El altar de Pérgamo es un monumento religioso de la época helenística construido originalmente en la acrópolis de Pérgamo, a principios del reinado de Eumenes II (197–) Sus frisos monumentales representan en su parte exterior una Gigantomaquia o lucha entre dioses y gigantes, y en la cara interior la historia de Télefo, el legendario fundador de la ciudad. Estos frisos están considerados una de las obras maestras de la escultura griega antigua y representan la culminación del llamado barroco helenístico.
La tipología del edificio no era la de un templo, sino que se trataba de un altar externo que probablemente estaba relacionado con un cercano templo dedicado a Atenea y por tanto el altar rendía culto a esta divinidad, aunque otra posibilidad es que Zeus y Atenea fueran venerados por igual en este lugar.
El altar era un edificio rectangular en forma de U que se elevaba sobre un gran podio, al cual se accedía a través de una escalinata monumental. Tenía dos niveles: el inferior, formado por un muro continuo donde se representó el friso de la Gigantomaquia, y el superior, constituido por una doble fila de columnas de orden jónico. La escalera quedaba cerrada por dos cuerpos laterales que avanzaban hacia el frente del edificio. Al acceder al interior se atravesaba otra doble columnata jónica hasta llegar a un patio cerrado donde se hallaba el altar de los sacrificios. Las dimensiones originales del altar eran de 69 metros de longitud, 77 metros de anchura y 9.70 metros de altura. La parte que se conserva mide 36.44 metros de ancho por 34.30 metros de profundidad, y la escalera frontal tiene una anchura de 20 metros.
Descubierto en 1871 por el arquitecto alemán Carl Humann, el altar fue transportado y reconstruido en Berlín en 1886, en virtud de un acuerdo de 1879 entre Alemania y el Imperio otomano. Desde entonces, el gran friso de esculturas puede contemplarse en el museo de Pérgamo, uno de los Museos Estatales (Staatliche Museen) de la Isla de los Museos de la ciudad. Desde hace algunas décadas el Estado turco reclama su restitución sin éxito.El sitio web del ministerio de Cultura y Turismo turco menciona que «el altar de Zeus fue tomado de contrabando por Alemania en 1897» .
El 30 de septiembre de 2014 se cerraron casi todas sus salas para reformarlas. Si bien el plan original era reabrir el altar helenístico en 2019 y continuar con la reforma por partes, manteniendo las visitas por zonas, en 2013 se anunció que el Museo de Pérgamo permanecería completamente cerrado hasta 2037 debido a una profunda restauración, ya que la estructura edilicia estaba en mal estado por haber sido construida sobre terreno inestable, por los bombardeos sufridos durante la Segunda Guerra Mundial y por las malas tareas de mantenimiento.
Historia Pérgamo
upright=1.5|miniatura|Maqueta de la acrópolis de Pérgamo del que incluye los añadidos romanos. El altar se sitúa en una terraza cercana al centro, con su escalinata mirando a la izquierda (oeste). Museo de Pérgamo, Berlín. Pérgamo fue la capital de los atálidas y una de las ciudades más importantes de los reinos helenísticos que se desarrollaron tras la muerte de Alejandro Magno. Los reyes que le sucedieron ordenaron construir notables monumentos como símbolo de su poder, inspirados por las grandes ciudades de la época clásica.
Sin embargo, al contrario que en las urbes griegas, Pérgamo se situaba en el centro de un gran reino y por lo tanto no era solo una unidad en sí misma, sino el lugar donde se concentraba el poder económico y político de toda una región, lo cual explica su urbanismo, menos funcional pero más monumental. Esta carrera hacia una arquitectura grandiosa se inscribe en un contexto de rivalidad política e intelectual entre las grandes ciudades helenísticas, principalmente con la capital de los Ptolomeos, Alejandría. Así, el altar pudo haberse considerado como el reflejo de la imponente cultura filológica y mitológica mantenida por los sacerdotes y letrados de la corte de los atálidas.
Construida sobre una altitud de 335 metros, la ciudad es la superposición de tres villas, unidas entre sí por medio de escaleras con belvederes y terrazas elevadas sobre pórticos de dos plantas. En la ciudad alta se emplazaban los edificios administrativos y cívicos: el ágora, el palacio, el arsenal, la biblioteca, el teatro, los templos de Dioniso y de Atenea Polias y el gran altar. En la zona media se localizaban un magnífico gimnasio, los templos de Deméter y de Hera Basileia y el pritaneo. La villa baja constituía el núcleo comercial.
La ciudad, además de ser un logro arquitectónico, se situaba en el centro de una rica región dedicada al trigo, a la vid y a la ganadería. La industria estaba diversificada, siendo sus productos principales los perfumes, los paños finos y los pergaminos. Su biblioteca rivalizaba con la de Alejandría, con unos 200 000 volúmenes, y el palacio real albergaba una gran colección de escultura. Además, era célebre por su escuela de oratoria y sus talleres escultóricos, y sus artistas dionisíacos hacían de la urbe el principal centro de arte dramático.La fuente de esta sección es:
Fecha de construcción del altar miniatura|upright=0.60|Cabeza esculpida a tamaño mayor que el real de Atalo I, inicios del reinado de Eumenes II. La datación del altar es motivo de controversia. Se sabe que fue construido durante el . puesto que uno de los fragmentos de una dedicatoria tiene la inscripción ΒΑΣΙΛΙΣΣ (Α), es decir, «reina». La palabra se refiere casi con seguridad a Apolónide, esposa de Atalo I y madre de Eumenes II y de Atalo II. Puesto que no se conoce ningún epitafio común a Atalo I y a Apolónide, se supone que fue nombrada reina madre. De hecho, Eumenes II y Atalo II son denominados habituralmente los «hijos del rey Atalo y de la reina Apolónide». El gran altar podría entonces datarse en una fecha posterior a 197 a. C., año de la muerte de Atalo I. A partir de varias piezas de cerámica encontradas en la cimentación, los expertos han estimado que la construcción se habría realizado hacia 168 o 166 a. C., fecha del fin de la guerra contra los gálatas. Sin embargo, se admite por lo general que la decisión de iniciar el proyecto se sitúa al principio del reinado de Eumenes II, tras la paz de Apamea de 188 a. C., periodo en el cual el reino de Pérgamo estaba en su máximo apogeo. Se ignora cuanto tiempo duraron los trabajos de construcción. Es probable que la Gigantomaquia fuese realizada en primer lugar, si se tiene en cuenta el perfecto acabado del trabajo. En lo que respecta al friso de Télefo, su inconclusión se explicaría sin duda por el final de la dinastía atálida, en 133 a. C.
