023 un informe elaborado por el Banco Mundial y S&P Global situó al Puerto de Santa Cruz de Tenerife como el tercero más eficiente de España (tras el de Algeciras y el de Barcelona).

Datos técnicos thumb|Grandes cruceros de turismo en la Dársena de Anaga. thumb|Buque de Trasmediterránea, maniobrando en la Dársena de Anaga. thumb|Buque metanero "LNG Akwa Ibom", de la compañía nigeriana NLNG, en el Muelle Sur.

Se ubica concretamente en la bahía de Santa Cruz (16º14’W 28º29’N).

Tiene un régimen de vientos reinantes del noreste (alisios) y predominantes del suroeste y una diferencia de cota entre mareas de 2,70 metros. Se encuentra dividido en cuatro dársenas aparte del muelle de la Hondura. Estas son la dársena de Los Llanos, dársena de Anaga, dársena pesquera y dársena del Este.

Este puerto, junto con los otros cinco de la provincia (Puerto de Los Cristianos, Puerto de Granadilla, Puerto de Santa Cruz de La Palma, Puerto de San Sebastián de La Gomera y Puerto de La Estaca) están bajo la administración de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife.

El Puerto de Santa Cruz de Tenerife se extiende desde la Dársena Pesquera de San Andrés hasta muelle de Hondura, con una extensión de doce kilómetros,El increíble puerto menguante esto lo convierte en el puerto con mayor extensión de las Islas Canarias. Además tiene una superficie de floración de 14.864,30 hectáreas. Acoge dos terminales de contenedores - TCTenerife y Boluda Maritime Terminals- con más de 1.200 metros de línea de atraque al efecto. En lo que a tráfico de pasajeros se refiere, es líder en su zona Atlántica en tráfico de cruceros, habiendo ya batido el millón de cruceristas en la temporada 2017-2018, y se mantiene como uno de los principales puertos nacionales en tráfico de pasaje de línea regular.

Historia Inicios Desde la arribada de Fernández de Lugo, el puerto de Santa Cruz se convirtió en la vía por la que la isla, y la ciudad de La Laguna (entonces capital de la isla y del archipiélago), se relacionaron con el exterior.

Fernández de Lugo optó por la bahía de Santa Cruz como lugar idóneo a través del cual penetrar en la isla en tiempos de la conquista. Una vez se consolidó esta, el puerto se mantuvo con carácter de base defensiva. El objetivo era malograr cualquier intento de incursión en la isla.

De este modo, el fortín santacrucero, impidió en gran medida, que La Laguna se convirtiera en lugar de saqueo y destrucción por parte de piratas, tal y como había ocurrido en numerosas ciudades americanas e incluso canarias. thumb|El Puerto de Santa Cruz de Tenerife se extiende desde la Dársena Pesquera de San Andrés hasta Muelle de Hondura, con una extensión de doce kilómetros. A pesar de que la zona en la que se ubicaba el puerto no era del todo segura, la situación próxima a La Laguna le valió la denominación por parte del Cabildo de Tenerife de puerto principal de la isla. No obstante, por aquella época el puerto de Santa Cruz no se podía considerar como principal, ya que la actividad comercial que registraban los puertos de Garachico y La Orotava era superior.

En un primer instante, el puerto se desarrolló a partir de una pequeña playa denominada con el nombre de La Carnicería. Esta se situaba al norte de la desembocadura del barranco de Santos contiguamente a una pequeña cala conocida con el nombre de Blas Díaz, la cual estaba franqueada por un cabo que se introducía en el mar. Desde el comienzo, esta playa, conocida también como la Caletilla, debido a sus dimensiones, fue utilizada por los pescadores como varadero y lugar de descarga de sus capturas.

El abrigo de esta cala era relativamente bueno, ya que se hallaba suficientemente protegida, disponía de una playa, pero, en cambio su reducida capacidad y su difícil entrada jugaban en su contra.

Es en 1526 cuando el Cabildo, por orden de Juan de Aguirre solicita ayuda económica a la Corte y se comienza a vislumbrar un futuro puerto real, con las requeridas dotaciones.

Pronto se producirían daños en las obras realizadas debido a las inclemencias del tiempo, con fuertes temporales que se repitieron en los años 1551, 1585 y 1600, que conllevaron numerosas reformas, cambios de ubicación, e innumerables incomodidades para el adecuado tránsito de mercancías y personas.

Los castillos de Santa Cruz thumb|left|Castillo de San Juan. En el año 1575 dio comienzo la construcción del castillo de San Cristóbal. Dos años más tarde, el 20 de enero, se inició su servicio y de este modo conformó la primera fortaleza con entidad de Tenerife.

El ingeniero militar italiano Leonardo Torriani visitó la isla a finales del y recomendó al monarca la edificación de otros dos baluartes que debían emplazarse en las zonas aledañas.

El castillo de San Juan, localizado en la Caleta de Negros empezó a levantarse en 1641, y en el año 1670 se hizo lo propio el de Paso Alto, a pesar de que este ya era un enclave fortificado desde 1657.

El castillo de Paso Alto tiene cierta relevancia en su papel de protagonista ante los tres ataques sufridos por la ciudad de Santa Cruz: el de Blake en 1657, el de Jennings en 1706 y finalmente, el de Nelson en 1797.

