El parque del Retiro o parque del Buen Retiro, popularmente conocido como el Retiro, es un jardín histórico y parque público situado en Madrid (España). Considerado como una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, posee figuras arquitectónicas y paisajísticas desde el siglo al , entre los que destacan el Monumento a Alfonso XII, el Palacio de Cristal, el Estanque Grande, el Parterre, la puerta de Felipe IV, el Real Observatorio Astronómico y la fuente de la Alcachofa; e incluso anteriores, como la ermita de San Pelayo y San Isidoro, de origen románico.

Fue construido en la primera mitad del dentro del proyecto paisajístico desarrollado para el Palacio del Buen Retiro, una antigua posesión real creada por el conde-duque de Olivares (1587-1645)Mercedes Simal López, El Palacio del Buen Retiro (1633-1648), Libros de la Corte.es, número 5, Madrid, 2012, páginas 124-132 para disfrute de FelipeIV (1605-1665),Pedro Montoliu, Madrid, villa y corte. Historia de una ciudad, Ed. Sílex, Madrid, 1996 de quien era su valido. Su uso como parque urbano se remonta a 1767, año en el que CarlosIII (1716-1788) permitió la entrada del público a efectos recreativosCarmen del Moral Ruiz, El Retiro de Madrid en sus planos: de jardín real a parque público, Revista digital frontera-d, 2013 y, ya definitivamente, a partir de 1868, cuando quedó bajo la titularidad del Ayuntamiento de Madrid.

Debido a los destrozos provocados por la guerra de la Independencia (1808-1814), su aspecto actual es resultado de las intervenciones realizadas en los siglos y , si bien perviven trazados y elementos originales de los siglos y .

Con una superficie de 118 hectáreas (1 180 000 m²) y un perímetro de 4,5 km, pertenece administrativamente al distrito de Retiro, bautizado así por el parque. Se encuentra delimitado al norte por las calles de Alcalá y O'Donnell, al sur por la del poeta Esteban Villegas, al oeste por la de AlfonsoXII y al este por la avenida de Menéndez Pelayo.

Está protegido como bien de interés cultural (BIC), figura legal que toda declaración de jardín histórico ostenta en la normativa española y desde julio de 2021 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, junto al paseo del Prado y el barrio de los Jerónimos, formando parte del denominado Paisaje de la Luz. Dentro de sus límites habitan más de 19 000 árboles, representativos de 167 especies,Varios, Primer informe del grupo de expertos del arbolado del Parque del Buen Retiro, Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 20 de noviembre de 2004 entre ellos seis ejemplares incluidos dentro de la lista de árboles singulares de la Comunidad de Madrid.Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Catálogo Regional de especies amenazadas de Fauna y Flora Silvestres y de Árboles Singulares, Comunidad de Madrid, Madrid, 2015

Toponimia miniatura|izquierda|Logotipo del parque del Retiro. Los topónimos de Retiro y Buen Retiro hacen referencia a la funcionalidad del desaparecido Cuarto Real, un aposento anexo al monasterio de los Jerónimos de Madrid, donde se retiraban los reyes para la meditación espiritual y el esparcimiento. Estas dependencias fueron ampliadas en 1561 por orden de FelipeII (1527-1598)Inocencio Cadiñanos Bardeci, Claustros del Monasterio de San Jerónimo el Real, Archivo Español de Arte, LXXX, 319, julio-septiembre de 2007, páginas 247-259 y sobre ellas terminaría construyéndose, durante el reinado de Felipe IV (1605-1665), el Real Sitio del Buen Retiro, un conjunto de palacios, bosques y jardines, que darían lugar al parque actual.

