El Museo de Bellas Artes de Córdoba, inaugurado en 1844 en Córdoba (España), se encuentra desde 1862 en la plaza del Potro, en el antiguo Hospital de la Caridad, que también sirve de sede al Museo Julio Romero de Torres.
En 1962, el museo fue declarado monumento histórico-artístico, por lo que es bien de interés cultural con categoría de monumento.
El discurso expositivo muestra la actividad artística en Córdoba desde el hasta la actualidad.
Historia de la institución El Museo de Bellas Artes de Córdoba tiene su origen en los fondos procedentes la Desamortización de Mendizábal de 1835. Junto a la labor desamortizadora se crearon unas comisiones encargadas de la gestión del patrimonio y su salvaguarda, compuesta normalmente por intelectuales y artistas. En Córdoba encontramos a Ramón Aguilar Fernández de Córdoba, Luis María Ramírez de las Casas-Deza y Diego Monroy Aguilera, quienes se dedicaron a la recogida de libros y obras de arte. Esto supuso la creación oficial del museo el 25 de octubre de 1843 (mediante acta oficial de la Comisión).
Con anterioridad a la ubicación actual, los fondos se encontraban dispersos en varios puntos de la ciudad: en las instalaciones de la Diputación de Córdoba en aquel momento en la calle Carreteras (actual Pedro López), en las Escuelas Pías, Convento de Jesús María y el Colegio de la Asunción. Ya en 1862 (23 de noviembre) comienza el traslado del fondo a la sede actual, antiguo Hospital de la Caridad.
thumb|Un patio andaluz o Pereza andaluza de Julio Romero de Torres.
Directores Diego Monroy Aguilera. Pintor. Primer director del museo. Se encarga del primer catálogo. José Saló y Junquet. Pintor. José Marcelo Contreras y Muñoz. Pintor. Ramón Aguilar Fernández de Córdoba. Bajo su dirección el museo cambia al lugar actual. Rafael Romero Barros. Ocupa el puesto de conservador-restaurador. Autor del tercer catálogo. Animó a la Escuela Provincial de Bellas Artes de Córdoba siendo su director. Enrique Romero de Torres. Hijo del anterior. Dominado por una época de esplendor en el museo, se encargó de fortalecerlo y ampliar su colección con la creación de la Sección de Arte Moderno, con obras de artistas contemporáneos. Se encargó de la gestión de donaciones y depósitos, de la ampliación de la colección de dibujos, la creación de la de grabados, cerámica y reproducciones. Y la redacción de un nuevo catálogo, fundamental para el museo. Creó en 1931 unas salas dedicadas a su hermano Julio dentro del recinto del antiguo Hospital, que sería el origen del Museo dedicado al pintor. Fue miembro de la Comisión Provincial de Monumentos como Comisario Regio de Bellas Artes. Tras la jubilación (1941) fue nombrado Director Honorario del Museo junto a Hijo Predilecto de la ciudad y, en 1954, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. Rafael Romero de Torres Pellicer. Sobrino del anterior; hijo de Julio Romero de Torres. Antes de su cargo como director ya trabajaba en el museo como restaurador. Tuvo una jubilación forzosa en 1971. Año en el que provisionalmente tomó el mando Manuel Nieto Cumplido, canónigo archivero de la mezquita-catedral de Córdoba, siendo él, entonces, delegado provincial de Cultura. Fuensanta García de la Torre. Accede por oposición en 1981 a la dirección del museo, hasta su jubilación en diciembre de 2012. Toma la posesión con el museo en situación de abandono consiguiendo su reapertura en 1986. Destaca de su periodo la ampliación y estudio científico de sus fondos, principalmente de la colección de dibujos, y a la presentación de estos mediante sus criterios museográficos actuales, dedicándole una sala específica. José María Palencia Cerezo. Director desde el 2013 hasta 2021. José María Domenech Vázquez. Actual director nombrado en marzo de 2021.