El puerto durante el El significó para el puerto un verdadero punto de inflexión que lo llevaría al desarrollo motivado principalmente por cuatro características: Los progresos a nivel de las comunicaciones interiores: por lo que se hacía menos complejo el traslado de las manufacturas desde la zona norte de la isla. La acomodación de los capitanes generales en Santa Cruz. El surgimiento de una pequeña clase burguesa-comercial relacionada con el puerto. La erupción volcánica de 1706 que destruyó el puerto de Garachico, hasta entonces, el más importante en cuanto a tráfico comercial.

Estas premisas fueron las responsables de que Santa Cruz empezara a dejar de ser consideraba como puerto de La Laguna, y se convirtiera en un núcleo comercial cada vez más importante. Se puede reconocer de este modo que la actual ciudad de Santa Cruz de Tenerife se originó a raíz de su puerto.

Las continuas mejoras contribuyeron de manera substancial en esta evolución. Fue necesario trazar una nueva ubicación para el muelle ya que las transacciones efectuadas hasta entonces en La Caleta, debían ahora pasar a llevarse a cabo en un lugar con mayor calado. En este sentido participó el ingeniero militar Miguel Benito Herrán quien en el año 1729, planteó, infructuosamente, la construcción de una escollera que partiera desde la denominada laja de San Cristóbal.

Más tarde, en 1741 el comandante general Bonito y Pignatelli encomendó a su ingeniero Antonio La Rivière el estudio y proyecto de la propuesta formulada anteriormente por Benito Herrán. Al siguiente año La Riviére entregó su plan, el cual fue capacitado en Madrid en mayo del año 1742. Sin embargo, al igual que en el caso primero, este proyecto nunca vio la luz.

Siete años después, otro comandante, en esta ocasión Juan de Urbina, trató de hacer realidad el nuevo muelle. Con tal fin se instó a los comerciantes más adinerados a que contribuyeran económicamente en la novedosa edificación. Mediante impuestos y donativos, fue posible que el proyecto redactado, esta vez, por los ingenieros Francisco La Pierre y Manuel Hernández en el año 1749, viera iniciadas sus obras un año más tarde. Estos trabajos consistieron en la construcción de un dique o rompeolas que partía desde la laja de San Cristóbal perpendicular al litoral rematado por un martillo en T.

Sin embargo, poco tiempo después, en 1755, un nuevo temporal causó graves desperfectos en la escollera. Los mercantes y demás personal del puerto que habían hecho sus inversiones en el proyecto anterior dudaron entonces de si no era más conveniente devolver el muelle al emplazamiento inicial en La Caleta.

No obstante, en 1784 Andrés Amat de Tortosa inicia las obras de reparación con la colaboración de Francisco Jacot. Las citadas obras finalizaron en el año 1787 y fue entonces cuando Santa Cruz contó por primera vez con unas buenas instalaciones adaptadas al momento. Estas actuaciones se fundamentaron en: Mayor cimentación del martillo. Modificación en la distribución de las escaleras de acceso. Conducción subterránea del agua de abasto de los buques. Edificación de una casa para los oficiales del muelle. Pavimentación de la zona para facilitar el tráfico rodado.

Construcción de La Casa de la Pólvora

thumb|right|Casa de la pólvora. Consistía en una nave de planta rectangular, rematada circularmente en los lados menores. Cubierta con una bóveda de medio cañón se trata de un proyecto de La Pierre localizada en el antiguo Camino de la Regla. Los trabajos de ejecución, comprendidos entre 1756 y 1758 fueron dirigidos por el coronel Francisco Gozar. Más tarde (1779-1784), bajo el mando del comandante general Ibáñez Cuevas se edificó un espaldón para cubrir el almacén de las vistas del mar y de los fuegos que pudieran abrir desde los barcos.

Construcción de la Real Aduana Bonito Pignatelli decidió alzar en 1742 en la explanada de la caleta de Blas Díaz un edificio para la Real Aduana. Se trataba de una construcción de planta cuadrada, de dos pisos de altura, de argamasa y madera. Se le añadieron elementos ornamentales a base de mármol traído de Lanzarote. El edificio de la Real Aduana permaneció en pie durante casi dos siglos. Finalmente fue derribado y se construyó en ese lugar la actual oficina de Correos y Telégrafos.

Liberalización del comercio con América 1778, el año en que se liberalizaba el comercio con América no fue bueno para el puerto santacrucero. Por aquella época era el único puerto de las islas preparado para cargar productos exclusivamente de Canarias a los mercados del nuevo continente. El puerto que más facturó fue el gaditano, con un total de 63 navíos, y completaron la lista los puertos de La Coruña, Barcelona, Málaga, Santander, cerrando la enumeración el de Santa Cruz de Tenerife con tan sólo 9 buques cargados que se tradujeron en poco más de 1.200.000 reales por el importe de los productos insulares.

También durante el fue importante la labor desarrollada por el puerto de Santa Cruz en cuanto al tráfico de pasajeros, siendo un destacado núcleo receptor y dador de migraciones tanto internas (desde Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro motivadas por la hambruna) como externas (hacia América, principalmente Santo Domingo, Puerto Rico, Luisiana o Tejas).

Incremento de la población