Carlos I de Inglaterra y de Escocia (; Dunfermline, Escocia, 19 de noviembre de 1600-Palacio de Whitehall, Londres, 30 de enero de 1649) fue rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda, desde el 27 de marzo de 1625 hasta su ejecución en 1649.
Biografía Primeros años Carlos Estuardo nació en el palacio de Dunfermline, el 19 de noviembre de 1600, siendo el segundo hijo varón de los nueve vástagos de Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra y Ana de Dinamarca . En 1604, cuando Carlos tenía tres años y medio, era capaz de caminar por el gran vestíbulo del palacio de Dunfermline sin ayuda, y se decidió que era lo bastante fuerte como para viajar a Inglaterra y reunirse con su familia . A mediados de julio de 1604, partió de Dunfermline hacia Inglaterra, donde pasaría la mayor parte del resto de su vida . En Inglaterra, Carlos fue puesto a cargo de Elizabeth, Lady Carey, esposa del cortesano Sir Robert Carey, quien le puso botas de cuero español y latón para ayudar a fortalecer sus débiles tobillos . Su desarrollo del habla también fue lento, y fue tartamudo el resto de su vida .
Carlos no era tan bien visto como su hermano mayor, Enrique Federico, príncipe de Gales. El propio Carlos adoraba a su hermano e intentaba emularlo. En 1605, como era entonces acostumbrado en el caso del segundo hijo del soberano inglés, Carlos fue nombrado duque de York en Inglaterra. Dos años antes, en 1603, había sido nombrado duque de Albany en Escocia.
Cuando Enrique murió de tifus en 1612, Carlos se convirtió en el heredero del trono y fue nombrado duque de Cornualles. Sin embargo, no fue nombrado príncipe de Gales y conde de Chester, los títulos habituales del heredero al trono inglés, hasta noviembre de 1616. Su hermana Isabel se casó en 1613 con Federico V, elector palatino, lo que dejaba a Carlos virtualmente como único hijo.
Viaje a España El nuevo Príncipe de Gales se vio notablemente influido por el favorito de su padre, George Villiers, I duque de Buckingham, el cual lo llevó a una expedición a España en 1623 para buscar una alianza con este país mediante un eventual matrimonio con la hija menor del rey español Felipe III, la infanta María Ana. El enlace nunca se celebró debido a que la Corona española exigía la conversión del príncipe de Gales al catolicismo. Cuando volvieron a Inglaterra, tanto Carlos como el duque de Buckingham exigieron al rey Jacobo que declarara la guerra a España.
El viaje a Madrid es considerado por los historiadores como determinante en el posterior interés de Carlos por el coleccionismo de arte, afición a la que destinaría cuantiosas sumas de dinero y que en parte le acarreó su creciente impopularidad. En Madrid el rey Felipe IV obsequió al príncipe inglés con cuadros y también con ejemplares de caballos de raza española, lo que más adelante contribuyó a que en Inglaterra surgiesen los purasangre.
Con el estímulo de sus consejeros protestantes, Jacobo convocó al Parlamento para solicitar subsidios para la guerra. Jacobo también solicitó que el Parlamento sancionara la unión entre el príncipe de Gales y la princesa Enriqueta María de Francia, a la que Carlos había conocido en París en su camino de regreso a Inglaterra. Era una buena unión, puesto que ella era la hija del anterior rey francés Enrique IV y la hermana del rey actual Luis XIII. El Parlamento aceptó la unión, pero mostró una actitud muy crítica debido a la tentativa anterior de arreglar una alianza matrimonial con España. Jacobo estaba senil y en consecuencia era cada vez más difícil controlar al Parlamento (que fue el mismo problema que tendría más adelante Carlos durante su reinado). Durante el último año de reinado de Jacobo I, el poder real quedó en manos de su hijo y del duque de Buckingham. thumb|200px|George Villiers, I Duque de Buckingham, valido de Carlos I, retratado por Peter Paul Rubens (1625).