Tales topónimos comenzaron a usarse a partir de una cédula real,Eugenio Llaguno y Amírola (con notas y adiciones de Juan Agustín Ceán Bermúdez), Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, Imprenta Real, Madrid, 1829 con la que Felipe IV quiso poner fin al sobrenombre de El Gallinero que se le estaba dando, de manera despectiva, a la nueva residencia. Este término podría aludir bien al uso agropecuario que tuvieron las tierras que se anexionaron para el complejo, bien a la pajarera de aves exóticas existente en los jardines, levantada al mismo tiempo que el palacio.Cristóbal Marín Tovar, Impresiones e imprecisiones de la condesa D'Aulnoy sobre Madrid, Anales de historia del arte, número 7, Madrid, 1997, página 222

miniatura| left| La Puerta de España todavía conserva un letrero con el antiguo nombre de Parque de Madrid. Al parque también se le conoce como Jardines del Retiro o Jardines del Buen Retiro, aunque este último nombre, en sentido estricto, debe aplicarse a la zona ajardinada de carácter público creada en Madrid a finales del , donde hoy se sitúa el Palacio de Cibeles, sobre terrenos que pertenecieron al Real SitioCarmen Ariza Muñoz, Los jardines de Madrid en el , El Avapiés, Madrid, 1988 (véase Jardines del Buen Retiro de Madrid).

Otra de las denominaciones históricas es Parque de Madrid, como todavía puede leerse en algunas de las puertas de entrada al recinto. Empezó a utilizarse cuando el Buen Retiro fue municipalizado en el último tercio del María del Carmen Simón Palmer, El Retiro: parque de Madrid, Editorial La Librería, Madrid, 1991 y hoy día está completamente en desuso.

Marco legislativo miniatura|Ortofotografía del parque en 2014 (PNOA, cedida por el Instituto Geográfico Nacional ©).

El parque del Retiro está protegido desde 1935, año en el que el ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de la Segunda República procedió a su declaración como jardín artístico, mediante Orden de 8 de febrero. Esta protección queda ratificada por la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, que establece que todos los jardines históricos son Bienes de Interés Cultural (BIC), y por la Ley 3/2013, de 18 de junio, del Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.Comunidad de Madrid,Ley 3/2013, de 18 de Junio, del Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, Madrid, 2014

Además de su condición de BIC, el Retiro se encuentra dentro de la zona arqueológica del Recinto Histórico de Madrid (Decreto 61/1993, de 20 de mayo, de la Comunidad de Madrid), que garantiza el control arqueológico y paleontólogico ante posibles obras y excavaciones.Comunidad de Madrid: Vicepresidencia, Consejería de Cultura y Deporte y Portavocía del Gobierno, Dirección General de Patrimonio Histórico, Bienes inmuebles de Interés Cultural en la Comunidad de Madrid: Villa de Madrid

Por su parte, la normativa del Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento de Madrid, de 1997, lo cataloga como parque histórico, junto con la Casa de Campo, el Parque del Oeste, la Quinta de la Fuente del Berro, el Parque de El Capricho, la Quinta de los Molinos, la Quinta de Vista Alegre, el Campo del Moro y el Real Jardín Botánico.Santiago Soria Carreras, Jardines históricos de Madrid, Revista Foresta, número 52, Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, 2011

El 27 de enero de 2015 el Sitio del Retiro y el Prado en Madrid fue inscrito en la Lista Indicativa de España del Patrimonio de la Humanidad, en la categoría de Bien Cultural, con el número de referencia 5977.UNESCO, Site of the Retiro and the Prado in Madrid (en inglés o francés), 27 de enero de 2015

Historia

miniatura|Detalle del Buen Retiro en el plano de Madrid (1656), de Pedro Teixeira. Museo de Historia de Madrid. miniatura|Vista del palacio y jardines del Buen Retiro (1636-1637), de Jusepe Leonardo. Palacio Real de Madrid. miniatura|El palacio y jardines del Buen Retiro. Madrid (), de Jacques Chereau. Museo de Historia de Madrid. Puede verse el Jardín de la Reina, presidido por la estatua ecuestre de FelipeIV. miniatura|El Estanque Pequeño del Retiro. Madrid (1701), de Pieter van den Berge. Museo de Historia de Madrid. Se identifica al Estanque Ochavado como Estanque Pequeño, en contraposición al Estanque Grande.

