alt=|miniaturadeimagen|Escena erótica italiana encontrada en la antigua ciudad de Pompeya Las representaciones eróticas incluyen pinturas, esculturas, fotografías, obras dramáticas, composiciones musicales y literarias que muestran escenas de naturaleza sexual. Han sido creadas por casi todas las civilizaciones, antiguas y modernas. Las culturas primitivas asociaban con frecuencia el acto sexual con fuerzas sobrenaturales y por ello sus religiones están entrelazadas con estas representaciones. En países asiáticos como India, Nepal, Sri Lanka, Japón y China las representaciones de sexo y arte erótico tienen significados espirituales específicos dentro de las religiones nativas del hinduismo, budismo, shinto y taoísmo. Los antiguos griegos y romanos produjeron mucho arte y decoración de naturaleza erótica, gran parte del mismo integrado con sus creencias religiosas y prácticas culturales.

En épocas más recientes, las representaciones eróticas han pasado de ser un artículo de lujo para unos pocos a una herramienta de propaganda y más tarde un producto cotidiano, e incluso un sustento para otros. A medida que las tecnologías de comunicación han evolucionado, cada nueva técnica, como la imprenta, la fotografía, el cine y las computadoras, ha sido adaptadas para mostrar y distribuir estas representaciones.

Actitudes históricas hacia las representaciones eróticas alt=|miniaturadeimagen|Cuenco romano con escena erótica, procedente de Arezzo. izquierda|miniaturadeimagen|Vaso erótico de Lyon, Navigum Veneris, Periodo romano.

En tiempos primitivos, las representaciones eróticas eran a menudo un subconjunto del arte indígena o religioso de cada cultura, y como tales no eran apartadas ni tratadas de forma diferente al resto. El concepto moderno de pornografía no apareció hasta la época victoriana. Su definición actual fue añadida en los años 1860, reemplazando la anterior que aludía a escritos sobre prostitutas, y fue recogida por vez primera en un diccionario médico inglés de 1857, que la definía como «una descripción de las prostitutas o la prostitución, como cuestión de higiene pública».Dunglison, Robley (1857). Medical lexicon. A dictionary of medical science, edición de 1857, s. v. «Pornography». Del Oxford English Dictionary, 2ª edición (1989), s. v. «pornography». En 1864, la primera versión de la definición moderna había aparecido en el Webster's Dictionary: «ilustración licenciosa usada para decorar las paredes de las habitaciones consagradas a las orgías bacanales, ejemplos de las cuales se hallan en Pompeya».An American dictionary of the English language, edición nueva y revisada (1864), s. v. «Pornography». Del Oxford English Dictionary, 2ª edición (1989), s. v. «pornography». Esto fue el principio de los que hoy alude a imágenes explícitas en general. Aunque algunos actos sexuales específicos estaban regulados o prohibidos por leyes anteriores, la simple contemplación de objetos o imágenes representándolos no estuvo prohibida en ningún país hasta 1857. En algunos casos, la posesión de ciertos libros, grabados o colecciones de imágenes fue prohibida, pero la tendencia a dictar leyes que realmente restringían la visión de objetos sexualmente explícitos en general fue un concepto victoriano.

Cuando las excavaciones a gran escala de Pompeya se emprendieron en los años 1860, gran parte del arte erótico de los romanos salió a la luz, conmocionando a los victorianos, que se veían a sí mismo como herederos intelectuales del Imperio romano. No supieron qué hacer con las representaciones sexualmente explícitas y procuraron esconderlas de todos los que no formasen parte de la elevada clase de investigadores clásicos. Los objetos transportables fueron encerrados en el Gabinete Secreto del Museo Arqueológico de Nápoles, y los que no podían moverse fueron cubiertos o acordonados para que no corrompieran la sensibilidad de mujeres, niños y obreros. Las primeras leyes inglesas (y mundiales) criminalizando la pornografía fueron promulgadas con la aprobación de la Obscene Publications Act de 1857. A pesar de su ocasional represión, las representaciones de temas eróticos han sido comunes durante miles de años.

Representaciones primitivas miniaturadeimagen|250x250px|Papiro erótico y satírico de Turín, donde se pueden apreciar escenas con representaciones eróticas. Der el-Medina, Reino Nuevo, Dinastía XX, Egipto (1186 - 1070 a. C.). Artículo C.2031 del Museo de Turín. izquierda|miniaturadeimagen|250x250px|Joya Romana Antigua con escena erótica Entre los ejemplos más antiguos conservados de representaciones eróticas están los grabados y pinturas rupestres paleolíticas. Algunas de las imágenes más comunes son de animales, escenas de caza y representaciones de genitales humanos (que se cree son símbolos de fertilidad). Los seres humanos desnudos con características sexuales exageradas aparecen en algunas pinturas y objetos paleolíticos (como Venus paleolíticas). El arte rupestre recientemente descubierto en Creswell Crags (Inglaterra), del que se cree que tiene más de 12 000 años de antigüedad, incluye algunos símbolos que pueden ser versiones estilizadas de los genitales femeninos. Sin embargo, no hay indicios de que se hicieran para la estimulación erótica, por lo que es mucho más probable que se trate de objetos usados en rituales religiosos. Arqueólogos alemanes informaron en abril de 2005 que habían hallado lo que creían que era una escena de 7200 años de antigüedad representando una figura masculina inclinada sobre otra femenina en una forma sugestiva del acto sexual. La figura masculina fue bautizada «Adonis de Zschernitz». Sin embargo, no es seguro que el propósito de estos artefactos fuera la excitación sexual individual. Más bien, las imágenes pueden haber tenido una importancia espiritual y estado probablemente relacionadas con rituales de fertilidad.

