Vedra es un municipio de España ubicado en el sur de la provincia de La Coruña, comunidad autónoma de Galicia. Limita con los ayuntamientos de Boqueijón, Santiago de Compostela, Teo y La Estrada. Al sur del municipio se encuentra el río Ulla, haciendo frontera natural con la provincia de Pontevedra. La capital se sitúa en la parroquia de Santa Eulalia de Vedra, en la avenida del Maestro Manuel Gómez Lorenzo, importante maestro emigrado de principios de siglo . A fecha de 2021 la población asciende a 5032 habitantes, lo que supone una densidad poblacional de 95,3 hab./km².
Existen pruebas de la presencia del hombre ya en la prehistoria en el municipio vedrés. Posteriormente los romanos, los pueblos suevos y visigodos e incluso los musulmanes pasaron por estas tierras. A partir del siglo Vedra empieza a ser considerada por la clases nobles, especialmente santiaguesas, para establecer sus residencias, generalmente casas nobles y pazos. Desde el siglo ya se dividía en sus actuales doce parroquias y siempre muy ligado a la ciudad de Santiago. La guerra de independencia tuvo gran influencia en la historia de Vedra y posteriormente, las guerras carlistas, aunque en menor medida.
Históricamente el municipio está muy vinculado a Santiago de Compostela, por su proximidad, su relación con el Camino de Santiago y su influencia en la vida política, económica, social y cultural. Por esta razón tanto a Vedra como a la comarca del Ulla en general se la conoce como la «huerta y jardín de Compostela». Sucede lo mismo, aunque en menor grado, con el municipio de La Estrada.
Toponimia
Existen varias teorías sobre el origen del topónimo Vedra. Según algunos autores significa «camino de tránsito» y proviene del antiguo camino de peregrinación conocida como Vía de la Plata, aunque la teoría más apoyada es la que apunta que procede del latín vetera, que significa antigua o vieja. En 1775 Martín Sarmiento, señala este hecho en una de sus obras:
Más recientemente en la obra Toponimia de Galicia de Fernando Cabeza Quiles, en la página 329 escribió:
Símbolos miniaturadeimagen|120px|Escudo de Vedra oficializado en 1996. El escudo y la bandera de Vedra se oficializó el 23 de septiembre de 1996 con la publicación en el DOG. En el centro un palo heráldico que hace alusión a su topónimo (vía vétera o camino antiguo) y dentro doce vieiras en recuerdo a las doce parroquias y a su vinculación con la ruta jacobea. Complementan el escudo dos dragones enfrentados procedentes del escudo de armas de los Ibáñez de Mondragón. La bandera dividida en dos mitades, a la izquierda sobre fondo amarillo un dragón verde y a la derecha fondo verde.
Historia Prehistoria Los restos más antiguos que se conservan en el Ayuntamiento dan a entender que la presencia del hombre en la zona se remonta a varios millones de años. Los más representativos son las mámoas de Cimadevila en San Miguel de Sarandón; la Quenlla das Medas en San Pedro de Vilanova y la de Paizás. También se han documentado cinco yacimientos al aire libre de la Edad de Bronce: dos en A Golda (San Pedro de Sarandón), dos en As Penizas (San Andrés de Trobe) y uno en Ximonde (San Miguel de Sarandón).
Edad Antigua La cultura castreña dejó patente su presencia con seis castros en el municipio, fechados a finales de la Edad de Bronce, alrededor del 800 a.C. Estos están situados en: Illobre; entre San Cristovo de Merín y San Miguel de Sarandón; en Ponte Ulla; en San Mamede de Ribadulla; en Santa Eulalia y en Santa Cruz de Ribadulla. Los primeros testimonios escritos datan de la época romana que hablan de rutas que cruzaban por Vedra, aunque sin asegurar que fuesen vías romanas. En 1867 se encontraría en el lugar de A Gándara un miliario de la época del emperador Calígula por el que pasaba la cuarta vía militar romana, de la que se dice que constituyó el antiguo camino de la peregrinación. Aunque esta vía se encuentra cortada por la carretera se conserva un puente de dos arcos de medio punto y un tercer rectangular, conocido como Ponte Busacos (San Fins de Sales). También se localizó un anillo romano en San Xián de Sales, con un grabado que lo sitúa entre el y d. C.