Los jardines tienen su origen en 1629, cuando Gaspar de Guzmán y Pimentel (1587-1645), conde-duque de Olivares y valido de Felipe IV (1605-1665), animó al monarca a ampliar el Cuarto Real existente junto al monasterio de los Jerónimos y levantar alrededor del mismo una residencia palaciega.Mercedes Simal López, El Buen Retiro, Enciclopedia online del Museo del Prado, Madrid, consultado el 17 de octubre de 2016 Con tal fin le hizo obsequio de unas tierras próximas, en su mayor parte cedidas por Alonso Estacio Gutiérrez de los Ríos y Ángulo, primer conde de Fernán Núñez, que, una vez completado el proceso de anexiones, ocuparon una superficie de unas 145 hectáreas.

El nuevo palacio, llamado del Buen Retiro por expresa voluntad del soberano, se empezó a edificar en 1630 y se terminó en 1640. A diferencia del Real Alcázar, sede oficial de los órganos de gobierno, fue concebido como una residencia «para alivio y recreación» del rey y sus sucesores, como así se hizo constar en una cédula expedida por el propio monarca. A pesar de que su ubicación en lo que entonces eran las afueras de Madrid le confería un cierto carácter suburbano, en línea con otros Reales Sitios periféricos, como la Casa de Campo y El Pardo, el Buen Retiro llegó a convertirse en uno de los principales centros de poder del y buena parte del .Jonathan Brown y John H. Elliot, Un palacio para el rey. El Buen Retiro y la Corte de Felipe IV, Editorial Taurus, Madrid, 2003

Bajo la dirección de los arquitectos Giovanni Battista Crescenzi (1577-1635) y, muy especialmente, Alonso Carbonel (1583-1660), quien asumió el proyecto en solitario tras la muerte de aquel, las obras se fueron desarrollando sobre la marcha, sin un plan unitario, debido a la celeridad que el conde-duque de Olivares imprimió a los trabajos, en su afán por complacer a Felipe IV.Inmaculada Rodríguez Moya y Víctor Mínguez, Olivares y la escenificación del poder a través de la arquitectura. Un lienzo de Juan de la Corte en Pollock House, Universitat Jaume I, Castellón de la Plana, 2013 Todo ello dio como resultado una yuxtaposición de elementos arquitectónicos, que se iban adosando conforme iban surgiendo nuevas demandas, sin una verdadera articulación compositiva.Antonio Bonet Correa, El palacio y los jardines del Buen Retiro, artículo de Militaria: revista de cultura militar, número 9, Madrid, 1997, páginas 19 a 28

El palacio seguía las pautas del estilo desornamentado, característico de la arquitectura de los Austrias. De sobria fábrica de ladrillo, con molduras de granito en los vanos y cubiertas de pizarra, se distribuía alrededor de varios patios, que no solo emulaban el planteamiento urbanístico de las plazas mayores de las ciudades, sino también su función lúdica, como escenario de actos festivos.

Toda la austeridad que el exterior transmitía dejaba paso, en el interior, a una fastuosa decoración, tal y como dejó reflejado la escritora Madame d'Aulnoy (1651-1705) en Memoires de la cour d'Espagne, relation du voyage d'Espagne (1690 o 1691): "sus habitaciones son anchurosas, magníficas y adornadas con bellas pinturas. En todas partes lucen el oro y los colores vivos de que techos y artesonados están adornados".

Acorde con la intención recreativa que prevaleció en el diseño, el edificio tenía integrado un teatro, conocido como Coliseo del Buen Retiro, que acogió representaciones de dramaturgos españoles del Siglo de Oro, como Calderón de la Barca (1600-1681) y Lope de Vega (1562-1635); además de una leonera, en la que se exhibían animales salvajes, una plaza donde se celebraban corridas de toros y espectáculos ecuestres, y un Salón de Baile, decorado con frescos de Lucas Jordán (1634-1705).

De todo este conjunto solo se conserva, aunque fuera de los límites actuales del parque, el citado Salón de Baile, que hoy día recibe el nombre de Casón del Buen Retiro, así como el Salón de Reinos, un ala del palacio que antaño albergó pinturas de Diego Velázquez (1599-1660), Francisco de Zurbarán (1598-1664) y Juan Bautista Maíno (1581-1649), entre otros.