La Confederación Germánica () fue una unión que agrupó a 39 Estados alemanes en una confederación de Estados soberanos bajo la presidencia de la Casa de Austria. Fue establecida el 8 de junio de 1815 en el Congreso de Viena y existió hasta su disolución el 23 de agosto de 1866. Sucedió a la Confederación del Rin, creada en 1806 por Napoleón I en sustitución del Sacro Imperio Romano Germánico.
Ideada para mantener la seguridad de los múltiples pequeños Estados del desaparecido Sacro Imperio Romano Germánico, la Confederación no suponía ninguna concesión al creciente nacionalismo alemán, por no ser este del agrado de Viena.
La Dieta, que no era un Parlamento de representantes elegidos por el pueblo, sino un congreso de delegados con sede en Fráncfort del Meno, fue su única entidad central, aunque en 1834 se fundó la Unión Aduanera de Alemania y, con ello, un mercado interno unitario para la mayoría de los Estados.
La Revolución de 1848 tuvo gran resonancia en Alemania. En marzo se produjeron en todos los Estados de la Confederación alzamientos populares que obligaron a los príncipes a hacer concesiones, las cuales llevaron al surgimiento de los primeros Parlamentos verdaderamente representativos.
La Confederación solo funcionaba cuando coincidían las posiciones de Austria y Prusia, cuya confrontación condujo finalmente a la guerra de las Siete Semanas. Tras el triunfo prusiano, la Confederación Germánica quedó disuelta y fue sustituida en el año 1867 por la Confederación Alemana del Norte, dominada por Prusia, que sirvió de preámbulo al Imperio alemán.
Historia Antecedentes La guerra de la Tercera Coalición tuvo lugar entre 1803 y 1806. Después de la batalla de Austerlitz, el Sacro Imperio fue disuelto el 6 de agosto de 1806 con la abdicación del emperador Francisco II. La aplastante victoria de Napoleón condicionó el Tratado de Presburgo, por el cual dieciséis Estados alemanes, incluyendo Baviera y Wurtemberg, fundaron la Confederación del Rin en julio de 1806. Después de la batalla de Auerstedt en octubre de 1806 durante la Guerra de la Cuarta Coalición, otros Estados alemanes, entre ellos Sajonia y Westfalia, entraron también en la Confederación. Solo Austria, Prusia, el Holstein danés y la Pomerania sueca permanecieron fuera de la Confederación del Rin.
Estas naciones se unirían más tarde en la Guerra de la Sexta Coalición entre 1812 y 1814.
Fundación La Confederación Germánica fue creada por una declaración del Congreso de Viena el 8 de junio de 1816 después de haber sido aludida en el artículo 6 del Tratado de París de 1814, al final de la Guerra de la Sexta Coalición.
La Confederación fue fundada formalmente por un segundo tratado, la Declaración Final de la Conferencia Ministerial para Completar y Consolidar la Organización de la Confederación Germánica. Este tratado no fue concluido y firmado por las partes hasta el 15 de mayo de 1820. Los Estados se unieron a la Confederación Germánica haciéndose partes en el segundo tratado. Los Estados designados para la inclusión en la Confederación en el tratado de 1816 fueron:
Cuando se concluyó el tratado de 1820, los siguientes Estados también fueron incluidos:
Hesse-Homburg Lübeck Fráncfort Bremen Hamburgo
En 1839, como compensación por la pérdida de la provincia de Luxemburgo en favor de Bélgica, se creó el Ducado de Limburgo, que fue miembro de la Confederación Germánica hasta su disolución en 1866.
Restauración o Período Vormärz
Tras las guerras napoleónicas, Europa vivió un periodo de su historia caracterizado por una actitud reaccionaria hacia las ideas de la Revolución francesa y el nacionalismo por parte de las monarquías reinantes. Austria, que presidía la Confederación Germánica, guio su política bajo el mando de su canciller Klemens von Metternich. Las políticas de Metternich estaban fuertemente en contra de la revolución y el liberalismo. En su opinión, el liberalismo era una forma de revolución legalizada. Metternich creía que la monarquía absoluta era el único sistema adecuado de gobierno. Una de sus medidas fue aplicar los famosos Decretos de Karlsbad.
Pese a ello, el patriotismo y la lucha por la unidad nacional se alzaron como factores fundamentales en la evolución política de la época. Los súbditos de los soberanos, en la medida que se consideraban identificados con una comunidad dotada de valores propios y diferenciadores y de una personalidad histórica colectiva, arrebataron el protagonismo a reyes y emperadores y pusieron de nuevo en peligro sus poderes. Las universidades fueron un foco fundamental del nacionalismo alemán. En ellas surgió el movimiento de la Burschenschaft. Esta asociación de estudiantes nacida en la Universidad de Jena se convirtió en la vanguardia del movimiento patriótico, animada por un nacionalismo romántico, historicista, con ribetes antisemitas y descarada profesión de fe antifrancesa. En octubre de 1817 se organizó una fiesta de conmemoración del tricentenario de la reforma protestante y el cuarto aniversario de la derrota de Napoleón en Leipzig; la celebración constituyó una exaltación del patriotismo que inquietó a los Gobiernos de Prusia y Austria.
August von Kotzebue, acusado de estar al servicio del zar de Rusia, fue asesinado en marzo de 1819 por un estudiante de la Universidad de Jena, Karl Sand. Este asesinato propició la reacción. Metternich consiguió que se declarara ilegal a la Burschenschaft y al mismo tiempo dispuso el establecimiento del control policial sobre las universidades.
miniatura|El Festival de Hambach, en una ilustración de 1832.