Edad Media A Galicia llegaron posteriormente los Suevos y los Visigodos que dejaron su presencia en forma de topónimos que en el caso de Vedra se encuentran varios: Guimaráns, Gundián, Ramil, Trasariz o Ximonde. La invasión musulmana en la península alcanzó el municipio vedrés especialmente en la zona sur pegada al río Ulla. Entre 968 y 970 la llegada de pueblos vikingos causaron que el monasterio de San Xoán da Cova (Ponte Ulla) tuviese que ser restaurado. Los monjes de dicho monasterio construyeron en el año 990 una capilla en el lugar de Gundián tras la aparición de una santa.
En 1467 los habitantes de las tierras de Vedra participaron en la Irmandade Xeral do Reino de Galicia contra las casas feudales provocando el derrumbe o dañando más de cien fortalezas.
Edad Moderna miniaturadeimagen|Pazo de Santa Cruz de Ribadulla, construido en el siglo es un ejemplo del asentamiento de la nobleza en la comarca del Ulla.
En la Edad Moderna la conocida como Tierra de Santiago se extiende dando lugar a una nueva nobleza que en el caso de Vedra surgen los marquesados de Santa Cruz de Ribadulla o el condado de Ximonde. Por entonces la Universidad y el Hospital Viejo de Santiago de Compostela tenían derechos sobre algunos bienes como el casal de Argunte (San Mamede de Ribadulla) por lo que debían rendir tributos. En 1542 Carlos V pidió un informe sobre el estado de las calles, fuentes, murallas del Camino de Santiago, (en Vedra el puente de Busacos) Aunque no se sabe si finalmente se llegaron a reparar dichas construcciones. Años después en 1574 un temporal destruyó el monasterio de San Xoán de Cova y dejó muy dañado los puentes de A Ulla y Sarandón. El primero se reconstruyó en 1612 y el segundo se desconoce, ya que tuvo que repararse en 1708 por otra riada. Sin embargo en lugar de eso se sustituyeron por dos barcazas, también conocidas como «de Sarandón»,«Sobre el mencionado r. Ulla existen dos barcas llamadas de Sarandón» que permitían cruzar el río a personas y mercancía. Eran arrendadas por períodos de cuatro a seis años. Este hecho dio lugar al nombre de «la barca de Sarandón» que se utilizó para referirse al lugar por donde de cruzaba el río.«Santa Lucía, en la carretera de segundo órden de Orense a Santiago, á la Barca de Sarandón sobre el río Ulla, por Vedra.» Posteriormente en 1737 se concedió permiso para reparar ambos puentes, aunque existen datos que corroboran la existencia de dichas barcas hasta 1926. El puente de A Ulla se terminó en 1835 y el de Sarandón hacia 1930.
A principios del siglo Vedra ya se dividía en doce parroquias, las mismas que en la actualidad y pertenecían al Arzobispado de Santiago. La llegada del maíz a la comarca produce una revolución en la alimentación y la agricultura que afecta notablemente a la demografía. A su vez las familias nobles y burguesas de Santiago se van instalando en el Val del Ulla y adquiriendo propiedades y derechos sobre las tierras. El 99% de los vecinos pagaban tributos en especies al marqués de Santa Cruz y trabajaban sus propiedades ya que el régimen de propiedad era el foro. Gracias al buen clima y a su proximidad con Santiago, la comarca de Vedra fue el lugar donde más se edificaron pazos. Entre otros destacan: el Pazo de Santa Cruz de Ribadulla, construido por los Abraldes emparentados con los Mondragrón. En 1683 Carlos II le otorgaría el título de Marquesado de Santa Cruz.