Ya en la época de Atalo I se comenzó la remodelación de la acrópolis de Pérgamo. Con el paso del tiempo, a las edificaciones originales se añadieron un templo de Dioniso, un teatro dedicado en su nombre, un heroon, un ágora superior para la ciudad y el gran altar conocido actualmente como el altar de Pérgamo. También se construyeron varios palacios y una biblioteca en el santuario de Atenea.
Época romana En el aproximadamente, el escritor romano Lucio Ampelio escribió en su obra Liber Memorialis, en el capítulo VIII (Miracula Mundi) una crónica del altar: «En Pérgamo hay un gran altar de mármol, de 40 pies (12 metros) de altura, con esculturas colosales. También muestra una Gigantomaquia».8,14 (ed. E. Woelfflin 1873): Pergamo ara marmorea magna, alta pedes quadraginta cum maximis sculpturis; continet autem gigantomachiam.
miniatura|izquierda|200px|Laocoonte y sus hijos, ubicado en los Museos Vaticanos. Además de un comentario de Pausanias,Pausanias 5,13,8. quien compara la práctica del sacrificio en Olimpia con el de Pérgamo, esta es la única referencia escrita al altar en toda la antigüedad. Este hecho es sorprendente ya que los escritores clásicos escribían mucho sobre obras de arte y Ampelio, después de todo, consideraba el altar como una de las maravillas del mundo. La ausencia de fuentes escritas en la antigüedad sobre el altar ha dado lugar a numerosas interpretaciones. Una posibilidad es que los romanos no considerasen este altar helenístico de gran importancia, ya que no databa de la época clásica de Grecia, en especial del arte ático. Únicamente esta época y la posterior evocación de sus valores asociados se consideraban significativos y dignos de ser mencionados. Esta hipótesis fue defendida en especial por los investigadores alemanes en los inicios del , particularmente después de que se dieran a conocer los trabajos de Johann Joachim Winckelmann.Staatliche Museen zu Berlin. Preußischer Kulturbesitz. Antikensammlung (ed.): Die Antikensammlung im Pergamonmuseum und in Charlottenburg. Auch Antikensammlung Berlin, von Zabern, Mainz 1992, , p. 23. Las únicas representaciones gráficas del altar aparecen en monedas del Imperio Romano, las cuales muestran el altar con una forma estilizada.
miniatura|Alcioneo, Atenea, Gea y Nike, friso de la Gigantomaquia, altar de Pérgamo. A lo largo del , la percepción e interpretación de las antigüedades de otros periodos además del «clásico» han sido de nuevo estudiados. Desde ese momento, resulta incuestionable que el gran altar de Pérgamo es una de las obras más significativas, si no el culmen, del arte helenístico. Actualmente, una opinión desinformada y de bajo nivel sobre el altar resultaría insólita. El Laocoonte y sus hijos, ubicado en los Museos Vaticanos, es una de las pocas esculturas que se consideran hoy en día como grandes ejemplos del arte de la antigüedad. Declarada ya en época romana como «una obra maestra que sobrepasa a todas las demás pinturas y esculturas»,Plinio el Viejo, Naturalis Historia 36, 37: opus omnibus et picturae et statuariae artis praeferendum. podría haberse basado en un original proveniente también de un trabajo de Pérgamo. El grupo escultórico vaticano fue creado aproximadamente en la misma época que el altar.Bernard Andreae: Laokoon oder die Gründung Roms, von Zabern, Mainz 1988 (Kulturgeschichte der Antiken Welt, vol. 39. Es significativo que el oponente de la diosa Atenea al lado de los gigantes, Alcioneo, tenga un gran parecido al Laocoonte en su pose y su apariencia.Se cuenta que cuando el fragmento del friso fue encontrado, se pudo escuchar la siguiente exclamación: «¡Ahora ya tenemos nosotros también un Laocoonte!» (citado en )
De la Edad Antigua hasta el miniatura|Emplazamiento del altar en la ciudad moderna de Bergama. El altar perdió su función a finales de la antigüedad tardía, cuando el cristianismo reemplazó y suprimió las religiones politeístas. En el la acrópolis de Pérgamo fue fortificada como defensa frente a los árabes. Durante el proceso, el altar de Pérgamo entre otros edificios fue parcialmente destruido para ser reutilizado como material de construcción. Sin embargo, la ciudad fue derrotada en 716 por los árabes, que la ocuparon temporalmente antes de abandonarla por considerarla poco importante. Se refundó en el , y en el cayó en manos de los turcos.Para más información sobre Pérgamo en época Bizantina véase: