thumb|400px|Iglesia de los Capuchinos en Neuen Markt. La Cripta Imperial de Viena o Cripta de los Capuchinos ( o ) fue desde 1633 el principal lugar de sepultura para los Habsburgo austríacos, es decir, para los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico de la casa de Habsburgo y sus descendientes. La Cripta Imperial se encuentra en la ciudad austríaca de Viena, bajo la iglesia de los Capuchinos (iglesia de Santa María de los Ángeles), situada en la plaza del Neuen Markt, cerca del Palacio Imperial de Hofburg.
La cripta contiene 143 cuerpos de miembros de la realeza y la aristocracia más algunas urnas que contienen los corazones o las cenizas de otros cuatro. Entre ellos se cuentan 12 emperadores y 18 emperatrices. La sepultura más reciente es del 2023.
Historia La emperatriz Ana del Tirol (1585-1618), esposa del emperador Matías I, concibió la idea de un claustro monástico y una cripta que sirviesen para su enterramiento y el de su marido, en las cercanías del Palacio Imperial de Hofburg, en Viena. Con la intención de que fuese utilizada para este fin, la emperatriz hizo una donación económica en su testamento del 10 de noviembre de 1617, muriendo justo un año más tarde. Su esposo falleció cuatro meses después. thumb|180px|La emperatriz Ana del Tirol, fundadora de la Cripta de los Capuchinos, en una miniatura de Alejandro Abondio.
La primera piedra fue puesta el 8 de septiembre de 1622 en presencia del emperador Fernando II. Después de un lento progreso causado por las distracciones de la guerra de los Treinta Años, la iglesia fue consagrada el 25 de julio de 1632. En la Pascua del siguiente año, los sarcófagos con los cuerpos del emperador Matías y la emperatriz Ana fueron trasladados con gran pompa a la que ahora recibe el nombre de Bóveda del Fundador.
El emperador Leopoldo I amplió la cripta en 1657 en el área situada bajo la nave de la iglesia, y su hijo, el emperador José I, hizo una nueva ampliación hacia el oeste en 1710, comenzando la bóveda que su hermano, el emperador Carlos VI, continuó hacia el oeste en 1720 y que se extiende bajo el coro. Por primera vez intervino un destacado arquitecto, Juan Lucas de Hildebrandt, en una ampliación de la cripta.
En 1754, la emperatriz María Teresa agrandó otra vez la cripta hacia el oeste, más allá de la propia iglesia, en el jardín del monasterio con una adición abovedada que admite la luz natural. La imponente cúpula y la cripta son obra del arquitecto Juan Jadot de Ville-Issey.
Durante el reinado de Francisco I, el arquitecto Juan Aman hizo una nueva adición al norte en 1824.
El monasterio que rodea la iglesia se encontraba en mal estado tras 200 años de servicio, y durante el reinado del emperador Fernando I, en 1840, el monasterio (pero no la iglesia) fue derribado y reconstruido. Como parte de aquel proyecto, el arquitecto Juan Höhne construyó la Bóveda Fernandina y la Bóveda Toscana en el sótano de la nueva estructura.
Como parte de las celebraciones por sus 60 años en el trono, el emperador Francisco José I encargó en 1908 al arquitecto Cajo Perisic construir otra cámara de mausoleos y una capilla al este de la de Francisco I y de la Bóveda Fernandina.
Hacia 1960 era obvio que el deterioro de las tumbas se debía al ambiente caluroso y húmedo de la cripta, por lo cual se tomaron medidas para remediarlo y poder así conservar los sarcófagos para las futuras generaciones. El arquitecto Carlos Schwanzer construyó la llamada Bóveda Nueva (al norte de la de Toscana, la Fernandina y la de Francisco José) con puertas metálicas, obra del escultor Rodolfo Hoflehner. Esta obra añadió aproximadamente un 20% de espacio a la cripta, utilizado para una redistribución masiva de las tumbas en las bóvedas.
La pequeña bóveda original albergaba, junto a las tumbas de los dos fundadores, otra en la que se encontraba una docena de niños con el nombre de Bóveda de los Ángeles. Aquellas tumbas fueron trasladadas a unos nichos recién construidos en la pared delantera de la Bóveda Leopoldina.
