La batalla de Badr (en árabe غزوة بدر), que tuvo lugar el 13 de marzo de 624 (el 17 de ramadán del año 2 después de la Hégira en el calendario musulmán) en la región de Hiyaz en Arabia occidental (actual Arabia Saudita), fue una batalla clave en los primeros tiempos del Islam y un punto de inflexión en la lucha de Mahoma contra sus oponentes de la tribu Quraysh de La Meca.Quraysh se refiere a la tribu que controlaba La Meca. El plural y el adjetivo es "Qurayshi". Tanto éste como el término "Meca" se utilizan indistintamente entre la Hégira en 622 y la conquista musulmana de La Meca en 630. En la historia islámica, la batalla se ha transmitido como una victoria decisiva atribuible a la intervención divina o, por fuentes seculares, al genio de Mahoma. Es una de las pocas batallas mencionadas específicamente en el Corán. La mayor parte del conocimiento actual sobre la misma proviene de relatos tradicionales islámicos, tanto hadices como biografías de Mahoma, algunos escritos después de la batalla.

Antes de la batalla, los musulmanes y los mequíes habían librado ya varias escaramuzas a finales de 623 y principios de 624, a medida que las razias se hacían más frecuentes. Sin embargo, Badr fue el primer enfrentamiento a gran escala entre las dos fuerzas. Avanzando hacia una posición defensiva, los hombres de Mahoma consiguieron romper las líneas mequíes, matando a varios de los líderes qurayshíes más importantes, entre ellos Amr ibn Hisham, el principal adversario de Mahoma.

Para los primeros musulmanes, la batalla fue la primera señal de que podían derrotar a sus enemigos de La Meca. Esta, en esos momentos, era una de las ciudades más ricas y poderosas de Arabia, con un ejército tres veces mayor que el de los musulmanes. La victoria musulmana también hizo ver a otras tribus que había surgido un nuevo poder y fortaleció la posición de Mahoma como líder de la comunidad de Medina, a menudo fragmentada.

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Antecedentes

En el momento de la batalla, Arabia estaba escasamente poblada por diversos pueblos de habla árabe. Algunos eran beduinos, pastores nómadas organizados en tribus, y otros eran campesinos que vivían ya sea en los oasis del norte o en las zonas del sur (las actuales Yemen y Omán), más fértiles y pobladas. La mayoría de los árabes eran seguidores de numerosas religiones politeístas, pero había tribus que seguían el judaísmo, el cristianismo (incluido el nestorianismo) y el zoroastrismo.

Mahoma nació en La Meca alrededor de 570 dentro del clan de los Banu Hashim de la tribu de los Quraysh. En torno a los 40 años dijo haber experimentado una revelación divina mientras estaba meditando en una cueva a las afueras de La Meca y empezó a predicar a sus parientes, primero en privado y luego públicamente. Respondieron a su predicación tanto los seguidores atraídos como los contrariados. Durante este periodo, Mahoma fue protegido por su tío Abu Tálib y tras la muerte de este, acaecida en 619, la dirección de los Banu Háshim pasó a uno de los enemigos de Mahoma, Amr ibn Hisham, que le retiró su protección e intensificó la persecución de la comunidad musulmana. El odio que muchos musulmanes tienen hacia Hisham se puede observar en su apodo, Abu Yahl (padre de la ignorancia), que es como la mayoría de los musulmanes le conocen hoy en día.

En 622, en medio de diversos actos de violencia abierta contra los musulmanes por parte de los Qurayshi, Mahoma y muchos de sus seguidores emigraron a la vecina ciudad de Medina. Esta migración es llamada Hégira y marcó el comienzo del liderazgo de Mahoma, tanto político como religioso.

La batalla thumb|Mapa de la campaña de Badr. En la primavera de 624, Mahoma recibió el aviso por parte de sus fuentes de inteligencia de que una caravana, al mando de Abu Sufyán y custodiada por entre treinta y cuarenta hombres, viajaba desde Siria de vuelta a La Meca. Abu Sufyán envió un mensaje a través de Damdam, con el temor de ser atacado por los musulmanes, para advertir a La Meca y conseguir refuerzos. Debido a que la caravana transportaba gran cantidad de riquezas, los Qurayshíes respondieron a la llamada y un ejército de 900-1000 hombres fue enviado para su protección.

La marcha a Badr

Cuando Mahoma tuvo noticias del ejército de La Meca, dirigió su propio ejército y se llevó muchos de sus principales lugartenientes como Abu Bakr, Úmar, Ali, Hamza, Musab ibn Umair, Zubayr ibn al-Awam, Ammar ibn Yasir y Abu Dharr al-Ghifari. Asimismo, también llevaron setenta camellos y dos caballos, lo que significa que o bien tenían que caminar o bien montar tres o cuatro hombres por cada camello. Sin embargo, muchas de las primeras fuentes musulmanas indican que no se esperaba una lucha seria, y el futuro califa Uthmán Ibn Affán se quedó atrás para cuidar de su esposa enferma Ruqayyah, la hija del Profeta. Salmán el Persa tampoco pudo sumarse a la batalla ya que todavía no era un hombre libre.

Muchos de los nobles Qurayshíes, incluyendo Amr Ibn Hisham, Walid ibn Utba, Shaiba y Umayah Ibn Khalaf, se unieron al ejército de La Meca. Sus motivos eran varios: algunos fueron a proteger sus intereses financieros en la caravana, otros querían vengar a Ibn al-Hadrami, el guardia asesinado en Nakhlah, y unos pocos quisieron tomar parte en la que se esperaba sería una victoria fácil contra los musulmanes. Amr Ibn Hisham describe como vergüenza al menos un noble, Umayah Ibn Khalaf, al unirse a la expedición.

En ese momento, el ejército de Mahoma se fue acercando a las fuentes donde planeaba asaltar la caravana, a lo largo de la ruta comercial de Siria, donde era de esperar que la caravana se detuviera o donde el ejército mecano iría para su protección. Sin embargo, varios exploradores musulmanes fueron descubiertos por gentes de la caravanaIbn Ishaq dice que Abu Sufyán se adelantó a reconocer la zona y descubrió a los exploradores musulmanes a través de los dátiles dejados en los excrementos de sus camellos. y Abu Sufyán dio un giro precipitado hacia Yanbu.

El plan musulmán

Cuando la noticia sobre la salida del ejército mecano llegó a oídos de los musulmanes, Mahoma convocó un consejo de guerra, ya que todavía había tiempo para retroceder y porque muchos de los combatientes eran conversos recientes (llamados ansar o ayudantes para distinguirlos de los musulmanes qurayshíes) que se habían comprometido solo para defender Medina y bajo los términos de la constitución de Medina habrían podido negarse a luchar, abandonando el ejército. Sin embargo, según la tradición, se comprometieron a luchar, llegando a declarar Ubada bin Sad que "si [Mahoma] nos ordena ahogar nuestros caballos en el mar, lo haríamos". Por otro lado, los musulmanes todavía esperaban evitar una batalla campal y continuaron la marcha hacia Badr.

El 11 de marzo, los dos ejércitos estaban a un día de marcha de Badr y varios guerreros musulmanes (incluyendo, según algunas fuentes, a Ali), que se habían adelantado, capturaron dos aguadores mecanos en las fuentes de Badr. Si bien los musulmanes esperaban que vinieran con la caravana, se horrorizaron al oírles decir que estaban con la fuerza principal del ejército Qurayshi. Algunas tradiciones también dicen que, habiendo oído los nombres de todos los nobles Qurayshi que acompañaban al ejército, Mahoma exclamó que "La Meca ha lanzado contra vosotros los mejores bocados de su hígado". Al día siguiente, Mahoma ordenó una marcha forzada a Badr y llegaron antes que los mecanos.

