thumb|Escena de Unción del cuerpo de Cristo (1672), que muestra a María Magdalena llorando. La tristeza es una de las seis emociones básicas (no natales) del ser humano según Paul Ekman, junto con el miedo, la ira, el asco, la felicidad y la sorpresa. Es una clase de dolor emocional o estado afectivo provocado por un decaimiento espiritual y expresado a menudo mediante el llanto, el rostro abatido, la falta de apetito, la lasitud, etc. A menudo nos sentimos tristes cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas o cuando las circunstancias de la vida son más dolorosas que alegres. El sentimiento opuesto es la alegría.

Etimología y concepto La palabra española tristeza viene del latín, tristitia, aunque también era conocida con el helenismo melancolía; en el mundo antiguo era considerada una enfermedad psicosomática derivada, en la teoría de los cuatro humores de Hipócrates, del predominio de la bilis negra;Cf. Hipócrates, De aere aquis et locis, 10.103. este gran médico antiguo enumera sus síntomas: falta de apetito, abulia, insomnio, irritabilidad, agitación,Cf. Hipócrates, Epidemias, III, 16 casos, caso 2. y precisa en sus Aforismos que se vuelve patológica cuando une "todos los miedos y abatimientos, si duran mucho tiempo". Muchos de los rasgos descritos por Hipócrates se encuentran entre los síntomas definitorios de la depresión para la medicina moderna. Desde el punto de vista de la astrología, se producía por la influencia del planeta Saturno, lo que se reflejó a lo largo de la historia del Arte.Cf. Raymond Klibansky, Erwin Panofsky y Fritz Saxl, Saturno y la melancolía. Madrid: Alianza Forma, 1991.

En la Edad Media llegó a ser considerada uno de los ocho pecados o vicios capitales (λύπη, en la lista de Evagrio Póntico), tristitia o acidia en la lista de los Siete pecados capitales de Gregorio Magno, quien acogió la acidia en la pereza para reducir el número.Cf. Gregorio Magno, "Moralia in Iob". En Jacques-Paul Migne (ed.) Patrologiae Latinae cursus completus vol. LXXV, col. 509D - vol. LXXVI, col. 782AG. Tomás de Aquino la define en el "Tratado de las pasiones" que incluye en su Suma teológica como una pasión del alma de la especie del dolor, pero en su modalidad interna y no externa, y de carácter espiritual, no físico. Procede de la frustración de un deseo, la pérdida de un bien o la presencia de un mal; propone cinco remedios para aliviarla o mitigarla: el placer o delectatio, que es el descanso del alma como la tristeza es su cansancio; el segundo es el llanto, desahogo del dolor que impide su enquistamiento y lo alivia; el tercero es la compañía y el amor de los amigos; el cuarto es la "contemplación de la verdad"; el quinto es, curiosamente, "el sueño y el baño".Cf. Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I-II, qq. 35-37.

El renacimiento, época optimista, reclasificó sin embargo este sentimiento: el neoplatónico y humanista Marsilio Ficino (1433–1499) sustituyó la noción medieval de melancolía por algo nuevo: la marca del genio, en particular en el arte pictórico, como apercibió Giorgio Vasari. Alberto Durero lo ilustró en famosos grabados alegóricos. Ya en el podemos ver en Hamlet, personaje de Shakespeare, al melancólico típico. El inglés Robert Burton escribió una obra clásica sobre la tristeza, La anatomía de la melancolía (1638), desde el punto de vista médico y literario; señaló la importancia de la música y de la danza para combatirla. Sir Thomas Browne expresó también este sentimiento / enfermedad como algo que él mismo padecía en su Religio Medici / La religión de un médico (1643). Los Pensamientos nocturnos / Night-Thoughtsde Edward Young revalorizaron este sentimiento hasta el punto de hacerlo el centro capital del prerromanticismo. En el Sturm und Drang alemán, Goethe perfila el personaje de Werther, también melancólico, y el romántico poeta elegiaco irlandés John Keats, que se estaba muriendo de tuberculosis, compuso su Ode on Melancholy de acuerdo con la estética romántica de lo sublime, sustituto del equilibrado y racional ideal de belleza neoclásico por lo inalcanzable e imposible y, por tanto, melancólico. Es la Weltschmerz de los románticos.

Neurología Bioquímicamente, se asocia a un bajo nivel de serotonina. Según la American Journal of Psychiatry, se ha encontrado que la tristeza está asociada a "aumentos de la actividad bilateral en las proximidades media y posterior del lóbulo temporal, cerebelo lateral, vermis, mesencéfalo, putamen y caudado".Ahern, G.L., Davidson, R.J., Lane, R.D., Reiman, E.M., Schwartz, G.E. (1997). Neuroanatomical Correlates of Happiness, Sadness, and Disgust. The American Journal of Psychiatry, 926-933. El equipo del investigador en neurociencia cognitiva José V. Pardo usó la tomografía por emisión de positrones (PET) para estudiar la tristeza en siete hombres y mujeres normales pidiéndoles que pensaran en cosas tristes. Observaron una mayor actividad cerebral en la corteza orbitofrontal y bilateral inferior.Pardo J. V., Pardo P. J., Raichle M. E.: Neural correlates of self-induced dysphoria. Am J Psychiatry 1993; 150:713–719 En un estudio que indujo la tristeza en sujetos mostrando clips emocionales de películas, la sensación se correlacionó con aumentos significativos en la actividad cerebral regional especialmente en la corteza prefrontal, en la región llamada área 9 de Brodmann y el tálamo. También se observó un aumento significativo de la actividad en las estructuras temporales anteriores bilaterales.George MS, Ketter TA, Parekh PI, Horowitz B, Herscovitch P, Post RM: Brain activity during transient sadness and happiness in healthy women. Am J Psychiatry 1995; 152:341–351

