Ponga es un concejo o municipio español de la comunidad autónoma del Principado de Asturias localizado en el sureste de la región, en el límite con la provincia de León. Limita al norte con el concejo de Parres; al noroeste, con el de Piloña; al este, con el Amieva; y al oeste, con el de Caso; y, al sur, con los municipios leoneses de Burón y Maraña y al sureste con el de Oseja de Sajambre.
Tiene una extensión de y está muy poco poblado —628 habitantes en 2020—, siendo sus principales núcleos de población su capital, San Juan de Beleño, y Sobrefoz. La carretera nacional N-625 y las regionales AS-261 y AS-339, son los principales accesos rodados al concejo.
Mediante ley 4/2003 del Principado de Asturias, se estableció el parque natural de Ponga, el cuarto de la región, que comprende casi la totalidad del concejo ().
Geografía miniatura|Vista desde el pico Pierzu El concejo de Ponga se caracteriza por un relieve muy abrupto, en pleno macizo cantábrico, en el que se combina la alta y media montaña, de grandes pendientes, y los valles fluviales. El terreno pertenece casi en su totalidad al primario, predominando en la parte suroriental la caliza carbonífera y en el resto del concejo la alternancia de pizarrilla con fajas de cuarcita dura y áspera además de la caliza. La gran variedad estratigráfica muestra una superficie primitiva que ha sido fracturada por las fuerzas plutónicas originando altas montañas y cordales mostrando unos espectaculares paisajes naturales.
Desde el punto de vista fisiográfico, se pueden considerar tres unidades:
La cordillera Cantábrica, en la zona meridional y límite con la comunidad de Castilla y León, que discurre en dirección general este-oeste. Es un tramo de poco más de 24 km en el que se encuentra el punto más alto entre los picos de Europa y el macizo de las Ubiñas, la Peña Ten (). La secuencia de picos, de oeste a este es: Felispardi (), Cotalbo (), Llobil Bajo (), Llobil Cimero (), puerto Ventaniella (), La Colladina (, Pileñes (, única enteramente en Asturias), peña Ten (), puerto de la Fonfria (), peña Mora (), porru Purcia o La Collada () y peña Farres ().
En ese límite meridional no hay ahora ningún paso rodado con la meseta castellana, solo las trazas de los antiguos pasos carreteros, históricas vías probablemente medievales (pese a la frecuente atribución romana, sin pruebas arqueológicas concluyentes), conocidas como la senda de la Sal ya que unían el puerto de Ribadesella —salazones— a cambio de cereales castellanos. Son la vía del puerto de Ventaniella ()El tramo de calzada romana era la sección a La Uña-Lario, con dos ramales. Uno se iniciaba en la localidad leonesa de La Uña y pasaba por el puerto de Ventaniella, la majada de Ventaniela y seguia el valle del Ponga hasta Sobrefoz, donde remontaba hasta San Juan de Beleño y de ahí en dirección a Viego hasta el collado Llomena. Seguía remontando un poco por Excueñu y comenzaba a bajar por la vega y lagunas de Aranga, por la foz de Salgaréu, el Sedo, Tazones Peribañes, La Calzadina y la collada Piedrafita, para desde ahí, descender rápidamente hacia la vega de Sebarga o Sellaño, alcanzando de nuevo el curso del Ponga. y la de la vega de Arcenorio.Este ramal, que salía de Lario, a algo más de cinco de kilómetros de La Uña, comenzaba siguiendo el valle del Hornedo para seguir por los valles de La Alguera y Carcedo y después remontando los puertos de Fonfría (), bajando al otro lado a la campera de Arcenorio o La Hondonada. Arcenorio era un cruce de caminos: de ahí, hacía el este, podía enlazarse, cruzando el el collado Campa () y atravesando los puertos de Llaete, hacia Pio y Oseja de Sajambre y seguir, bien por la senda del Arcediano hacia Covadonga y Cangas de Onís, o subir el Pontón para llegar a Riaño, o a los puertos y valles de Valdeón; o hacia el oeste, cruzando el collado de las Arriondas ), para enlazar con el camino de Ventaniella. Al sur el camino seguía hacia Asturias, pasando por el puerto de Arcenorio y descendiendo por la collada Cuaranga () — junto a unos bunker restos de la guerra civil— entrando en el circo de Peloño, y a través del hayedo de Peloño, accedia a Les Bedules y luego al collado Llomena, donde se reunía con la anterior.