Las fuentes de Badr se encontraban en una suave pendiente de la ladera oriental del valle Yalyal, mientras que el lado occidental estaba cerrado por el cerro Aqanqal. Cuando el ejército musulmán llegó desde el este, Mahoma eligió en un principio la primera fuente que encontró para desplegar su ejército. Hubab ibn al-Muhdir, sin embargo, le preguntó si esa elección fue una instrucción divina o la propia opinión de Mahoma; cuando éste respondió que lo segundo, sugirió a los musulmanes ocupar la fuente más cercana al ejército Qurayshi y bloquear las demás. Según Táriq Ramadán, esto demuestra que Mahoma no era un líder autocrático y permitía a sus líderes contradecirle sin considerar esto como una falta de respeto.

El plan de La Meca

Por el contrario, poco se sabe acerca de los avances del ejército qurayshi desde que salió de La Meca hasta su llegada a las afueras de Badr, pero varias cosas merecen ser destacadas: aunque muchos ejércitos árabes llevaban consigo a sus mujeres e hijos durante las campañas, tanto para motivar como para cuidar a los hombres, el ejército de La Meca no lo hizo así. Además, los Qurayshíes, aparentemente hicieron poco o ningún esfuerzo para contactar con las tribus aliadas que se habían dispersado por todo el Hiyaz. Ambos hechos sugieren que los Qurayshi carecían de tiempo para preparar adecuadamente una campaña en su afán de proteger la caravana. Además se cree que, puesto que sabían que superaban en número de tres a uno a los musulmanes, esperaban una victoria fácil.

Cuando los Qurayshi llegaron a Juhfah, justo al sur de Badr, recibieron un mensaje de Abu Sufyan diciéndoles que la caravana estaba a salvo detrás de ellos y que, por tanto, podían volver a La Meca. En este punto, según Karen Armstrong, una lucha de poder estalló en el ejército de La Meca: Abu Yahl quería continuar pero varios de los clanes presentes, incluyendo los Banu Zuhrah y Banu Adi, se fueron a casa. Armstrong sugiere que pudieron haberse preocupado por el poder que Abu Yahl obtendría al aplastar a los musulmanes. Un contingente de los Banu Háshim, reacios a luchar contra los miembros de su propio clan, también se fue con ellos. A pesar de estar pérdidas, Abu Yahl estaba determinado a luchar, jactándose "No volveremos hasta que hayamos estado en Badr". Durante este periodo, Abu Sufyán y otros hombres de la caravana se unieron al ejército principal.

El día de la batalla thumb|Esquema del desarrollo de la batalla. En la medianoche del 13 de marzo, los Qurayshíes levantaron el campamento y se dirigieron hacia el valle de Badr. El día anterior había llovido y tuvieron que esforzarse para mover sus caballos y camellos por la colina de Aqanqal. Tras descender de la misma, los mecanos establecieron otro campamento en el interior del valle, y mientras descansaban enviaron un explorador, Umair Ibn Wahb, para reconocer las líneas musulmanas. Umair informó que el ejército de Mahoma era pequeño y que no había más refuerzos musulmanes que pudieran unirse a la batalla, pero también predijo un número muy elevado de víctimas entre los Qusayshíes en caso de ataque (un hadiz se refiere a él viendo "los camellos de Medina cargados con una muerte segura"). Esto desmoralizó aún más a los Quraysh, debido a que tradicionalmente en las batallas árabes se producían pocas bajas, y comenzaron de nuevo las discusiones entre los líderes qurayshíes. Sin embargo, de acuerdo a las tradiciones árabes, Amr Ibn Hisham anuló la disidencia restante apelando al sentido del honor de los Qurayshíes y exigiendo que cumplieran su venganza de sangre.

La batalla comenzó con campeones de ambos ejércitos emergiendo para entrar en combate; tres de los Ansar salieron desde las filas musulmanas, siendo gritados por los mecanos, que estaban nerviosos por iniciar cualquier enfrentamiento innecesario y solo querían luchar contra los musulmanes. Así que Hamza se adelantó y pidió a Ubayda y Ali que se unieran a él. Los mecanos enviaron a sus campeones a un combate cuerpo a cuerpo, de tres en tres. Hamza mató a su oponente Utba, Ali mató a su oponente Walid ibn Utba y Ubayda fue primero herido por Shayba, su oponente, pero luego acabó con él. Por tanto, se trató del tradicional combate de 3 contra 3, resultando victorioso para los musulmanes.