Formación de las colecciones 280px|thumb|Calvario de la Inquisición, de Antonio del Castillo (c. 1649). Museo de Bellas Artes de Córdoba. Óleo pintado para presidir el salón del tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba, donde estaba acompañado de los retratos de los inquisidores San Pedro Mártir y Pedro de Arbués, pintados por el mismo Antonio del Castillo. La mayoría de los fondos del museo están relacionados con el arte y los artistas de la ciudad de Córdoba o relacionado con la misma provincia, basado en su política de adquisición y en el discurso expositivo del museo. Sus cuadros más famosos datan de los siglos y y están firmados por pintores como Pablo de Céspedes o Antonio del Castillo. En el , sobre todo a partir de las desamortizaciones en la ciudad, sus colecciones fueron creciendo. Más adelante, donaciones de artistas junto a las relaciones con otras instituciones, tanto de la Junta de Andalucía como del Estado, permitieron al museo completar su campo artístico.
Desde el año 1986 el museo se ha centrado en la adquisición de obras de todos los estilos y técnicas (centrándose en la factura contemporánea), en los dibujos, grabados y estampas, y en la escultura.
Desamortización de Mendizábal Esta afectó en la ciudad en un primer momento a los conventos masculinos y, a mediados de 1836, a los conventos femeninos de las principales órdenes. Desde que ocurre esto hasta que se funda el museo en 1844, pasan nueve años en el que los bienes suprimidos quedan sin lugar definitorio, conllevando a la pérdida de estos por ventas clandestinas junto a otros motivos. Uno de ellos es que, por la falta de espacio para almacenar, se tuvieron que depositar en entidades ajenas al Estado, que después no pudieron ser levantadas. Así, el museo queda tipificado como un museo de pintura (las pocas esculturas que posee pasaron al Museo Arqueológico de Córdoba).
Desamortización de 1868 y siguientes años thumb|Asesinato del inquisidor Pedro de Arbués, elaborado por artistas del círculo de Antonio del Castillo y Saavedra. Esta no tuvo una gran importancia llegándose a expropiar en Córdoba cuatro conventos femeninos; y, en la provincia, de la desamortización de un convento de Priego de Córdoba, se añade una obra al museo. El encargado en esta ocasión, Luis Maraver y Alfaro, se dedicó sobremanera a la incautación de obras pictóricas. Así aumentó la colección del .
A partir de 1870 ocurren dos hechos que condicionan al incremento de la colección. Por un lado, las adquisiciones realizadas a través de la Comisión de Monumentos añadiendo la colección propietaria de José Saló y Junquet, donde se sitúa el origen del importante fondo de dibujos del museo. En segundo lugar, en 1898, se registra la aportación (llamada Donación Cabriñana) de Carmen Extremera Tragó, Marquesa de Cabriñana del Monte, quien consiguió una importante colección de pinturas antiguas y modernas, una gran biblioteca y distintas antigüedades. Cuando enviudó de Ignacio María de Argote y Salgado (1820-1891), destinó la colección a distintos museos y al de su ciudad.
Donaciones, depósitos y adquisiciones del Este siglo se caracteriza por el significativo aumento de las colecciones del museo, bien sea mediante compra, donación o depósito. Es en este momento cuando se crea la Sección de Arte Moderno por donación de distintos artistas, junto a diversos depósitos procedentes de la Diputación Provincial de Córdoba. Además se les une a la colección pinturas de artistas locales como Julio Romero y el propio Enrique Romero mediante donación. A esto hay que sumarle una sucesión de depósitos provenientes del Estado de otras instituciones, así como de la Junta de Andalucía a partir del año 1986.
Donación Avilés. En 1922 se produce la donación de este personaje cordobés, Ángel Avilés Merino (1842-1924), de importante cargo político a lo largo de su trayectoria y, además, artista y aficionado a la colección de arte. Repartió su colección entre la Academia de San Fernando y al Museo de Bellas Artes de Córdoba, con unas cuatrocientas obras, la mayor parte en pequeño formato y de importantes artistas españoles coetáneos.