Los cordales transversales, orientados en dirección sur-norte, que marcan las divisorias entre los distintos valles. Son dos los vertebradores: El cordal de Ponga (y Valloseru), de naturaleza caliza, que separa los valles del Nalón (concejo de Caso, al oeste) y el de Ponga, con una línea de cumbres que pasa por los picos El Abedular (), Alto El Pasu (), Maciéndome (), Tiatordos (el Sobanciu para los vecinos de Beleño) (), Campigüeños (), peña Taranes (), La Llambría o Alto los Foyos () y Los Tornos (). Este cordal no tiene ningún paso más que senderiles, los collados de Alto Paso (), Valloseru (), Pandellanza (), Los Fitos () y Pandemules (). Los puntos más bajos, apenas transitables, son las hoces de Saolla (río Semeldón) y Llagu (arroyo Reigán). El cordal casi entero se puede divisar desde el valle de Beleño, mostrando unas impresionantes vistas con los imponentes paredones del Maciédome y el Tiatordos, muchos meses nevados.
El cordal del Colláu Zorru, que divide el valle del Ponga del valle del Sella; empieza en la peña Ten (), sigue con los picos Pileñes (), Colláu Zorru () y Lluengo (), continua por el collado de Les Bedules (), la collada Llomena () —por donde discurre la PO-2, desde San Juan de Beleño a Puente Vidosa, pasando por Viego—, el pico Pierzu () y el Carriá (). Entre este cordal y el Sella hay un amplio anfiteatro donde está el bosque de Peloño, cerrado por una pequeña sierra donde están el Sen de los Mulos () y peña Subes (), y en la parte más meridional peña Mora (). peña Salón ()
Las depresiones pizarrosas son unidades orográficas de relieve mucho más suave, cortadas por los ríos y que son el soporte de los asentamientos de población. Destacan en estas depresiones los fuertes desfiladeros formados por los cortes verticales y estrechos de las rocas. Entre esos desfiladeros sobresale el desfiladero de los Beyos, de más de 10 km de longitud y con paredones de hasta 1000 metros de desnivel. En las laderas de este desfiladero se establecieron pequeños pueblos colgados en lo alto —Víboli, Casielles, San Ignacio, Biamón, Carviella, Tolivia (abandonado)— y también en el Ponga —Carangues, Ambingue— en los que sus habitantes han vivido en condiciones muy difíciles. Otros desfiladeros importantes son los del río Ponga en Sobrefoz y el de los Corredores en Sellaño, el del río Santagustia hacia Viegu y el de la foz de Escalada en el río Taranes.
Hidrografía Los ríos más importantes del concejo son el Sella y el Ponga.
El río Sella, que llega desde León —por la única parte de la cordillera en que el límite provincial no coincide con la divisoria de aguas— discurre por la zona oriental del concejo para luego seguir por el concejo de Amieva. Gran parte del curso del Sella en Ponga es límite provincial, con Oseja de Sajambre (León), hasta recibir por la derecha, la pequeña riega de Provia; empieza un corto tramo de algo más de 5,5 km en el que el Sella discurre íntegramente por Ponga y que hay territorio pongueto al otro lado del Sella. Los pequeños afluentes del Sella en este tramo alto son todos arroyos cortos, empinados y con pequeño caudal, que le abordan por la margen izquierda. El primero de ellos, el río Ruaguín, llega al Sella al inicio del desfiladero de los Beyos tallando las hoces del Mojizo, un agreste e impenetrable desfiladero que pasa ladera abajo de la aldea ahora abandonada de Tolivia y que recoge tres pequeños ríos —la Canalita, el Roabín y la Sera— que drenan el área ahora casi totalmente cerrada del bosque de Peloño, en que han desaparecido todos los caminos y veredas, Aguas abajo por el Sella, desaguan el río Víboli (en cuyo valle están colgados los pueblecillos de Casielles y Viboli y que talla la foz de los Andamios), las riegas de Coviella y Biamón, el río Santagustia (que llega desde Viego y que entre Viego y Vidosa talla la foz de Santa Bustia) que aborda al Sella en el puente de Vidosa, y que pasado el cual, a unos 700 m, es el lugar en que el Sella abandona Ponga y se adentra en el concejo de Amierva.