Por orden de Pedro de Valdés Feijoo y Noboa se construiría en 1670 la Fonte do Santiaguiño y una capilla seis años después, ambas muy cerca del Camino Real de Orense a Santiago y que utilizaban los peregrinos. Esta ruta conocida también como Vía de la Plata, cruza el municipio por Puente Ulla, San Pedro de Vilanova, luego bordea el Pico Sacro y se adentra en el municipio de Boqueixón para volver de nuevo a Vedra por San Fins de Sales hasta la Gándara y finalmente llegar a Santiago.
Edad Contemporánea miniaturadeimagen|Paso del Ulla en San Juan da Cova. Ilustración publicada en el Semanario Pintoresco Español el 22 de septiembre de 1850.
La guerra de independencia tuvo un gran influencia en la historia de Vedra. Se desconoce cuándo llegaron las tropas francesas al municipio pero se calcula que en torno a 1809 y tampoco se sabe cuándo fueron combatidas. En junio de 1808 se creó el Batallón Literario liderado por el marqués de Santa Cruz, Juan Ignacio Armada con el fin de combatir al invasor y defender la religión, la patria y el rey bajo las órdenes del general Blake. Se sabe que dos franceses, posiblemente militares de las tropas napoleónicas, se asentaron en Vedra y formaron familia.
El Pazo de Ximonde tuvo un papel importante en las guerras carlistas. Su propietaria Jacoba Cisneros de Puga, Condesa de Gimonde, lo utilizó para apoyar la causa carlista, donde guardaba armas y elaboraba pólvora. Además en el mismo pazo el pintor Cayetano Jordán pintó el escudo carlista, banderas y otros objetos.
La emigración que sufrió la comunidad gallega en la segunda mitad del siglo también afectó notablemente a Vedra. Sudamérica, y Argentina en especial, fue el principal destino de los que salieron en búsqueda de un trabajo para aliviar la pobre economía familiar. Un siglo antes, en el , la emigración hacia colonias españolas en las Indias fue significativa e incluso se llegó a producir un pequeño éxodo de Vedra a Cádiz. El principal motivo era que la ciudad andaluza, pudo servir de punto de partida hacía dichas colonias en el extranjero ya que por entonces era el único puerto autorizado para tal. A principios de la descolonización de los territorios de ultramar interrumpió el flujo migratorio e incluso produjo el retorno para muchos. Aun así la emigración hasta los años 50 y 60 del siglo no cesaría, siempre como destino preferente Argentina, y en menor grado Uruguay, Cuba y Brasil. En 1898 se produjo el primer censo municipal del que se extraen algunos datos referidos a la emigración. En 1925 un nuevo padrón revela casos de familias enteras que abandonan su tierra. La emigración produjo en América la creación de las primeras sociedades gallegas durante los años 1870 y 1880. En el caso de Vedra solo se conocen casos de asociacionismo en Argentina, mientras que en Cuba y Uruguay la distancia entre los emigrados dificultaba dicha actividad. Se conocen también casos de mecenazgo de algunas personas que debido a su éxito económico llegaron a enviar dinero a Vedra con fines sociales y culturales. En 1910 se crearon dos importantes sociedades en Buenos Aires, y fuera del territorio argentino se produjeron otros casos pero de una duración menor. La mayoría enviaron dinero a Vedra con la que se construyeron o repararon entre otros, una casa-escuela, un cementerio o un puente. La mayoría de las asociaciones desparecieron una vez el flujo migratorio de los vecinos de Vedra se detuvo.
En el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz se describe Vedra de la siguiente manera:
miniaturadeimagen|La construcción del puente de Gundián, que salva el río Ulla, fue uno de los acontecimientos más destacados en la comarca de mediados de siglo.
Tras el golpe estado de 1936 se sucedió la guerra civil española, hechos que no transcendieron en demasía en la vida de Vedra. Galicia había sido una de las comunidades que apoyaron el golpe desde un primer momento y la oposición al frente franquista fue mínima si bien se han documentado algunos casos de vecinos de Vedra y municipios aledaños (Padrón, Teo o Santiago) que se levantaron en defensa de la república. El hecho más destacable fue la destitución del gobierno municipal por otro impuesto por las fuerzas golpistas.