Reinado de Carlos I Matrimonio e hijos El rey Jacobo I muere el 27 de marzo de 1625, ascendiendo, entonces, Carlos al trono como Carlos I; el 1 de mayo se casó por poderes con Enriqueta María de Francia, que aún estaba en París. Su primer Parlamento, inaugurado en mayo, se opuso a su matrimonio con la princesa francesa, que era católica, porque temían que Carlos levantara las restricciones a los católicos y minara el establecimiento oficial del protestantismo. Aunque él convino con el Parlamento que no relajaría las restricciones referente a los católicos, había prometido hacer exactamente lo contrario en un tratado secreto con su cuñado, el rey Luis XIII de Francia. La ceremonia formal, con ambos presentes, se llevó a cabo en la iglesia de Santa Agustina, en Canterbury, el 13 de junio de 1625. El 2 de febrero de 1626, Carlos fue coronado en la abadía de Westminster, pero sin su esposa a su lado, para evitar la controversia.
De este matrimonio nacieron nueve hijos:
Carlos Jacobo (n. y m. Palacio de Greenwich, 13 de mayo de 1629), nombrado al nacer duque de Cornualles y Rothesay. thumb|200px| Enriqueta María de Francia, esposa católica de Carlos I, retratada por Anthony van Dyck (1632). Carlos (Palacio de St. James, Londres, 29 de mayo de 1630-Palacio de Whitehall, 6 de febrero de 1685), sucesor de Carlos I y rey de Inglaterra y Escocia tras la restauración de la monarquía en 1660.
María (Palacio de St. James, 4 de noviembre de 1631-Palacio de Whitehall, 24 de diciembre de 1660), casada con Guillermo II de Orange-Nassau, conde de Nassau, Estatúder de los Países Bajos.
Jacobo (Palacio de St. James, 14 de octubre de 1633-Saint-Germain-en-Laye, Francia, 6 de septiembre de 1701), duque de York (1644) y de Albany (1660); sucede a su hermano como rey Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia.
Isabel (Palacio de St. James, 29 de diciembre de 1635-Castillo de Carisbrooke, 8 de septiembre de 1650).
Ana (Palacio de St. James, 17 de marzo de 1637-Palacio de Richmond, 5 de noviembre de 1640).
Catalina (n. y m. Palacio de Whitehall, 29 de junio de 1639).
Enrique (Oatlands, Surrey, 8 de julio de 1640-Palacio de Whitehall, 13 de septiembre de 1660), nombrado conde de Richmond (1644) y duque de Gloucester (1659).
Enriqueta Ana (Bedford House, Exeter, 16 de junio de 1644-Palacio de Saint Cloud, París, 30 de junio de 1670), casada con Felipe I de Orleans, duque de Orleans, hermano del rey Luis XIV de Francia.
Política exterior: guerra contra España y Francia La preocupación principal de Carlos durante el inicio de su reinado fue la política exterior. Federico V, Elector Palatino, marido de su hermana Isabel, había perdido sus tierras hereditarias en el Palatinado a manos del emperador Fernando II de Habsburgo, comenzando la llamada guerra de los Treinta Años, la cual originalmente era sólo una guerra para mantener la hegemonía de los Habsburgos católicos como reyes electos de Bohemia, aunque esto terminó convirtiéndose en una espiral sin control que acabaría en una guerra civil y confesional entre los protestantes y los católicos en Europa. Carlos se vio obligado a apoyar a su cuñado para que recuperara el Palatinado, emprendiendo una guerra con el rey Felipe IV de España, al cual esperaba poder forzar para que intercediera con el emperador en su favor. thumb|200px|Carlos I inició su reinado en guerra contra la España de Felipe IV, retratado aquí por Gaspar de Crayer ().
El Parlamento se mostraba a favor de un ataque naval barato contra los territorios españoles en el Nuevo Mundo, esperando que la captura de las flotas españolas que llevaban los tesoros americanos podría financiar la guerra. Carlos, sin embargo, prefirió una acción más agresiva (y más costosa) en el continente. El Parlamento votó solamente para conceder un subsidio de £140.000; una suma escasa para el rey. Por otra parte, la Cámara de los Comunes acordó permitir que el rey recaudara el tonelaje y el peso (dos variedades de derechos de aduanas), pero solamente por un período de un año, aunque a soberanos anteriores desde 1414 les habían sido concedidos estos derechos de por vida. De este modo, la Cámara de los Comunes esperaba tener una forma de menoscabar el poder del rey, forzándolo a buscar la renovación de la concesión cada año.