El otro río importante es el río Ponga.
Clima De acuerdo con la clasificación climática de Köppen, el clima de la capital, San Juan de Beleño, es un clima oceánico Cfb, si bien en las extensas zonas montañosas del municipio se dan diversos climas de montaña. La temperatura en el concejo es suave, con una media de las máximas en verano de entre 24 y 25 °C en la capital y una media de las mínimas por debajo de los 0 °C en enero y febrero.
Capital
La capital del concejo de Ponga es Beleño (San Xuan, en asturiano), que debe su nombre a la admiración que sentían hacia el sol los pueblos de origen celta que habitaban estas tierras a la cual denominaban «Belennus». Es uno de los núcleos más poblados del territorio dentro de una zona ya de por sí muy difícil para habitar. Las viviendas se incrustan de manera singular dentro del suelo municipal, dotando al concejo de unos parajes realmente bonitos.
Historia
Gracias a varios restos arqueológicos se sabe que la zona estuvo habitada en la edad de Bronce.Los restos arqueológicos de esta época encontrados son dos espadas, una hoz y una punta. Además, se han encontrado huellas primitivas en el castro de El Castiello, entre Taranes y Abiegos. Hechos que lo demuestran son las latinizaciones de términos tales como «Belennus» o el sol, en Beleño, y «Tarannus» o trueno en Taranes.
Durante la ocupación romana, Ponga pertenecía al territorio de los cántabros (tribu vadiniense), encontrándose útiles de trabajos para minas en Miesca, interpretándose que hubo avanzadillas militares para proteger los pasos por Ventaniella y Arcenorio y explotar esas riquezas naturales. De esa época son famosas dos lápidas funerarias encontradas en Sellano y en la iglesia primitiva de San Juan de Beleño, que tenían también representaciones artísticas de caballos.
La primera referencia documental que se tiene de Ponga es de 1188, la donación del coto de Cazo hecha por el rey Alfonso IX a Pedro García de Caso. Los primeros datos que hablan de la vida administrativa de la zona datan del , en el que existían jueces nobles y plebeyos, alcaldes de hermandad y cinco regidores perpetuos. Durante las luchas entre Pedro I y Enrique de Trastámara, el municipio siempre fue leal a Pedro. Enrique III otorgó al concejo dos favores reales, la libertad de pastos y de tránsito por todo el reino, así como la exención del pago de portazgos por sus ganados y mercancías.
Durante la Edad Moderna queda definida la integración religiosa y civil de Ponga en Asturias, perteneciendo al arcedianato de Villaviciosa, e integrándose en el partido de Llanes en relación con su vida política. El primer diputado registrado que representaba a Ponga data de 1594 y recayó sobre Juan Alonso del Río.
Durante el dos fueron las circunstancias que marcaron la vida de Ponga y que modificaron la actividad de los lugareños. Primero, la importante emigración que partió rumbo a América y que repercutió en el concejo en el retorno y uso de capitales. Y segundo, la inauguración de nuevas y mejores comunicaciones terrestres, siendo de gran importancia dado su difícil trayecto, la que discurría por el desfiladero de Beyos, y que proporcionó a sus habitantes una salida por el Sella hacia Cangas de Onís.
Flora y fauna Flora
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En la zona habitan el ciervo, corzo, rebeco cantábrico y el jabalí. También los lobos habitan el municipio. En los ríos es destacable la nutria y el desmán.
Demografía Ponga cuenta con una población de .
Este concejo al tener una orografía y una situación complicada no ha tenido nunca una gran población. Todo lo anterior produce que sea uno de los concejos con menos densidad de población de toda la región.