Providentissimus Deus, en español, Dios providentísimo, es la quincuagésima primera encíclica del Papa León XIII, publicada el 18 de noviembre de 1893, sobre el estudio de las Sagradas Escrituras.

Contexto histórico Los estudios católicos de la Sagrada Escritura habían evitado durante los siglos y el uso de la metodología crítica por sus tendencias racionalistas. La amarga oposición del liberalismo a la iglesia y la expulsión de órdenes religiosas de Francia y Alemania, hicieron que la iglesia sospechara comprensiblemente de las nuevas corrientes intelectuales de la época.

Providentissimus Deus se enmarca en el esfuerzo de León XIII para promover en la Iglesia católica un conocimiento atento a las cuestiones que se debatían en el ambiente cultural. En esa línea con la encíclica Aeterni Patrism en 1879, había promovido el estudio de la filosofía y señalo la importancia de apoyarse para ello en el pensamiento y escritos de santo Tomás de Aquino. Años antes había fomentado el estudio de la historia y la arqueología, de modo que en 1883 abrió el llamado Archivo Secreto Vaticano a los estudiosos;León XIII, Carta Apostólica Saepenumero considerantes, del 18 de agosto de 1883. Cfr. en 1984 fundó la Escuela Vaticana de Paleografía, Diplomática y ArchivísticaLeón XIII, Motu proprio Fin dal principio, 1 de mayo de 1884, y en 1894 impulsó la revistas científicas de ciencias sagradas.León XIII, Carta Fra le principali, del 27 de noviembre de 1894: cfr. . Impulsó también las ciencias de la naturaleza, y el 14 de mayo de 1891 abrió el Observatorio Vaticano.Murphy, Richard T. “The Teachings of the Encyclical ‘Providentissimus Deus’”, The Catholic Biblical Quarterly, vol. 5, no. 2, 1943, pp. 125–140. JSTOR

En cuanto al estudio de la Sagrada Escritura, en 1892 autorizó la École Biblique de Jerusalén, la primera escuela católica dedicada específicamente al estudio crítico de la Biblia. Con la encíclica Providentissimus Deus, el papa impulsaba los estudios escriturísticos, al mismo tiempo que proporcionaba las orientaciones necesarias para salvaguardar la fe católica. Como una aplicación de esa encíclica, en 1897 por la Constitución Apostólica Officiorum ac munerumVersión en italiano en vatican.va estableció las normas para la edición y traducción de los textos sagrados; y en 1902, instituyó la Pontificia Comisión Bíblica, que debía adaptar los estudios bíblicos católicos a la erudición moderna y proteger las Escrituras contra los ataques ajenos a la fe.Santiago Casas, León XIII, un papado entre modernidad y tradición, EUNSA, Pamplona, 2014, p. 143 .

Contenido de la encíclica Con estas palabras el papa comienza una breve explicación del contenido de la revelación, recordando con el Concilio Vaticano I, que Dios da a conocer al hombre verdades que le serían humanamente inalcanzables, junto con otras que no le son inalcanzables pero, que mediante la revelación, puede conocer con firmeza y sin mezcla de error. Tras recordar que la revelación se contiene en la tradición y en la sagrada escritura, pasa a tratar con amplitud de esta última, que es el tema de la encíclica.

Señala, ante todo, el gran valor de la Sagrada Escritura y, por esto, el interés que tiene su estudio por la teología, Por esto, lo mismo que en otras encíclicas ha exhortado al progreso en las ciencias provechosas para la fe, en ésta desea recomendar e impulsar el estudio de la Escritura, de modo que se abra al conocimiento de todo el pueblo cristiano.

Aprecio y estudio de la biblia en la Iglesia La encíclica expone a continuación el aprecio de la Escritura, y el cuidadoso uso que hicieron de ella los Apóstoles, los Padres apostólcos y Padres de la Iglesia. Especialmente en estos últimos hay una insistencia en sus estudio. Así San Gregorio Magno, que ha descrito como nadie los deberes de los pastores de la Iglesia:: «Es necesario —dice— que los que se dedican al ministerio de la predicación no se aparten del estudio de los libros santos».San Gregorio Magno, Regula pastoralis. 2,11 (al. 22); y Moralia. 18,26 (al. 14).

A lo largo de la Edad Media continuó el estudio de la Sagrada Escritura, en el muchos emprendieron con éxito la explicación alegórica de la Escritura, pero también se investigó la verdadera lección de la versión latina, Bajo el impulso de Clemente V el Ateneo de Roma estudió el texto original de la Biblia. En la Edad Moderna el renacimiento de la cultura griega tuvo su reflejo en la preparación de notables versiones latinas de la Biblia, que tuvo su principal fruto en la edición Sixtina-Clementina de la Vulgata.Esta versión de la biblia, cuya primera ediicón se realizó en 1592, bajo el pontificado de Clemente VII , ha sido la versión oficial de la Iglesia hasta la nueva vulgata, publicada en 1976; por tanto era la utilizada por la Iglesia durante el pontificado del León XIII

Situación actual de los estudios bíblicos No ha sido infrecuente que, por parte de algunos, se hayan interpretado incorrectamente las Escrituras, León XIII señala que, en el momento en que se escribe la encíclica, los principales adversarios de una interpretación auténtica de las escrituras son los racionalistas.

Estas dificultades exigen cuidar especialmente la formación en los seminarios, eligir prudentemente a los profesores; y seguir en la enseñanza un método que tenga en cuenta la amplitud de estos estudios, de modo que se proporcione a los futuros sacerdotes las bases necesarias para su tarea pastoral. En la necesaria investigación escriturística, el recurso a la teología y a los santos padres proporciona una guía adecuada para evitar los errores. Por lo demás, el investigador deberá profundizar en el conocimiento de las lenguas orientales, lo que le permitirá desentrañar el sentido de lo que escribe el hagiógrafo.

Defensa de la Escritura frente a los errores modernos El método histórico-crítico al analizar las escrituras cuestionó la verdad de la Biblia. El papa reconoce la posibilidad de errores introducidos por los traductores y copista, pero rechaza la opinión de la inerrancia solo pueda atribuirse a una parte de la bíblica. En este sentido afirmaAunque el papa nos cita explícitamente, esa es la opinión de Alfred Firmin Loisy y Maurice d'Hulst . Cfr. la voz "Providentissimus Deus", en Cross, F.L., ed. The Oxford Dictionary of de Christian Church, Oxford University Press, New Yorlk, 2005.

Ante los pasajes difíciles, que podrían hacer dudar de sus verdad, recuerda el principio formulado por San Agustín.San Agustín, Epistola 82,1 et crebrius alibiEl papa muestra el error que supone contraponer los relatos bíblicos con la ciencia; explica que, como la teología y la ciencia son disciplinas distintas, no se contradicen siempre que teólogos y científicos se mantengan en sus respectivas áreas de conocimiento; hay que tener en cuenta que el escritor sagrado no pretendió explicar el mundo visible, sino la acción de Dios, y para ello pudo utilizar un lenguaje figurado o descripciones según las apariencias.

Exhortación final Concluye la encíclica el papa

Véase también León XIII Encíclicas de León XIII Sagrada Escritura Divino afflante Spiritu, encíclica de Pio XII, en el 50º aniversario de la Providentissimus Deus

Notas

Referencias

Categoría:Encíclicas de León XIII del siglo XIX Categoría:Iglesia católica en 1893 Categoría:Iglesia católica y ciencia