Depósito Inurria Tras el fallecimiento de Mateo Inurria Lainosa (1867-1924), su viuda, María Luisa Serrano Crespo, como única heredera de sus bienes, intentó hacer un museo sobre su marido, vendiendo la colección al Ayuntamiento de Madrid y, después, al de Córdoba. No fue hasta 1942 cuando se deposita en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, donde se le pudo dedicar una sala exclusiva, en una de las ampliaciones del museo. Además de su propia producción, encontramos obras de su colección particular, como diversos grabados de artistas europeos y españoles de los siglos y .
Donación Bea Pelayo Luis Bea Pelayo (1878-1962) dedicó su vida a la pintura, llegando a conformar una gran colección de obras de arte. Debido a la relación con la familia Romero de Torres decidió donarla al Museo de Bellas Artes, entre 1948 y 1962.
Junto a esta donación se reciben también diversas obras individuales.
Donación Camacho Padilla Aunque nacido en Baza (Granada) fue un personaje ilustre e importante para la ciudad de Córdoba, en donde desarrollaría una actividad cultural y literaria muy importante. Junto a esto se dedicaría al incremento de su biblioteca y colección de obras de arte y arqueológicas.
En su testamento de 1945 ya expresaba su intención de donar la biblioteca a Baza, su colección de medallas y monedas al Museo Arqueológico de Córdoba; y, su colección de pintura, grabados y escultura hacia el Museo de Bellas Artes. Esto no se haría efectivo hasta 1969, año en que fallece su esposa.
Dos últimas décadas del y El museo se ha envuelto en donaciones de particulares y diversos depósitos que las distintas administraciones han ido realizando, fundamentalmente de obras adquiridas del comercio de arte nacional.
Respecto a los depósitos efectuados por las Administraciones cuentan, en primer lugar, los efectuados por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.
Secciones thumb|left|240px|Una de las salas del Museo. El edificio cuenta con una estructura arquitectónica general en dos plantas, con tres salas de exposición en cada una, dedicadas a la exhibición de pinturas, esculturas, dibujos y grabados con los que se pretende reflejar, a través de criterios didácticos y cronológicos, lo que fue el desarrollo artístico de la ciudad y la provincia de Córdoba, antiguo Reino de Córdoba, desde los siglos al . Así, encontramos que se parte del arte cordobés medieval próximo a la Reconquista de la ciudad en 1236, hasta llegar al arte más próximo a nosotros, el arte contemporáneo, junto a una sala de exposiciones donde vemos la colección de dibujos con temas de distinta índole.
Pintura
La pintura cordobesa entre los siglos y La colección de pintura es la más extensa del museo, teniendo obras del hasta fechas recientes. Las obras más antiguas del museo pertenecen a la antigua cabecera de la mezquita-catedral, lo que hoy día se conoce como la Capilla de Villaviciosa. Fueron descubiertas en 1880 cuando se procedió a su restauración para reponerle su aspecto islámico. Según los datos de Rafael Romero Barros, estaba firmado por Alonso Martínez y fechado en 1341. De este repertorio decorativo se adquirió una Cabeza de Cristo y una Cabeza de la Virgen, sirviendo de testimonio de la influencia de la pintura sienesa en la recién pintura cordobesa.
Del cuentan con una obra anónima de la primera mitad del siglo, representando un Calvario realizada con técnica al temple y con retoques al aceite. Ya de la segunda mitad del siglo encontramos con obras importantes ya que muestran la vitalidad de la ciudad, gracias a la promulgación de diversas Ordenanzas. De aquí destaca San Nicolás de Bari o el Retablo de la flagelación.
Será ya en el cuando la pintura cordobesa se libere de la fuerte influencia flamenca y comience a mostrar interés por las corrientes italianas como inicio del Renacimiento cordobés, teniendo como obra reseñable una Virgen con el Niño de Pedro Romana y un Cristo atado a la columna con donantes de Alejo Fernández.
Manierismo