Tumbas seleccionadas de otras varias bóvedas fueron trasladadas a la Bóveda Nueva y agrupadas por temas: obispos, antepasados directos del último emperador y familia inmediata del archiduque Carlos de Austria-Teschen, vencedor de la Batalla de Aspern-Essling. Otras treinta y siete tumbas, de algunos menores y miembros menores de la familia, fueron distribuidas en nichos creados en la pared de la Bóveda Fernandina. Así, la mitad aproximadamente de todas las tumbas fueron trasladadas de las bóvedas originales a sitios más ordenados como parte de aquella gran reorganización.
En 2003 otro proyecto hizo la cripta accesible a las personas con discapacidad, y abrió puertas antes no usadas, de modo que la ruta del visitante fuera más fácil. La cripta entera fue también dotada de aire acondicionado para prevenir el deterioro de las tumbas.
Los sarcófagos thumb|200px|Detalle del sarcófago del emperador Carlos VI. Las tumbas son por lo general variaciones de una caja mortuoria con tapa. La ornamentación suele ser muy sencilla.
Hasta los años 1700, el material más común para los sarcófagos era una aleación parecida al bronce, cubierta de laca. Las espléndidas tumbas de la época barroca y rococó son de bronce verdadero, material mucho más caro. El reformista emperador José II decretó una simplificación de las tumbas, empleándose cobre, de mayor ligereza y más barato, en la Cripta Imperial. En los años posteriores fue adoptada una mezcla de cobre y bronce, así como plata.
Solo un sarcófago, el del emperador Francisco José I, está hecho en piedra en vez de metal.
Se han usado varias técnicas de trabajo en metal: talla, fundido, grabado y martillado para decoración superficial. Las cubiertas son remachadas, mientras que los ornamentos y figuras decorativas aparecen atornilladas.
El escultor responsable de las tumbas más complicadas fue Baltasar Fernando Moll.
Para garantizar la estabilidad de las tumbas más aparatosas, éstas tienen refuerzos de hierro y madera. Esto evita hundimientos y abombamiento de las paredes laterales por el peso de la cubierta.
Dentro del sarcófago externo, los cuerpos se encuentran en ataúdes de madera envueltos en seda. El ataúd por lo general tiene dos cerraduras; una llave es custodiada por el guarda capuchino de la cripta, mientras que la otra está guardada en la Schatzkammer del Palacio Imperial de Hofburg.
Dentro del ataúd, el cuerpo se encuentra, por lo general, con los órganos extirpados como parte necesaria del proceso de embalsamamiento para su exhibición antes del entierro. En un tercio aproximadamente de los cuerpos, el corazón fue colocado en una urna de plata y enviado, por lo general, al Herzgruft en la iglesia de los Agustinos, y en algunos casos los intestinos y otros órganos fueron puestos en urnas de cobre y depositados en la Cripta de los Duques, en la Catedral de San Esteban de Viena (Stephansdom).
Conservación de las tumbas La humedad constante, las variaciones en la temperatura y la afluencia de visitantes causaron, a lo largo de los siglos, un gran deterioro a los sarcófagos, dando lugar a agujeros provocados por la corrosión y las grietas. Las capas de las superficies horizontales se habían desconchado, muchos elementos decorativos habían sido rotos o robados por visitantes, el metal había absorbido demasiada humedad y se hinchó, y las pesadas cubiertas habían hecho que algunos flancos se doblaran.
El primer esfuerzo de restauración fue emprendido en 1852, pero no fue hasta 1956 cuando nació la Gesellschaft zur Rettung der Kapuzinergruft (Asociación para salvar la Cripta de los Capuchinos) para informar al público del problema y conservar y restaurar las tumbas.
Lo primero fue crear el espacio adicional y deshumidificar la cripta. Después de terminada la Bóveda Nueva en 1960 y la transferencia de 26 tumbas a la Bóveda Toscana, se pudieron iniciar los trabajos de deshumidificación. También se creó un taller al final de la Bóveda Toscana, donde expertos artesanos podrían trabajar sobre tumbas seleccionadas, trasladadas allí temporalmente para su restauración.