Los aliados de Carlos en la Cámara de los Lores, dirigida por el duque de Buckingham, rechazaron aprobar el decreto. Aunque no se pudo obtener ninguna autoridad parlamentaria para la recaudación del tonelaje y del peso, Carlos continuó tomando los derechos aduaneros de todos modos.
El primer parlamento de Carlos fue disuelto en agosto de 1625. El rey había presionado para la guerra con España, pero el ataque naval contra Cádiz terminó en una estrepitosa derrota para Carlos, causándole el descrédito ante sus súbditos. De nuevo con necesidad de dinero, Carlos convocó su segundo Parlamento en febrero de 1626. Para mantener a sus enemigos fuera del Parlamento, Carlos los designó sheriffes; como oficiales de la Corona, quedaban inmediatamente descalificados para el servicio en la Cámara de los Comunes. Por lo que se refiere a la Cámara Alta, Carlos había rechazado conceder una escritura de emplazamiento -sin la cual nadie podía ser admitido en la Cámara de los Lores- a John Digby, I conde de Bristol. Asimismo, encarceló a Enrique Howard, XXV conde de Arundel, acusado de un delito menor. La Cámara de los Lores, ante las dificultades de estos dos condes, declaró que no había precedente para negar a un par su petición o para encarcelarlo por un mero delito menor.
Las tentativas de Carlos de privar a miembros del Parlamento de sus oficinas y libertades sin el debido proceso conforme a la ley enfurecieron a muchos miembros de ese cuerpo, al igual que los sucesivos impuestos creados sin su consentimiento. Culparon al duque de Buckingham, mientras tanto, del desastre en Cádiz. La Cámara de los Comunes intentó acusarlo de alta traición, y amenazó con retrasar todos los votos en el asunto de los impuestos hasta que la Cámara de los Lores lo encontrara culpable. Las protestas de la Cámara de los Lores habían forzado a Carlos I a liberar a los condes de Bristol y Arundel, y con estos dos pares en el centro de la atención, parecía más que probable que se diera una mayoría parlamentaria contra el duque de Buckingham. En venganza y como una muestra de desafío contra el Parlamento, en junio de 1626, Carlos ordenó su disolución. thumb|200px|left|Carlos I de Inglaterra, retratado por Anthony van Dyck.
Al año siguiente, el duque de Buckingham condujo una expedición para ayudar a los protestantes franceses (hugonotes) perseguidos por su rey en la localidad de La Rochelle, pero fracasó estrepitosamente, aumentando su impopularidad. Por otra parte, Inglaterra comienza una guerra contra Francia, mientras que todavía continuaba su guerra anterior contra España. Las arcas del tesoro, mientras tanto, continuaban disminuyendo. Para reducir gastos militares, Carlos ordenó a varios ingleses recibir y alimentar, a sus propias expensas, a los soldados. Él también exigió que sus súbditos le concedieran "préstamos", que no tenía ninguna intención de pagar después. Las ordenanzas de Carlos fueron declaradas ilegales en las cortes en 1627; en respuesta, el rey depuso de su cargo y encarceló al Lord Jefe de Justicia, sir Ranulph Crewe, y designó a sir Nicolás Hyde en su lugar. Este animó al clero anglicano, que estaba en su nómina de pago, a que en sus sermones apoyara los préstamos y aconsejara la obediencia a todos los decretos reales. Cuando George Abbot, arzobispo de Canterbury, rehusó sancionar oficialmente un sermón pro-real, fue privado de sus poderes, aunque no fue depuesto formalmente de su cargo. Las funciones del arzobispo fueron transferidas a una comisión de obispos, encabezada por William Laud, el obispo de Bath y de Wells (luego obispo de Londres).