La ermita de San Antonio de la Florida (conocida también como Real Ermita de San Antonio de la Florida), se encuentra situada en la plaza del mismo nombre, y se considera como la única superviviente de las tres ermitas dedicadas a san Antonio de Padua que hubo a las afueras de Madrid (esta de la Florida, Alemanes y Retiro). Se ubica en el distrito de Moncloa-Aravaca y es la tercera ermita construida en las cercanías. Fue catalogada como monumento histórico-artístico en el año 1905.Conde de Polentinos, (1941), La Ermita de San Antonio de la Florida, Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, , Nº 45, 1941, págs. 59-61 La denominación de la ermita, debería ser desde comienzos del siglo , en plural, es decir: las ermitas de San Antonio. Son dos ermitas similares que desde 1929 se han especializado en dos vertientes: una de ellas ofrece al público las decoraciones murales obra de Francisco de Goya (siendo además museo y panteón del pintor), mientras que la otra está habilitada sólo para el culto religioso.

Desde el siglo se celebra en sus cercanías la verbena de San Antonio de la Florida cada 13 de junio (considerada popularmente una de las primeras verbenas del año), que con el tiempo se han ido convirtiendo de romería en verbena.Pedro Montoliu Camps, (1990), Fiestas y Tradiciones Madrileñas, Madrid, Ed. Silex, ISBN 84-7737-028-1, pp:189-190 Verbena que ejecuta todavía el ritual de los trece alfileres, así como la recogida de panes del santo. Estas dos ermitas, junto con la de San Isidro y de la Virgen del Puerto (convertida en iglesia rectoral) son las únicas supervivientes en Madrid a comienzos del siglo .

Historia

Hubo varias ermitas dedicadas a San Antonio de Padua en diferentes lugares del extrarradio de Madrid. Una de estas ermitas se encontraba en el denominado Huerto del Francés de los jardines del Retiro, y sobre los basamentos de esta ermita se edificó posteriormente la Real Fábrica de Porcelanas que se fundó en 1760. Otra de las ermitas se encontraba en el lugar donde se levanta la actual iglesia de San Antonio de los Alemanes. La popularidad de este santo, y la celebración de sus fiestas populares, reflejan el anhelo por lo rural que sentían los habitantes de la ciudad en el siglo .Honorio M. Velasco Maíllo, (2009), Naturaleza y cultura en los rituales de San Antonio, Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, Vol 64, No 1 En el siglo había un humilladero cercano a la puerta de San Vicente dedicada a la Virgen de Gracia. El humilladero, colocado en extramuros, y edificado en humilde tapial por el arquitecto Manuel del Olmo, tuvo una corta existencia de un par de décadas.

Primera ermita: Churriguera

thumb|De los seguidores de san Antonio, denominados guinderos, surge la primera ermita junto a la cuesta de la Vega.

A los seguidores de san Antonio se les denominaba en el Madrid del con el mote: "guinderos". La razón de este apelativo era que sus devotos portaban un escapulario en el cuello con la representación de una guinda y llegado el 13 de junio ofrecían las denominadas cerezas del santo. La congregación de los guinderos nace de una leyenda madrileña en la que un campesino arriero que subía pesadamente por la cuesta de la Vega con su burro cargado de cerezas para ser vendidas en el mercado de los Mostenses, derramó su mercancía por rotura de los amarres de la carga. Al ver las cerezas rodando cuesta abajo, el campesino rezó a San Antonio solicitando su ayuda. Al poco tiempo un monje apareció ayudando al campesino a recoger todas las cerezas derramadas por la calle. Al finalizar, el monje hizo prometer al campesino que llevaría un puñado de las mismas a la parroquia de San Nicolás al terminar su venta del cargamento. Cuando, al finalizar su jornada, el campesino se dirigió a la iglesia la encontró vacía, comprobando que el monje era San Antonio de Padua por la representación que había de él en un cuadro. El cuadro que sacó de dudas al campesino se encuentra en la actualidad en una de las capillas de la iglesia de la Santa Cruz. Festividades dedicadas a San Antonio, como las vueltas de San Antón eran muy populares y se celebraban entre esta ermita y la de San Blas.J. Caro Baroja, (1965), El Carnaval. Análisis histórico-cultural, Madrid

Es precisamente cuando se funda la congregación de los "guinderos", cuando se edifica la primera ermita en 1720 encargada al arquitecto madrileño José Benito de Churriguera en su primera etapa madrileña. La financiación de las obras corrió a cargo del Resguardo de las Rentas Reales. Sobre las cualidades de la edificación y los méritos de esta primera ermita, poca información nos ha llegado hasta comienzos del siglo . Alguna simple descripción del ingeniero y agrimensor José Alonso de Arce, que publica en 1735 una obra sobre el alcantarillado de Madrid.José Alonso de Arce, (1735), Dificultades vencidas y curso natural en que se dan reglas especulativas y practicas para la limpieza y asseo de las calles de esta corte, Madrid Esta primera ermita tenía la advocación de san Antonio, y consistía en una simple capilla de planta hexagonal edificada en ladrillo. Tenía su cubierta acabada en chapitel y linterna. En su interior se adoraba la imagen de San Antonio, tallada en madera por el escultor asturiano Juan de Villanueva y Barbales (padre del que fue arquitecto Juan de Villanueva). Debido a los planes de remodelación urbanística de la nueva casa de los borbones, esta primera ermita fue derribada en 1768 (apenas medio siglo después de haber sido edificada) debido a la apertura de la carretera de Castilla.