Otras tristezas thumb|200px|Almeida Junior, Saudade. La tristeza puede ser también un síntoma del trastorno médico de la depresión o la distimia, que se caracteriza, además de por un abatimiento general de la persona, por el descenso de la autoestima y los sentimientos de pesimismo, desesperanza y desamparo, por una tristeza profunda y crónica, esto es, duradera en el tiempo. En psiquiatría se habla de tristeza patológica cuando hay una alteración de la afectividad que produce un descenso del estado de ánimo, que puede incluir también anhedonia, pesimismo, desesperanza y disminución de la motivación. La tendencia alternativa entre las emociones de alegría y de tristeza es la labilidad emocional.

Los síntomas más evidentes de la tristeza en el ser humano son el llanto, la lasitud o desgana, la astenia, marasmo o estolidez, el nerviosismo y el decaimiento moral.

La tristeza en la infancia La tristeza es una experiencia común en la infancia. Algunas familias pueden tener la idea (consciente o inconsciente) de que la tristeza no debe "permitirse" en esta época de la vida,Masman, Karen (2010). The Uses of Sadness: Why Feeling Sad Is No Reason Not to Be Happy. Allen & Unwin. p. 8. ISBN 9781741757576. pero Robin Skynner ha sugerido que esto puede causar problemas, argumentando que si se elimina la tristeza la gente puede volverse superficial y maníaca.R. Skynner / J. Cleese, Families and how to survive them (1994) p. 33 y 36 El pediatra T. Berry Brazelton sugiere que reconocer la tristeza puede hacer más fácil que las familias aborden problemas emocionales más serios.T. Berry Brazelton, To Listen to a Child (1992) p. 46 y p. 48

La tristeza es parte del proceso natural del niño que se separa de una simbiosis temprana con la madre y se vuelve más independiente. Cada vez que un niño o niña se separa un poco más, tendrá que hacer frente a una pequeña pérdida. Si la madre no puede permitir el menor sufrimiento involucrado en este proceso, el niño nunca podrá aprender a lidiar con la tristeza por sí mismo.R. Skynner/J. Cleese, Families and how to survive them (1994) p. 158–9 Brazelton sostiene que "animar" demasiado a un niño devalúa la emoción de la tristeza para ellos;Brazleton, p. 52 y Selma Fraiberg sugiere que es importante respetar el derecho del niño a experimentar una pérdida completa y profundamente.Selma H. Fraiberg, The Magic Years (New York 1987) p. 274

Margaret Mahler también vio la capacidad de sentir tristeza como un logro emocional en contraposición, por ejemplo, a protegerse a través de la inquieta hiperactividad.M. Mahler et al., The Psychological Birth of the Human Infant (London 1975) p. 92 D. W. Winnicott también vio en el llanto triste la raíz psicológica de valiosas experiencias musicales en la vida posterior.D. W. Winnicott, The Child, the Family, and the Outside World (Penguin 1973) p. 64

Factores que generan tristeza thumb|200px|La Pietá de Miguel Ángel Buonarroti. La pena y la desolación que se asocian a la tristeza son provocadas sobre todo por factores únicos o concurrentes como estos:

Sentirse falto de amistad, placer, motivación, comprensión o aprecio. La muerte o desaparición de un ser querido (duelo). El fracaso, la frustración, el síndrome de desgaste profesional o burnout, el derrotismo, la apatía. Perder el puesto de trabajo o no llegar a trabajar (desempleo). La injusticia. La culpabilidad. La soledad, el sentimiento de vacío, la incomunicación, el bovarismo, la falta de integración, el síndrome del nido vacío, la vejez. La partida, separación o divorcio de una persona estimada. El padecimiento y dolor por una enfermedad incurable. Enfermedades psíquicas endógenas o exógenas como la depresión, la distimia, la anhedonia, la depresión posparto, el trastorno por estrés postraumático, el trastorno afectivo estacional.

Tratamiento thumb|200px|Melancolía I, grabado de Alberto Durero (1514). thumb|200px|El famoso Ángel del dolor, escultura del cementerio protestante de Roma. Ya en la Edad Media Tomás de Aquino ofrecía cinco consejos para aliviar la tristeza:Vide Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I-II, q. 38. Delectación.Vide Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I-II, q. 38, a. 1. Si la tristeza es el cansancio del alma y de un apetito contrariado, la delectación es el descanso del apetito en un bien presente y accesible. Llanto.Vide Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I-II, q. 38, a. 2. Llorar ayuda a aliviar la tristeza por dos motivos: expulsar lo que nos daña por dentro nos libera y nos desata de ello. Si no lo hacemos, el dolor aumenta. En segundo lugar, el llorar mismo es una delectación, ya que es natural: es lo que le conviene a la persona triste. La compañía, la amistad.Vide Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I-II, q. 38, a.3. La compasión o simpatía de los amigos, al compartir el dolor, lo alivia; y además el amor que nos dan, nos cura, al sabernos oídos y comprendidos. La verdad.Vide Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I-II, q. 38, a. 4. La contemplación de la verdad es para Tomás de Aquino el mayor placer que puede hallarse en esta vida. Aquieta uno de nuestros deseos más profundos y corona la parte más elevada de nuestro ser: el descanso en la verdad es una de las actividades más deleitables. El sueño y el baño.Vide Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I-II, q. 38, a. 5. Son deleites físicos que calman el espíritu.