En el dividido espacio político del antiguo Sacro imperio, que estaba experimentando cambios económicos que exigían la conformación de un mercado unificado de dimensiones nacionales (Zollverein), se produjeron levantamientos organizados por jóvenes estudiantes, que no consiguieron ir más allá de actos reivindicativos y propagandísticos, al ser duramente reprimidos por las potencias de la zona: el reino de Prusia y el Imperio austríaco.
En mayo de 1832 se celebró el Festival de Hambach, un acontecimiento cultural en el castillo de Hambach (Palatinado) que se convirtió en un acto de reivindicación política de libertad y unificación nacional alemana (como ya lo había sido el Festival de Wartburg de 1817). En las manifestaciones que tuvieron lugar en Hambach participaron de 20 000 a 30 000 personas, entre las que había una destacada presencia de franceses y de exiliados polacos (que habían escapado de la represión rusa de su propia revolución). A imitación de las banderas tricolores francesa e italiana, se diseñó para esta ocasión la bandera tricolor alemana (negra, roja y amarilla). Se produjeron algunos disturbios y algunas detenciones. Tres de los organizadores se escaparon, y uno, que había decidido permanecer en el país, fue condenado a dos años de cárcel. El poeta Heinrich Heine calificó estos hechos como una oportunidad perdida. Al año siguiente, el ejército bávaro ocupó el lugar para evitar la conmemoración que estaba previsto celebrar.Brockhaus' Konversations-Lexikon. 14a ed., Leipzig, Berlín y Viena 1894; Vol. 8, p. 698; fuente citada en Hambach Festival
Las Revoluciones de 1848
200px|miniaturadeimagen|derecha|Parlamento de Fráncfort 200px|miniaturadeimagen|derecha|El ejército ataca las barricadas levantadas en la Konstablerwache de Fráncfort, 18 de septiembre de 1848.
Las noticias sobre la Revolución de 1848 en París llegaron rápidamente a los liberales burgueses descontentos, republicanos y obreros más radicales. El primer alzamiento revolucionario en Alemania empezó en el Estado de Baden en marzo de 1848. En unos pocos días, se produjeron levantamientos revolucionarios en otros, incluyendo a Austria, y finalmente en Prusia. El 15 de marzo de 1848, los súbditos de Federico Guillermo IV de Prusia ventilaron sus largamente reprimidas aspiraciones políticas en violentos disturbios en Berlín, mientras se erigían barricadas en las calles de París. El rey Luis Felipe I de Francia huyó a Gran Bretaña. Federico Guillermo IV cedió ante la furia popular y prometió una constitución, un Parlamento y apoyo a la unificación alemana. Pero, por lo menos, su régimen permanecía en pie.James J. Sheehan, German History, 1770–1866 (1993), pp. 656–710
El 18 de mayo, el Parlamento de Fráncfort (Asamblea de Fráncfort) abrió su primera sesión, con delegados de varios Estados alemanes. Inmediatamente estuvo dividido entre aquellos favorables a la solución kleindeutsche (pequeña Alemania) y los partidarios de la solución grossdeutsche (gran Alemania). Los primeros estaban a favor de ofrecer la corona imperial a Prusia. Los últimos preferían entregarla a los Habsburgo en Viena, lo que integraría propiamente a Austria y Bohemia (pero no a Hungría) a la nueva Alemania.
Desde mayo hasta diciembre, la Asamblea debatió elocuentemente temas académicos mientras los conservadores se movían rápidamente contra los reformistas. Como en Austria y Rusia, la afirmación de la clase media aumentó los sentimientos autoritarios y reaccionarios entre la clase alta terrateniente, cuya posición económica estaba declinando. Se tornaron en palancas políticas para preservar su gobierno. En tanto que el ejército prusiano permaneció leal y los campesinos no mostraban interés, Federico Guillermo IV recuperó su confianza. La Asamblea emitió una "Declaración sobre los Derechos del pueblo alemán", se perfiló una constitución (excluyendo a Austria que se oponía abiertamente a la Asamblea) y el liderazgo del Reich fue ofrecido a Federico Guillermo, quien rechazó "recoger una corona de la cuneta". Miles de liberales de clase media huyeron al extranjero, especialmente a los Estados Unidos.
En 1849, Federico Guillermo IV propuso su propia constitución. Este documento concentraba el poder real en manos del rey y las clases altas y llamaba a una confederación de Estados alemanes del norte (la Unión de Érfurt). Austria y Rusia, temiendo una Alemania fuerte dominada por Prusia, respondieron presionando a Sajonia y Hanóver a que se retiraran, y Prusia se vio obligada a abandonar el esquema en un tratado conocido como la "humillación de Olmütz".
Bismarck y las Guerras de Unificación Una nueva generación de estadistas respondieron a las demandas populares de unidad nacional con sus propios fines, continuando con la tradición de Prusia de autocracia y reforma desde arriba. Alemania encontró a un líder capaz de acometer la aparentemente paradójica tarea de una modernización conservadora. Bismarck fue elegido por Guillermo I de Prusia (futuro Káiser Guillermo I) para burlar a los liberales en el Landtag, quienes se resistían al militarismo autocrático de Guillermo. Bismarck dijo a la Dieta, "las grandes cuestiones del día no son decididas por discursos ni votaciones mayoritarias ..., sino con sangre y hierro"; esto es, por la guerra y el poder industrial.Martin Kitchen, A History of Modern Germany, 1800–2000 (2006) p. 105 Prusia ya tenía un gran ejército; ahora fue aumentado con el rápido crecimiento de su poder económico.
Bismarck conquistó y convenció gradualmente a la clase media, reaccionando a los sentimientos revolucionarios expresados en 1848 al proporcionar las oportunidades económicas por las que los sectores medios urbanos habían estado luchando.Otto Pflanze, Bismarck and the Development of Germany, Vol. 1: The Period of Unification, 1815–1871 (1971)
Disolución e Imperio