Los antiguos griegos solían pintar escenas sexuales en su cerámica, siendo muchas de ellas famosas por suponer algunas de las representaciones más antiguas de relaciones homosexuales y pederastia. El arte griego retrata a menudo actividades sexuales, pero es imposible distinguir cuáles eran ilegales o inmorales para ellos, debido a que los antiguos griegos no contaban con el concepto de pornografía. Su arte simplemente refleja escenas de la vida diaria, algunas más sexuales que otras. Pueden verse falos esculpidos en lugares de culto tales como el templo de Dioniso en Delos, mientras un objeto doméstico cotidiano y protector era la herma, una estatua consistente en una cabeza sobre un pedestal cuadrado con un falo prominente delante. El ideal masculino griego tenía un pene pequeño, estética que más tarde adoptaron los romanos. Los griegos también crearon el primer ejemplo famoso de lesbianismo en Occidente, con el Himno a Afrodita de Safo y otras obras homoeróticas.

Se han hallado numerosas pinturas y esculturas sexualmente explícitas en los edificios romanos en ruinas de Pompeya y Herculano, si bien el propósito original de estas representaciones puede cambiar. Por una parte, en la «Villa de los Misterios» hay una escena de flagelación ritual que está claramente relacionada con un culto religioso, por lo que puede considerarse que esta imagen tiene una importancia más religiosa que ritual. Por otra, las pinturas explícitas en un burdel publicitan servicios sexuales en murales sobre cada puerta. En Pompeya se hallan falos y testículos grabados en las aceras para ayudar a los visitantes a orientarse en dirección al distrito de prostitución y entretenimiento, además de como decoración general. Los romanos consideraban las representaciones sexuales de buen gusto, y de hecho las pinturas reflejan las buenas costumbres y prácticas sexuales de su cultura, como en el caso de la copa Warren. Los actos sexuales que se consideraban tabú (como los que profanaban la pureza de la boca) se representaban en las termas buscando un efecto cómico. Los falos grandes se usaban a menudo cerca de las puertas de entrada, dado que eran un encantamiento de buena suerte, siendo común grabarlos en las casas. Uno de los primeros objetos excavados cuando se descubrió el complejo de Pompeya fue una estatua de mármol mostrando al dios Pan manteniendo relaciones sexuales con una cabra, una representación detallada de zoofilia considerada tan obscena que aún hoy en día sigue sin estar expuesta al público, conservándose en el Gabinete Secreto del Museo Arqueológico de Nápoles.

thumb|Shunga (Japón).

La cultura mochica de Perú fue otro pueblo antiguo que esculpió escenas de sexo explícito en su cerámica. Sin embargo, su finalidad era muy diferente a la de otras culturas primitivas. Los mochicas creían que el mundo de los muertos era el opuesto exacto del de los vivos. Por tanto, para las ofrendas funerarias, fabricaban vasijas mostrando actos sexuales, como masturbaciones, felaciones y sexo anal, que no resultaban en embarazos. Se esperaba que en el mundo de los muertos tendrían en significado opuesto y resultarían en fertilidad.izquierda|miniaturadeimagen|300x300px|Fresco de pared con escena erótica en Lupanar, Pompeya.Ha habido una larga tradición de pintura erótica en Oriente. Japón, China, la India, Persia y otros países produjeron copiosas cantidades de arte celebrando la facultad humana del amor. Las obras representan el amor entre hombres y mujeres así como entre personas del mismo sexo. En Japón, el arte erótico conoció sus mayores logros en el medio de la impresión de bloques de madera. El estilo conocido como y algunos de sus primeros practicantes (como Harunobu o Utamaro) produjeron un gran número de obras. Los rollos de pergamino pintados a mano también fueron muy populares. El shunga apareció en el y siguió creciendo en popularidad a pesar de los intentos ocasionales por eliminarlo, el primero de los cuales fue una prohibición sobre los libros conocidos como dictada por el shogunato Tokugawa en Kyōhō 7 (1722). El shunga solo dejó de producirse cuando en el se inventó la fotografía.

La tradición erótica china también fue extensiva, con ejemplos de arte erótico fechados tan pronto como en la dinastía Yuan (1271-1368). El arte erótico chino alcanzó su cumbre durante la última parte de la dinastía Ming.

Tanto en China como en Japón, el erotismo jugó un papel importante en el desarrollo de la novela. La Historia de Genji, obra de una noble japonesa del siglo XI llamada a menudo «la primera novela del mundo», relata las muchas aventuras amorosas de su héroe en un lenguaje discreto pero carnal. Del chino, la aún más explícita Ciruelas en una vasija de oro ha sido considerada una de las grandes novelas clásicas de la literatura china. La Historia de Genji ha sido celebrada en Japón desde que fue escrita, pero las Ciruelas en una vasija de oro fue prohibida como pornografía durante gran parte de su historia, y reemplazada en la lista de novelas clásicas.

Las escenas eróticas en las miniaturas de manuscritos medievales también fueron comunes, aunque destinados solo a aquellos que podían costearse los extremadamente caros libros escritos a mano. La mayoría de estos dibujos aparecen en los márgenes de libros de horas. Muchos investigadores medievales creen que estas pinturas satisfacían las demandas medievales de imágenes eróticas y religión en un solo libro, pero la representación de sacerdotes y otras autoridades dedicados a actos sexuales sugiere también orígenes políticos.