Segunda ermita: Sabatini

Al poco de ser coronado rey Carlos III ordena la demolición y nueva construcción de la ermita en 1768, el encargo es dirigido por Francesco Sabatini y llevada a cabo por el aparejador José de la Ballina.José Camón Aznar, José Luis Morales y Marín, Enrique Valdivieso, Enrique Valdivieso González, (1991), Arte español del siglo XVIII, Volumen 27 de Summa Artis: Historia General del Arte, pág. 748 Esta nueva ermita de Sabatini fue mandada derribar veintidós años después por su real sucesor Carlos IV. La ermita de Sabatini se encontraba más desplazada y alejada del casco urbano (en las laderas de la Montaña del Príncipe Pío) que la anterior de Churriguera, al igual que la nueva Puerta de San Vicente (ideada igualmente por Sabatini). El plan consistía en una remodelación urbanística de la zona que permitiera el ensanche de una de las salidas principales de Madrid, prolongando el eje viario del paseo de la Virgen del Puerto-La Florida con el camino de El Pardo en una orilla del río, mientras que en la otra se ponía cerca de la Casa de Campo. Se inició una primera obra de canalización del Manzanares remodelando algunos de sus puentes. En este plan de ensanche la primera ermita de Churriguera estorbaba, siendo necesario derribar y reconstruir en un lugar más apartado una nueva. Finalizada la Real Casa de Correos en la Puerta del Sol las maderas sobrantes de las cerchas y cimbras se emplean en la construcción de un puente verde en las cercanías de la ermita.Pedro Navascués Palacio, (1962), Jaime Marquet y la antigua Casa de Correos de Madrid, Villa de Madrid La ermita de Sabatini fue desmontada en el año 1792 con motivo de una nueva remodelación urbanística de la zona.

Tercera ermita: Fontana

thumb|Ermita y romería de San Antonio de la Florida (El Museo Universal, 1857)

Carlos IV adquiere el cercano Palacio de la Florida, propiedad del marqués de Castel Rodrigo, para construir en sus terrenos una finca de recreo real. Las obras de la Real Posesión de la Florida comenzaron de inmediato, entre 1792 y 1798, abarcando en el proceso constructivo también a la cercana ermita diseñada décadas antes por Sabatini. Esto supuso el derribo de la ermita, y se construye en su lugar las nuevas caballerizas del palacio de la Florida. Carlos IV encarga al arquitecto italiano Felipe Fontana el diseñó de una nueva ermita. En 1792 el propio rey pone la primera piedra de la ermita, incluye en el evento una cápsula del tiempo consistente en unas monedas de oro con su efigie. El palacio del marqués de Castel-Rodrigo, muy deteriorado, fue demolido y el proyectado por Fontana no se llegó a construir pues ya en 1793, el rey «considerando a la Nación en un estado deplorable (...) mandó la suspensión del trabajo», quedando el jardín como explotación agrícola y ganadera. En 1803 se suplió la construcción del palacio con la anexión de la cercana finca de la duquesa de Alba y su palacio, el conocido como Palacio de la Moncloa, destruido durante la guerra civil.María José Rivas Capelo, (2008), La ermita de San Antonio de La Florida una historia de arte y devoción, San Antonio de la Florida y Goya: la restauración de los frescos / coord. por José Manuel Pita Andrade, ISBN 978-84-7506-830-5, págs. 26-27. miniatura|Vista de la ermita en 1890 desde el paseo de la Florida (Madrid)

La nueva ermita de Fontana se desplazó al norte, remontando el curso del río hasta la que se conocería como fuente del Abanico, incluida en el plano de Espinosa de 1769,No se descarta la posibilidad de que llegasen a existir varias fuentes con este nombre en Madrid. Y se conserva una con el mismo nombre en el conjunto monumental del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, en Segovia. y luego identificada con la fuente de los once caños.

Centrando la glorieta que aun se conserva a inicios del siglo se levantó un edificio neoclásico de planta de cruz griega de gran sencillez, con cúpula con linternas, sobre pechinas. Se amplió el uso de la ermita permitiendo el uso de la capilla para el culto, con lo que pasó a denominarse de San Antonio de la Florida. En su interior Francisco de Goya pintó unos frescos sobre este edificio en los que representó uno de los milagros más famosos del santo. Cabe destacar la representación de los hombres y mujeres ataviados de majos y chisperos.

El rey tenía intención de disfrutar de la ermita como capilla real durante su estancia en el palacio de la Florida. El 12 de julio de 1799 se estrenó la capilla de la ermita. Algunos ilustradores de la época como José Gómez de Navia describen el paseo de la Florida a finales del siglo .

Durante los inicios del levantamiento del dos de mayo en Madrid en 1808 hizo que se produjeran los fusilamientos del día posterior en la Montaña de Príncipe Pío, siendo protagonista la ermita de San Antonio de la Florida. Diez años llevaba construida cuando se produce el inicio de la Guerra de la Independencia.Virgilio Pinto Crespo, Rafael Gili Ruiz, Fernando Velasco Medina, (2008) ,Madrid: la ciudad durante la Guerra de la Independencia 1808, Lunwerg, La ermita fue convertida en parroquia en 1881 por el Real Patrimonio cediendo la ermita en usufructo al arzobispo de Toledo. Precisamente cuando se comienza a celebrar en sus cercanías la popular verbena de San Antonio de la Florida. En 1919 se inhumaron los restos mortales de Goya.

Las ermitas "gemelas"

thumb|Vista aérea desde el teleférico en la que pueden verse las cubiertas de las dos ermitas gemelas.