En 2003 la nueva presentación de las instalaciones hizo la cripta accesible a los discapacitados. El recorrido también fue modificado para que los visitantes puedan ver las tumbas según la secuencia histórica.
Bóvedas de la Cripta Imperial Las Bóvedas de la Cripta Imperial son varias cámaras en las que se encuentran enterrados la mayor parte de los miembros de la rama vienesa de los Habsburgo, los emperadores hereditarios del Sacro Imperio y sus respectivas familias, desde 1632.
Es una serie interconectada de diez cuartos subterráneos construidos a lo largo de la historia para cubrir las necesidades de espacio.
Los 103 sarcófagos metálicos visibles y las 5 urnas con el corazón de algunos miembros se extienden desde la simpleza de los primeros enterramientos hasta el rococó exuberante.
Bóveda de los fundadores La Gründergruft es la parte más antigua de la Kaisergruft. Se encuentra bajo la Capilla del Emperador, en el lateral izquierdo de la nave de la iglesia. El espacio es bajo, simple y sin ventanas, siendo visible por las puertas barrocas de la Bóveda Leopoldina. Aquí se encuentran los dos simples sarcófagos de la pareja fundadora.
Mirando por la puerta, de izquierda a derecha:
El emperador Matías I (1557-1619), tercer hijo del emperador Maximiliano II y María de Austria (hija de Carlos V). Fue gobernante de Austria desde 1593, rey de Hungría desde 1608 y de Bohemia desde 1611, por la incapacidad mental de su hermano, asumiendo el título imperial a la muerte de este en 1612. Construyó el pabellón de caza original que dio origen al Palacio de Schönbrunn. Murió solo cuatro meses después que su esposa, la emperatriz Ana. Enterrado inicialmente en el Convento de la Reina en Viena, tras la inauguración de la cripta en 1633, fue transferido aquí. Su corazón está en la Herzgruft de la iglesia de los Agustinos. Ana del Tirol, emperatriz (1585-1618), hija de Fernando II de Austria y Ana Catalina Gonzaga de Mantua. Dejó reservado en su testamento de 1617 un espacio para ella y su marido en la cripta de la Iglesia los Capuchinos que debía ser construida en Viena. Enterrada inicialmente en el Convento de la Reina en Viena, tras la inauguración de la cripta en 1633, fue transferida aquí. Su corazón está en la Herzgruft en la iglesia de los Agustinos.
Bóveda Leopoldina La Leopoldsgruft fue construida bajo la nave de la iglesia. Comenzanda en 1657 por el emperador Leopoldo I, 37 años después del edicto de su padre, el emperador Fernando III en el que dictaba que el lugar para el enterramiento de la familia imperial estaría en esta iglesia. Teniendo en cuenta que Leopoldo contribuyó con sus tres mujeres y 16 de sus hijos, más él, a incrementar notablemente la población de la cripta, era inevitable que pronto fueran necesarias otras bóvedas.
Columbario A la izquierda de las puertas de la Bóveda de los Fundadores, en la gruesa pared este de la iglesia, se encuentran los sarcófagos de 12 niños en sendos nichos aparte construidos en los años 60. Los ataúdes se hallaban anteriormente en la Bóveda de los Fundadores o en el pasillo principal de esta bóveda, pero eran de condición pobre y ahora han sido colocados en idénticas cajas. Ninguna marca o documentación identifica qué niño se encuentra en cada ataúd, pero los que descansan en estos lugares son:
Cuatro hijos del emperador Fernando III:
Archiduque Maximiliano Tomás (1638-1639), hijo del emperador Fernando III y de su primera esposa, María Ana de Austria. Archiduque Felipe Augusto (1637-1639), hijo del emperador Fernando III y de su primera esposa, María Ana de Austria. Archiduquesa Teresa María (1652-1653), hija del emperador Fernando III y de su tercera esposa, Leonor de Mantua. Archiduque Fernando José (1657-1658), hijo del emperador Fernando III y de su tercera esposa, Leonor de Mantua. Sus entrañas están en la Cripta Ducal de la Catedral de San Esteban.